Francesca Denegri: “Clorinda nunca dejó de ejercer el periodismo”

Autora de “El abanico y la cigarrera. La primera generación de mujeres ilustradas en el Perú”, nos ofrece su particular mirada sobre Clorinda Matto de Turner periodista y mujer de medios

Este año, dos hechos importantes ponen en foco a la escritora, periodista y educadora cusqueña más importante de todos los tiempos: Clorinda Matto de Turner. El primero: la publicación de la versión ampliada de la esperada y nueva edición de El abanico y la cigarrera. La primera generación de mujeres ilustradas en el Perú (Ceques Editores, 2018), de la destacada académica, ensayista y escritora Francesca Denegri, título en el que la autora nos acerca a la labor de novelista, periodista, y activista política de la autora de “Aves sin nido”.

Segundo: el desarrollo del I Congreso Internacional Clorinda Matto de Turner, que se llevará a cabo del 6 al 8 de noviembre en la ciudad del Cusco y que apunta a revalorar su vida, obra, y sus aportes en el campo social, cultural, político y literario, destacando ante el gran público cusqueño y nacional su vigencia e importancia ante los desafíos que el Perú enfrenta en el siglo XXI.

Se debe destacar además que Clorinda Matto de Turner fue una comunicadora innata. Dirigió El Recreo del Cusco (1876-1877), asumió la jefatura de redacción del diario La Bolsa (1884-1885) de Arequipa. De otro lado, dirigió El Perú ilustrado (1889-1891), prestigiosa revista literaria de aquel entonces. Editó y dirigió el bisemanario político Los Andes, impresa en La Equitativa, imprenta de propiedad de su hermano y de ella. En La Equitativa, el personal estaba compuesto por mujeres que trabajaban como tipógrafas, reporteras, escritoras y repartidoras. Precisamente al respecto, Lima en Escena charló con Francesca Denegri.  

-Francesca, se habla de Clorinda más de su labor de escritora y poco o nada de su papel de editora, periodista, en suma: de la mujer de medios…

-Es cierto, los críticos han dejado de lado su labor de periodista y se han enfocado más en su trabajo como novelista. Tal vez sea porque en el Perú del XIX se publicaron pocas novelas y entonces las tres de Clorinda, publicadas una tras otra, llamaron la atención. Pero en realidad antes que novelista Clorinda fue periodista, y en esto conecta con toda una tradición importante de escritores en América Latina. Pensemos en que ya desde sus días en Tinta, adonde llega a los veinte años con José Turner, tiene la inquietud del periodismo y por eso funda El Recreo. En esta primera publicación periodística ya se plasma un programa de formación pedagógica y de lectoría de mujeres con una clara orientación cusqueñista. En sus páginas se reclama por la educación de las mujeres y se privilegia la historia y la genealogía andina de género a través de las tradiciones cusqueñas que publica y las semblanzas de personajes como La Mariscala o como Ana Centeno. Desde su primer proyecto periodístico puso en práctica una agenda programática feminista.

-Empieza a escribir sobre mujeres y las visibiliza.

– Claro. En el primer número de El Recreo, por ejemplo, se arranca con una semblanza sobre Francisca Zubiaga, artículo de autoría de Clorinda. Una nota interesante y muy idiosincrática. Retrata a Francisca con rasgos viriles, señalando su gusto por cabalgar con pistolas al cinto, su costumbre de azotar a los soldados cuando la desobedecían, su ascendencia sobre el presidente Agustín Gamarra, su esposo. Pero al mismo tiempo la retrata como personaje de rasgos masculinos y como jefa de campaña tanto o más competente que Gamarra o que los otros generales del ejército. Clorinda se esfuerza por subrayar que Francisca era ante todo una buena esposa, una hija devota, y aunque no fuera madre, tenía todas las inclinaciones naturales de una madre.

