Raúl Soto: “Mariátegui y Vallejo ejes de la cultura nacional y popular”

El escritor y traductor peruano Raúl Soto, quien reside en los Estados Unidos por largos años, acaba de publicar el interesante libro textos indisciplinados Vallejo, Humareda et al. (Heraldo Editores, 2024), título que lo podrá encontrar en la Feria Ricardo Palma de Miraflores que va del 22 de noviembre al 09 de diciembre. Razones de sobra para charlar con el autor

A decir de Raúl Soto “estos textos indisciplinados abordan diversos productos culturales como la literatura, las artes plásticas y la música. No constituyen una crítica inmanente del texto o la imagen: para mí es importante tratarlos en su totalidad y, en todo caso, la neutralidad de la autodenominada estética pura es dudosa o inexistente. Más bien busco encontrar las contradicciones en una obra literaria u objeto artístico para que el receptor ejerza una lectura activa, es decir, crítica. Mis textos no pretenden ser académicos, aunque soy riguroso al referirme a otros autores: obvian el formato rígido y la jerga uniforme de las monografías publicadas en las revistas especializadas. Además, considero fundamental expresar mis ideas usando un lenguaje fluido y un tanto irreverente”. Para charlar al respecto, Lima en Escena buscó a Raúl Soto, quien nos ofrece algunos puntos de vista sobre temas afines a su libro.

-Raúl, permítenos empezar por tres personalidades de nuestra historia de suma envergadura: José Carlos Mariátegui, César Vallejo y Pedro Zulen. Más allá de lo expresado en tus artículos del libro y desde tu mirada o percepción, ¿a qué le atribuyes su vigencia y esta necesidad de rescatar su legado en pleno siglo XXI?

-El rescate del pensamiento de Mariátegui y de la obra literaria de Vallejo sucede durante la década de los 50 del siglo pasado. Ahora ambos son referentes establecidos en el Perú, América Latina y todo el mundo. En el caso de Mariátegui, su vigencia estriba en esa visión heterodoxa, abierta y dinámica que tenía, tanto del materialismo dialectico como del marxismo, para estudiar nuestra realidad.

La producción poética de Vallejo es una sombra ineludible que sigue proyectándose en la poesía en lengua española del siglo XXI: sea a través del vanguardismo sui generis de Trilce y/o del humanismo materialista de su obra póstuma. También debo mencionar su proyección en el Norte Global, donde poetas de diferentes lenguas hacen referencia a la poesía vallejiana o toman elementos de ella. Por ejemplo, el poeta estadounidense Jonah Mixon-Webster usa el soneto “Piedra negra sobre una piedra blanca” como intertexto para escribir Black-on-Black Stone/Under a White Stone, incluido en mi libro.

Zulen está siendo rescatado gracias al trabajo de las generaciones recientes. La lucha por los derechos de nuestros compatriotas andinos continúa, como lo atestigua la protesta masiva en Puno, Cusco, Ayacucho y Apurímac, y ese es un legado de Zulen y Dora Mayer al fundar la Asociación Pro-Indígena.

 

-Mariátegui, Vallejo y Zulen ostentaban el don de la militancia, abrigaban una ideología política y sus aportes a la cultura peruana a través de sus artículos de opinión y la creación de publicaciones de periódicos y revistas, caso Labor, Amauta, fueron determinantes para el cambio del pensamiento en una sociedad peruana pacata de esa época. ¿Cuáles fueron los aportes más drásticos de cada una de estas tres personalidades?

-Mariátegui y Vallejo son dos ejes fundamentales de la cultura nacional y popular todavía en proceso de construcción en nuestro país. La obra de Mariátegui constituye el primer estudio sistemático de los problemas estructurales del Perú y anticipa el surgimiento de una constelación de científicos sociales desde la década de los 1960 hasta hoy, siendo Aníbal Quijano uno de los más destacados.

La obra poética de Vallejo instaura el uso de un lenguaje coloquial peruano desde Los heraldos negros inclusive, a pesar del evidente estilo modernista. Por eso Mariátegui lo considera el primer exponente de nuestra literatura nacional. Vallejo revoluciona el registro discursivo en lengua española con Trilce y lo amplía en la poética dialéctica, marxista, de los Poemas humanos y España, aparta de mi este cáliz. La obra póstuma de índole materialista de Vallejo, relacionada a un humanismo del siglo XXI, aporta un ethos actualísimo a la poesía del multiverso actual.

Zulen organiza la lucha política a favor de los llamados indígenas, preparando el terreno para que Mariátegui la amplíe a todos los sectores subordinados de su época y lo hace fundando un partido de orientación marxista en 1928. Por otro lado, la obra filosófica de Zulen está siendo revisitada y estudiada, sin olvidar que establece en el Perú los lineamientos de la bibliotecología moderna al hacerse cargo de la biblioteca de la Universidad de San Marcos, mi Alma Mater.  

