La gestora cultural y librera Soledad Cunliffe nos informa sobre los quehaceres de la librería independiente La Rebelde, una de las más significativas de Barranco. Fotos: archivo de la librería
Está pendiente del público y personalidades como autoras, autores, tanto locales como internacionales que llegan a La Rebelde, la librería independiente que tiene a su cargo, junto a su socio Manuel Velarde, desde que vio la luz (hace un puñado de años) en el histórico y emblemático distrito de Barranco. Es atenta, cariñosa, pero, sobre todo, una buena anfitriona. Nos facilita información de primera mano referida a las últimas novedades editoriales, particularmente las del atractivo, amplio y diverso catálogo de la librería que maneja, hoy por hoy, una de las más importantes del añejo, bohemio y poético barrio barranquino, cuna de escritores, compositores, cantantes, pintores y paramos de contar. Para Lima en Escena es un honor charlar con Soledad Cunliffe.
-Soledad, han pasado algunos años desde que surgió La Rebelde como un librería alternativa y única en un barrio como Barranco, cuéntame ¿cómo les ha ido durante todo este tiempo?
-La librería La Rebelde empezó sus actividades en un período post pandemia, un período difícil, sin embargo, fue un buen año. Empezamos bien y luego vinieron una serie de frenos producidos por la coyuntura política de ese momento. Las marchas, la salida de Castillo, afectó el buen desenvolvimiento de la librería. Un negocio de esta naturaleza tiene sus altibajos, pero nosotros estamos ahí, seguimos con las presentaciones de libros, las mesas de diálogo. Asimismo, contamos con una galería de arte lo cual es un buen complemento. Las exhibiciones de cuadros, la presencia de los artistas visuales, las visitas guiadas, nos permiten recibir otro tipo de público que apoyan económicamente a la librería.



-Arte y libros es la dupla perfecta para este género de negocios…
-Por supuesto. Las dos actividades se complementan. Las exposiciones de arte que se realizan periódicamente en La Rebelde constituyen un buen soporte. Una librería como negocio es difícil, es duro, sin embargo, es una actividad llena de satisfacciones que nos permite conocer gente valiosa, realizar presentaciones significativas. Es bueno sentirte parte del ecosistema de libro, ser un eslabón más de la cadena del libro y ser además una librería independiente. Cuando La Rebelde empezó coincidentemente o de manera paralela se fundó la API (Asociación de Libreros Independientes del Perú) lo cual nos permitió conocer muchos libreros. Con ellos nos apoyamos para hacer cosas juntos. Los libreros vivimos una nueva etapa después de la pandemia. Empecé después de la pandemia, sin embargo, somos testigos que durante la pandemia algunas librerías experimentaron una crisis o paro severo. Vivimos en una época en la cual todos los trabajadores del sector editorial independiente: editoriales, autoras y autores, librerías independientes, debemos remar juntos, apoyarnos.
– El catálogo de La Rebelde es rico y diverso, sin embargo, me interesa saber un poco más sobre la sección de las autoras peruanas. Desde tu labor como librera, ¿cómo trabajas con las obras de las autoras locales?
– Mostrar a las escritoras peruanas es una prioridad de La Rebelde desde que se fundó. Si el público ingresa a la librería lo primero que observará es la mesa de recomendaciones de los libros de autoras peruanas. Las novedades de nuestras autoras están en esa mesa permanentemente. Asimismo, en la zona de ficción tenemos la mayor cantidad de escritoras mujeres locales e internacionales. Justamente, separamos las obras de las mujeres de los hombres para darles esa visibilidad. En la librería, nuestro catálogo está distribuido por las secciones de escritoras peruanas, latinoamericanas e internacionales. Nos interesa trabajar con ellas y organizamos sus presentaciones también. Realizamos conversatorios y contamos con un Club del Libro en el que están incluidas. En el Club del Libro nos reunimos con ellas, charlamos, conversamos con las autoras personalmente. Tenemos las 13 de “La Rebelde”, una sección de preguntas que les hacemos a las escritoras y ellas nos responden, nos cuentan todo lo concerniente a sus libros y otros aspectos afines. Recientemente le hicimos a la escritora, académica y feminista argentina Dolores Reyes. Estas preguntas las realizamos a escritoras -la mayoría peruanas- y contamos con algunas autoras latinoamericanas también.


-Se dice que el segmento infantil y juvenil tiene tanta demanda que podría ser el sostén de toda la librería. Compartes esta teoría.
-En La Rebelde contamos con una zona infantil y juvenil. Es una sección autónoma, bonita… Nos enfocamos más al público infantil que juvenil. Contamos con un sector juvenil porque no quiero desatenderlo, pero no es tan grande como podría ser. Sé que el segmento infantil es sólido, pero personalmente vendo más literatura, vendo más títulos de humanidades, por ejemplo. La sección de humanidades, de estudios peruanos, economía, filosofía se mueve sostenidamente, tenemos arte también, una sección de poesía que también vende y la sección infantil. Cuando uno cuenta con un catálogo debe tener claro qué es lo que va a dar y ser consecuente con los títulos que ofrece.
– ¿Qué ganó Soledad al frente de la librería La Rebelde?
-Mucho. Conocer y saber más sobre el universo libro, de las autoras y autores locales e internacionales. Mis lecturas antes de trabajar en La Rebelde eran diferentes. Leía a través de otras personas. En casa, por ejemplo, familiares y amigos me sugerían libros. Ahora y después de mi experiencia en La Rebelde aprendí a leer de otra forma. Ahora leo libros de autoras y autores que antes nunca se me hubiera ocurrido leer. A muchas, muchas mujeres peruanas que no conocía, por ejemplo. Gané mucho como lectora, como mujer que forma parte de este sistema. Ahora me siento parte de este ecosistema del libro y eso me gusta mucho. Eso básicamente.


– ¿Cómo percibes el crecimiento de las autoras peruanas en general: las de regiones y Lima?
– El crecimiento de libros escritos y publicados por las autoras peruanas en los últimos años ha sido significativo y sostenido. Ahora, a diferencia de décadas pasadas, contamos con la presencia y publicación de títulos de una serie de poetas de diversas regiones quienes prácticamente estaban invisibles. También surgieron editoriales cuyos catálogos únicamente se enfocan en publicar a las escritoras mujeres. Cocodrilo Editores, Hipatia Ediciones, Gafas Moradas, por ejemplo, realizan una labor vital y son editoriales independientes cuyos catálogos es de suma importancia para el sector editorial. Las editoriales grandes también están dándole el espacio debido a las autoras peruanas y eso me parece vital. Globalmente, los ojos están puestos en las obras de las mujeres y eso es un hecho relevante. Ahora, las poetas de regiones escriben en lenguas originarias y español y sus obras concitan el interés de un público diverso.


Librería La Rebelde
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