Viviana Gálvez: “Mi libro habla del cuerpo y la experiencia femenina”

Este fin de semana la autora presenta El amor viene en un estuche de 6 x 6 en Lima Plaza Norte, el día 6 de julio a las 6:00 p.m. y en el Mall del Sur, el día 7 de julio a las 6:00 p.m.

Relatos que nos conducen por hechos de diverso calibre en donde el sexo y el amor constituyen el ingrediente principal. Aproximaciones a relaciones de pareja de lo más diversa. Unas anecdóticas otras divertidas. Alcobas, hostales, cantinas, son algunos de los escenarios del conjunto de cuentos que forman parte del título El amor viene en un estuche de 6 x 6, de Viviana Gálvez, que nos llega en su segunda edición.

En este conjunto de narraciones, una voz femenina en primera o tercera persona celebra el descubrimiento de su sexualidad, se entretiene dejando al aire intimidades de la vida sexual o se ríe de sí misma y su torpeza; de ser una suerte de antiheroína en materias sexuales. La novedad de los cuentos de Gálvez radica en el tono poco dramático y la levedad con que el sexo es tratado. El humor chispea de tanto en tanto despojando al sexo de su gravedad y volviéndolo más cercano, cotidiano y fresco, dice sobre este interesante libro la poeta y activista Violeta Barrientos Silva.

Al respecto Lima en Escena charló con la autora.

-Viviana, ¿de qué manera un título como El amor viene en un estuche de 6 x 6 dialoga con una coyuntura en donde la violencia de género se recrudece cada día?

-Desde varios puntos. Primero deseaba traer a debate estas vivencias, normalizar estas experiencias. Acercarme a las chicas de veinte o veinticinco años que tienen el temor de expresar lo que sienten. Hacerlas sentir que todas tenemos deseos, dudas, decepciones amorosas o simplemente la necesidad de búsqueda. De encontrar a alguien con quien pasar el rato en una relación de un mes, de cinco o un año. Vivencias o procesos que a todas nos pasa.

-Vivir en libertad, sin miedos…

-De asumir tus vivencias con mayor libertad. Toda la vida las protagonistas somos las mujeres ¿no? Sin embargo, no hablamos de nuestras experiencias más íntimas. De nuestros encuentros amorosos, románticos. Pese a leer un sin número de títulos -hasta el momento- no encuentro libros que visibilicen esta parte de las chicas. Es frecuente encontrarse con historias de hombres. Ellos son los que pueden asumir todo tipo de relaciones, experimentar, divertirse, charlar sobre sus experiencias amorosas, sexuales, pero qué pasa con las chicas…

-Justamente tus relatos hablan de manera explícita de una serie de vivencias en pareja. Asuntos muchas veces vetados…

– ¡Lógico! Hablan de la experiencia femenina y del cuerpo. Deseaba poner énfasis en aspectos referidos al cuerpo relegado. La idea de quitarles a las lectoras ese tabú sobre su mirada o concepto del cuerpo. Del cuerpo hombre o mujer. Cuando hablamos del cuerpo usualmente sentimos vergüenza. Referirnos a él con libertad nos cuesta. Para describir una zona de este lo haremos en voz baja. Nos enseñan a decirlo “en privado”. ¡Qué locura! De pronto te das cuenta de que el cuerpo es parte de tu ser. De que esa dicotomía entre cuerpo y espíritu es absurda.

-Hablas del cuerpo con suma libertad. ¿Cómo se dan estas concesiones en tu proceso escritural?

-La Maestría de Género me abrió las puertas para escribir y charlar con más libertad. ¡Me liberó! Fue como encender la luz en un ambiente en donde me dieron la posibilidad de jugar con cada uno de los personajes que forman parte del conjunto de relatos del libro. Se habla desde la mirada del hombre, desde su necesidad, sin embargo, qué pasa si las mujeres deciden hablar de sus propias experiencias. El tema aquí es tolerar sus pensamientos, el deseo que tienen cuando deciden salir con una persona casada y no sentir culpa.

