Joel Rojas: “Dora Mayer fue una genuina representante del indigenismo”

Durante este 2019 se visibilizará el legado de una de las pensadoras más importantes el Siglo XX, fundadora de la Asociación Pro-Indígena, columnista del diario El Comercio, colaboradora de la revista Amauta y prolífica autora de un sin número de artículos periodísticos de diversa temática

Activista, indigenista, escritora, periodista, y una de las intelectuales peruanas de origen alemán más importantes del Siglo XX, Dora Mayer deja de ser injustamente invisibilizada para nuevamente figurar en el panorama académico y cultural local a través de una serie de actividades cuyo principal objetivo es destacar su valioso legado: textos y artículos, que serán motivo de diálogo y reflexión a lo largo de este 2019.

Justamente el filósofo y académico sanmarquino Joel Rojas, uno de sus principales difusores publicó hace poco El sol que disipa las nubes. Textos esenciales (Fondo Editorial del Congreso 2018), libro que compila sus títulos y una variedad de notas periodísticas de diversa temática. Para charlar al respecto Lima en Escena entrevistó al joven escritor. Fotos: Archivo Centro de la Mujer Flora Tristán/José Respaldiza

-Joel, ¿cómo surgió tu vínculo con Dora? ¿en qué momento empiezas a interesarte por sus obras y en lo que ella encierra como pensadora?

-En primer lugar, mi interés en la investigación se inicia durante mis estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos a través del profesor Rubén Quiroz Ávila. Posteriormente y en compañía de varios cómplices conformamos el grupo estudiantil de investigación “Pedro S. Zulen”. A esto se suma mi lectura de la Arqueología del saber de Michel Foucault que me hizo comprender la importancia del archivo desde otra perspectiva. Dora Mayer emerge en mi vida entre el 2013 y el 2014, paralelamente a mi investigación sobre el filósofo peruano Pedro Zulen. Me sedujo su activismo social y consideré su prolífica obra como una caja de pandora. Dora fue una crítica acérrima de los monopolios o transnacionales como lo fue la Cerro de Pasco Corporation. Ella, aparte de oponerse a la terrible situación laboral de los obreros y mineros, se preocupó por la contaminación ambiental de la ciudad de La Oroya, lugar donde nací. Este punto me permitió estrechar lazos más afectivos con nuestra pensadora porque en mi etapa colegial tuve una actividad de protesta frente a esta terrible contaminación. Recuerdo que con mis amigos oroínos hicimos unos afiches concientizadores, y lo pegábamos en la entrada de las fundiciones y en los murales de los campamentos obreros.

-Antes de la publicación de tu libro compilatorio no teníamos títulos de Dora o sobre ella. Incluso después de la publicación de éste casi de manera automática se empezó a hablar sobre ella. ¿Esta carencia de sus textos te motivó a recopilar sus escritos?

-De ella se habían publicado: la reedición de La conducta de Cerro de Pasco Corporation en 1985, las Memorias en 1992 y La historia del mundo en un cascarón de nuez en 1993, títulos editados por el Seminario de Historia Rural de la UNMSM, institución dirigida por Pablo Macera. Estas publicaciones son un importante antecedente que me permitieron ampliar mi investigación. Pero es curioso lo que mencionas, eso que “de manera automática se empezó a hablar”, pues más bien fue como si los astros se alinearon de tal modo que pudimos confluir con varios cómplices para visibilizar a Mayer. Y en este corto tiempo entablé una entrañable amistad con la familia Respaldiza: Pepe, Elvira y la gran Alionca; con Andrés Paredes Luyo, quien fue alumno de Mayer; con Ángela Luna y Luis Sihuacollo, quienes coordinaron conmigo la exposición bio-bibliográfica sobre nuestra pensadora en el Centro Cultural Inca Garcilaso; con Hiromi Toguchi de la biblioteca del Centro de la Mujer Flora Tristán, entre otras amistades. Ahora me pongo a pensar sobre estos últimos meses y pareciera que Mayer fue como una clase de chawpi, es decir, el elemento articulador que permitió aunar fuerzas dispares en beneficio propio.

– ¿Qué nos puedes decir sobre su amplia pluma creativa?

