Mariana Llanos: “Crecí rodeada de libros”

¡Corre, pequeño Chaski! (Polifonía Editora, 2022) es un título que a través de una encantadora aventura les permitirá a los niños y niñas aprender sobre el servicio de mensajería usado por los incas

El Pequeño Chaski se despierta antes de que Tayta Inti brille en el cielo. Este será su primer día repartiendo mensajes. Su primera misión es llevar un quipu al Inka. En el camino se detendrá a ayudar a varios animales en apuros. ¿Llegará Pequeño Chaski a su destino antes de que el sol se oculte?

Las atrevidas ilustraciones y el ritmo vibrante de la historia, ideal para ser leída en voz alta, invita a los lectores a recorrer el Camino Inca junto a nuestro protagonista. El libro incluye interesantes notas sobre la cultura Inca, El Camino Inca y el idioma quechua. Además, los lectores podrán encontrar un código QR al final del libro y descubrirán la canción compuesta por Andrés Parodi e interpretada por Alana Chirinos.

Lima en Escena charló con la autora Mariana Llanos, quien nos ofrece un breve paneo sobre su trayectoria como autora bilingüe

-Mariana, antes de charlar sobre ¡Corre, pequeño Chaski!, permítenos que nuestros lectores sepan más de ti, de tu labor como autora. Sí bien empezaste en la escritura desde chica y a través de la poesía. ¿En qué momento decides escribir para niños?

– ¡Hola Rosana! Creo que siempre escribí para niños. Desde pequeña exploré el cuento y mis personajes eran niños o jóvenes. Ellos jamás crecieron, así como una parte de mí que se mantiene aún niña.

– ¿Qué edad tenías cuando llegó el primer libro de literatura infantil a tus manos y quien fue el autor o autora?

-No recuerdo la edad, pero crecí rodeada de libros de todos los géneros y le echaba ojo a cualquier cosa que tuviera letras, inclusive si no eran para mi edad. Sí recuerdo haber tenido unas ediciones hermosas de Viaje al Mundo en 80 de Días de Julio Verne y Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll. También me acuerdo haber leído mucho Paco Yunque y los poemas de Valdelomar. Mi mamá siempre se aparecía con algún comic o con algún libro novedoso para mi colección.

– ¿Qué impacto te generó está primera lectura?

-Todas mis primeras lecturas me dejaron soñando con hacer lo mismo. Es decir, escribir. Me gustaba conmoverme con la palabra, dejarme envolver en cuentos. Era la sensación más placentera en el mundo.

-Radicas en Estados Unidos, país en donde te desarrollas como autora. Cuéntanos cómo fue está experiencia, los desafíos que tuviste al iniciar tu carrera en un país cuyo idioma es distinto al nuestro…

-La primera vez que escribí un cuento en inglés fue un reto, por decir lo menos. Pensaba que estaba bien escrito cuando luego en la edición encontré miles de errores gramaticales. Lo bueno de escribir, sin embargo, es que podemos editar. Conté con ayuda de editores profesionales al comienzo y poco a poco aprendí a escribir sin tantas faltas. Pero aún hoy en día cometo muchas faltas y ya no me importa tanto. Para mí lo primero es la historia y mi voz de escritora, no la gramática. A la gramática regreso cuando ya estoy reescribiendo y siempre tengo buenas amigas que me ayudan a divisar los sitios en los que estoy pensando en español y no en inglés. También creo que el tener un segundo idioma le da originalidad a mi forma de escribir. Quizá una voz especial, porque mi cerebro está constantemente pensando y creando en dos idiomas.

-Tenemos entendido que en tu labor de investigadora la Historia, particularmente vinculada a tu país de origen, es un tema de interés importante. ¿Por qué es vital saber de nuestros orígenes?

-Bueno, saber de historia es una pasión mía. Me parece importante saber no solo de dónde venimos sino también los traumas y obstáculos de las generaciones pasadas para así poder comprender el presente. Cuando escribo un cuento que tiene que ver con una cultura en particular, mi deber es investigar, para así poder escribir una representación tan auténtica como pueda. Es lo menos.

-Escribir y publicar ¡Corre, pequeño Chaski! en Estados Unidos, ¿es una forma de visibilizar nuestra cultura, nuestra identidad de manera anecdótica y divertida a los niños y niñas?

– ¡Si! Pequeño Chaski me ha dado muchas alegrías desde que se publicó en Estados Unidos y ahora aún más que se ha publicado en Perú. La edición de Estados Unidos me permite llevar parte de nuestra historia peruana y sudamericana a mis lectores. Muchos no conocen la historia de Sudamérica, otros están sedientos por más. La edición peruana de Corre Pequeño Chaski me permite acercarme a los lectores de mi país y sentirme orgullosa junto con ellos de nuestra historia. Además, la edición peruana trae una canción super linda al final, que la canta mi propia hija.

-Las historias, la lectura, las imágenes constituyen las primeras herramientas de aprendizaje de todo niño y niñas. ¡Corre, pequeño Chaski! tiene una diversidad de aristas de aprendizaje. ¿La idea es estimular el interés por nuestra lengua originaria?

La idea es estimular la curiosidad. Esta curiosidad puede ser por la historia misma, el sistema de los chaskis o como bien mencionas, el idioma quechua. Para mí los libros son portales a otros mundos. En este invito a los lectores a explorar una partecita del incanato, y a ver que las lenguas originarias son parte de nuestro legado y de nuestro presente.

-Finalmente. A través de la cartografía de ¡Corre, pequeño Chaski! los lectores acceden no sólo a personajes históricos de nuestra cultura sino a nuestro universo animal originario del país. ¿Cómo afianza todas estas temáticas abordadas en la comunidad infantil?

-Creo que un cuento es un conjunto de elementos. Tuve mucho cuidado al escoger los animales que representaban, así como las situaciones. De la misma forma, la ilustradora y la editorial fueron respetuosas y cuidadosas de todos los elementos gráficos del cuento. Ser peruana en el extranjero y escribir un cuento sobre Perú es una responsabilidad muy grande. Y más aún cuando sé que mi historia va a llegar a manos de pequeños peruanitos. La idea era que este cuento presente una aventura con la cual cualquier niño se pueda identificar y no hacer una narrativa aburrida y pesada, ideada más para los padres. Creo que cumplimos ese objetivo a través de un texto auténtico y dinámico e ilustraciones que invitan a entrar a este mundo imaginario pero anclado en la realidad.