Sylvia Falcón: «Descubrí a Yma Súmac durante mi adolescencia»

Este sábado 30 de agosto, Sylvia Falcón, una de las voces líricas contemporáneas más importantes e imponentes del Perú, celebrará el 70 aniversario de “Mambo!” (1955), cuarto álbum de estudio de la cantante lírica soprano, actriz de cine, teatro y televisión, modelo, compositora y productora musical Yma Súmac, en un concierto en el Gran Teatro Nacional en donde estará acompañada de una big band de 18 músicos, así como del maestro Néstor Torres, flautista ganador del Latin Grammy y de la cantante Milena Warthon. Entradas: Joinnus

La gala musical, una de las más relevantes en lo que va de este 2025, contará con un homenaje a la mujer peruana desde la música y un significativo recorrido por las canciones emblemáticas del Perú como “El Cóndor Pasa”, de Daniel Alomía Robles; “Bello Durmiente”, de Chabuca Granda; “Yo Soy”, de José Escajadillo; o los clásicos andinos “Mambo de Machaguay” y “La Matarina”. Justamente, para charlar sobre este importante concierto entrevistamos a la soprano de coloratura, productora musical y antropóloga peruana Sylvia Falcón.

– Querida Sylvia, empecemos por una simple curiosidad. ¿Cómo nace tu vínculo con Yma Súmac?

 -La descubrí cuando era adolescente. Recuerdo que durante mi niñez mis papás tenían muchos vinilos clásicos de personalidades como Manuel Silva, García Zárate, Picaflor de Los Andes, Nelly Munguía. En la familia escuchábamos clásicos de música vernácula, sin embargo, no teníamos ningún disco de Yma. Recuerdo haber ido a la casa de algún familiar o amigo durante mi etapa de adolescente y escuchar por primera vez a Yma Súmac. Me pareció algo tan lejano, tan etéreo, inalcanzable. En esa época ya cantaba, ya bailaba y me expresaba en toda la magnitud de lo artístico. Desde chiquita supe expresarme y lo de la interpretación siempre me pareció un pequeño desafío, aunque canté desde pequeña. Cantaba temas de diferentes géneros. Canciones internacionales porque una tía me inculcaba el arte en sus diversas formas y sonidos. Estudiaba todos estos repertorios para actuar en el colegio y en casa tenía este bagaje del folclor tradicional de agrado de mis padres. En la adolescencia me encontré con Yma y me pareció increíble.

– ¿En qué momento decides investigar su propuesta artística?

 – A los 21 años aproximadamente. En esa época conocí al guitarrista nacional Daniel Kirwayo, quien vivió muchos años en Francia. Precisamente, un año anterior regresó para quedarse a vivir en el Perú. Conversé con el maestro, le pregunté si podría ayudarme a grabar mi primer disco y accedió. Fue una linda experiencia. Cuando me lo presentaron y me vio cantar en vivo me dijo: “mañana vienes a mi casa y tú me propones las canciones”. Fue así como nació mi primer disco Killa Lluqsimu. Justamente, durante el trabajo del repertorio para este disco él me comentó que podía cantar coloratura andina. En ese momento estaba al tanto de Esmila Zevallos, de Yma Súmac y de toda la pléyade de nuestras grandes sopranos. No es únicamente Yma Súmac. Yma es la máxima figura, pero las demás han hecho sus propios trabajos. Ahí me enteré de que él había acompañado a Zoila Zevallos y juntos habían conformado el trío  Kuntur. Colaboré con él en la canción Atahualpa, una pieza bellísima que está en mi primer disco. Después, me hizo escuchar un disco de larga duración de Yma y me lo regaló para estudiarlo. La primera canción de ese material era Karawi. Lo estudié y me gustó cómo salió y le propuse grabar un segundo disco. En este me entregué completamente a la coloratura. Busqué todas las canciones que encontré representativas para la coloratura, las seleccioné y grabamos una producción discográfica de coloratura andina en el que hice una pequeña investigación sobre las sopranos. Fui a conversar con Wara Wara, con Sihuar Kente, fue lindo saber que tenían un repertorio tan hermoso, que admiraban mucho a Yma y sabían que Moisés Vivanco era el gran compositor del género.