– Mi identifiqué con algunos cuentos. Sucede lo mismo con tus lectoras o lectores.

-Para mí fue una sorpresa que las lectoras se sientas familiarizadas con los relatos. Algunas me comentaron que por lo menos con una historia del libro se sienten identificadas. Que vivieron experiencias similares. Los cuentos que reúne El amor viene en un estuche de 6 x 6 nos ofrecen escenarios comunes. El libro va más allá de la ficción o la ciencia ficción. Son experiencias que me llaman la atención por lo absurdas e ilógicos que pueden ser. Aquí la realidad supera la ficción. Como aquel encuentro entre una pareja ocasional y el chico le sugiere a la chica no cuidarse.

– ¿Este relato tiene un trasfondo?

-Es como una alerta. Esta bien asumir tus libertades, sin embargo, se deben tomar las precauciones del caso. Un embarazo no se debe tomar a la ligera ¿no?

-Tanto el embarazo como las enfermedades de trasmisión sexual son problemáticas latentes…

– ¡Absolutamente! Sobre estos puntos recuerdo un hecho anecdótico durante mi etapa de estudiante en la PUCP y que nunca olvidaré. Fue durante mis clases del curso de latín. La profesora era española. Ella nos dijo que lo mejor que nos podía pasar era quedar embarazadas. Y lo peor: contraer cualquier infección de transmisión sexual. Apelo a este hecho anecdótico porque lamentablemente aún no tenemos una discusión abierta sobre educación sexual, conductas sexuales, libertad sexual. Si tus padres no te informan, no charlan contigo al respecto, y es tu pareja la principal autoridad que habla sobre este tema, qué hay detrás de este discurso…

-Vivimos en la era de la tecnología y las redes sociales, nos asumimos modernos, sin embargo, en materia sexual seguimos rezagados. ¿Cómo observas este punto?

-Coincido con lo que dices. Actualmente podemos ser abiertos en muchos temas, pero en lo sexual, con el tema del cuerpo, con el tema de la paz mental o cómo lidiar con el estrés, con la frustración, son aspectos que todavía faltan desarrollar. Se dice que la tecnología o te acerca o te puede alejar de tu entorno familiar o amical. Sobre este punto debemos ser cuidadosos, ser conscientes a favor de quien estamos o jugamos.

-Viviana, desde hace un buen tiempo ejerces el periodismo. ¿Hasta qué punto este oficio tiene que ver con la gestación de tu libro?

– ¡Mucho! Deseaba llegar a mis potenciales lectores a través de un lenguaje sencillo y escribir de manera sencilla como lo exige la principal regla de redacción periodística realmente es un mérito. Cuesta lograrlo. Estudié Derecho. Soy abogada. Cuando empecé mis prácticas en periodismo observé que mis jefes eran abogados también. Lo primero que me dijeron fue que deje de escribir como abogada. El principal objetivo de la comunicación es trasmitir de manera sencilla un mensaje y que tus interlocutores te entiendan. Así lo hice.

– El libro no deja de ser familiar también. Espacios comunes, personajes habituales…

-Claro. Un ejemplo de lo que señalas es cuando una abuela le habla de sus experiencias amorosas a sus nietos. Aquí aflora más el espíritu, la inocencia, el sueño. La ilusión está presente en todas las personas. Tengo una buena relación con mis abuelas materna y paterna. Tenemos una comunicación fluida. Con mis abuelas charlamos de todo. Desde criticar una noticia hasta contarles cómo me va en mi día a día. A través de todos y cada uno de los personajes de cada relato humanizo a la gente. Al final todos tenemos algo en común: una sonrisa.

– Más allá de cristalizar el anhelo de ser escritora, ¿cuál fue el principal objetivo de este proyecto literario?

– Escribir cuentos ficción. Es un sueño que tenía desde niña. Siempre me gustó escribir y este libro también implica poder darle al lector una alternativa distinta. Un título que aporte a los lectores y a la sociedad.

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.