Este tema es interesante porque delata la ideología de género victoriano -y eso sí que era ideología, no era enfoque, era ideología – que Clorinda promovió durante toda su vida. Ideología de las esferas separadas que correspondían a dos naturalezas esencialmente distintas: la de los hombres y la de las mujeres. Entonces, como para compensar el lado masculino del personaje y no provocar rechazo de las lectoras, Clorinda escribe que cuando Francisca iba a morir pide que su corazón sea extraído y colocado en formol para que los estudiantes de medicina lo puedan estudiar. Cuando se cumplió con su deseo, se dieron cuenta que este corazón era descomunal, era enorme, porque en efecto pertenecía a una mujer de gran corazón, como debían ser las mujeres. En el siglo XIX, el afecto y las emociones positivas como el amor y la compasión eran femeninas. Ese corazón de tamaño descomunal se traía abajo las sospechas de cualquier lector de que Francisca hubiera sido un personaje medio torcido por sus aficiones militares. Este registro aparece en el primer número de El Recreo. Se ve que Matto ya entonces tenía una mirada clara del tipo de cultura que quería promover y privilegiar en esa nación que recién se comenzaba a construir una cultura donde hubiera espacio para las mujeres.

-En el periódico El Recreo empieza su labor como periodista. El invitar a sus pares a escribir, a participar de este órgano, es una labor de una mujer de prensa…

-Ese es otro tema importante, el de las redes colaborativas de mujeres de letras. Primero empieza a convocar a destacadas intelectuales cusqueñas, como Trinidad María Enríquez, luego a escritoras instaladas en Lima como Mercedes Cabello y la argentina Juana Manuela Gorriti. A Trinidad Enríquez, además, le pide que la reemplace en las labores editoriales cuando ella no podía cumplirlas. Convoca e invita a sus contemporáneas a suscribirse al periódico y a colaborar con sus artículos. Así comienza el trabajo de tejer redes femeninas que seguirá y lo asumirá con convicción hasta su muerte

-Francesca a todas luces nos referimos a una comunicadora nata.

-Sí, me parece que realmente lo era. La comunicación comienza con la convicción de lo que se quiere transmitir y hacer, ¿no?… A ella nunca le faltó ni convicción de lo que quería transmitir, ni energía para ponerlo en práctica.

-Los medios de comunicación que manejaba Clorinda van más allá de la labor estrictamente informativa, ¿qué nos puedes decir al respecto?

-Era una mezcla. El Recreo, luego La Bolsa, El Perú Ilustrado, Los Andes y Búcaro Americano siguieron el mismo patrón de intercalar textos literarios, en prosa o verso, con noticias políticas, sociales y comerciales. Combinaban además textos que podían apelar a diferentes lectores, desde jóvenes románticas deseosas de memorizarse algunos versos de amor publicados por el periódico, hasta profesionales de las letras sedientas de prosa más exigente. Su intención era formar lectoras y animarlas a escribir. Tenía la convicción de que cualquier mujer era capaz de escribir siempre y cuando tuviera una pluma entre las manos y las condiciones de tiempo para entrar en ellas mismas. Así lo dice en una de sus primeras editoriales en El Recreo.

-Los diarios que manejó tenían una línea editorial bien definida lo cual resulta admirable.

-Sí, ella trabajó en varios periódicos pero fue propietaria de tres. Primero El Recreo en 1876-1877, que se publicó religiosamente durante un año y del que ya hablamos. Después de la guerra aparece en circulación Los Andes, desde 1893 hasta 1895, que era una publicación de corte político partidista. Se creó expresamente para apoyar al presidente Avelino Cáceres en su aspiración por llegar a la presidencia por segunda vez. En esta época yo diría que la sociedad tolera la figura de la escritora mujer siempre y cuando no participara en la política. En este período Matto se posiciona claramente como comentarista política y como proselitista del Partido Constitucional de Cáceres. Denuncia frontalmente al presidente del Congreso, que era civilista, por una serie de delitos, desde asesinato hasta corrupción, con una valentía admirable. Se dedica a denostar, señalar, denunciar y acusar a personajes poderosos de la política.

