Paloma Yerovi: “Caballo de Noche es un poema largo”

Caballo de noche, aplaudida ópera prima que Paloma Yerovi Cisneros estrenada en 2005, se construye a partir de lo mínimo, con elementos tan teatrales como una banca, una maleta, la promesa de un tren por llegar y cartas que creemos urgentes pero cuyo remitente parece habernos olvidado, señala el periodista y escritor Enrique Planas sobre la primera obra teatral de la reconocida actriz. Fotos: archivo personal de la autora

Ricardo Fernández en compañía de la actriz Elena Bentín en Caballo de Noche

La actriz Paloma Yerovi presentó “Caballo de Noche”, su primer libro como dramaturga. La obra fue estrenada con el gran actor Ricardo Fernández como protagonista. La puesta en escena fue aplaudida por el público y la crítica. Asimismo, fue montada en Arequipa (Perú), Loja y Quito (Ecuador), Buenos Aires y Bahía Blanca (Argentina) y pronto en La Habana (Cuba). La Editorial Caja Negra presenta de manera oficial su primera edición en papel y en ebook.

Justamente, sobre “Caballo de Noche”, el escritor y periodista Enrique Planas señala: “Un atardecer de domingo en un malecón cualquiera, frente a un mar igualmente impreciso. En una banca despiertan un hombre mayor de deteriorada elegancia al lado de una mujer casi joven, vestida de negro. El primero no entiende cómo ha llegado allí. La segunda lo sabe demasiado bien. Dormir y despertar es lo mismo que confundirse y encontrarse. Como en una obra de Samuel Beckett, nada resulta más sustantivo que una conversación entre extraños. Caballo de noche, aplaudida ópera prima que Paloma Yerovi Cisneros estrenada en 2005, se construye a partir de lo mínimo, con elementos tan teatrales como una banca, una maleta, la promesa de un tren por llegar y cartas que creemos urgentes pero cuyo remitente parece habernos olvidado. De la desconfianza a la progresiva confidencia, este brillante diálogo teatral nos va revelando un pasado común basado en profundas diferencias de clase. Para la autora, un parque, la estación del tren o un malecón mortecino resultan un vacío desde donde confrontar desmemoria y abandono. Al caer el sol una tarde de domingo, el orden se subvierte: es tiempo de reivindicar a los olvidados en el patio trasero y llevar a juicio a quienes asisten con demora tanto a su condena como al posible perdón.”

Al respecto charlamos con la actriz y dramaturga Paloma Yerovi.

-Paloma, cuéntanos sobre tus vínculos con la escritura. ¿Empieza con obras de teatro, textos dramatúrgicos u otros géneros?

-En el tema de la escritura empecé con la poesía. Años después vino el teatro, la dramaturgia teatral…

– ¿En qué momento decides escribir Caballo de Noche?

– Escribí Caballo de Noche para reencontrarme con mi abuelo. Era una manera de conectar con el mundo de los muertos, de detener el tiempo. Porque no sabemos si los personajes están vivos o muertos. Coincidió también con un momento que necesitaba hacer un montaje para graduarme de la universidad. Finalmente, escribí y dirigí la obra. Hacer teatro fue una experiencia escritural distinta. Pienso que Caballo de Noche tiene una fuerte dosis poética. Es como un poema teatral largo. Es una historia con la cual el público se puede identificar porque son dos personajes que conviven en cada uno de nosotros. Por un lado, tenemos la fortaleza y ganas de vivir, y por otro, el paso del tiempo. Es una mirada nostálgica y vital de lo que somos o lo que creemos ser.

-El estreno de la obra se dio con la participación del primer actor Ricardo Fernández. Háblanos de esta experiencia.

-Siempre pensé en don Ricardo Fernández para interpretar el personaje del Caballo de Noche. No lo conocía personalmente. No había trabajado con él. Sin embargo, lo había visto interpretar papeles diversos con naturalidad. Imponente en una obra de teatro griego, clásico, así como en un programa cómico de televisión. Esa dosis de humanidad, sencillez de sus personajes llegado el momento de interpretarlos era una de sus grandes cualidades. Justamente, quedé cautivada por su enorme talento. Invitarlo a mi casa, conocerlo, leerle la obra y dirigirlo fue una experiencia trascendental en mi vida. Nos enseñó el arte del actor y nos trasmitió su sensibilidad. Sin pretensiones don Ricardo fue uno de nuestros grandes actores de la escena local. ¡Memorable!

Contrariamente a lo que uno se imagina de los grandes actores que casi siempre son distantes, don Ricardo se mantuvo cercano, respetoso y participativo con nosotros. En los ensayos proponía y ejecutaba todos los ejercicios. Era asombroso en su trabajo y como persona. Nosotros pudimos celebrar juntos la receptividad y comentarios del público. Asimismo, el despliegue y crítica de la prensa. Él vivió con alegría este proceso razón por la cual el libro está dedicado a él. Es decir, a mis abuelos y a don Ricardo Fernández.

– Finalmente. Habrá una reposición.

-Me encantaría hacer una reposición, sin embargo, me hace más feliz que la puedan hacer otros compañeros o compañeras. Se viene una reposición en La Habana, Cuba lo cual me da curiosidad. Cada uno de los montajes que se han hecho de Caballo de Noche son distintos, pero conservan su esencia. La esencia de estos dos personajes fuertes y vulnerables al mismo tiempo. Y abordar sobre el poder del perdón, de la reconciliación con el otro, nos impulsa a salir adelante.