Fernando Espíritu: “El legado más terrible de la dictadura fujimorista fue el envilecimiento de la sociedad”

Autor del cuentario Hasta siempre, Yoda, título celebrado
por la crítica local nos ofrece una retrospectiva de su cuentística



A lo largo de una década dedicado a la
escritura, el escritor Fernando Espíritu ha publicado cuatro libros de cuentos:
Hasta siempre, Yoda (Intermezzotropical-
2015), Te queda un poco de café (Mesa
Redonda-2011), Qué saben los ajedrecistas
de mujeres
(2004) y Río salvaje
(2002). Si bien sus primeros textos de relatos abordan temas vinculados a la
memoria amical, familiar, social y su afición por la hípica, con el paso de los
años el autor escribe con frecuencia sobre encuentros y desencuentros de pareja,
temas sociopolíticos, amén de sus guiños y homenajes a grupos de música, películas,
personajes y directores de cine.
Justamente para charlar sobre su
periplo narrativo, Lima en Escena charló con el escritor y psicólogo Fernando Espíritu.
-Fernando, si bien irrumpes en la
cartografía literaria local con Hasta siempre, Yoda (2015), tu último
cuentario, anteceden a este Río salvaje (2002), Qué saben los ajedrecistas de
mujeres (2004), Te queda un poco de café (2011). ¿De qué manera se genera esta
necesidad por la escritura, en tu caso, por la narrativa?
-Pienso que la necesidad de leer y escribir, en ese
orden, surgen de la inconformidad con la realidad, de la necesidad de agregarle
fantasía a nuestras vidas. ¿Qué sería de nuestra vida sin la ficción? Sin la
literatura, sin el cine. Sería muy aburrido. En mi caso, escribo lo que no me
atrevo o no puedo realizar, también para dejar un testimonio de sucesos que me
parecen significativos, escribo lo que me sale de la entraña.
-Cada uno de tus títulos abordan
diferentes historias, -ya hablaremos de cada una de ellas en su momento-, temas
como  las relaciones de pareja, la amistad,
las aficiones: hípica, música, cine, momentos coyunturales… Explícanos un
poco más sobre toda esta cartografía en tus relatos. Esta recurrencia temática.
-Uno escribe desde lo que es. La experiencia propia es
fundamental. Sobre todo, la que vivimos durante la niñez y la adolescencia. Ahora
confieso que al momento de escribir, uno no percibe con claridad esta
recurrencia, solo al terminar un conjunto de relatos, uno comienza a
percibirlo, y decide la línea a continuar. Yo pertenezco a la época del inicio
de la democracia, el terrorismo, la crisis económica, la dictadura fujimorista
por un lado, pero también al período donde la amistad y el juego eran muy importantes,
donde era muy común ver a los niños jugar en las calles, coleccionar chistes,
que ahora llamamos cómics, que era una forma de iniciarse en la lectura, y esto
sucedía porque no existían los avances tecnológicos actuales. Todos estos
aspectos se aprecian en mis libros. Las generaciones de hoy son muy distintas,
no están acostumbradas a la lectura. Como docente universitario soy testigo de
ello, y es una lucha constante motivar a los jóvenes hacia la lectura.
-Los relatos del libro Qué saben los
ajedrecistas de mujeres y otros relatos, tienen una particularidad: el tema
hípico. Caballos líderes, apuestas. Háblanos sobre este gusto por la hípica.
¿Eres aficionado a los caballos de carrera?
-Es curioso. No voy al Hipódromo hace más de diez años,
pero a pesar de ello, me considero un aficionado. La primera vez que fui
Monterrico era un niño. Mi familia no era hípica, pero un día, a mi madre se le
ocurrió conocer el hipódromo y fue toda la familia. Un pequeño fragmento de
aquella tarde fue inolvidable. Sucedió en 1980, la fecha la averigüé años
después. Se corrió el Clásico Enrique Meiggs, y fueron 2,400m de pura
adrenalina. En la partida hubo solo dos ejemplares: Golden Form y Chiquirin que
aparecen en mi libro “Qué saben los ajedrecistas de mujeres”. Es el único
recuerdo que guardo de aquella tarde. Dos caballos corriendo como uno solo.