Fotos: Lima en Escena 

-Si nos trasladamos al presente siglo podríamos afirmar que es la versión femenina de Gustavo Gorriti.

– ¡Claro! Ella se subleva ante el poder corrupto. Si pudiéramos trasladar a Clorinda a nuestro siglo XXI, estoy segura que ella hubiera grabado y publicado los audios de la Botica o de la Mototaxi, tranquilamente.

-Recapitulemos. Fundó El Recreo, Los Andes y…

-A los dos meses de llegar a Buenos Aires, durante su exilio, funda El Búcaro Americano, un órgano de difusión que llega a publicarse durante 17 años. En el ínterin, entre El Recreo y Los Andes, trabaja como jefa de redacción de La Bolsa, un periódico importante de Arequipa, y como directora de El Perú Ilustrado. Ella nunca dejó de ejercer el periodismo. Fue novelista de corta duración, pero periodista siempre.

– Clorinda también escribió con seudónimos…

-Sí, ella firma como Betsabé, Mery, Rosario y otros nombres por el estilo. Lo hace al inicio de su vida como personaje público. No creo que fuera por proteger su identidad en un mundo de letras dominado por los hombres, sino más bien, creo, para evitar que su vasta producción en el periódico pueda dar la idea de que ella estuviera monopolizando los contenidos y los espacios. Clorinda estaba dotada de una vitalidad, una energía, desbordante y me da la impresión, aunque no tengo pruebas para sustentarlo, de que escribía desde que se levantaba hasta que se acostaba.

-Lo observas así…

– Si observamos El Recreo o Los Andes, veremos que ella escribía la mitad del periódico. Ahora, el tema del uso del seudónimo es un tema pertinente en el XIX. Acton, Currer y Ellis Bells son los seudónimos de Anne, Charlote, Emily Bronte. George Eliot es el sinónimo de Mary Ann Evans. George Sand es el seudónimo de Aurore Dupin. Flora Tristán en Peregrinaciones de una Paria habla sobre ello e interpela a George Sand por no firmar con su propio nombre, por esconderse detrás de un seudónimo. “Tienes que posicionarte públicamente como mujer de letras”, le decía, “tienes que dar la cara y enfrentar las críticas, porque si no esas confesiones terminan ablandándose, y desvalorizándose en su anonimato.” En esos años se abre todo un debate alrededor de este tema. En el Perú, Teresa González de Fanning, firmó como María de la Luz; Mercedes Cabello, al principio, también firmaba con su seudónimo, Enriqueta Pradel. Los setenta -antes de la guerra-, es una década en que las mujeres comienzan a publicar y muchas indistintamente acuden a los seudónimos como era de rigor. Aunque pronto comienzan a alternar sus seudónimos con su firma propia. Después de la guerra, a propósito del descalabro social, se abren espacios para una participación más abierta, y las mujeres dejan de usar seudónimos en el Perú.

-La labor editorial de Clorinda marca una gran diferencia con las publicaciones convencionales de la época. Ella escribe, convoca, se pronuncia, es una figura multidisciplinaria.

-Clorinda fue multidisciplinaria, interdisciplinaria, regionalista, nacionalista, continentalista, trasatlántica. Este tema es interesante. El Recreo, es un periódico que se publica para alentar las letras cusqueñas y tomar conciencia de que, si el Cusco había sido el centro de la civilización prehispánica, podía volver a serlo en la República. Entonces, a través de su periódico, se propone fomentar la literatura, el arte y las ciencias andinas para promover el desarrollo de la cultura cusqueña. Como el Estado no lo hacía, ella lo asume.

– Como comunicadora Clorinda tenía poder de convocatoria, ¿no?