Así y poco a poco estudié e investigué cada canción. Cada tema es una clase maestra de voz, de despliegue y todo…Más adelante busqué más repertorios de Yma y los encontré más desafiantes. Discos como Mambo, Fuego en Los Andes, por ejemplo. En estos ella investiga más su voz profunda, su voz grave, sus ronquidos. Algunas sopranos con las voces agudas podemos acceder a ese repertorio. Es ahí donde encontré el mayor desafío. Deseo hacerlo, me dije. Me fui a estudiar fuera. Estuve en Los Ángeles y conocí a mi mentor y maestro David Gordon, quien me guio. Le comenté que era antropóloga y me encantaba cantar, le enseñé mi música y se quedó encantado. Después de algunos consejos decidí seguir con el repertorio peruano que ayuda a que la voz vaya por todos lados.

Fotos: Diego Vargas

-¿Qué representa ‘Mambo’ para ti? ¿Cuál es el objetivo de traerlo al escenario nuevamente ?

 -En el 2022 hice el homenaje a Yma por sus100 años. Si bien la obra de Yma ha sido reivindicada desde diversas disciplinas artísticas como la fotografía, las artes plásticas, las artes escénicas, musicalmente no se trabajó nada que comprenda un repertorio completo. Se hicieron cosas pequeñas, pero no un concierto integral, una producción o un espectáculo completo. Personalmente, la cantaba, pero nunca había trabajado un repertorio completo. Ese año propuse este show y nos fue increíble. Fue prácticamente el único homenaje musical que se le hizo en el Teatro Nacional. Justamente, trabajando en ese repertorio descubro que antes cantaba sus canciones más exóticas, con esa ancestralidad sonora, grandilocuente en el sonido… Sin embargo, ‘Mambo’ es una fiesta.

Este año se cumplen los 70 años del lanzamiento del disco ‘Mambo, ese fue el punto de quiebre y me dije: “hay que hacer algo”. Igual tenía programado hacer una fecha de concierto en Lima. Asumí el desafío de cantar las canciones de ‘Mambo’. Hay varias de este repertorio que voy a cantar en vivo por primera vez. Son 10 canciones. Cada una más difícil que la otra. En este disco ella se pone a rugir como un león y vocaliza en el grave. Cada canción es realmente un espectáculo.

– ¿Qué tal desafío?

 -Absolutamente. Las notas no se han movido, se va a cantar en las mismas tonalidades. Hemos traído al maestro Aníbal Seminario, un especialista para dirigir la Big Band. Pepe está en la parte rítmica. En este concierto tenemos los 10 temas del disco ‘Mambo’ que van a dialogar con nuestros temas clásicos como ‘El Cóndor Pasa’, ‘Vírgenes del Sol’, ‘Bello Durmiente’…

– ¿Hay perspectivas de que este trabajo, es decir, el resultado de este concierto convertido en una producción musical se escuche fuera del país?

 -Sí, debemos hacer una grabación en vivo. Hacer este concierto en la ciudad de Los Ángeles donde Yma vivió sería genial.

-Si bien Yma ha sido reivindicada en el campo fotográfico, cinematográfico, escénico, en lo musical falta un mayor soporte de divulgación, actualización de todo lo que fue su repertorio…

 -Así es. Al Perú le corresponde reivindicarla musicalmente. La banda de pop Black Eyed Peas sacó un tema de un remix cuyo motivo es una de sus canciones. Sacaron un tema diferente pero el motivo que subyace es el arreglo de ‘Mambo’. Los grandes artistas, los grandes productores quieren refrescar cosas de Yma y se están colgando de eso. En Rusia, por ejemplo, hacen todos estos concursos de niñas cantando a Yma Súmac. En los concursos, las niñas escogen una canción de Yma y la interpretan para demostrar que tienen una gran voz. Aquí en el país ni siquiera se nos ocurre hacerle un homenaje y llamar a las nuevas generaciones para que se empapen de su legado musical y lo divulguen. Es un género que nos pertenece. No hay nada parecido en la región. Salvo en Bolivia con Luzmila Carpio que lo hace desde el lado autóctono, pero no se trata de las Hijas del Sol, de las Vírgenes del Sol que lo creó Yma.

