“Sindicato de mujeres invisibles”, es la reciente muestra individual que se puede apreciar hasta este sábado 16 de agosto (Espacio ICPNA San Miguel – Av. La Marina 2469, San Miguel), de la artista visual Pierina Másquez Limo, quien marca el regreso a la pintura explorando la escala, el color y el cuerpo como territorios de expresión política. A través de siluetas, gestos y símbolos, Másquez torna visible lo que suele permanecer invisible: el trabajo doméstico, la enfermedad, el deseo femenino y la explotación laboral. Fotos: Rosana López Cubas


Pierina Másquez, señala el curador Miguel A. López, nos presenta una coreografía hechizante de cuerpos y palabras danzantes: una exposición en la que regresa a la pintura, estalla los colores y la escala de su obra cambia radicalmente. Sindicato de mujeres invisibles busca tornar tangible aquello que suele permanecer oculto –el trabajo doméstico, la enfermedad, la explotación laboral, el deseo sexual femenino– y devolverlo como sombras y siluetas inquietantes, figuras que seducen y acechan al mismo tiempo.
Al respecto charlamos con Pierina Másquez.
-Pierina, Sindicato de Mujeres Invisibles, la muestra que podemos apreciar en el Espacio ICPNA San Miguel, es un trabajo que tiene algunos años y surgió a partir de una pérdida…
-Así es. La pérdida de mi papá marca un punto de inflexión importante en mi obra. Si bien antes de esta muestra trabajé dos proyectos que hablaban acerca de la enfermedad, el duelo y cómo encontré la manera de transitar la desaparición del cuerpo de mi padre a causa de una enfermedad, su vida también me motivó a retomar temas que venía trabajando desde que egresé de la universidad.
– Tu papá fue gremialista. Cuéntanos sobre este transitar de tu progenitor.
-Mi padre formó parte del Sindicato de Obreros de la Backus, compañía en donde trabajó 36 años. Ingresó a la empresa bien jovencito y laboró hasta su muerte. Todos esos años fue sindicalista. En algunos periodos incluso fue líder del sindicato. En esa época viví y crecí en El Agustino -es importante decirlo- un espacio en donde toda mi vida estuve sostenida por la colectividad. Un distrito emblemático por sus aportes en disciplinas como la música, el arte, la fotografía. Llevé los talleres de dibujo, pintura, literatura con los cuales aprendí desde pequeña. Estos me llevaron a tomar un poco el camino del arte dentro del espacio en que para poder postular a la universidad fui parte de un programa de becas que me otorgó el Instituto de Fomento Educativo.

– ¿Cómo das esta vuelta a la tuerca y trasladas toda esta experiencia gremialista al Sindicato de Mujeres Invisibles?
-La vuelta de tuerca se da a partir de la partida física de mi padre en el año 2022 y ante el espacio colectivo de tanta violencia en el cual vivimos actualmente. Observaba a la figura de mi padre como aquella que se dedicó a cuidar el bienestar de sus compañeros. El buscaba el bien colectivo para los trabajadores de la empresa en donde laboró. Esta vocación sindicalista de mi progenitor me marcó. Soy hija única y en el núcleo familiar vivíamos papá, mamá y yo. Toda mi familia vive en Chiclayo. A partir de esta experiencia empecé a buscar un símil en relación a la idea del cuidado. Asimismo, desde hace algunos años trabajo la idea del cuidado doméstico en donde la figura de mi madre aparece en mis obras como consecuencia del trabajo doméstico invisibilizado.
-Permíteme consultarte sobre uno de estos telones que observamos en la muestra. Me remonta a afiches de los setentas. ¿Estoy en lo cierto?
-Se trata de una de las tres piezas trabajadas a manera de telones. Se llama Canto al Sol. Para trabajar esta obra tomé como referencias a los sindicalistas de los años 70. Aquellos sindicalistas de los carteles rusos. Hice muchos carteles para las marchas de mi papá en la Backus. Esta pieza en particular trae mucho de esa influencia, es más como un canto a la naturaleza, a la idea de la justicia social y la fuerza femenina.


-En el segundo telón involucras el erotismo en estos rostros rasgados…
-Lo rasgado en los personajes viene de mis abuelos. Nosotros somos descendientes directos de la cultura Moche. La forma de la construcción de los ojos de los Moche es rasgada y la doble mirada también porque remite a otro espacio temporal, un espacio donde estamos más alertas, mirando en doble momento: hacia delante y hacia atrás al mismo tiempo.
– ¿Qué implica el erotismo en tu obra?
-Es importante. Mi madre y yo hemos pasado por procesos oncológicos y de enfermedad. La relación con nuestro útero es particular. A mi mamá le hicieron una histerectomía y en mi caso en particular biológicamente no puedo ser madre. En ese sentido la idea de sexualidad y lo que nos conforma como mujeres es importante. La idea del sindicato surgida de la labor de mi padre deviene en otros tipos de sindicato y uniones colectivas de mujeres que no vemos: mujeres que perdieron el útero, mujeres que no pueden ser madres, situaciones que muchas mujeres pasan en silencio. Hay un silencio significativo sobre estos temas, sin embargo, tienen espacios donde ellas comparten entre sí. Estos espacios deberían ser más visibles. Es importante para mí nombrar la sexualidad, la idea del cuerpo, de las piernas, las siluetas…

“Sindicato de mujeres invisibles”
Temporada: del 5 de julio al 16 de agosto
Visitas: de martes a sábado, de 10:00 a. m. a 7:00 p. m.
Lugar: Espacio ICPNA San Miguel – Av. La Marina 2469, San Miguel
Entrada Libre