-Tanto que comienza con un discurso regionalista que convoca a intelectuales como Enríquez, Gorriti, Cabello, González de Fanning y Freire, luego amplía su convocatoria a las escritoras americanas del ámbito hispánico y finalmente a las españolas, a Emilia Pardo Bazán, a Colombine, a Concepción Giménez de Flaquer. Cuando fija su residencia en Lima las redes que había tejido desde su juventud en Cusco se sostienen y se fortalecen. Ella toma conciencia de que sin redes es difícil que las mujeres se profesionalicen y ese fue uno de los grandes deseos de Clorinda, establecer las bases para la profesionalización de las mujeres de letras de modo que consigan su independencia económica. Y lo hace a través del periódico. Tan comunicadora era que tradujo los evangelios al quechua. También publica a escritores y escritoras en traducción, aunque no sabría precisar quién está a cargo de las traducciones, o si son traducciones publicadas en periódicos españoles por ejemplo, de las que ella se apropia. Lamentablemente no tenemos ni un fragmento de la biblioteca de Clorinda. El tema de la historia material en el Perú, y particularmente de los lugares de memoria de las escritoras del XIX, es un tema álgido. De las casas donde vivió Clorinda solo su casa natal en la Plaza San Francisco tiene una placa recordatoria. En cambio, su casa en Tinta está abandonada, sabes que ahí vivió ella porque te lo dicen los lugareños, pero no hay nada que la recuerde, mientras que la de su vecino, Túpac Amaru, es hoy un museo muy bien mantenido con una colección espléndida de cuadros de Antonio Huillca sobre su vida y muerte. La casa donde vivió en Lima es hoy una pollería, y su casa en el Valle Sagrado esta cayéndose a pedazos.

– Cuando se establece en Lima Clorinda abre una imprenta con su hermano.

-El tema de las imprentas y de la historia de la edición no se ha estudiado mucho en el Perú. La profesora Pura Fernández, del CSIC, dirige un proyecto sobre la historia de la edición en América Latina y ahora que viene al Congreso Clorinda Matto de Turner en Cusco, va a ofrecer un taller en la PUCP para la formación de investigadores interesados en el tema. Como parte de este proyecto comenzamos a trabajar las imprentas y los editores del Siglo XIX, e incluimos la imprenta La Equitativa. Aquí llegamos a tu pregunta. Efectivamente, la funda con su hermano David en un momento particularmente complicado para ella, luego de haber sido censurada tras la publicación de Aves sin nido y de Magdala de Coello cuando ella era directora de El Perú Ilustrado. No es difícil pensar que por eso habrá decidido tomar el toro por las astas y fundar su propia imprenta para llevar adelante su programa político feminista. De hecho, se fundó como una empresa de trabajadoras mujeres, donde se imprimía su periódico cacerista Los Andes.

-¿Qué hay más allá de este ideario?

-Alcanzar la autonomía económica y seguir adelante con su proyecto político en épocas de represión.

– El tema de los contenidos también es vital. Crear su propia línea editorial.

-También, porque siendo ella la dueña de imprenta y periódico podía, y de hecho lo hizo, establecer una política editorial que difundiera todas las causas por las que vivió. El cacerismo, la promoción de la educación y el trabajo para las mujeres, el descentralismo, aunque curiosamente, no el sufragio femenino. Como mujer destaca por su visión política en el campo periodístico. A través de pequeñas semblanzas, biografías, artículos, por ejemplo, denunció el tema de la violencia sexual, el racismo, la discriminación. Su visión de nación era mas amplia que la de los políticos de turno, incluía a los indígenas y a las mujeres que en ese momento no tenían estatus de ciudadanas, pero que gracias a esta gran escuela ambulatoria que era la prensa se educarían y se incorporarían para ejercer esa ciudadanía negada.

-Aquí hablamos de su creatividad como mujer de medios…

-Creatividad en la gestión de sus periódicos, y creatividad conceptual en la función de la prensa en el Perú de fines del XIX. Escribió en sus editoriales acerca de la prensa como escuelas ambulantes y de los periodistas como maestros ambulantes. Matto concibe el periodismo como una tecnología pedagógica muy fina y efectiva por su capacidad de llegar a todos los rincones del país.