– ¿Cuáles fueron los desafíos de Yma Súmac para apropiarse de la palabra ‘Mambo’?

 -La brillantez es de Moisés Vivanco, su compositor, manager y arreglista… Si bien el mambo nace de toda la onda caribeña-cubana, él le sacó la vuelta. Él pudo hacer que el mambo venga y ‘respire’ con el Perú y que te dé esa impronta no necesariamente caribeña. La canción ‘Takirari’, por ejemplo, la versionó en aymara y otros títulos como ‘Malambo’, ‘Súper Negra’ las hizo muy nuestras. En este disco Yma se ríe, susurra, ronca, guapea, prácticamente baila con su propia voz. En esta producción ella despliega su lado lúdico, ángulo que no se ve en los otros trabajos en donde ella se transforma en un personaje formal y perfecta. Mambo es un bello disco en donde ella encontró esa sinergia entre su arte y la dificultad técnica.

-Sylvia, permítenos cambiar de tema. Sobre Matarina, ¿cómo decides interpretarla, es la primera vez que la cantas?

 -Sí, justo salió este año para los Carnavales de Cajamarca. La venía tocando y la incorporé en mi repertorio. Mi producción musical se escucha cada vez más fuera del Perú razón por la cual se incluyen a los grandes ‘clásicos’, es decir, las canciones que representan al Perú. La ‘Matarina’ como el ‘Carnaval de Arequipa’ son el Perú y se escucha en América Latina y otros continentes. Con Pepe estábamos buscando temas que le den una vuelta a mi forma de interpretar y justamente la ‘Matarina’ le da la vuelta a todo porque es un carnaval, las letras son súper pícaras y sugerentes y le da otra onda al momento de interpretar.

 – ¿Qué implica este punto “le da otra onda al momento de cantar”?

-Me da mucha libertad en el escenario, me ayuda a pincelar el concierto. Es un tremendo tema. Nosotros lo sacamos de la versión del ‘Indio’ Mayta, quien la interpreta con el tambor. La canción es bellísima. El Carnaval es Patrimonio Nacional del Perú y eso para mí es fundamental. Cada vez que lo interpreto en el escenario aludo a que es una composición reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación. Como lo es el trabajo de ‘Chabuca’ Granda, el Cóndor Pasa, el Carnaval de Arequipa, además de ser bellas canciones nos representan como parte de nuestra cultura.

– ¿Crees que el canto y la antropología se complementan?

 -Sí, claro. Particularmente para mí es el dueto perfecto. Desde el punto técnico con el canto no, porque el rigor con la técnica vocal es casi como el trabajo de un atleta, sin embargo, la antropología entra en juego desde el momento de investigar, de saber de dónde vienen las canciones, quiénes la compusieron y quiénes las cantaron. Todo lo referido a nuestras lecturas de un sin número de publicaciones, de trabajos de colegas antropólogos, musicólogos. Eso me interesa mucho. Por ese lado aporta mucho a la música porque me da solvencia al momento de conversar. Otro punto importante en mi formación son mis lecturas e investigaciones sobre la historia del Perú. Todo este enriquecimiento le da forma a mi canto.

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Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. El 2000 fundó el portal digital MIAMI EN ESCENA (Florida, Estados Unidos) en donde radicó 10 años. A su retorno al Perú crea el magazine online LIMA EN ESCENA.