Sandra Suazo: “Lo que escribo nace de la observación”

“Siento que imagen y texto son lenguajes que coexisten, que se necesitan”, dice en la siguiente interviú, la artista visual, poeta y mediadora de lectura Sandra Suazo

Tiene publicados cinco títulos en ediciones artesanales los cuales conjugan diestramente imagen y texto. Su poesía camina a la par con sus dibujos constituyendo un certero ejercicio de libertad. Su labor como artista visual la llevó a formar parte de la movida fanzinera local, universo desde donde se aprecia su labor como ilustradora y editora. Recientemente estrenó Estarcido, su propio sello editorial. Fotos: Lima en Escena

Para Lima en Escena, es un honor charlar brevemente sobre su trabajo artístico con la escritora, artista gráfica y mediadora de lectura Sandra Suazo

-Sandra, tu poesía está unida a objetos e imagen. Serpentina, ilustraciones. Cuéntanos cómo se origina este tejido, esta fusión.

-Hola, Rosana. Creo que fue desde la adolescencia, siempre escribía y dibujaba para mí o regalaba lo escrito y dibujado a las personas que quería. Me alucinaba la poesía y la propuesta plástica de J. E. Eielson y Luis Hernández. Es a partir de estas lecturas que descubro la materialidad de las palabras, su naturaleza visual, además de las posibilidades del juego con el espacio y el papel. Así, ya luego de mucho, de ser madre incluso, decido crear un libro objeto llamado Papiroflexia-Horizontencerrado, que consta de tres cajas de origami, una dentro de otra, que llevan impresos algunos caligramas y poemas sencillos hechos a mano en blanco y negro. Este librito, que parece también un fanzine por lo breve y artesanal como todos los que he publicado, fue autoeditado y tuvo una cálida recepción entre lxs compañerxs de clase en las aulas de San Marcos.

-¿Tu escritura poética surgió a la par con la ilustración?

-Es extraño, empecé a escribir mucho en la adolescencia, bajo la influencia de poetas que escuché en un recital, un encuentro de poesía escrita por mujeres al que acudí y me remeció un montón. Recuerdo que, aunque no las conocía de nada, me marcaron mucho Carmen Ollé y Doris Moromisato. Mis textos entonces iban, por un lado: el deseo, el cuerpo, la calle, sobre todo, y mis dibujos, incipientes siempre, por otro: eran más naif. Es luego con el libro origami y otro poemario, Broza -este último nace con portadas mías de colores diferentes hechas a mano y algunos dibujos interiores- que siento que ambos lenguajes coexisten, que se necesitan. Escribir en serpentina también me pareció una forma de decir sin cortes, inmediata; la forma del papel en tiras largas, sus colores incluso hacían posibles otras capas de lectura. Las regalaba a lxs amigxs en bares. Saque una edición pequeña de estas en un libro objeto llamado Trip. Aprovecho para solicitar a quien tenga algunas que me las comparta porque la mayoría se me han perdido.

-Tanto tu lírica como tus dibujos navegan entre lo realista y lo abstracto. Sin embargo, apela también a lo social, político, familiar, temas de género…

-Creo que lo que escribo nace desde la observación, en eso se emparenta al dibujo. Una ve la silueta de una forma compleja, contradictoria o de apariencia sencilla y tiene la necesidad de representarlo de manera objetiva, detallada, realista o decirla de tal manera que la propia mirada se incluya, informe también, parcial, compleja y contradictoria. Creo que la poesía es un lenguaje en el que quien escribe puede tomar distancia de las distintas realidades: los problemas sociales, los afectos, entre otras e implicarse también. Por otra parte, no creo que toda poesía deba referir al contexto social o político, o partir desde un lugar definido políticamente; pero la que me gusta lo hace, lo sugiere inevitablemente, así no diga nombres o lugares reconocibles, así la arenga se omita. En muchos casos, lo completamente íntimo también se anuda a una postura política. En mis textos, en los dibujos, la sola posibilidad de decir es un ejercicio de libertad, un ejercicio político.

