Académica, investigadora, escritora y estudiosa de la literatura morisca, Lisette Balabarca nos adentra a su especialidad y nos habla sobre el vínculo de esta y la peruana. Asimismo, nos adelanta que en breve publicará su primer cuentario: Sangre y curitas.
Descubrimos los relatos de la escritora peruana Lisette Balabarca en la antología Durará este encierro. Escritoras peruanas en cuarentena. Fue interesante leerla, conocer su escritura e informarnos paralelamente que también es una de las poquísimas autoras locales estudiosa de la literatura morisca. Cabe destacar que desde hace años se dedica a la docencia universitaria y a la escritura de relatos de ficción; además, es profesora de español en la Universidad de Siena, en Loudonville, en el estado de Nueva York (Estados Unidos).
Para charlar sobre estos y otros temas, Lima en Escena contactó con Lisette Balabarca, con quien fue un honor platicar.

– Lisette, tu área de especialización se centra en el estudio de la literatura producida por y acerca de los moriscos españoles. Explícanos puntualmente a quiénes se les denomina moriscos españoles y por qué.
-Mira, a grandes rasgos, los moriscos son los musulmanes españoles obligados a bautizarse como católicos, es decir, a convertirse al cristianismo en España, a partir del año 1502. La explicación más amplia se remonta a los inicios de la presencia árabe-musulmana en ese territorio, que empieza más o menos en el año 750 y va hasta 1492 cuando los Reyes Católicos conquistan Granada, el último reino islámico en España. Luego de su victoria, los reyes les permiten a los musulmanes conservar su fe, pero eso no dura mucho porque, alrededor de 1502, dan una orden que los obliga, primero a los granadinos y, con el paso de los años, a los musulmanes del resto de España, a convertirse al cristianismo mediante el bautismo o a abandonar el reino. Los que se bautizan son llamados cristianos nuevos del islam, o moriscos, un nombre que tiene una cierta carga peyorativa en mi opinión. A consecuencia de estas conversiones, se establecen entonces dos clases de ciudadanos: los cristianos viejos; es decir, los cristianos (católicos) que no tienen ninguna ascendencia musulmana ni judía, más privilegiados social y económicamente, y los cristianos nuevos. Esta distinción va a ir en perjuicio de los moriscos, obviamente, porque, aunque ya se han hecho católicos por el sacramento del bautismo, siguen estando bajo sospecha de herejía y son vigilados constantemente por la Inquisición. Finalmente, en 1609, el rey Felipe III ordena el destierro definitivo de esta comunidad de España y ahí se produce el exilio de cerca de 300,000 moriscos, quienes, en su mayoría, se van a refugiar en el norte de África, sobre todo en Túnez, que es, en ese entonces, parte del imperio musulmán otomano. Lo que yo estudio es la producción literaria y material de esta minoría, desde que habitan España en el siglo XVI hasta los primeros años de su exilio en Túnez, en el XVII.
– ¿Cómo surgió esta necesidad de investigar, visibilizar y destacar la literatura de los moriscos procedentes de esta parte del contienen europeo?
-Cuando empecé el doctorado en la Universidad de Boston, en una de mis clases leímos una novela llamada El Abencerraje, que se ubica dentro del género de la llamada novela morisca, es decir, la que relata historias de personajes musulmanes y moriscos que conviven con los cristianos en España entre la Edad Media y la modernidad. Al entrar en contacto con este y otros textos que representaban a, o eran escritos por, miembros de una comunidad perseguida por su ascendencia religiosa, lingüística y cultural, pero que, al mismo tiempo, eran españoles de nacimiento y de crianza, por así decirlo, me entró una profunda curiosidad por investigar y conocer más sobre este tema, al punto de decidirme a escribir mi tesis doctoral sobre él. Creo que mi necesidad de estudiar esta literatura tan particular y compleja tiene que ver con un interés personal por asuntos relacionados con la hibridez cultural, la persecución de minorías, los destierros, exilios, etc., especialmente en el pasado. Contrario a lo que se suele pensar, estudiar el pasado no implica, o no debería, únicamente centrarse en hechos que poco o nada tienen que ver con lo que sucede en el presente. Para mí, conocer cómo se comportan los miembros de una comunidad del pasado ante la presencia de grupos de personas distintas y que, por eso mismo, conforman una minoría, las más de las veces marginalizada, perseguida, entre otros, me permite entender un poco más cómo o por qué se dan situaciones similares en el siglo XXI. Desgraciadamente, las cosas han cambiado muy poco y hoy se siguen repitiendo los mismos patrones racistas, colonialistas y discriminatorios ante lo que se percibe como “extranjero”, diferente, etc., de hace 500 años. Hay muchísimos avances en materia de derechos humanos, sí, por supuesto, pero los abusos perpetrados por quienes están en una situación de poder sobre los que no lo están siguen siendo casi los mismos.

