Joel Rojas: “Miguelina fue una abogada comprometida con los oprimidos”

Miguelina Acosta Cárdenas (Yurimaguas, 1887- Lima, 1933),  articuló el indigenismo, el feminismo y el sindicalismo como parte de una reivindicación general, señala el curador de la exposición. Fotos: Archivo Joaquín Vargas Acosta.

“Miguelina Acosta. Pensamiento y acción”, es la interesante exhibición sobre la vida y obra de Miguelina Acosta Cárdenas (Yurimaguas, 1887- Lima, 1933), la primera abogada peruana en litigar, activista política y feminista, que bajo el ámbito jurídico buscó reivindicar los derechos de las mujeres. La muestra se inaugura este mediodía en el Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores, bajo la curaduría del filósofo Joel Rojas.

Para charlar sobre la muestra Lima en Escena entrevistó al filósofo y académico Joel Rojas.

-Joel, eres de los pocos académicos en visibilizar a mujeres emblemáticas de nuestra historia. Empezaste con Dora Mayer. Hoy se inaugura la muestra sobre Miguelina Acosta, gracias a tu investigación. Háblanos al respecto.

-Esta exposición surge nuevamente por iniciativa del equipo del Centro Cultural Inca Garcilaso como parte del Bicentenario de la República del Perú. Agradezco de manera especial a Ángela Luna y Luis Sihuacollo. En la muestra se apreciará las matrículas universitarias, un par de cartas, artículos inéditos y, por si fuera poco, la máquina de escribir y pisapapeles, que Joaquín Vargas Acosta, el sobrino nieto de Miguelina, resguardó a lo largo de varias décadas. Además, gracias al archivo de Andrés Paredes Luyo, alumno de Dora Mayer, mostraremos varios ejemplares de la revista La Crítica. De igual manera reúne las publicaciones donde es mencionada nuestra pensadora, como es el caso de la canción “El perseguido”, que Delfín Lévano le dedicó, así como la referencia de José Carlos Mariátegui en sus 7 ensayos.

-Desde lo filosófico y lo académico. ¿Cómo descubres a Miguelina Acosta?

-En mis investigaciones sobre el pensamiento crítico peruano se incluye el significativo aporte de la mujer. Esto me permite reconstruir un legado que la historia oficial ha eludido por muchas razones. De modo que llevo a cabo una historia a contrapelo, a decir de Walter Benjamin, que permita visibilizar a los sectores oprimidos a lo largo del siglo XX. Por eso, es necesario explorar los archivos que son las condiciones históricas de posibilidad de estos discursos, como sostiene Michel Foucault en su arqueología del saber. Estas herramientas metodológicas me sirven mucho para estudiar a pensadores y pensadoras que a través de la crítica permiten visibilizar lo señalado anteriormente. Espero acabar este trabajo de archivo el próximo año para luego publicar un libro sobre la tradición del pensamiento crítico peruano, en el cual incluirá estudios sobre Dora Mayer, Pedro Zulen, Miguelina Acosta, José Carlos Mariátegui, Augusto Salazar Bondy, Aníbal Quijano, entre otros.

– Miguelina Acosta fue la primera abogada peruana en litigar. De acuerdo con tus investigaciones, ¿cuál fue el perfil de Miguelina en su rol de abogada?

-En 1920 se graduó como bachiller y doctora con dos tesis cuyo propósito fue cuestionar el Código Civil de 1852 porque rebaja la condición de la mujer. De este modo, imbrica lo jurídico con el feminismo, que hoy se conoce como feminismo jurídico. Gracias a los documentos prestados por Joaquín, me enteré que Miguelina tuvo muchos obstáculos para obtener su título y registrarse oficialmente como abogada. A pesar de esto, pudo ejercer su profesión, a diferencia de la cuzqueña María Trinidad Enríquez. Los casos en que se especializó fueron sobre los derechos de la mujer dentro del matrónimo, el divorcio absoluto, herencias familiares y entre otros casos referidos a la mujer. Pero, no tuvo éxito en este rubro porque la mayoría de mujeres seguían bajo la tutela del varón y, además, fue un hecho atípico que una mujer litigue en los tribunales. A manera de solidaridad con los obreros y yanaconas, los representó gratuitamente como abogada porque estos eran explotados en las fábricas y en las haciendas respectivamente. De esta manera, Miguelina fue una abogada comprometida con los casos de injusticias, explotación laboral y detenciones injustificadas, en el contexto de la inserción del capitalismo norteamericano en la economía peruana.

