Nuestra entrevistada de hoy ha publicado artículos especializados en artes visuales y música; diseñado y curado exposiciones para salas de arte; catalogado y tasado colecciones de arte para instituciones públicas y privadas en el país y en Sudamérica. Para Lima en Escena es un honor charlar sobre el segmento de las artes visuales con Melissa Torres Fabián. Fotos: archivo personal de la entrevistada
Melissa Torres Fabián es Historiadora del arte e investigadora egresada de la maestría de Arte Peruano y Latinoamericano de la UNMSM. Especialista en Diseño Gráfico por la UNI, diplomada en Gestión Cultural por la UARM y experta en Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas por la USMP. Miembro de la Asociación de Curadores del Perú desde el 2018 y aliada estratégica de la Municipalidad de Magdalena del Mar entre el 2021 y 2022 para la reactivación del Museo de Sitio Huaca Huantille.
Justamente, para charlar sobre el segmento de las artes visuales le ofrecemos una breve interviú con Melissa Torres Fabián, quien nos ofrece su particular mirada del sector.

-Melissa, la coyuntura social, política y económica en el país durante el 2025 devino en una crisis que afectó al sector cultura lo cual se reflejó en las ayudas de parte del Estado. Desde tu mirada, ¿cómo cerró el segmento de las artes visuales el 2025?
-Hablar del sector de las artes visuales en el Perú es hablar, principalmente, de un grupo de hacedores independientes que ven la forma de impulsar su carrera artística con sus fuentes de ingresos alternos, sea por labor docente, proyectos colectivos u otros emprendimientos. A pesar de la existencia de concursos que tienen como principal objetivo apoyar económicamente a los artistas, pienso que solo una mínima parte logra oxigenar sus proyectos con estas fuentes de financiamiento; el resto debe seguir buscando el cómo. En un país como el nuestro, culturalmente rico, pero mal administrado y afectado por la precariedad social, no existe un pico de estabilidad que alcance a todos. Se cierra un año donde quienes reciben apoyo o cuentan con una fuente directa de ingreso destinada para tal fin, hacen, y quienes no, ven la forma de hacerlo. Diría que algo que caracteriza al hacedor artístico independiente y disciplinado es su ímpetu y necesidad de crear contra viento y marea. Se elige ser artista o trabajador en las artes por el deseo de crear, y quien quiere ve la forma de concretar sus proyectos, a pesar de las dificultades. Se trata de seguir adelante; eso aplica para todo, incluso los altos en el camino son buenos. Muchas veces, detenerse o retroceder para tomar impulso lleva a mejores resultados, y también las alianzas permiten que la ejecución de los proyectos sea más llevadera. La unión hace la fuerza, y ahí está la razón por la que este año he percibido un incremento de exposiciones colectivas: los artistas están buscando trabajar en conjunto para alcanzar objetivos comunes: difusión y visibilidad.
-Un tema importante en el 2025 es que aún en un país políticamente en crisis, las galerías de los centros culturales siguieron con sus muestras individuales, colectivas, antológicas, tanto de artistas mujeres como hombres. ¿Qué nos puedes decir al respecto?
-Galerías y salas de arte institucionales, tanto públicas como privadas, preparan sus agendas expositivas anuales con mucha anticipación; muchas de ellas mantienen una línea temática que evidencia los intereses de la organización. También están aquellas que trabajan su agenda en función de fechas conmemorativas para el sector y los homenajes por trayectoria artística, en vida y póstumos. Cómo gestionen sus exhibiciones y la calidad de estas depende enteramente del trabajo conjunto entre quienes dirigen el espacio, o lo supervisan, y quienes presentan su obra. En los últimos años, he observado un porcentaje equitativo de visibilidad para propuestas individuales y colectivas. Lo esencial es proporcionar visibilidad a todos aquellos que posean una propuesta sólida que presentar. Me refiero a solidez en el sentido de algo pensado, no simplemente de reunir obras sin un hilo conductor claro. Hay quienes sostienen que la curaduría puede otorgar un sentido conceptual a algo que carece de él. No obstante, si la curaduría es meramente textual y no forma parte del proceso gestacional, no debería diferir de una paráfrasis visual. Lo que se percibe debe ser claro y la lectura que lo acompaña debería ser simplemente una técnica para explicar lo evidente. Mientras se exhiban proyectos que inviten a la reflexión, que le permitan al espectador conectarse al consciente e inconsciente colectivo, se está alimentando el espíritu de una sociedad que necesita tomarse una pausa de las pantallas para conectar consigo misma.

