Susana Torres: “La dirección de arte del filme Un mundo para Julius es todo un reto”

Después de trabajar en las memorables películas Madeinusa, La teta asustada, Las malas intenciones, El elefante desaparecido, entre otras, Susana Torres asume la dirección de arte del filme Un mundo para Julius

La artista multidisciplinaria Susana Torres no necesita de mayores presentaciones. Desde que ingresamos a la histórica Casa Fernandini y visitamos algunas de sus habitaciones o salones ahora convertidos en locaciones de la película Un mundo para Julius, notaremos sus aportes como Directora de Arte en cada objeto o elementos que recrean visualmente estos ambientes que en la ficción datan de los años cincuenta, periodo en el que Julius, personaje principal de la novela de Alfredo Bryce, era un niño.

“Trabajar la película Un mundo para Julius en la Casa Fernandini, es una maravillosa experiencia. Es acercarnos a una propiedad cuyas características arquitectónicas nos conducen por el denominado Art Novo de inicios del siglo XX y de la modernidad. La casa se construyó durante la revolución urbana y estética de esa época, cambios que se registraron en una Lima de comienzos de 1900. Es una casa que reúne todos los requerimientos para recrear una historia que nos lleva a 1950, momento en que se desarrolla la película”, señala Susana Torres, quien tiene la responsabilidad de darle visualidad a  toda la historia. Fotos: Lima en Escena

-La propiedad es un monumento arquitectónico que forma parte del Patrimonio Cultural de la Nación. ¿Cómo llegaron a esta locación?

-Con la directora Rossana Díaz Costa se buscó una casa que coincida con la que se narra en el libro y con lo que finalmente nos cuenta el guion. Investigamos, buscamos y visitamos algunas locaciones. La Casa Fernandini nos convenció. En todo el proceso de investigación nos enteramos que Alfredo Bryce estuvo aquí de niño. Él jugó en estos ambientes. Uno observa los acabados, los detalles de su arquitectura y no dejamos de sorprendernos. Nos imaginamos a Alfredo Bryce jugando y corriendo por todos estos salones…

-Observamos cuadros, murales y múltiples objetos que te han permitido crear visualmente los años 50…

-Primero trabajamos una estructura, un plan, un diseño. Charlamos al respecto con nuestra directora y vamos ajustando todo. Para trabajar todos estos detalles contamos con el apoyo de un súper equipo de arte. Me vinculé con amigos artistas de diversas especialidades que nos ofrecieron su valioso aporte. Christian Fuchs, por ejemplo, nos brindó sus cuadros. Todos de su autoría. Los chicos de arte de la católica trabajaron en los murales del comedor de niños, del cuarto de Julius. La Casa Fernandini por naturaleza es una obra de arte. Para los artistas que se comprometieron trabajar en la parte artística de la película es prácticamente una bendición laborar en ella. Por los orígenes de la propiedad es más viable trabajar todo lo artístico.

-¿Rediseñaron los espacios en donde graban?

-Incorporamos algunos elementos de ambientación porque la Casa Fernandini conserva todo. Cada pieza que posee tiene una historia. Las puertas, los pisos, las paredes, los vitrales, las arañas, los muebles, son ornamentos históricos. Elementos de apoyo que nos ayudan enormemente. Este espacio es un bello museo y trabajamos con todos los objetos de época que nos proporciona.

-Desde tu ojo artístico, ¿cómo observas está adaptación, este pase de lo literario a lo visual?

-¡Interesante! Esta historia será contada desde el fascinante mundo de las imágenes, desde el lenguaje cinematográfico… Es un desafío para todo el equipo, sin embargo, asumimos el reto y acompañamos a nuestra directora. Rodar la película es toda una experiencia.

-¿Estás familiarizada con la novela?

-Sí. La leí hace años. Un mundo para Julius es una obra que te marca. Un libro entrañable. Un universo que físicamente no existe, sin embargo, los conflictos sociales aún subsisten. La historia nos permite observar a un niño que presta atención a todo lo que pasa y se da cuenta de las injusticias que se cometen en su hogar, en su casa. Ve cómo los empleados tienen su propio espacio. En este texto las brechas sociales saltan a la vista. Una época en la que una minoría solvente se creían los dueños del Perú.

Foto: Guillermo Figueroa

 

Sobre Susana Torres

Es una destacada artista multidisciplinaria de formación autodidacta y curadora de arte. Reconocida por trabajar como directora de arte en galardonadas películas nacionales como “La Teta Asustada” (2008) o “Madeinusa” (2005), entre otras. Su obra artística, expuesta tanto en el Perú como en el extranjero, está orientada a la crítica de la historia peruana, al estudio de la identidad y género. Trabaja con elementos de la cotidianidad, el ready-made, la resignificación de elementos históricos, la performance, la fotocopia, e imágenes de archivo.

Empezó su carrera en el cine de la mano de la directora Claudia Llosa. Ha trabajado en cortos y películas peruanas, reconocidas y premiadas tanto en el Perú como el extranjero. También ha recibido premios por comerciales para la televisión. “La teta asustada” fue premiada con el Oso de oro a mejor película en el Festival de cine de Berlín. En 2010 fue nominada al premio Óscar en la categoría de mejor película en idioma extranjero, convirtiéndose en la primera película peruana en ser nominada al premio Óscar. Susana Torres ha recibido un reconocimiento de la Unión de Cineastas Peruanos por su trabajo en “La teta asustada” (2010). Además, obtuvo el premio Coral en el 31 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana por mejor Dirección de Arte.

Trabajó como directora de Arte en “Las mala intenciones” (2011), película que obtuvo el Premio a la Mejor Película de año en el XV Festival de Cine de Lima. Ganó además el Premio Especial del Jurado en el 39º Festival de Gramado, Premio de Mejor Largometraje Latinoamericano en el 26 Festival de Cine de Mar del Plata, Premio especial del Jurado en el 22 Festival Internacional de cine en Viña del Mar entre otros más. Finalmente fue nominada al Oso de Cristal en la 61º Berlinale, participando en la sección Generation.

Por otro lado, ha realizado las exposiciones “La vandera” (Galería Parafernalia, Lima. 1995), “Tamatetita” (Galería Parafernalia, Lima. 1996), “Inka pop: El retorno de los Inkas (no retornables)” (Bipersonal. Galería John Harriman. Lima, 1999), “Peruvian Beauty: Centro de Estéticas” (Bipersonal. Sala Luis Miró Quesada Garland. Lima, 2004), “Campaña Escolar – Honor al mérito” (Centro Cultural Peruano Británico. Lima. 2007) y “El repase. Muestra antológica de Susana Torres 1992-2007” (Sala Raúl Porras Barrenechea, Lima. 2007). “El museo Neo-Inka”, entre otros.

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.