– Permíteme pasar a la poesía peruana contemporánea. Pienso en dos destacados poetas jóvenes Carlos Villacorta y Giancarlo Huapaya ambos de una estética escritural diferente, sin embargo, unidos por un interesante hilo conductor: su mirada e interpretación de lo político coyuntural/histórico volcado en sus poéticas. ¿Por qué es importante tener un ojo crítico sobre nuestro entorno socio político?

-Excelente tu observación sobre las poéticas de Huapaya y Villacorta. Recuerdo que hasta los años 1980 se debatía acerca de las denominadas poesía pura y poesía social, como expresiones irreconciliables, sin considerar que si lo importante para un poeta era regodearse en el uso del lenguaje eso no lo eximía de expresar en alguna medida el contexto social donde habitaba. Afortunadamente, las recientes generaciones de poetas no consideran esa supuesta dicotomía y podemos afirmar que ahora prima una poesía que aborda la problemática social. Hace poco publiqué un texto crítico sobre ana c. buena de Valeria Román Marroquín y además comprobé el rol protagónico de las poetas jóvenes en nuestro país: (https://poesia.uc.edu.ve/ana-no-es-buena-es-integra/).

-En estos últimos años la obra: poética, cuentística y ensayística, de la poeta, activista feminista y política peruana Rocío Silva Santisteban ha sido rescatada y publicada en ediciones más completas. Con todo lo producido hasta el momento desde el tema del cuerpo, memoria, de género hasta el cuestionamiento socio político. Desde tu rol de lector, ¿cómo ha evolucionado su escritura?

-Conocí a Rocío en San Marcos, cuando estudiábamos en la Escuela de Literatura, y la primera reseña que publiqué fue sobre su libro de poemas inaugural Asuntos circunstanciales. Su registro discursivo y temático se ha ampliado considerablemente, estableciéndola como una de nuestras poetas mayores. Ahora podemos apreciar la amplitud del arco de la poesía de Rocío con la publicación de Una herida menor. Antología poética 1983-2022. Como bien puntualizas, la poética del cuerpo, del género y de la memoria son determinantes en su obra. Aquí también debo mencionar el papel primordial de nuestras editoriales independientes en la difusión de obras de diferentes géneros literarios.  

  -Consideras que Víctor Humareda sigue siendo el pintor peruano largamente invisibilizado…

-En realidad, la vigencia de la obra pictórica es evidente a pesar de que la historiografía oficial de la plástica peruana no lo ubica en el lugar que le corresponde. Su caso es similar al de Vallejo, porque pasó un buen tiempo para imponer su importancia cultural en nuestro país. Lo importante es que Humareda es respetado y admirado por los pintores actuales. Por otro lado, hace un par de años hubo una retrospectiva parcial de la obra de Humareda en el ICPNA. Lo ideal sería una retrospectiva que incluya, además de sus cuadros representativos, sus dibujos, porque Humareda era un dibujante extraordinario: quizás el mejor de las últimas décadas. Entiendo que sería difícil organizarla porque Humareda vendió la mayoría de sus cuadros directamente. Al principio de su carrera las galerías lo ignoraron y cuando fue inevitable no exhibir sus cuadros el mercado limeño no era idóneo porque era minúsculo, comparado al de Buenos Aires o la Ciudad de México. El caso de Humareda, como el de Martín Adán, es que en la narrativa de sus vidas ha primado lo anecdótico, el mito, en detrimento de sus obras.

-Finalmente, Tracy Chapman volvió a los escenarios después de estar alejada de ellos varios años. Lo hace justamente interpretando Fast car, ¿qué nos puedes decir sobre este tema?

-Las letras de las canciones de Tracy Chapman son revolucionarias por atacar sutilmente —como toda buena poesía— las lacras del capitalismo deshumanizador y los discursos dominantes del patriarcado. La canción Fast Car, de 1988, fue reciclada por Luke Combs el año pasado, promoviendo su popularidad entre las nuevas generaciones. La ironía es que un cantante de música country haya sido el encargado de rescatar este tema anti machista y no una mujer. “Traiciones”, la última sección de mi libro, contiene traducciones de poemas, letras y textos en prosa, y por supuesto que no podían faltar Tracy Chapman ni Joni Mitchell.

Sobre el autor

Raúl Soto estudió en la Escuela de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, durante la turbulenta década de 1980. Antes de ser parte de la diáspora peruana colaboró en El caballo rojo, Cambio y la revista de arte Kantú. Escribió El pensamiento estético de César Vallejo, su tesis para obtener el grado de bachiller. Estudió su maestría en Literaturas Hispánicas en Queens College, Nueva York y ha cursado estudios de posgrado en City University of New York-Graduate Center.

Escribe para Hueso Húmero, POESÍA e Intervención y Coyuntura, entre otros medios. Ahora trabaja en NosOtros, los cholos, un libro de memorias y/o autoficción donde conecta su infancia y juventud con la choledad. Textos indisciplinados: Vallejo, Humareda et al es su primer libro publicado (Heraldos Editores, 2024).

 

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Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. El 2000 fundó el portal digital MIAMI EN ESCENA (Florida, Estados Unidos) en donde radicó 10 años. A su retorno al Perú crea el magazine online LIMA EN ESCENA.