-Si bien esta literatura es de corte religioso particularmente, ¿qué temáticas destacan más allá de la religiosidad?
-Bueno, más allá de lo religioso, lo que me interesa particularmente a mí, como investigadora, es la cuestión cultural y literaria que se refleja en las obras o manuscritos moriscos. Por ejemplo, estos textos se escriben en la clandestinidad, mientras sus autores viven en España, son anónimos en su mayoría, y están en español. A veces también, para esconderlos de la Inquisición, que les tenía prohibido hablar y leer en árabe, utilizan una forma de escritura en español, pero con letras árabes, lo que se conoce como aljamiado. Ahora, si bien el contenido mayormente tiene que ver con su fe, con lo que dice el Corán, con sus ritos religiosos, entre otros, también expresa críticas muy fuertes a las prácticas cristianas que estaban obligados a seguir o a la imposición de la autoridad de los curas. Entonces es ahí cuando se puede apreciar con más detalle su uso de formas literarias, cristiano-españolas, diríamos, que son populares en la época y a la que los moriscos escritores tenían acceso, ya sea porque leían las obras, porque las escuchaban en los recitales y festivales de poesía, o porque asistían a las puestas teatrales gratuitas y abiertas al público. Al final, en los textos moriscos se pueden ver recreaciones de poemas de importantes autores cristianos o escenas enteras de piezas dramáticas que los moriscos memorizaban, y, al mismo, tiempo relatos ficcionales escritos con un estilo muy cercano al que se solía emplear en aquellos siglos.
– ¿Existe un vínculo entre la literatura de los moriscos españoles y la peruana, por ejemplo?
-Yo encuentro que sí. Pienso por ejemplo en Guamán Poma de Ayala y su Nueva crónica y buen gobierno de los Incas. Diría que existen ciertas semejanzas entre esta obra y algunas producciones moriscas en el sentido de que, en ambos casos, se trata de voces marginales que recurren a la escritura en la lengua oficial e impuesta por el Imperio, el cristiano español, para dirigirse a una autoridad y dar un testimonio de su situación social actual. Por un lado, Guamán Poma se dirige al rey de España y, en los textos e ilustraciones que componen su crónica, deja ver la terrible realidad de los indígenas durante toda la etapa de conquista, colonización y virreinato español. Por otro, cruzando el Atlántico y más o menos por esos mismos años, un morisco de Granada, llamado Francisco Núñez Muley, redacta un memorial dirigido al presidente de la Real Audiencia de dicha ciudad, en el que le pide que no se pongan en práctica las leyes recientemente promulgadas por la Corona española que prohíben a los moriscos la práctica de muchas de sus costumbres y tradiciones, así como el uso del árabe escrito y oral. Tanto Núñez Muley como Guamán Poma utilizan una retórica aprendida de los cristianos españoles para negociar la convivencia pacífica y libre de discriminación entre cristianos y moriscos, por un lado, y españoles e indios, por otro. Asimismo, ambos textos van dirigidos a una autoridad española que muy probablemente no llega a leerlos o, simplemente, nunca los recibe. Entonces, a mí lo que me parece fascinante es observar cómo dos comunidades tan distintas, una a cada lado del Atlántico, generan respuestas similares ante una situación de opresión por parte del poder monárquico español y de la Iglesia católica. Yo lo concibo como formas de resistencia por parte de sujetos desposeídos en una época en la que no se hablaba de derechos humanos.
– Actualmente investigas el tema de la representación y actitud de los cristianos hacia las mujeres moriscas o musulmanas españolas en la literatura del siglo XVI y XVII. Podrías ahondarnos este punto…
-Así es. Últimamente tengo un proyecto que estudia la representación literaria de las mujeres musulmanas y moriscas en textos españoles de los siglos XVI y XVII. En realidad, lo que se sabe de las mujeres moriscas es muy poco. Hay información que se puede encontrar en documentos guardados en los archivos como, por ejemplo, testimonios de moriscas acusadas de herejía, partidas de matrimonio, etc. pero en obras literarias esta información es más austera. Para empezar, hasta donde se sabe, no hay autoras moriscas, pero, aun así, lo que a mí me interesa analizar es cómo son retratadas en la literatura de la época, tanto en obras de autores cristianos como de moriscos. Mi proyecto se basa en un análisis comparativo entre cómo son representadas las mujeres moriscas frente a las cristianas. He encontrado que ambas formas de caracterizarlas, literariamente, son muy diferentes, especialmente si los autores son cristianos, debido a los estereotipos, religiosos y de género, que se manejan con respecto a ambas comunidades. Por ejemplo, en contextos en que aparecen los dos grupos de mujeres, las moriscas son casi siempre descritas como vanidosas o desleales, mientras que las cristianas lo son como devotas, honestas, etc. En fin, estoy empezando a trabajar en este proyecto y me entusiasma mucho la posibilidad de buscar a las moriscas escondidas dentro de la literatura de estos años.