-Ella, al igual que Dora Mayer, Magda Portal, fue una activista política y feminista. ¿En qué momento asume su militancia, su activismo?

-Dora Mayer en su autobiografía indica que conoció a Miguelina desde el año 1911 y fue invitada a formar parte de la Asociación Pro-Indígena, institución creada en 1909. En estos años también conoció a María Jesús Alvarado y luego, junto a ella, participó en la fundación de “Evolución Femenina”, como consta en las actas que resguarda la biblioteca del Centro de la Mujer Flora Tristán. Estas dos actividades son importantes en su formación, pero el momento más intenso, en términos políticos, fue cuando se involucró con el movimiento sindical, liderado por los anarquistas. En el año 1919 fue nombrada presidenta del Comité Femenino Pro-Abaratamiento de las Subsistencias y convocó a una masiva marcha de mujeres. A través de una carta al presidente José Pardo solicitó la liberación de sus compañeros detenidos. Por lo dicho, su actividad política y feminista abarca varios momentos, que aún faltan explorar con detalle.

-Ella tenía un especial interés en destacar la región Loreto. Podríamos afirmar que desde esa época ya tenía claro la importancia de la descentralización.

-Así es, en sus escritos sobre Loreto criticó el centralismo del Estado peruano porque dejaba a las regiones en manos de deshonestos funcionarios y solamente recaudaba los impuestos durante el boom cauchero. Miguelina no solo cuestionó esta economía del despojo, sino que además esbozó propuestas para incluir a Loreto dentro de un proyecto nacional. Incluso, en un artículo inédito escribió sobre la creación de una universidad en esta región. De modo que nuestra pensadora estuvo meditando sobre este tema durante su vida, como bien señaló Mariátegui en su ensayo “Regionalismo y centralismo”.

-También formó parte de la Asociación Pro-Indígena y dirigió, junto a Dora Mayer, la revista La Crítica. Estas actividades que ella ejercía dicen mucho de su rol de defensora de las comunidades indígenas. ¿Qué nos puedes decir al respecto?

– En su activismo asimiló la reivindicación del indígena, como la mayoría de los intelectuales progresistas de aquella época. Pero a diferencia de Dora Mayer, Miguelina amplió estas reivindicaciones porque incluyó la problemática social de la Amazonía, en aquel entonces se conocía como “la montaña”. Digamos que nuestra pensadora no particularizó un tipo de reivindicación, sino que articuló el indigenismo, el feminismo y el sindicalismo como parte de una reivindicación general. Este activismo hoy en día cobra actualidad porque permite proyectar un movimiento amplio, en vez de atomizarnos en reivindicaciones particulares.

-Finalmente. Sobre su labor de articulista y su participación en la revista La Crítica. ¿Consideras que sus artículos generaban debate entre la comunidad de entonces, entre sus lectores/as?

-Desde luego que sí. El gobierno de Augusto B. Leguía boicoteó la circulación de la revista para luego censurarlo. Dora y Miguelina se repliegan ante este escenario represivo. Sin embargo, esta última siguió participando activamente en el movimiento sindicalista hasta 1930. En aquel contexto, el gobierno inventó el psicosocial denominado “complot comunista”, con el objetivo de apresar a dirigentes sindicales, anarquistas e intelectuales de izquierda. Miguelina, en tres ocasiones, fue conducida a la cárcel de mujeres Santo Tomás en 1927. Por esta razón, la actividad de nuestra pensadora no representa una mera denuncia emotiva, sino tuvo como punto de partida un previo análisis sobre la problemática nacional. Finalmente, espero publicar la obra completa de Miguelina, a propósito del centenario de sus tesis realizadas en el año 1920, pues sus escritos simbolizan ese legado mencionado al inicio en tanto pensamiento crítico.

Sobre Joel Rojas Huaynates

Magister en “Filosofía y Pensamiento Social” por FLACSO-Ecuador y Licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Pertenece al Grupo de Investigación Pedro Zulen, al Comité Consultivo de la Cátedra José Carlos Mariátegui y es miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía.

“Miguelina Acosta. Pensamiento y acción”
Temporada: del 6 de diciembre al 23 de febrero 2020
Visitas: martes a viernes: de 10 a.m. a 8 p.m.
Sábados, domingos y feriados: de 10 a.m. a 6 p.m.
Centro Cultural Inca Garcilaso
Jr. Ucayali 391, Lima
El ingreso es libre.

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.