Katherine Medina: “Coraje es un obsequio que entregué a destiempo”

Desde Arequipa, la destacada poeta y artista visual Katherine Medina Rondón nos concede unos minutos de su tiempo para charlar sobre su libro para niños Coraje, título ilustrado por Naomi T. Loayza

Coraje es un cuento con enfoque de género que narra las aventuras de Ale, una niña con una imaginación capaz de darle el coraje para afrontar las pequeñas y grandes dificultades que le surgen día a día. Justamente, sobre este interesante libro, Katherine Medina Rondón nos dice: “es importante esas dosis de enfoque de género para fomentar la igualdad desde temprana edad, así como prevenir la discriminación y el sexismo y, finalmente, hablar sobre el autocuidado. Pienso, por ejemplo, en la escena del autobús cuando Ale va sola a la escuela y un hombre se le acerca demasiado. En una sociedad donde el acoso y la violencia contra la mujer está tan presente, creo que debemos enseñar a nuestras niñas a reconocerlo, a saber, decir No de manera firme y a mantenerse alejadas de situaciones de riesgo”.

—Katherine, antes de centrarnos en Coraje, tu libro para niños, cuéntanos sobre tu incursión en la literatura infantil. Lo hacías en paralelo con tu labor como poeta, como artista visual o surgió de manera progresiva…

—Más que la poesía, me interesa la poética en términos de Todorov: como producto de la creación humana. Ciertamente los últimos años he estado escribiendo menos; sin embargo, intento estar activa, creando, buscando nuevas formas de expresión, haciendo grabado, traduciendo e intentando retomar la orfebrería. No debería importar el medio que se usa para comunicar lo que uno desea sino el decir, el discurso. Coraje es un cuento que escribí hace más de cinco años, sin pretensión alguna de publicación. Coraje era un obsequio para mi sobrina, que nunca pude darle, porque me sentía incapaz de ilustrarlo. Cuando Naomi se unió a este proyecto e ilustró el cuento, consideré por primera vez que podría ser mostrado al mundo. Coraje es un obsequio que entregué a destiempo. Lo escribí cuando mi sobrina tenía menos de diez años y ahora es una adolescente cuestionadora y rebelde. Mi motivación para escribir este cuento fue dibujar una sonrisa en su rostro y, espero, en el de otros muchos niños.

Desde una mirada en retrospectiva y con la experiencia del libro publicado, ¿cuáles son los retos más significativos de la escritura para niños?

—Al escribir este libro, pensaba que mi único publico sería una niña que estaba por cumplir diez años. Entonces, el mayor reto para mí fue comunicar haciendo uso de un vocabulario accesible. Por otro lado, con la experiencia del libro publicado, pienso también en la importancia de las ilustraciones; si no hubiera tenido la dicha de contar con Naomi para realizar esta tarea de manera efectiva, el libro no hubiera tenido tan buena recepción y alcance.

El cotidiano de Ale, la niña y personajes principal de Coraje, nos aproxima a un día a día normal: la convivencia con sus padres, la escuela, los amigos, el deporte. Sin embargo, la historia empieza con el amigo imaginario que la acompaña en todo el corpus del libro. ¿A qué responde esta necesidad del amigo imaginario?

 —Es una metáfora. El amigo imaginario empieza sin poseer un nombre porque sus padres le dicen que en algún momento se va a marchar. Él le ayuda a superar los pequeños y grandes retos que se le presentan en el cotidiano, hasta que al final se da cuenta que no la va a abandonar nunca, que siempre va a estar al lado de ella porque él es parte de su vida, es su valor, su… coraje.

Los padres de Ale laboran y están fuera de casa mucho tiempo, aunque ambos se turnan para estar con la niña. ¿El amigo imaginario cubre estas ausencias carencias?   

 —En el mundo moderno es difícil equilibrar el trabajo y la vida familiar. El libro presenta a dos padres que laboran y que procuran tener una paternidad presente a pesar de sus diversas ocupaciones. El amigo imaginario de Ale no suple estas ausencias, es más bien una suerte de voz interior, actuando como un mecanismo de reflexión, advirtiéndole de posibles peligros o motivándola a tomar decisiones o realizar acciones.

Los padres comparten tareas y en las actividades que realiza Ale, como la natación en donde departe con los amigos, validan lo logrado: aprender a nadar. Estas manifestaciones tienen su dosis de enfoque de género. ¿Por qué es vital darle ese cariz a Coraje?

—Creo que es importante esas dosis de enfoque de género para fomentar la igualdad desde temprana edad, así como prevenir la discriminación y el sexismo y, finalmente, hablar sobre el autocuidado. Pienso, por ejemplo, en la escena del autobús cuando Ale va sola a la escuela y un hombre se le acerca demasiado. En una sociedad donde el acoso y la violencia contra la mujer está tan presente, creo que debemos enseñar a nuestras niñas a reconocerlo, a saber, decir No de manera firme y a mantenerse alejadas de situaciones de riesgo. Como contraparte, debemos educar a nuestros niños sobre el consentimiento en todas las relaciones, enseñar la importancia de tratar con dignidad y respeto a todas las personas independientemente de su género, desarrollar una identidad propia en lugar de conformarse a las expectativas sociales que implican ser hombre, rompiendo los estereotipos que tanto daño nos han hecho como sociedad.

Finalmente y disculpando la pregunta cliché. ¿Por qué coraje?

—Me gusta la fonética de la palabra. Creo que es un nombre bello. Pudo llamarse valentía, bravura o denuedo, pero no hubiera tenido el mismo efecto.

 Sobre Katherine Medina Rondón

Poeta y artista visual. Ha publicado: Murmullos y volantes (Aletheya, 2012), Amor en cuatro actos y otros cortejos (Casatomada, 2013), Mínima celeste (Transtierros, 2016), Disidencia (Cascahuesos, 2018), Papiros mágicos (Vallejo & co./ Sol negro, 2019) e incluida en Tea Party III muestra dinámica de poesía latinoamericana (Cinosargo, 2014), Antología XXII Enero en la palabra (Gobierno Municipal de Cusco, 2018), Memorias del 28° Festival Internacional de Poesía de Medellín (Prometeo, 2018), Antología 5° Festival Caravana de Poesía (Amarti, 2018), Aliados, dosis de poesía para tiempos inciertos (Dendro Ediciones, 2020) y Voces de la poesía peruana (Parihuana, 2021). Como traductora ha publicado Flores al borde de los abismos, antología poética de Vittoria Aganoor (Sol negro, 2022). Ha presentado la muestra pictórica bi-personal “Comisura” en el Centro Cultural Casa Blanca (Arequipa, 2016) y participado en diversas muestras artísticas colectivas. También ha colaborado en revistas tales como: Letralia, Caleidoscopio, Lucerna, Travesti Fanzine, El Corsé, Verboser, Ojo Zurdo, Fórnix, Ulrika, Buenos Aires Poetry, Granuja, Espinela, New York Poetry Review y Luvina.