-Contar con una imprenta la convierte además en una empresaria de medios.

-Si, me parece que tenía una idea muy clara de la dimensión empresarial del campo editorial, pero también de la ficción. En sus novelas incluía espacios de publicidad a lo que hoy llamaríamos marcas comerciales e industriales.

-Políticamente, ¿Clorinda fue moderna para su época?

-Creo que si, era muy moderna, esta dimensión de su trabajo la conocemos mejor ahora gracias a los estudios, las tesis, los artículos y libros que se están publicando aquí en el Perú, pero también en Estados Unidos, y en Argentina donde ella vivió los últimos catorce años de su vida.

-Periodísticamente, ¿cuál fue la etapa más importante de Clorinda?

– La que desarrolló en Lima como directora de El Perú Ilustrado entre 1889 y 1891 y de Los Andes entre 1892 y 1895. Estos seis años fueron los más importantes en su trabajo como mujer de prensa y empresaria editorial, pero además son también los años en que publica sus tres novelas, Aves sin nido, Índole y Herencia, así que sí, esta fue una etapa intensamente productiva en su vida. No se debe olvidar que fue en estos años que asume el activismo cacerista, lo que provoca ataques permanentes a su persona, desde la Iglesia, pero también desde el poder político.

-¿Qué nos puedes decir sobre su período de vida en Argentina?

-Nadie es profeta en su tierra y Clorinda tampoco lo fue. En cambio en Argentina tuvo gran acogida desde el principio. Recién llegada la invitan a ser incorporada como miembro del prestigioso Ateneo de Buenos Aires. Tuvo el honor de ser la primera mujer miembro de esa “academia barbuda”, como llamaba Gertrudis Gómez de Avellaneda a las instituciones académicas del XIX que no permitían la incorporación de mujeres en su seno. Clorinda aceptó, y su discurso de orden fue “Las obreras del pensamiento en América Latina”, en este hace una genealogía de las mujeres intelectuales en América Latina, en un continente que las ignoraba. Lo raro es que una vez en Buenos Aires decide no escribir más ficción y dedicarse por completo al periodismo y a la enseñanza. Cuando habla de su experiencia como directora de Búcaro Americano, que fue su tercera aventura periodística, insiste en representarse como una obrera de las letras. Insiste además que las tipógrafas y cajistas son igual de importantes que las escritoras, que no hay jerarquías en el mundo de las letras. Todas somos iguales y todas dejamos en este trabajo el jugo de nuestras vidas, dice.

-Finalmente. ¿Qué representa Clorinda para ti?

-Me inspira mucho su capacidad de lucha, la fe en su propia capacidad para renacer siempre de las cenizas. Me inspira la fuerza y claridad con que enfrenta el conflicto en vez de ceder a la tentación de barrerlo bajo la alfombra. Me inspira su fe en la capacidad de trabajo de las mujeres, esa fe es esencial para hacer política y ella la tiene en abundancia. Esta es una dimensión que aparece claramente en sus memorias de viaje a Argentina, que titula “Boreales”. En ella relata los episodios de ataque físico que sufre por parte de las montoneras pierolistas, y que desembocan en su decisión de buscar el exilio. Pero en lugar de echar mano a la retórica de las lágrimas para auto-compadecerse, porque fácilmente hubiera podido hacerlo, decide que no, que mas bien ha llegado la oportunidad de reinventarse redoblando su dedicación al trabajo y a la causa feminista que la anima. La fuerza de Clorinda para sobreponerse contra viento y marea a la represión y evitar que la conviertan en victima, logrando reinventarse, es una lección de vida.

‘El abanico y la cigarrera’
Francesca Denegri
Ceques Editores, 2018
Disponible en Sur y Escena Libre

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.