Miradas en torno a los 30 años del #FICL #PUCP

María Alejandra Bernedo, Micaela Cajahuaringa, Ana Caridad Sánchez, Rocío Lladó, Jenny Velapatiño y Gisella Barthe nos ofrecen su particular mirada sobre estas tres décadas del #FICL #PUCP y el papel de las cineastas peruanas en este

La reciente versión del Festival Internacional de Cine de Lima PUCP 2026, cumplió 30 años de trayectoria como uno de los eventos cinematográficos más significativos de la región latinoamericana. A lo largo de estas tres décadas el FICL se convirtió en una de las plataformas más importante de exhibición, encuentro y promoción del cine independiente peruano, latinoamericano e internacional contribuyendo a mejorar el consumo, la distribución y producción de cine. Uno de los objetivos del #FICL #PUCP es la de formar públicos a través de diversas actividades académicas como talleres, clases maestras, presentaciones de libros, conversatorios con los realizadores. Entre sus principales misiones es convertirse en el principal referente de festivales latinoamericanos en la región. Asimismo, consolidarse como la casa del cine peruano descentralizando sus actividades a diversos puntos del Perú.

María Alejandra Bernedo
(Crítica de cine y docente)

-Siempre es valioso ver cómo se generan espacios vinculados a la cinematografía peruana e internacional que se sostienen en el tiempo y cuyo objetivo es mostrar el cine peruano, latinoamericano y de otros continentes, sobre todo cuando en la cartelera comercial estos cines no existen. Sin embargo, el Festival Internacional de Cine de Lima (FICL) es también un festival que no llega a todos los públicos como nos gustaría que llegue. Esto podría ser por muchos factores: la ubicación, los costos de entradas o sencillamente pensar que es un festival únicamente para expertos. Lima es una ciudad grande. Ahora, mientras estamos conversando, el tráfico es altísimo y para poder llegar puntualmente a las proyecciones es súper complicado. Pese a todas estas limitaciones es interesante ver a los jóvenes, a las personas mayores y de todas las edades acudir a ver las películas que no ofrece la programación del FICL. La sección Aclamadas, por ejemplo, tiene una buena acogida. Son películas premiadas en otros festivales y cuando llegan acá el público las considera cintas imperdibles y van a verlas. Lo mismo sucede con el espacio Filmoteca PUCP, proyecciones gratuitas de películas restauradas. Ojalá que esa importancia se les dé a las grandes cintas que forman parte de la historia del cine peruano.

Por otro lado, el segmente cinematográfico peruano siempre contó con el trabajo de mujeres. En una primera etapa ellas estaban suministrando, diseñando, maquillando, produciendo, gerenciando, administrando. Poco a poco empezaron a desempeñarse como directoras, guionistas, productoras, fotógrafas, sonidistas. Hoy las observamos en cargos de liderazgo, reciben premios en diversos festivales internacionales, están asociadas a gremios como NUNA CINE y otorgan el Premio Nuna dirigido a mujeres cineastas o cine hecho por mujeres dentro de la competencia. Las mujeres están en el mapa del cine peruano. Es interesante ver cómo producen sus películas, trabajan en gestión cultural, hablan en diferentes plataformas en donde realizan gestiones colectivas para poder hacer cine. Sin embargo, me preocupa el futuro porque estamos en un clima político complicado. Las mujeres que producen cine peruano: directoras, productoras, guionistas, entre otras, han sabido abordar temas vulnerables pese a los grupos de poder que están en contra de la educación sexual integral, de la diversidad cultural, de la integridad de las mujeres y de las resistencias. Ojalá contemos siempre con el apoyo de un Festival Internacional de Cine de Lima para poder expresar todas estas inquietudes. Si el Estado no nos apoya ojalá podamos contar siempre con instituciones culturales como el CCPUCP.

Micaela Cajahuaringa
(Directora de fotografía)

-Pensar en los 30 años del FICL es hacer una retrospectiva del historial del cine latinoamericano, peruano e internacional. Recuerdo muchísimo el primer festival. Uno de los objetivos de esta versión fue traer y exhibir películas de América Latina. Esta política se cumplió con creces año a año. Con el paso del tiempo aumentó la proyección de películas. Empezaron con las muestras, los homenajes, las retrospectivas. Paralelamente, creció el cine peruano que ganó una presencia más importante en el festival. Punto aparte el cine no filmado en Lima, el cine producido en regiones. El FICL es una ventana importante para el impulso del cine latinoamericano, peruano y otros continentes. El crecimiento del festival es notable. El público puede apreciar muestras interesantes. Los rescates. La restauración de películas que forman parte de la historia del cine peruano es un tema relevante. Nuestro cine tiene historia, memoria y revivir estas películas, volver a verlas después de tantos años me parece vital. Contar con 30 años de vida es significativo para el FICL. Esperemos siga vivo y cada vez más fuerte y más sólido.