-Gracias a Andrés Paredes Luyo accedí a varios folletos sobre ella que no pude encontrarlos en la Biblioteca Nacional del Perú (BNP). Retomando tu pregunta anterior, la carencia de reediciones de la obra de Mayer dificultan, en cierto modo, la labor del investigador porque no teníamos en un solo volumen su obra. Por eso, este compilatorio nos permite tener acceso a las diferentes facetas de Mayer porque la mayor parte de los investigadores solo han tratado su participación en la Asociación Pro-Indígena. Ahora se ha ampliado otros aspectos que nos permitirán conocer su crítica contra Leguía, su postura de feminista maternal, su crítica descolonial frente al derecho romano, sus meditaciones metafísicas, entre otros puntos. Incluso, en 1895 Mayer ya había escrito la novela en inglés “A life constrast”.

-Dora mostró interés por todo el acontecer político local y mundial. Sus artículos son una muestra de todo lo que la movía a pronunciarse frente a momentos coyunturales de su época. ¿Cuáles fueron sus grandes luchas políticas según tu visión y estudios sobre ella?

-Durante toda su vida tuvo un férreo compromiso frente a la deplorable situación de los indígenas. Este constante activismo social y político fue el hilo conductor de su vida siendo una genuina representante del indigenismo peruano, incluso tuvo una estrecha relación con instituciones indigenistas latinoamericanas. Una cuestión que quisiera remarcar es que la historia oficial de carácter falocéntrico y patriarcal ha tratado de excluirla, pero ahora gracias al Fondo Editorial del Congreso se está rescatando su legado y además esta casa editorial está publicando diversas obras sobre mujeres peruanas emblemáticas. Podemos citar el de Margarita Zegarra sobre María Jesús Alvarado, el compilatorio de Ismael Pinto sobre Mercedes Cabello de Carbonera, entre otras publicaciones.

-Ella escribió además un libro crítico sobre el oncenio de Augusto B. Leguía. Nos podrías ahondar sobre este punto.

-El principal objetivo contra Leguía fue desmontar la idea que este gobierno ha representado uno de los mejores gobiernos en nuestra vida republicana. Mayer realiza una sesuda radiografía política donde muestra su política proimperialista que les permite el ingreso a los monopolios estadounidenses, se seguía manteniendo la situación deplorable de los indígenas, el endeudamiento del fisco que conllevó a una recesión económica. A todo esto, se suma la pérdida del sentido patriótico y los valores cívicos. Además, este gobierno, al haber institucionalizado la lucha indígena a través del Patronato de la Raza Indígena, lo convirtió en una mera labor burocrática. Esto provocó un repliegue de las organizaciones y movimientos sociales que surgieron en la primera década del siglo XX.

– ¿Cómo describirías la relación que tejió con José Carlos Mariátegui?

-La relación con el Amauta fue una relación de contrastes con algunos puntos en común. Ambos eran antiimperialistas a su manera. Mariátegui desde premisas leninistas, mientras que Mayer desde una posición nacionalista. Por tanto, un enemigo en común eran los monopolios estadounidenses que hacían de nuestra economía una mera actividad exportadora y de paso explotaban a los trabajadores. Una de sus diferencias gira en torno al balance de la Asociación Pro-Indígena porque para Mariátegui fue una institución filantrópica. Mayer no estuvo de acuerdo con esta apreciación porque su institución estaba conformada por delegados a nivel nacional y mucho de ellos ya tenían una carrera política consolidada. Esto lo podemos ver con más detalle en el compilatorio “Pedro S. Zulen. Escritos reunidos” (Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2015) y en el Deber Pro-Indígena, el boletín de la Asociación Pro-Indígena donde podemos encontrar la lista de delegados, memoriales y actas de sesiones. De modo que Mariátegui tuvo una lectura parcial sobre esta institución creada por Joaquín Capelo, Pedro Zulen y nuestra pensadora.

– Dora le cuestionaba a José Carlos su postura ideológica influenciada por la Unión Soviética de esa época…

-Sobre este punto debemos tener en cuenta que hay dos versiones bien conocidas sobre Mariátegui. La primera plantea que estuvo de acuerdo con la adhesión a la Internacional comunista. La segunda sostiene que hay un distanciamiento de Mariátegui con esta organización soviética porque estuvo en un tenso debate y negociación en los últimos años de su vida. Siguiendo a Alberto Flores Galindo, me ubico en la segunda posición, pues Mariátegui difería de la lectura oficial de la Internacional porque su marxismo abierto no es un marxismo de los manuales soviéticos, sino es un esfuerzo teórico de traducirlo a la realidad peruana y analizar nuestros propios problemas sociales. Por tal motivo, no concuerdo con Mayer en adjudicar el pensamiento de Mariátegui como un simple producto soviético y no percatarse de la convergencia del socialismo, el sindicalismo y el indigenismo que venía realizando nuestro pensador. Pero si somos preciso, Mayer escribió esto cuando Mariátegui ya estaba muerto y más bien esta crítica, a mi parecer, estaría dirigida a los comunistas presididos por Eudocio Ravines. Espero ahondar en una próxima investigación sobre esta tensa relación entre Mariátegui y Mayer.