– Abordar el tema mujer. ¿Es una forma de catarsis o una necesidad de hablar claro en una sociedad aún patriarcal?

-Me costó mucho tiempo aceptar mi voz, quizás les ha pasado lo mismo a muchas compañeras que escriben. Hace algunos años, decirse desde un “yo” que se asumiera marcada por su género femenino, su clase social y su ascendencia migrante era difícil. La crítica masculina que leía en la universidad invalidaba a las autoras que problematizaban su posición en el mundo, más si enunciaban su propio deseo o utilizaban un lenguaje procaz para ello, permitido sí para otros. Creo que conocer a más mujeres que escriben, leerlas, conversar con ellas, conocer la valía de quienes no lo hacen y permiten que el mundo gire y la gente viva con dignidad -las madres que cocinan y dedican su tiempo a la crianza, las que luchan por sus tierras, las abuelas que migraron y sus propias batallas para ser consideradas personas- influyó en esa aceptación de mi voz, de mí misma. Por eso, ellas están en los poemas que escribo -publicados y en ciernes- como seres anónimos o reconocibles que trabajan, se enamoran, fundan el mundo; antes invisibilidades, dicen presente. Estoy yo también y lo enrevesado de mis afectos e ideas.

-Finalmente. ¿Cómo surgió la idea, la necesidad de abrir un sello editorial?

-Venía autoeditándome desde hace años. La movida fanzinera fue un espacio en el que me sentía muy feliz, con compañerxs que sobre todo dibujaban. Formé un sello familiar llamado La casa, poesía+ historieta, junto a mi pareja Fernando Laguna, el año 2012. El 2019, decidimos fundar una editorial a la que llamamos Estarcido. Publiqué Jardín de ruido, un pequeño librito de dibujos y poemas, y teníamos la idea de editar libros-objeto de autorxs amigxs, pero el proyecto quedó en pausa debido a la pandemia. A finales del año pasado, retomamos el trabajo y como primera publicación de la serie, sacamos la segunda edición de “Sueños de un bonzo” de Virginia Benavides, libro que la autora concibió como una cajita de fósforo y que en esta ocasión tiene una portada que dialoga con la portada histórica de Sabogal, la de la llamita. El libro o “ser a incendiar” también tiene otros elementos como un hilo que la cubre, un fósforo y una hoja intervenida por fuego. Ahora estamos en proceso de edición del libro de Aliza Yanes, escritora y artista visual con quien he compartido paredes en nuestra etapa muralista y otros proyectos en el espacio público y que tiene una propuesta de poesía y microrrelatos muy interesante. Publicaremos libros-objeto y libros en los que la gráfica está presente siempre, mientras la vida pandémica lo permita.

-Dónde podemos encontrar los libros de tu catálogo.

-Se puede conseguir “Sueños de un bonzo” en Librería Inestable de Miraflores, Placeres Compulsivos de Barranco, Librería Rocinante del Centro de Lima y en la tienda punk Andergraun Guerrilla, en el Jirón Camaná del Centro de Lima. También pueden solicitarlo por DM al Instagram @estarcido_editorial o a mi cuenta personal @sand_suazo de la misma red social.

Sobre Sandra Suazo Canchanya

Escritora, artista gráfica y mediadora de lectura. Ha publicado libros que conjugan imagen y texto en ediciones artesanales: Papiroflexia- horizontencerrado (2008), Broza (2012), Insomnio (2013), Trayecto (2018) y Jardín de ruido (2019). Poemas-objeto suyos formaron parte de la muestra “BirúPirúPerú, exposición itinerante de poesía visual y sonora peruana” realizada en el University of Arizona Poetry Center. Ha publicado poemas en las revistas Mutantres e Ínsula Barataria. Formó parte del colectivo de arte urbano Nadies, con quienes realizó murales e intervenciones en el espacio público. Actualmente dirige la editorial Estarcido, enfocada en publicar libros-objeto. Parte de su trabajo se puede ver desde la cuenta de Instagram @sand_suazo.

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Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.