¿Qué papel hemos jugado las mujeres que producimos cine en estos 30 años de vida del FICL? Buena pregunta. Nosotras estábamos familiarizadas con Nora de Izcue, Marianne Eyde, María Barea, por citar apenas tres. Sin embargo, conforme crecía el festival las películas producidas por mujeres ingresaban a su programación anual. Poco a poco aparecen los nombres de las directoras peruanas. No recuerdo con exactitud a partir de qué versión del festival ingresaron las películas hechas por mujeres peruanas porque me mudé a Brasil, sin embargo, durante mis visitas al país empezamos a ver las cintas de Claudia Llosa, Rosario García-Montero, Enrica Pérez, Joanna Lombardi, Rocío Lladó, Mariana Rondón y Marité Ugás. Después su sumaron Rossana Diaz Costa, Melina León, entre otras más. Las cintas de las cineastas locales obtuvieron reconocimiento de la crítica internacional, premios en reconocidos festivales de otras latitudes, premio de público. Exhibirlas en el festival fue una forma de reconocer nuestro trabajo, nuestro aporte al desarrollo del cine peruano.

Ana Caridad Sánchez
(Guionista, directora y docente)

-Me parece que llegar a la edición número 30 del FICL es un acto heroico de resistencia cultural de la comunidad cinematográfica peruana y del Centro Cultural PUCP. Digo que es resistencia cultural porque por casi 10 días se nos abre la posibilidad de ver un cine diferente, un cine latinoamericano e internacional el cual casi nunca se quiere exhibir en salas cinematográficas comerciales en nuestro país. El FICL nos da la oportunidad de vernos y escucharnos entre personas latinoamericanas. El FICL se ha convertido en ese espacio tan necesario para que podamos mantener viva nuestra memoria cultural en Latinoamérica. Con el pasar de los años, el FICL no se ha quedado solo en San Isidro, sino que ha ido abriendo pantallas en otros distritos y ciudades del país. A la vez, ha ampliado sus espacios de formación, diálogo y encuentros, haciendo que más personas se capaciten en el quehacer cinematográfico. Es un privilegio ser parte de estos 30 años de perseverancia y pasión cinematográfica. Larga vida al FICL y que sigamos encontrándonos en el cine.

Ahora, ¿qué papel han cumplido las hacedoras de cine peruano mujeres: directoras, productores, guionistas, fotógrafas, ¿en el FICL a lo largo de todos estos años?… Sabemos que el cine ha sido mayoritariamente un trabajo de hombres, incluso muchas de las cineastas nos hemos formado viendo muchas películas de hombres, sin embargo, esto va cambiando y cada vez es más reconocido el trabajo y la creación de películas hechas por mujeres. Y nosotras mismas vamos encontrando nuestra mirada y nuestra propia voz. En esta lucha, el FICL se ha convertido en un aliado de las mujeres cineastas. Hace ya casi seis años formamos NUNA, la Asociación de directoras del cine del Perú. Durante este tiempo, en nuestra lucha por lograr la paridad en el cine, hemos colaborado con el FICL otorgando el Premio a la mejor directora latinoamericana y colaborando en la organización de conversatorios y diálogos.

Recuerdo que en dos ediciones del FICL hemos tenido a cargo el conversatorio Pioneras del Cine, en el cual invitamos a nuestras cineastas mayoras, para escuchar sus historias, hablar de sus películas, reflexionar sobre sus luchas y rendirles homenaje a sus vidas. Para nosotras es fundamental visibilizar el trabajo de nuestras mayoras y preservar su memoria. También hemos colaborado en conversatorios con otras cineastas latinoamericanas invitadas al FICL, lo cual nos ha dado la oportunidad de conocernos entre nosotras. Quiero mencionar también los homenajes que se han realizado en algunas ediciones del FICL a reconocidas directoras peruanas como Nora de Izcue, Marité Ugás y Mariana Rondón. Todo este trabajo suma para que cada vez seamos más mujeres haciendo cine.