-Año a año las galerías independientes o alternativas se consolidan básicamente por su labor de apoyo a los artistas no canónicos. ¿Cómo observas el desenvolvimiento de estas?
-Son el motor del sector; gracias a ellas la oferta expositiva está diversificada y descentralizada, la hay para todos los gustos y, gracias a estas iniciativas, no hace falta atravesar la ciudad y desperdiciar tiempo en el tráfico. De hecho, hay propuestas bastante interesantes en zonas periféricas y un profundo interés por conectar a las comunidades con su cultura local; algo que era apenas posible hace unos diez años, hoy es una realidad que cada vez va proliferando gracias a quienes desean activar sus comunas llevándoles un tipo de entretenimiento fuera de lo convencional o hegemónico. Son más que loables los proyectos que hacen posible la existencia de ferias, festivales o espectáculos. En realidad, estos proyectos deberían contar con una línea de respaldo económico por parte del Estado, que al menos cubra los gastos de los artistas. Muchos de estos eventos se llevan a cabo de manera voluntaria y no desde el beneficio económico. Se realizan con el objetivo de ofrecer un producto de alta calidad a un costo reducido, con el fin de incentivar la llegada de un público ávido, pero sin un presupuesto adecuado. Sería motivador para quienes participan contar con pasajes o alimentos cubiertos; seguro que, con ello, estas actividades se multiplicarían.
-El sector artístico visual está bien segmentado en cuanto a propuestas artísticas, por un lado, figuran los surrealismos, los figurativos; por otro, los temas de género, lo político, los cómics, entre otros. ¿Hasta qué punto es relevante este abanico de propuestas?
-Es fundamental que exista diversidad en el sector; sin ella estaríamos alimentando u orientando al público hacia una sola dirección, lo que podría entenderse como un conductismo cultural. En este caso, cuanto más, mejor. Pensemos que hay público para todo, claro, no lo veamos en función de números; dejemos eso para los empresarios. Considero que, mientras sea posible, hay que tratar de dar visibilidad a todo aquello que cuente con un sentido crítico, estético y experiencial. Una recomendación para los equipos que gestionan exposiciones en espacios públicos y privados, y preparan sus agendas con anticipación, es que consideren que, de sus presentaciones, un 60 % sean individuales y un 40 %, colectivas; creo que ese ejercicio porcentual aseguraría una dinámica atractiva que tendría al público circulando en sus eventos.

-Finalmente. ¿Qué papel juegan las muestras antológicas para nuestras y nuestros artistas visuales?
-Una muestra antológica se define como una exposición que presenta una selección de obras sobresalientes de un autor. En este contexto, los artistas que han superado una periodicidad y una participación significativa en el sector merecen ser reconocidos por su labor y producción a través de una presentación antológica. Algunos artistas reciben este reconocimiento tras su partida, cuando resulta gratificante para el autor ser considerado un referente en vida. Por cierto, no solo digo artista a aquellos autores forjados en la academia o a la par de ella; para mí un artista es todo aquel creador que hace uso de técnica, intención e intuición. Actualmente, las vitrinas de exhibición artística incluyen el trabajo de artistas tradicionales dentro de sus programaciones anuales, lo cual está más que merecido y, enfatizo, hay que seguir apoyando la divulgación del trabajo artístico de quienes siguen aportando arte, cultura y experiencia al país.
-En lo referido a lo artístico visual, ¿qué muestras destacarías?
-Deseo destacar dos exposiciones que he visitado en el 2025 y que considero permitieron al espectador vivir una experiencia completa, es decir: contemplar, interactuar y reflexionar. La primera fue reconFIGURE: Transformando la relación entre el cuerpo y el entorno, realizada en el MALI, ha revalorizado la noción de arte como una acción relacional entre el público y los creadores del proyecto, que ha permitido a los espectadores moverse y percibir cómo el entorno influye en nuestros sentidos. La segunda, que continúa con esta línea de arte interactivo y nuevos medios, es Transitar lo intangible de Mr. Tronch en la Galería Martín Yépez. En ella, los visitantes reprodujeron su imagen y sonidos ambientales e instrumentales mediante la lectura de sus movimientos en tiempo real en las televisiones analógicas que formaban parte de la instalación principal de la muestra.
Sobre Melissa Torres Fabián

Historiadora del arte e investigadora egresada de la maestría de Arte Peruano y Latinoamericano de la UNMSM. Especialista en Diseño Gráfico por la UNI, diplomada en Gestión Cultural por la UARM y experta en Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas por la USMP. Miembro de la Asociación de Curadores del Perú (2018-2025) y aliada estratégica de la Municipalidad de Magdalena del Mar para la reactivación del Museo de Sitio Huaca Huantille (2021-2022).
Ha colaborado en proyectos de investigación de la UNMSM y el Instituto de Investigaciones de Arte Peruano. Ha preparado y diseñado exposiciones para Cecilia González Arte Contemporáneo, Galería del Paseo y CEDE Galería. Ha curado muestras de arte contemporáneo para el Centro Cultural El Olivar, Espacio La Sala, Casa Paz Soldán, Galería Cecilia González, Galería Aída Bosch y Galería Martín Yépez. Ha catalogado y tasado colecciones privadas de arte en Perú y Colombia, entre las que destaca parte de la colección de arte del ICPNA, así como entidades bancarias.
Ha gestionado prensa cultural para proyectos de artes visuales organizados por la Galería Vértice, Galería Impakto, Mocy Producciones, Cecilia González Arte Contemporáneo, Galería Aída Bosch, Raw Space (Estados Unidos), Casa Fugaz, Galería Selva Invisible, Casa Museo Marina Núñez del Prado de la Municipalidad de San Isidro, Galería Augusto B. Leguía de la Municipalidad de Santiago de Surco, Sala de Exposiciones Culturales del Club Regatas Lima, Asociación Tierra Baldía, Galerie Artimundo (Bélgica), Centro Selva Arte y Ciencia, Club Literario de Damas Americanas, Galería Yvonne Sanguineti, Galería Martín Yépez y Centro Cultural Juan Parra del Riego. Asimismo, fue jefa de prensa de la I Bienal Internacional de Arte Amazónico, de la XVI Noche de Arte y Música y del metaproyecto cultural Relatos Peruanos. Desde el 2017, funda y dirige Poliedro Estudio, empresa peruana de bienes y servicios culturales, y sus marcas Hice Proyectos (gestión cultural), Puse Prensa (comunicaciones) y Publiqué (editorial).