-Lisette, permíteme pasar ahora a tu labor como escritora. Lo primero que leí de tu papel como narradora fue un relato publicado en la antología Durará este encierro. Escritoras peruanas en cuarentena. En retrospectiva, ¿qué nos puedes decir sobre esta experiencia?
-Ese relato fue de principios de la pandemia, me parece que fue en marzo de 2020 que se lanzó la convocatoria. Cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de cuán poco sabíamos del tema y cuán ingenuas éramos en ese momento porque no teníamos ni idea de todo lo que el virus iba a traer consigo, además de las muertes, claro. Entonces, ese texto partió de la incertidumbre y la ansiedad. La incertidumbre de no saber a qué nos enfrentábamos y la ansiedad de los cambios repentinos: el encierro, las escandalosas medidas que había que tomar para no contagiarse y, en mi caso, las nuevas formas de enseñanza remota a las que hubo que adaptarse de un día para otro. Unos meses después, publiqué otro relato, esta vez un cuento de ficción, en otra antología de cuentos sobre la pandemia (se ve que abundaron las antologías sobre el tema ese 2020), y fue bastante diferente en el sentido de que ahí la incertidumbre ya era menor, la ansiedad continuaba, pero además había aparecido la tristeza por la pérdida de seres queridos. En mi caso me bajoneaba mucho no poder viajar a ver a mi familia y el imaginar que se pudieran contagiar porque no sabíamos cuándo iba a llegar la vacuna al Perú. En general, para mí el miedo a contagiarme, la cuarentena y el no poder salir a la calle y verte con gente en persona, fueron lo peor del COVID.
-Finalmente, tengo entendido que estás próxima a publicar tu primer libro de cuentos. Sin ánimo de spoilear, ¿nos podrías hablar al respecto?
-Sí, tengo planeado publicar un libro de cuentos este año. ¡A ver si se da! Estoy terminando el último de una serie de ocho cuentos en los que llevo ya un tiempo trabajando y lo que te puedo decir es que son relatos de ficción y de temática no realista, pero que hablan, de un modo particular, de problemas reales relacionados con los tiempos tan difíciles que nos ha tocado vivir y que me afectan, me enojan y dejan salir un lado sarcástico que no sabía que tenía.
Sobre Lisette Balabarca F.

Foto: Rommy Balabarca
Nació en Lima y se dedica a la docencia universitaria y a la escritura de relatos de ficción. Es profesora de español en la Universidad de Siena, localizada en Loudonville, en el estado de Nueva York (Estados Unidos). Tiene un bachillerato en Psicología y otro en Literatura por la Universidad Católica del Perú y un doctorado en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Boston. Como parte de su labor docente, da clases de pregrado sobre lengua, literatura y cultura latinoamericana y española. A nivel académico, se especializa en estudios moriscos; es decir, los que se centran en la literatura escrita por y acerca de los cristianos nuevos, convertidos del islam, en España entre 1500 y 1600. Su investigación apunta a temas relacionados con raza, género, etnia y diversidad religiosa. En ese rubro, tiene publicaciones en distintas revistas académicas de Estados Unidos y Europa. En 2025 coeditó «Por haber dejado la verdadera ley de Dios”: Poesía morisca y aljamiada, volumen publicado en Calíope: Revista de la Sociedad de poesía renacentista y barroca. Asimismo, es directora de la especialidad de Estudios de la Mujer, Género y Sexualidades en su institución académica. Como narradora, sus cuentos han sido publicados en el Latin American Literary Review (2019) y en diversas antologías como Durará este encierro. Escritoras peruanas en cuarentena (Cocodrilo, 2021), A-Sintomática. Escrituras del encierro en tiempos de Coronavirus (Hypermedia, 2021), Intervalos. 12 narradoras peruanas (Kindle, 2020), Del sur al norte: Narrativa y poesía de autores andinos (El BeiSMan, 2017) y Circo de pulgas. Antología de la minificción peruana (Micrópolis, 2012). Actualmente se encuentra terminando su primer libro de cuentos titulado Sangre y curitas.











Felicitaciones, una investigación que tiene que ver con la marginacion social de la mujer a través del tiempo y establecer puntos de encuentro entre la mujer de la edad media y la mujer del siglo XXI sin dejar de lado su raíz peruana.
Excelente trabajo
Gracias por tus palabras Nora. Un abrazo