Lucy Fernández: “La escritura nos lleva por la psiquis de personajes diversos”

Narradora cusqueña nos ofrece algunos detalles de su interesante novela Rojo (Forjadestino 2018)

En el año 1932, Matilde tiene 15 años y tras la muerte de su padre, es ofrecida en casamiento a Artemio Urbina, hombre adinerado que dedica su vida a viajes y fiestas. Rojo es la historia del mundo interior de Matilde, pero también de su encuentro con el diario de Lavinia Vigorou, primera esposa de Artemio e importante pianista de la época cuyos escritos revelan libertad y cultos esotéricos, fragmentos íntimos que abren las puertas a un paisaje sensorial y espiritual, que cogen la mano de la protagonista para intentar salvarla del vacío, dice el escritor Alonso Cueto, sobre la novela Rojo, ópera prima de Lucy Fernández, quien en las siguientes líneas nos ofrece algunos detalles de la obra.

Fotos: Rosana López Cubas

-Lucy, la novela Rojo constituye una historia que surgió cuando eras apenas una niña. Hechos referidos por tu abuela que recreas en la ficción de tu ópera prima… Ahóndanos sobre estos inicios.

-Mi abuela Matilde era una gran narradora oral y sus historias iban desde cuentos infantiles hasta historias de brujas y aparecidos cuando nos sentábamos en las tardes de lluvia alrededor del fuego. Me siento privilegiada porque tuve la dicha de pasar largas temporadas en la hacienda familiar. Cuando llegaba la noche nos alumbrábamos con un lámpara de kerosene y leíamos con vela. Estar desconectada del mundo, rodeada de naturaleza y objetos antiguos creaba un ambiente propicio para leer y divagar por mundos lejanos.

Crecí inmersa en sus historias y en la vida de cada uno de los personajes. Eran tantas las anécdotas y la confusión de nombres que opté por llevar un cuaderno donde anotaba todo lo que mi abuelita me contaba. También conservo -hasta hoy- un pequeño baúl lleno de fotografías en sepia con retratos de todos ellos. Se trata de uno de mis tesoros más preciados por lo difícil que es conservar las cosas antiguas en un clima como el de Lima. No sé qué pasara con él mañana o más tarde, quizás lo done a algún museo.

Los recuerdos de aquella época son los más hermosos de mi vida. Durante la primaria fui una niña enfermiza y solitaria. Pasaba días enteros leyendo en la cama, rodeada de cuadernos para colorear y escuchando las historias familiares que ella me contaba. Se quedaba largas horas narrando aquellos veranos en el fundo de mi tatarabuela Mercedes. Las travesuras con sus primas, las historias de Violeta la pelirroja quien llegó a ser amiga íntima del Che Guevara, las visitas de los Leiva y los Sandoval, jóvenes pretendientes que llegaban a caballo. Un universo adolescente y exclusivamente femenino se desarrollaba cada año en Buin y Villaseca. También las historias de su tía monja, de Abigail, Aropajita, Eudoxia y de su tío cura, Florín. Personajes que rozaban el realismo mágico y la ensoñación. Entre todos estos relatos había uno en especial: el de su primer matrimonio. Esta historia fue la semilla que me inspiró a escribir Rojo.

– ¿Estamos ante un tributo a la memoria de tu abuela…?

-Siempre supe que tenía que escribir esta historia. Y, sí, es un tributo a la memoria de esa mujer a la que tanto quise y cuya imagen sigue presente en mi corazón. Debo confesar que también es un tributo a la rama materna de mi familia. A todas esas mujeres increíbles y luchadoras que me precedieron.

– ¿Cómo fue el proceso de desasirte de la imagen dulce y cariñosa de tu abuela y mediante la ficción convertirla en un personaje inmerso en un crudo rol de pareja? Te pregunto por la manera cómo abordas el tema del deseo, el universo sexual en una rutina brutal…

-Mi abuela fue una mujer de espíritu y mente tradicionales, muy católica y por ende algo reacia a contar más allá de lo estrictamente necesario respecto al tema de su sexualidad. El proceso de crear el personaje fue por momentos complejo porque como indicas, no quería que se perdiera la esencia de la mujer dulce y bondadosa que me había criado. Pienso que la escritura es un proceso intelectual pero también mágico que nos lleva por la psiquis de distintos personajes. Me encontré por primera vez con Matilde adolescente, casada con un hombre a quien no amaba, tuve que hurgar en su sexualidad primigenia. Mirar a los ojos, ya no a la abuelita amorosa sino a la niña convertida en mujer.