Elegancia y nobleza en un solo animal. Regresé a Monterrico acompañado de mis
amigos durante de adolescente. Esta experiencia coincidió con una de las mejores
épocas de la hípica peruana. Fue maravilloso y quise dejar constancia de ello,
a través del tema del azar en algunos cuentos. No conozco muchos autores que
hayan tocado el tema del azar, a través, de la hípica. En fin, quise hacer algo
diferente. Y para complementar la pregunta, todavía sigo algunas competencias
clásicas aunque muy pocas. Lo que no me pierdo, es cuando compite un
representante peruano en el extranjero. Por cierto, hay muchas personas que
ignoran que la hípica le ha dado grandes triunfos al Perú. Los ejemplares
peruanos han ganado nueve Latinoamericanos, que es el equivalente a obtener nueve
títulos en la Copa América en futbol. Tenemos el segundo lugar en Sudamérica.
Es increíble, pero casi nadie lo sabe. 
-Este texto reúne trece relatos los cuales tejen y recrean el
quehacer urbano y también observamos el tema andino como “Alrededor de la
torre” y “Los ronderos”.
-Más que lo andino, mi intención era reflejar los
estragos del terrorismo, porque el terrorismo atacó en todo lugar, en el ande,
en la selva, en la ciudad. Fue una época terrible que no debe olvidarse ni
repetirse. Mi adolescencia la recuerdo entre apagones y explosiones. En dos
ocasiones, estaba con mi familia viendo televisión en la noche, y de pronto, un
estallido remeció toda casa. Sucede que a una cuadra se ubicaba una agencia del
Banco de la Nación. Fueron épocas terribles. Imágenes de comunidades campesinas
asesinadas, de las paredes pintadas con arengas en rojo, las torres de luz
derribadas, de estas imágenes grabadas en mi memoria surgieron estos cuentos.


-El relato “1883” nos
traslada a la lejana Viena. ¿Por qué Viena?
-En aquella época, cuando escribí el relato, estaba muy interesado
en el psicoanálisis y fue leyendo la correspondencia de Freud que surgió la
idea del cuento. Con el tiempo me fui alejando del psicoanálisis, no tanto por
estar en desacuerdo con las ideas freudianas, sino porque comprendí que si
pretendía entender el comportamiento humano, en mi caso específico, mi
especialidad: las relaciones de pareja, tenía que recurrir a otras teorías no
solo psicológicas sino filosóficas, sociológicas, biológicas y por supuesto
literarias.
-¿Te Queda un Poco de Café?, uno de tus
libros más recientes se focaliza en los conflictos de pareja. Sin duda un tema
de interés. ¿Por qué?
-Porque la pareja puede convertir nuestra vida en un
paraíso o en un infierno. Todo depende de la elección, y el problema consiste
en que la mayoría elige mal. Además, es un tema que siempre me interesó desde
mi época de estudiante. Primero, lo investigué desde la psicología, y de todas
maneras, tenía que abordarlo desde la literatura. Luego, imagino que mi labor
de terapeuta de pareja influyó bastante. En consulta se ve cada caso, y a pesar
del tiempo que vengo trabajando en el área, no dejo de sorprenderme. Los
cambios en el contexto, influyen de modo notable en las personas, y en la
mayoría de las veces, se presentan tan rápido que no nos encontramos
preparados. Por ejemplo: una discusión actual en psicología, es si las formas
de la violencia como los casos de feminicidio, corresponden a nuevas
presentaciones de la misma, o solo se refieren a la relajación de los
mecanismos encubridores. Aquí me estoy refiriendo a casos de pareja de modo
específico. En el libro, pretendí reflejar la conflictiva y en algunos casos la
imposibilidad de acceder al vínculo afectivo por parte de las personas.
