Karina Pacheco Medrano. ¡Un merecido homenaje!

José Carlos Agüero, Tania Castro, Rossana Díaz Costa, Rafael Dumett, Ramón Pajuelo, Adriana Peralta y Makena Ulfe, nos hablan sobre Karina Pacheco Medrano, quien será homenajeada en el marco del 4to. encuentro de escritoras peruanas ICPNA 2022. Foto de portada: Lis Miranda

Foto: Adriana Peralta

Con el objetivo de visibilizar la equidad de género a través de la escritura de escritoras peruanas, por cuarto año consecutivo el Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA), lleva a cabo el “4to. encuentro de escritoras peruanas ICPNA 2022”, que este año rendirá un merecido homenaje a la antropóloga, escritora y editora cusqueña Karina Pacheco Medrano.

Al respecto, Lima en Escena entrevistó a personalidades como José Carlos Agüero, Tania Castro, Rossana Díaz Costa, Rafael Dumett, Ramón Pajuelo, Adriana Peralta y Makena Ulfe, quienes nos acercaron a la obra y aportes a nuestra cultura de una de las escritoras peruanas de su generación más relevantes del Perú.

José Carlos Agüero (Historiador y escritor)

Karina Pacheco Medrano es una escritora fundamental de las letras peruanas y latinoamericanas contemporáneas. Las razones son obvias. Toca temas hondos y con seriedad. No cae en modas pasajeras. Ha dedicado años, décadas en escribir asuntos que la interpelan desde la mirada de antropóloga y prosista. Prioritariamente, como novelista y cuentista. Disciplinas como la antropología y la literatura le permiten gozar de una densidad no usual en nuestras letras actuales. Otro punto importante en ella es escribir desde el Cusco, ciudad en donde opera la editorial Ceques, sello que dirige y la convierte en una animadora de todo este ecosistema del libro independiente lo cual fortalece este intercambio entre el público y la cultura. Hacer este trabajo fuera de Lima nos brinda la posibilidad de acceder a estos libros y literatura escrita desde otros lugares que no precisamente es el centro, pero también permite descentrar la idea que Lima es el único lugar desde donde se puede hacer cultura con calidad.

La obra de Karina Pacheco Medrano es de importancia y calidad. Más allá de abordar temas significativos como la violencia política o la memoria, por ejemplo, toca asuntos difíciles. Ella habla de la trasmisión de las herencias, de los secretos familiares guardados, de los pueblos, de las familias, de las mujeres en el núcleo familiar, en la historia. Temas que nos enriquecen. En suma, aborda temas como la mujer, memoria, región. Hacer este cruce de las ciencias sociales con una escritura seria concebida años de años, es el aporte de Karina Pacheco Medrano. Ella es valiosa porque proyectos de este tipo son inusuales a nivel general.  

Tania Castro (Educadora, narradora oral y escritora)

Karina no escribe para sí misma ni por ella misma, sino que se deja atravesar por nuestra historia andina más íntima, más verdadera, y no aquella que se fabrica para afiches de aeropuertos. Es una luchadora de causas patrimonialistas, de reivindicación femenina y de voces protagónicas pero marginales de nuestra historia. Es disciplinada en el arte de los afectos y la lealtad a la libertad. Para mí es, de lejos, la escritora más representativa del Cusco de este tiempo y una de las escritoras más prolíficas y sustanciales del mundo. Y, a nivel de la amistad, pese a que anda por todo el mundo, se las ingenia para dejarme sentirla cerca de todos mis procesos. Su corazón es ave que vuela.  Su literatura no ha tocado temas exclusivamente locales porque le ocupa lo humano, la naturaleza, el imaginario salvador y la realidad dolorosa del mundo cercano y el que no tanto. Y eso configura su andinidad ecumenicista. Es esa suerte de Qoricancha viajero donde todos los cultos no sólo son admitidos y respetados, sino defendidos. Todos excepto los que alienten la destrucción de la vida. En ese sentido su voz también es política en el mejor y más redondo sentido de la palabra.

Rossana Díaz Costa (Cineasta y escritora)

A Karina Pacheco Medrano la conocí luego de la publicación de la antología Matadoras, en la que aparecen cuentos nuestros, hace ya muchos años. La conocí a ella y a otras escritoras que han hecho una magnífica carrera literaria en los últimos años. Nos hicimos grandes amigas. Ella publicó sus primeras novelas sin tener el reconocimiento que se merecía en su momento. Recordemos que Karina es mujer y, además, es de Cusco. Esto es importante recordarlo en un país machista y centralista. Pero Karina siguió y siguió escribiendo con una fuerza que no puede detenerse y poco a poco fue recibiendo el reconocimiento que se merecía desde el inicio. Este homenaje me llena de alegría y orgullo. Karina se merece esto y mucho más. Sus historias van directo a la herida de nuestro país, nos hablan de la brecha insondable entre los peruanos y peruanas, de la guerra que terminó pero que dejó todas las secuelas no reparadas de nuestra sociedad que nos interpelan como nación cada día. Sus historias nos hablan de la violencia, pero también nos hablan de la necesidad de una comunión. Es una escritora que ha profundizado con sus personajes en la memoria de nuestra nación y que nos demuestra su profundo amor y preocupación por su tierra, del cual parten todas sus ficciones. Su obra nos interpela, nos cuestiona como país, pero al mismo tiempo, sus novelas y cuentos tienen una lectura a un nivel universal, porque injusticias y heridas hay en todas partes. Karina no solo es escritora, también es editora. Tiene una vida consagrada a la literatura y a la cultura. Una pasión y una energía creativa que pocas veces he visto. Y vale la pena también mencionar que es una persona con un alma buena, alma que está en toda su obra y que junto con su talento han dado la obra humanizadora que ya forma parte de un nuevo canon literario de nuestro país.