– Su simpatía por el presidente Luis Sánchez Cerro es un tema poco explorado, poco entendido. ¿Por qué?

-El gobierno de Leguía, como ya mencioné, llevó no solo a una ruina económica, sino a una ruina moral del país. Este gobierno, como indica Mayer, tuvo un proceso de yanquinización que no permitió el fomento de los valores cívicos ni el patriotismo en los ciudadanos. Frente a esta situación, la Revolución de Arequipa dirigida por Sánchez Cerro acabó con este gobierno y tuvo como consecuencia un amplio apoyo de diversos sectores. Ya durante su gobierno hubo algunas leyes como la anulación de la Conscripción Vial que había permitido desde inicios del siglo XX la explotación del indígena por el Estado. Este punto es importante porque Mayer a través de la Asociación Pro-Indígena ya exigía su anulación desde muchos años atrás.

-Esta posición de Dora motivó a académicos como Tirso Molinari y Susana Aldana de calificar como el lado oscuro de Mayer tildándola incluso de fascista. ¿A qué le atribuyes esta interpretación?

-El trabajo de Molinari y Aldana es de suma importancia porque investiga la obra de Mayer después de 1930 y desplaza la temática indigenista hacia un tema netamente político. En esta etapa Mayer pareciera que asume una posición a favor del fascismo porque escribió un artículo elogioso sobre Sánchez Cerro en una revista de la Unión Revolucionaria, cuando este partido ya se había declarado fascista. Esta conclusión sobre “el lado oscuro” a simple vista parece consistente, pues no podemos negar esta vinculación. Sin embargo, habría que delimitar cuáles fueron los puentes que posibilitaron este acercamiento de Mayer. Ya mencioné la anulación de la Conscripción Vial, también hay que agregar como otro factor el carácter populista y nacionalista de este gobierno. Lo cual apunta que su acercamiento no es por el fascismo en sí mismo, sino por algunas medidas que se dio durante el corto gobierno de Sánchez Cerro.

– Su posición en contra el derecho al voto femenino y por consiguiente a las luchas feministas de la época es otro punto poco explorado. ¿Qué nos puedes decir al respecto?

-Esta faceta ha sido poco explorada por eso he compilado sus artículos sobre este tema. Se sabe que Mayer desde la primera década del siglo XX tuvo diversos contactos con organizaciones feministas. Por ejemplo, fue la delegada peruana en el I Congreso Femenino realizado en Buenos Aires durante 1910. Su postura fue un feminismo maternal cuyo núcleo central era la familia y la mujer por medio del rol maternal permitiría que la familia sea una fuente de regeneración social frente a una sociedad corrupta. Si el varón ganaba un sueldo en el ámbito público, entonces ella abogaba que la mujer sea remunerada por sus quehaceres domésticos, así no habría desigualdad entre ambos sexos. Y por último Mayer sostuvo que la mujer no estaba preparada para ejercer un libre ejercicio del voto, pues más bien el varón finalmente decidiría ese voto.

-Finalmente. ¿Qué actividades se vienen para celebrar y visibilizar el legado de Dora Mayer?

-Esperamos que suscite más interés en los investigadores la obra de Mayer y esto permita dilucidar y explorar sus otras facetas. Este año se publicará un segundo volumen que recopila sus escritos y folletos posteriores al año 1933. Esta publicación será editada nuevamente por el Fondo Editorial del Congreso, cuyo equipo editorial ha aceptado con mucho entusiasmo este proyecto. Por último, quedaría pendiente la publicación de su autobiografía titulada “Vida interna”, pues el historiador Pablo Macera solo publicó tres capítulos. En los dos capítulos inéditos encontramos sus primeros afanes amorosos con un inglés, sus anécdotas con Miguelina Acosta Cárdenas y los sindicalistas, sus viajes a Jauja y a Estados Unidos en busca de Zulen, sus vivencias durante el Oncenio de Leguía, su grave estado de salud durante 1931, entre otros puntos no menos importantes.

 

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.