-Este libro de alguna manera rompe con
cada uno de tus textos publicados antes y después del mismo.
-Este libro rompe sobre todo con lo contextual. Permanece
en el ámbito realista, con excepción del cuento “Más allá”, pero se aleja de
temas políticos y sociales. Aquí decidí tratar temas relacionados con la
individualidad y cómo la misma influye en situaciones de pareja. De este modo,
los cuentos reflejan situaciones donde prima la soledad, la infidelidad, el
fracaso como parte de la existencia humana. No olvidemos que un requisito para
convertirse en pareja, es reconocerse como individuo. El problema radica, en
qué tipo de individuo somos, en qué tipo de individuos está formando nuestra
sociedad.
-Los encuentros y desencuentros de
pareja seduce a gran parte de los lectores. ¿Por qué quedamos afectados con
estas historias sean estas de final feliz o trágico?
-Desde mi punto de vista existen varias razones. Una porque
el amor si bien nos proporciona momentos de felicidad, también nos lleva a uno
de los mayores sufrimientos: el rechazo. Cuando nos enamoramos, lo único que se
busca es acceder al objeto de amor, sin mayores cuestionamientos, después
surgen problemas como los celos, infidelidades, violencia y tantos otros.
Además, son temas que nos conectan desde el afecto, el sentido común, el
raciocinio quedan fuera del vínculo, y lo que las personas tienden a recordar
son las experiencias donde el afecto estuvo presente. Aquellas experiencias son
las más significativas. Por otro lado, Los enamorados tienen comportamientos
absurdos, por ejemplo: la idea delirante de “Nos quedaremos juntos para
siempre”, es precisamente eso: un delirio. Un absurdo total. Nadie sabe lo que
sucederá mañana. Todo el mundo pide que lo amen para siempre, sin ser
consciente, si uno mismo seguirá amando al otro con el paso del tiempo. Es muy
fácil sentirse identificado, por eso, el tema resulta fascinante.
-Los jóvenes hicieron de este cuentario
uno de sus favoritos.  ¿A que le
atribuyes esta acogida?
-Creo que una de las razones fue porque el tema de pareja
es muy significativo para la juventud. En los últimos años, la pareja como
institución ha entrado en crisis y es muy preocupante. Cada vez, son mayores
las separaciones y divorcios, las situaciones de violencia, que ha llevado a un
gran número de personas a optar por prescindir de una pareja. Recuerdo una
experiencia de una paciente. Ella era profesora de inicial y me comentó que en
una de las aulas, habían suspendido el día del padre. La razón parecía
increíble. No había papás. Esta situación no solo es dramática sino crítica,
porque uno puede separarse de la pareja, pero no de los hijos, pero en este
caso particular, la ausencia de los padres era notoria. Y el origen de todo es
el mismo: una mala elección, y para los jóvenes tener o carecer de pareja los
coloca en un nivel dentro de su círculo social. Otra razón, radica en mi propio
aprendizaje de la técnica narrativa en el manejo de las historias. Entre mi
segundo libro y “Te queda un poco de café”, pasaron casi ocho años. Te queda un
poco de café tuvo éxito, sobre todo en lectores jóvenes. Los jóvenes fueron sus
principales lectores. Ha transcurrido más de cuatro desde la publicación de “Te
queda un poco de café”, y todavía recibo muestras de aprecio por él. Recibo
comentarios y fotos con el libro por Facebook, por parte de jóvenes que se
sienten identificados con las historias. Para mi es algo muy grato.


-De otro lado, Hasta siempre, Yoda
marca una ascenso en tu proceso creativo. ¿Qué nos puedes decir de este título
mirándolo en retrospectiva?
-Tienes mucha razón. Entre mi primer libro “Río salvaje”
y “Hasta siempre, Yoda”, hay una distancia considerable. Existe mayor madurez a
nivel narrativo y siempre el deseo escribir algo diferente, en el caso del
libro más en su estructura que en su temática. Incorporo un punto de vista
fantástico y el tema de la infancia, a los antes mencionados. El libro ha
tenido acogida y estoy contento. Por otro lado, la edición de
Intermezzotropical es impecable. Estoy muy agradecido a Victoria Guerrero por
el trabajo de edición. Además de ser una excelente poeta, su trabajo editorial
es impecable y  las sugerencias ofrecidas
fueron muy valiosas para mí.

