Rossana Peñaloza: “Un reconocimiento es bueno para el espíritu y el corazón”

Además de ser pieza clave del desarrollo de la danza contemporánea en el Perú, fue fundadora del grupo Do ut Des y la escuela Pata de Cabra. Hace unos días, en la Casa Yuyachkani, recibió un merecido homenaje de parte de la PUCP y de la Especialidad de Danza PUCP. Al respecto les ofrecemos una charla con la bailarina, coreógrafa y maestra Rossana Peñaloza. Foto de portada: Samuel Sánchez.

Vive en México desde hace 16 años. En el país azteca estudió Yoga y en un Centro de Cuernavaca trabajó con esquizofrénicos y jóvenes con parálisis cerebral. Asimismo, montó las coreografías “Sueño Guadalupano” y “Sueño Zapatista”, que iban dentro de la obra Cantata Sueños del gran compositor Arturo Márquez, que hablaban de los derechos humanos y del respeto al planeta. De otro lado, en una serie de ciudades mexicanas y en festivales internacionales, presentó las coreografías “La Otra Huaringa” y ¡¿Y tú qué?! Danza sobre ruedas. El trabajo y las actividades que la bailarina, coreógrafa y maestra Rossana Peñaloza desarrolla en México es innumerable e invaluable. Al respecto Lima en Escena charló con ella.

Foto: Samuel Sánchez

-Rossana, en el Perú difícilmente se reconoce a nuestros artistas. ¿Qué implicó este homenaje a tu trayectoria de parte de la PUCP y de la Especialidad de Danza PUCP en un espacio como la Casa Yuyachkani?

-Así es. En el Perú lamentablemente siempre se registra un éxodo de talentos. Artistas del ámbito de la danza y otras disciplinas que por una u otra razón se van. El reciente homenaje que me hicieron la Especialidad de Danza PUCP y la PUCP fue una gran sorpresa. Un reconocimiento como este es bueno para el espíritu y el corazón. Recibir un homenaje valida muchísimo todo lo que has hecho a lo largo de tu vida profesional. La semilla que dejas detrás de ti lo avala. Pisar la Casa Yuyackani durante este homenaje fue un regalo. Yuyachkani es mi segunda casa. Todos los integrantes del grupo son mi familia escogida. Una de las piezas de mi repertorio coreográfico “La Otra Huaringa”, es un unipersonal que lo dirigió Miguel Rubio.

-¿Qué pasó con la bailarina, coreógrafa, y maestra Rossana Peñaloza desde Do ut Des hasta el momento?

-Es una respuesta larga. Estoy fuera del país alrededor de 16 años. En México, en donde vivo, pasaron muchas cosas. Seré escueta. Primero que nada fui mamá. Viajé a México con un bebé de seis meses en brazos. Paralelo a mi trabajo me dediqué a él. Estudié para maestra de Yoga, trabajé con esquizofrénicos y con jóvenes con parálisis cerebral en un Centro en Cuernavaca. Monté las coreografías “Sueño Guadalupano” y “Sueño Zapatista”, que iban dentro de la obra Cantata Sueños del gran compositor Arturo Márquez, que hablaban de los derechos humanos y el respeto al planeta.

Asimismo, estudié para maestra de Yoga terapéutica en Yoga Espacio, Ciudad de México. Presenté en varios festivales la obra “La otra Huaringa”. Me fui de gira a Baja California. Ahí presenté la obra en el Festival de las Fronteras. Participé también en el Fringe Festival San Diego California (Estados Unidos). Fui profesora de danza del LIEM (Laboratorio de Investigación Escénico Musical) en donde laboré con cantantes de ópera. Dirigí el montaje Dido y Eneas del maestro Leszek Zawadka con el LIEM durante la gira por Baja California. Monté la obra ¡¿Y tú qué?! Danza sobre ruedas. Me mudé a Tijuana. Trabajé como maestra de Yoga y Yoga terapéutica. Terapias personalizadas de ayuda terapéutica a personas con diversos problemas. Laboré como Co-directora del coro Arcoíris, coro de 100 niños de orfanatos, niñas abusadas y niños de escuelas públicas de bajos recursos. Fue un programa piloto que duró seis años. Ahora forman parte de “Voces en Movimiento” a nivel nacional. Es un programa de fomento musical. Con la coreografía ¡¿Y tú qué?! realicé una gira por Baja California, Festivales en Oaxaca y ciudad de México. La lista es larga…

– Regresemos al Perú… ¿Fue complicado hacer danza en los ochentas y noventas?

-¡Muy complicado! Fueron épocas difíciles. El país vivió un período de grandes dificultades económicas, sociales… Luchamos sin parar contra toda esa crisis. Después de tener los teatros llenos pasamos a salas casi vacías. Trabajar con el público nuevamente fue tenaz. Tenaz devolverle la confianza para que vuelvan a entrar a las salas de teatro. Fue una lucha constante. Poco a poco nos reconstruimos como se reconstruyó el país.

Fotos: Federico Echeverry

-En aquellos años el trabajo de las coreógrafas que a su vez se desarrollaban como bailarinas fue arduo. ¿Valió la pena?

-¡Claro que sí! ¡Absolutamente! Fueron años intensos, productivos y creativos. En mi caso producía una obra al año. Algunos hasta dos. Creaba y además bailaba con otras coreógrafas. Pese a las dificultades fueron años de mucho movimiento dancístico. Todos tuvieron una etapa productiva: grupos y coreógrafos. Una especie de boom de la danza contemporánea en el país. Toda esta productividad nos enriquecía a todos. Te hablo de un gremio intenso en cuanto a creatividad, productividad…

-Desde tu mirada de maestra, ¿cómo ha evolucionado el Perú en materia de danza?

-La danza en el Perú está en proceso de evolución. En desarrollo. Lo que logró Mirella Carbone con Andanzas y posteriormente con la creación de la Especialidad de Danza PUCP es sumamente importante. Años atrás ninguna universidad contaba con una especialidad de danza. Este punto constituye un enorme avance. Sin embargo, observo un cambio en la escena dancística local. En los noventas el gremio de la danza local luchaba por obtener espacios en los teatros y bailar. Realizamos temporadas de un mes o dos en distintos teatros. Justamente en ese período hice una retrospectiva en diferentes teatros. Estos espacios –considero- se perdieron. Igualmente se perdió el público. Nuestro trabajo cuando me encontraba en Lima fue también generar público y lo hicimos. Instituciones como la Alianza Francesa de Lima, el ICPNA con Fernando Torres, nos apoyaron mucho. Sé que ahora las funciones de danza son pocas. Un fin de semana, una semana. Me parece poco. Ahora se están formando bailarines. En unos años resurgirá la danza y eso es bueno.

-Sabemos que radicas en México. Sin embargo, tienes contacto con tu país. ¿Planeas proyectos en materia de danza con el Perú?

-En estos momentos estoy enfocada en elaborar algunos proyectos de los cuales aún no puedo hablar. Con respecto al Perú también tengo pendientes algunos trabajos de manera individual y con la PUCP. Vendré al país para laborar como bailarina y maestra.

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.