En la presente interviú, la autora nos acerca a Camino al Inca, una novela histórica que se adentra en uno de los episodios menos explorados de nuestra memoria: la resistencia de Vilcabamba y el gobierno rebelde de Titu Cusi Yupanqui, heredero de Manco Inca

A través de un intenso contrapunto narrativo, la novela sigue las voces de Chaska —una joven aclla instruida en la escritura por orden del Sapa Inca— y del emisario español Diego Rodríguez de Figueroa, quien registra en su diario los avances y tensiones de su expedición hacia las tierras rebeldes. Desde estas miradas opuestas, Camino al Inca confronta dos formas de entender el mundo, lo sagrado y el poder, construyendo una historia marcada por la épica, la pérdida y la resistencia cultural.
Con una escritura lírica y un sólido sustento histórico, Marguerite Cattan propone una lectura contemporánea del pasado andino, aproximando al lector a personajes atravesados por el conflicto, la memoria y la transformación.
En Camino al Inca, Marguerite Cattan reconstruye desde la ficción uno de los episodios menos difundidos de nuestra historia: la resistencia de Vilcabamba. A través de la mirada de una joven que lucha por preservar su identidad y memoria, la novela acerca el pasado inca al lector contemporáneo con sensibilidad, rigor y emoción. A propósito, una breve, pero enriquecedora charla con la autora.
– Marguerite, cuéntanos brevemente, cómo surgió el vínculo con nuestro pasado inca…
-Aunque crecí en Lima, pasé largas temporadas en Cusco —de donde es mi madre— durante mi infancia. Esos años, marcados por el contacto directo con sus calles y su paisaje, dejaron una huella profunda que con el tiempo despertó en mí un interés sostenido por nuestro pasado inca.
– ¿Qué te llevó a escribir Camino al Inca?
-Durante mi doctorado, con especialización en literatura colonial, descubrí La Instrucción de Titu Cusi Yupanqui y me encontré con una parte de nuestra historia poco difundida: la resistencia inca. Ese hallazgo me llevó primero a la investigación académica, pero también a la convicción de que esta historia merecía llegar a más lectores desde otro lugar.
– ¿Qué misión cumple la protagonista de la historia?
– Preservar su cultura e identidad frente al olvido a través de un viaje donde la historia de Vilcabamba nos llega desde la mirada de Chaska, el personaje principal de la novela.
– ¿Qué cualidad hace que Camino al Inca se diferencie de otras historias de corte histórico que toman este período de nuestra historia?
– Camino al Inca, es una voz narrativa íntima que humaniza la historia y la acerca emocionalmente al lector.
– ¿Qué punto consideras es el más relevante de la historia?
-El valor de una memoria que resiste, acercando al lector a un episodio clave de nuestra historia aún poco visibilizado.
-Nos podrías acercar al trabajo de la novela. ¿Cómo describirías el proceso escritural?
-Fue un proceso largo —y muy paciente— de exploración, disciplina y depuración de la propia voz.
– ¿Qué viene después de Camino al Inca?
-Estoy trabajando en una nueva novela ambientada en el mismo periodo histórico, centrada en otro descendiente de Manco Inca, aunque con una mirada y trama independientes.
– Finalmente, qué lecturas te acompañan ahora…
-Dime quien soy de Julia Navarro. La verdad es que todavía no lo he terminado. Lo elegí porque últimamente las novelas históricas me llaman a la lectura, pero de alguna manera también porque es interesante ver como otro autor aborda y ficcionaliza la historia.
Sobre la autora

Marguerite Cattan (Londres, 1964). Estudió Administración de Empresas en la Universidad de Lima y ha seguido una maestría en Estudios de Español en la California State University Los Angeles. Ha sido docente en universidades de Noruega y Estados Unidos, y ha publicado diversos artículos sobre temas coloniales en revistas académicas. Además, es coautora de un texto y un cuaderno de trabajo para aprender español. Actualmente vive en San Luis Obispo, California, y se dedica a la escritura. Camino al Inca es su primera novela.