-¿Por qué te marco el personaje Vader?
-Quienes me conocen, saben que soy un seguidor de la saga
de Star Wars, y el lado oscuro siempre me pareció más fascinante. No solo
Vader, incluso el armamento del imperio: Los caza Tie, los caminantes AT AT,
los cruceros imperiales, estéticamente son más bellos que las naves rebeldes. Y
en el caso de Darth Vader, es un villano notable. No tiene piedad, ni clemencia
y utiliza el sable luz con elegancia. Raph McQuarrie, el encargado de diseñar
el traje, tuvo la brillante idea de añadir la respiración aterradora del Sith,
a la idea original de Lucas. Además, Star Wars fue un suceso mundial que
revolucionó el cine. Recién pude verla en 1980 cuando estrenaron El imperio
contraataca. Antes era muy pequeño, y recordemos que en aquella época, no
existían las cadenas de multicines como ahora. En las salas, solo se exhibía
una película a la vez, y cuando llegó Star wars al cine, tuvieron la gran idea
de repetir las películas anteriores para que los espectadores recuerden la
secuencia y de paso ganar nuevos fans. Así sucedió en mi caso. No pude ver el
Episodio IV, que entonces no se llamaba: “Una nueva esperanza”, como dije por
el tema de la edad, y recién la vi cuando estrenaron el Episodio V. Por mi
parte, los villanos del cine siempre me parecieron más interesantes: Roy Batty,
Hannibal Lecter, Annie Wilkes, Amon Goeth y tantos otros, son escalofriantes, y
esa sensación resulta angustiante y a la vez, seductora. Como ves, también soy
un fanático del cine.
-En Hasta siempre, Yoda los
protagonistas se desarrollan en un contexto político definido:
una ciudad en crisis en la dictadura fujimorista. ¿De qué
manera te afecto este periodo político?
-Cuando Fujimori dio el golpe de Estado, yo estaba en la
universidad Federico Villarreal, en el local de la avenida Colonial, así que lo
viví como testigo presencial. Y por supuesto que me afecto sobre todo como
estudiante universitario. Cerraron la universidad con la intervención y cuando
la reabrieron, encontramos las puertas de las aulas y las carpetas destruidas.
También demolieron nuestro laboratorio de psicoterapia. Para estudiar teníamos
que llegar muy temprano para coger las carpetas que se habían salvado. La misma
universidad se convirtió en una dictadura con la comisión interventora. Los
alumnos no teníamos voz ni voto. Además, cuando se les deba la gana, se
aparecían las fuerzas armadas y atacaban el local con disparos y bombas
lacrimógenas. En mi salón, teníamos el recuerdo de dos agujeros de bala que por
suerte no le cayeron a nadie. Creo que estas experiencias marcan a cualquiera.
A mi criterio, uno de los legados más terribles de la dictadura fujimorista,
fue el envilecimiento de la sociedad, la negación y tergiversación de la
información, la destrucción de la cultura. Con Fujimori las personas dejaron de
leer para ver top shows, y las consecuencias las estamos pagando hasta la actualidad.
A muchas personas, no les interesa en absoluto informarse, es decir, ni
siquiera se toman el tiempo para leer, por este motivo, vemos marchas de
protesta donde los participantes son incapaces de responder porqué están
saliendo a las calles, o el colmo escuchar a un congresista decir que leer
provoca Alzheimer, y lo peor fue, que no lo dijo una sola vez. Es terrible,
pero no pierdo la esperanza de cambio, de lo contrario no escribiría.
-¿Cómo sobreviviste a este periodo?
¿Podríamos decir que la escritura es tu gran paliativo a tus conflictos
personales?