-Rojo se centra en la historia de la adolescente Matilde, Artemio y Lavinia. ¿Estamos ante una historia de mujeres con episodios despiadados?

-Los tres son los personajes principales. El personaje de Matilde está inspirado en mi abuela que fue obligada a casarse a los quince años con Artemio Urbina, un pariente suyo casi veinte años mayor. Ella encontrará el diario de la primera esposa, Lavinia Vigorou. Una mujer de espíritu indomable -en cierto modo- adelantada a su época. Ambas mujeres, tan disimiles entre sí, vivirán existencias análogas. Como prisioneras en una misma jaula.

-En contraparte al personaje de Matilde figura Artemio, un personaje machista, ególatra, absolutamente egoísta. ¿Por qué consideras que Artemio es un personaje fascinante?

-Me parece fascinante desde el punto de vista literario. Artemio es un personaje que oculta su verdadera identidad tras un velo de exquisitez, adulación y refinamiento. Una especie de Hades que rapta doncellas para llevarlas al inframundo. El llamado sol negro por los psiquiatras alrededor del cual giran sus víctimas en un eterno ciclo destructivo de amor, desengaño y abandono. Un narcisista te eleva al pináculo más alto para arrastrarte después al noveno infierno.

-Siguen vigentes las dinastías de mujeres que son obligadas a casarse por un tema estrictamente económico y social…

-Cada vez menos. Sin embargo, existen países como Nigeria donde la mayoría de las mujeres son obligadas a casarse antes de los 18 años. En América Latina tenemos a Nicaragua y El Salvador, seguidos de Brasil y México. Estos matrimonios le niegan el derecho a la educación y a desarrollarse emocional y físicamente. Salvo estas lamentables excepciones pienso que estamos en una época donde la mujer está más empoderada y ya no depende de su familia para conseguir esposo o elevar el estatus. Las mujeres de hoy ya no ven el matrimonio ni el tener hijos como las únicas metas en la vida. Lo que me parece estupendo ya que las mujeres hemos sido, casi siempre, las perdedoras por excelencia de la sociedad.

-La novela es de corte histórica . ¿Cómo se realizó el trabajo sobre este período histórico?

-Soy admiradora de la novela histórica como Yo, Claudio, Las Memorias de Adriano, hasta novelas inglesas Rebecca, Jane Eyre, Cumbres Borrascosas o la maravillosa Retorno a Brideshead. Creo que la ficción no es un manual académico, pero si se debe tener cuidado y respeto con el contexto histórico, los lugares y con el tipo de lenguaje que se emplea.

Siempre me sentí atraída por las tres primeras décadas del siglo pasado. Tengo muchas revistas y libros de aquellos años. El internet también es una herramienta valiosísima para los escritores de hoy. Facilita mucho el trabajo. Vi muchas películas y series de época para documentarme visualmente y la música de aquellos años como el jazz y el blues son mis favoritos. Antes de sentarme a escribir la parte del diario, escuchaba Las Gnossiennes para entrar en atmósfera y entender mejor al alma perturbada de la Lavinia. En general la música clásica me acompaña en las actividades que realizo, pero durante el proceso creativo fue fundamental.

-Solemos asociar al Rojo con temas como la pasión, el peligro, la muerte… ¿El nombre de tu novela lo calibraste a la par con la historia?

-Al inicio se barajaron varios títulos, pero quedó el mejor. Creo que ningún nombre hubiera ido más acorde con la historia. Tal como mencionas el color rojo simboliza la pasión, la muerte, el amor, el sexo, el peligro, elementos todos, que están presentes en la novela.

Sobre Lucy Fernández (Cusco)

Es licenciada en Turismo por la Universidad Andina del Cusco. Actualmente es docente en diversos institutos de aviación comercial y profesora de español como lengua extranjera. Ha llevado talleres de narrativa y escritura creativa en el Centro Cultural de la PUCP. Asimismo el curso de Especialización en la Enseñanza de Español como Lengua Extranjera por la universidad Ricardo Palma.En el 2016 participó en la segunda Antología de Microrrelatos Eróticos de la editorial Altazor. En la actualidad combina la preparación de su segunda novela, Luces en la jungla, con cursos de tango, danzas orientales y la disciplina de la Ceremonia del Té que la relaja en medio del furor de la ciudad.

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.