Rafael Dumett (Dramaturgo y escritor). Foto: Archivo personal

Recuerdo claramente la serie de impresiones fuertes que me suscitó leer La voluntad del molle, la primera novela que leí de Karina Pacheco. No solo me encantó la trama, que manejaba muy bien la intriga y el suspenso, sino que llamaban la atención su singular abordaje de la discriminación y el racismo en los tiempos de violencia en el Cusco, desde una primera persona absolutamente carente de complejos culturales. Me encantó además su sensibilidad delicada y original, la mirada autocrítica descarnada, así como el hecho de que la autora procediera de una ciudad con un pasado sólido e importante, pero periférico a la capital del Perú.

Por supuesto, hice todo lo posible por saber más de su autora. Supe de otras obras suyas, una de ellas ubicada en Guatemala. Supe de la editorial que ella dirigía, Ceques, que exhibía un catálogo de publicaciones serias que relamían la boca. Y contacté a Karina, no recuerdo aún con qué pretexto. Al conocerla, tuve la clarísima sensación de hallarme ante un escritor -así, sin género- de polendas, al lado del cual me gustaría transitar. Desde aquel lejano entonces han pasado varios libros suyos, algunos de los cuales he leído con admiración, y ha nacido una amistad, de la que me honro. Hoy por hoy, planeo incluso hacerme de un pequeño terrenito en el valle sagrado del Cusco para, entre muchas otras cosas, convertirme en su vecino.

Ramón Pajuelo (Antropólogo). Foto: IEP

Karina Pacheco irrumpió en la escena literaria peruana como un rayo en un cielo agitado. De ninguna manera en un cielo sereno. El Perú de las décadas de pos violencia y pos fujimorismo es una sociedad agitadísima, en búsqueda de un horizonte claro de desarrollo y destino colectivo. Eso supone un contexto de disputas y búsquedas aún en plena resolución. La voz y la letra de Karina, en este contexto, han abierto líneas sumamente fecundas y cuestionadoras, que nos ayudan a procesar mejor esos dilemas. Su narrativa es una exploración paciente y descarnada de las heridas múltiples -étnicas, territoriales, de género, clasistas, entre otros- que aún nos constituyen como sociedad. Pero también hurgan en alternativas y horizontes de sentido posibles, abiertos hacia un futuro distinto y reconciliado, en el cual podamos reconocernos como prójimos y ciudadanos de pleno derecho.

Adriana Peralta (Fotógrafa). Foto: Archivo personal

Karina Pacheco Medrano utiliza la pluma literaria para escarbar en recorridos que la exponen a pasar por catarsis existenciales y adentrarse en profundidades recónditas, oscuras y dolorosas desde donde sale airosa con respuestas que dan luz cuando su afán es explicar el Perú contemporáneo y sus abismos. Siendo conocedora y amante del entorno andino y su gente, Karina despliega en sus escritos palabras que con la fuerza telúrica del ande y sus personajes cuestionan e interpelan nuestros rumbos y nuestros desafíos como sociedad.

El gran aporte, de Karina, además de su narrativa literaria e investigación antropológica, es haber hecho realidad la existencia de la editorial Ceques que sobre todo a descentralizado la publicación de obras concernientes a investigación histórica y antropológica relacionada al sur andino. Su entrega y dedicación a este proyecto ha hecho que Ceques se convierta en un referente de consulta y una puerta para escritores e investigadores que buscan publicar fuera del circuito centralizado y las condiciones de las editoriales limeñas. Considero valioso el aporte que, como escritora, mujer, investigadora y humanista, Karina viene haciendo desde hace años en una obra honesta y bondadosa que basa sus pilares en las entrañas del Perú profundo.

Makena Ulfe (Académica y Antropóloga). Foto: Archivo personal

El trabajo de Karina Pacheco Medrano es prolijo y múltiple. Es antropóloga, y esa dimensión de colocar a los sujetos, hombres y mujeres, en el corazón de sus novelas y poemas es notable. Cada trabajo resulta de un largo proceso de investigación, una inmersión en el campo, que le permite describir con detalle y profundidad los contextos en sus novelas y hacernos sentir parte de los mismos. Ella le pone especial énfasis en sus escritos a quiénes no tienen voz o sus voces se oyen poco, principalmente mujeres del campo, esas historias que poco se conoce y se quieren conocer. Además, ella impulsa una casa editorial que apuesta por retomar y publicar obras clave en antropología y ciencias sociales en el Perú. El trabajo clásico de Watchel, el libro sobre comunidades que editó Lurgio Gavilán y recientemente el que editaron sobre la hoja de coca, son importantes aportes a la academia nacional. La densidad de su obra es vasta como lo son sus contribuciones, mi sincero y gran reconocimiento al trabajo de mi querida amiga y colega, Karina, mis grandes felicitaciones, es un orgullo para el país.