-Imagino que tuve algo de suerte, porque era de los que
salía a marchar contra la dictadura. Claro que al principio, nuestras marchas
eran pequeñas y apenas avanzábamos un par de cuadras y venían los rochabús a
dispersarnos. Luego, la policía nos perseguía. Siempre atrapaban a alguno. Recuerdo
que en una ocasión, con varios amigos nos escondimos en una casa por los alrededores.
Los dueños fueron una pareja muy amable que nos ocultaron hasta que los
policías se marcharon. Y son experiencias que de todas maneras se tienen que
contar. El libro “Hasta siempre, Yoda” fue una oportunidad para hacerlo.
Con respecto a la segunda pregunta, podría decir que en
algunos casos así es, pero pienso que todo texto que pretenda ser literario
debe ir más allá de lo personal, debe intentar traspasar la barrera del
individuo y volverse universal. Solo de este modo se puede lograr la
comunicación con el lector y su posterior identificación. El lector tiene que
sentir la obra desde sus propias características personales.
-Finalmente. El común de tus personajes
se desenvuelve en situaciones cotidianas teniendo como base el conflicto
permanente. ¿Por qué?
-Porque el conflicto es la esencia de una buena historia
y el ser humano es conflictivo por naturaleza. La etología ya lo ha demostrado.
En grupos grandes surgen problemas de modo inevitable.
-¿Cómo se ha desarrollado tu narrativa desde Río salvaje (2002) hasta tu último
libro de cuentos Hasta siempre, Yoda (2015)?
-Mi narrativa como es obvio se ha visto influenciada por
diversos autores. Gracias al narrador Roberto Reyes conocí hace bastante tiempo
la obra de Raymond Carver y quedé fascinado. Antes había leído los cuentos
completos de Ribeyro, así que puedo afirmar que mis primeros libros tienen su
influencia. En cuento 1883, no solo lo escribo como un homenaje a Freud, sino
también teniendo como apoyo el cuento Tres rosas amarillas que Carver le dedica
Chejov. Era un período de aprendizaje para mí. Cronwell Jara también desempeña
un papel muy importante, sobre todo a nivel de motivación. Él me anima a seguir
escribiendo en un mundo cultural reducido como el nuestro, y por supuesto,
Rossana Díaz que me acercó a autores como Stefan Zweig y  Junot Díaz. Todo ello, influye en el
desarrollo de mi narrativa. Comencé con temas juveniles, pasé al tema del azar,
luego al tema de pareja y sin llegar a abandonarlos, lo he complementado con el
tema sociopolítico.
-¿Cuáles han sido los cambios más
drásticos que ha experimentado tu narrativa?
-Cada vez que puedo, porque no es nada fácil, trato de
reinventarme, es decir, cambiar las temáticas o en todo caso, contar las historias
de un modo distinto. Por ejemplo, en “Hasta siempre, Yoda” abordo por primera
vez temas desde un punto de vista fantástico en dos relatos y les fue muy bien,
porque fueron distinguidos con premios en la PUCP y en la Municipalidad de La
Victoria, donde uno de los jurados fue Ricardo González Vigil. Aquella
experiencia fue todo un orgullo para mí.
-Háblanos de tus nuevos proyectos
literarios.
-Acabo de terminar un libro de ensayos, donde trato
diversos temas. Está estructurado en cinco secciones que en su conjunto forman
un mosaico temático. El primero, tiene que ver con literatura. El segundo, con
el cine. El tercero, con aspectos psicosociales del Perú. El cuarto, con temas
de psicología de pareja, como notarás es un tema que siempre me persigue. Y la
última sección, está destinada a temas más personales tratados desde la
experiencia y asumiendo un punto de vista literario y psicológico. También
tengo un libro de cuentos que espero culminar a fines de año.
-Para cuándo tienes planeado publicar
este nuevo libro.
-Espero que el libro de ensayos aparezca antes de fin de
año. Es mi deseo. Todo dependerá de las conversaciones con la editorial.

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.