Rocío Lladó
(Guionista, directora, productora)

-El Festival Internacional de Cine de Lima FICL marcó y marca una época, un momento cultural diferente a lo apreciado antes en el sector cultura. Desde el nombre en sus inicios: Encuentro Latinoamericano de Cine nos podemos dar una idea de sus objetivos. Su apuesta por el cine producido en América Latina nos permitió ver películas diferentes y de una visión distinta. Cada país de nuestra Región posee un cine propio, particular, personal. Poder apreciar toda esa diversas de voces cinematográficas es significativo. Pasaros los años y el FICL creció. Vinieron las retrospectivas, los homenajes, los intercambios, las capacitaciones, las charlas, y hoy inclusive, hay mercado. Durante la versión pasada algunas directoras asesoramos proyectos en desarrollo y fue una experiencia interesante. Ahora, el festival te ofrece un sin número de servicios más allá de las competencias cinematográficas. Este 2026 me llamó la atención las enormes colas del público para ver las películas peruanas restauradas. Ver de Avisa a los Compañeros fue importantísimo para mí.

¿Qué papel hemos tenido las mujeres a lo largo de los 30 años del FICL?… A lo largo de estas últimas décadas las directoras peruanas fueron convocadas para concursar, para exhibir, para participar en las mesas de diálogo, en los laboratorios, en las clases maestras. Se le reconoció a Nora de Izcue, Marianne Eyde, ahora a Mariana Rondón y Marité Ugaz. La Asociación de directoras del cine del Perú: NUNA CINE trabaja en mancuerna con el FICP y otorga el Premio a la mejor directora latinoamericana. Recuerdo que hace algunos años no postulé mi primera película “Vidas paralelas” porque ya se había estrenado. Aun así, se exhibió en una versión del FICL. Para mí fue una enorme y grata sorpresa cuando me notificaron que ganó el reconocimiento a la Mejor Ópera Prima de ese año. ¡Sentí una alegría indescriptible!

Jenny Velapatiño
(Productora cinematográfica)

-El Festival Internacional de Cine de Lima, con el paso del tiempo, ha incorporado cada vez a más mujeres en los diferentes niveles de su organización. Hoy las encontramos en el Comité de Selección, que tienen la responsabilidad de elegir una buena parte de las películas que participan en las distintas categorías del Festival, así como directoras y productoras que forman parte de los jurados oficiales en sus diversas secciones. Del mismo modo, en la cantidad de películas peruanas que se pueden apreciar con personal técnico muchas de ellas conformadas en su totalidad por mujeres en las jefaturas de área como directoras de foto, productoras, asistentes de luces, sonidistas, entre otras especialidades afines. La presencia y la mirada de las mujeres es fundamental para que la paridad de la que tanto se habla, sea realmente efectiva.

Cuando el Festival recién empezaba, no existía una presencia tan significativa de mujeres como la que vemos actualmente, y eso también se refleja en el reconocimiento que han ido obteniendo las mujeres peruanas a través de los años. Muchas mujeres han ganado los “Espondilus”, que son los hermosos trofeos diseñados por la artista Ester Ventura. La Asociación de directoras de Cine del Perú, NUNA, tiene una participación muy activa en el Festival; organiza charlas y conversatorios sobre temas vinculados al cine, a la participación de las mujeres y entrega un premio a la Mejor directora Latinoamericana.

Creo que en estos 30 años el Festival han crecido mucho y ha alcanzado una madurez importante. La presencia cada vez mayor de mujeres en los distintos espacios del Festival es parte de ese crecimiento y, sin duda, es algo positivo para toda nuestra comunidad cinematográfica.

Gisella Barthe
(Directora autodidacta y crítica de cine)

-Empecé a participar en el FICL a partir del 2009, 2010 más o menos. En ese entonces era estudiante aún. El festival empezó en los noventas, en el año 1997, si mal no recuerdo. En ese período era un encuentro más que un festival. Las entradas eran de un costo elevado. Actualmente, siguen siendo caras, pero hay más ofertas. Paralelamente a asistir al FICL empecé a investigar sobre cine latinoamericano y el festival me abrió la posibilidad de ver una vasta cantidad de películas de esta región. Vi las cintas de una serie de directores. Recuerdo al argentino Pablo Trapero, al brasileño Kleber Mendonça, entre otros más. En cuanto a películas peruanas vi Made in Usa, Días de Santiago, Las malas intenciones… la lista es larga. Estrenar una película en el FICL te abre puertas que ayudan al crecimiento del cine peruano.

En estos últimos años, cinco para ser más exactas, emergieron una serie de directoras mujeres peruanas entre documentalistas y de cine de ficción importantes cuyas obras cinematográficas son de una mirada personal. Cada año se estrenan más filmes de cineastas peruanas lo cual me parece importante para poder visibilizar sus historias. El FICL apoya el cine peruano como el de regiones, el de Lima y también el cine hecho por las mujeres lo cual me parece positivo para su crecimiento y fortalecimiento.

ETIQUETAS:

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. El 2000 fundó el portal digital MIAMI EN ESCENA (Florida, Estados Unidos) en donde radicó 10 años. A su retorno al Perú crea el magazine online LIMA EN ESCENA.