Margarita Saona: “Si una puede escribir poesía, una es y eso es suficiente”

Había empezado a escribir esos poemas en diciembre de 2015, después de un sorpresivo diagnóstico de fallo cardiaco. Meses más tarde, cuando me creía recuperada, una arritmia fatal me dejó funcionando únicamente gracias a dos aparatos de asistencia ventricular y a la espera de un corazón que pudiera ocupar el espacio del que me había fallado, dice la autora en la presentación de la nueva edición de “Corazón de hojalata” (Intermezzotropical, 2018)

Íntegramente en español y en una atractiva edición, el sello editorial independiente Intermezzotropical presenta “Corazón de hojalata”, poemario de la académica, ensayista y escritora peruana Margarita Saona. “La primera versión de este libro nació en mi ciudad adoptiva, Chicago. Pero pronto me di cuenta de que quería que también echara raíces en mi ciudad natal. Gracias a Victoria Guerrero y a Intermezzo Tropical el corazón de mi libro encuentra ahora un nuevo cuerpo. Mientras que la primera edición bilingüe contenía traducciones de Marco, esta edición es sólo en castellano y todas las versiones son mías”, indica la autora en el prólogo de esta nueva edición.

Cabe destacar que primera edición de “Corazón de hojalata” /Tin Heart, se publicó en Chicago, durante el verano de 2017. “Había empezado a escribir esos poemas en diciembre de 2015, después de un sorpresivo diagnóstico de fallo cardiaco. Meses más tarde, cuando me creía recuperada, una arritmia fatal me dejó funcionando únicamente gracias a dos aparatos de asistencia ventricular y a la espera de un corazón que pudiera ocupar el espacio del que me había fallado. El último poema fue escrito el día de San Valentín de 2017, en honor a mi donante. Tenía la urgencia de haber sobrevivido a un trasplante de corazón y quería compartir con la gente estos poemas a los que me había aferrado cuando el cuerpo y las emociones me traicionaban”, dice la autora, quien charló al respecto con Lima en Escena.

-Margarita, su libro de poemas Corazón de Hojalata, poemario bilingüe nace en Chicago, su ciudad adoptiva. Después de un año acaba de publicarse en su país de origen Perú. Cuéntenos cómo surgió esta iniciativa, esta necesidad de conectar con más lectores…

Yo había escrito algunos poemas en inglés y otros en español y la publicación en Pandora Lobo Estepario, en Chicago, nació de manera orgánica. Saliendo apenas de una experiencia límite como aquella tenía urgencia por publicarlo y pensaba que el libro podría llegar a los dos mundos en los que mi vida transita, el Perú y los Estados Unidos. Pero al pasar de los meses me di cuenta de las dificultades para la circulación en el Perú de libros editados en el extranjero. Pensé que tal vez la edición Kindle sería una manera de zanjar esa brecha, pero el formato electrónico me pareció insuficiente para este libro, que creo que debe sostenerse entre las manos. Los pocos ejemplares que hice llegar a Lima desaparecieron rápidamente de la librería en la que estaban e inexplicablemente recibí el Premio Luces del Diario El Comercio para el mejor libro de poesía peruano del año 2017. Entonces decidí que el libro tenía que tener una vida propia en el Perú. Además, en la edición original había un buen número de poemas que no había traducido yo misma. Aunque la mayoría tenían versiones mías en inglés y en español, hubo unos cuantos para los que acudí a la ayuda del traductor Marco Dorfsman. Con el paso de los meses tenía también ganas de enfrentar yo misma la traducción de esos poemas que inicialmente no podía escuchar en mi cabeza más que en la lengua en la que los escribí inicialmente.

-Corazón de Hojalata, en su conjunto, en su totalidad, es un viaje, un peregrinaje por una serie de experiencias de vida asociadas al órgano más importante del individuo: el corazón a propósito de un fallo al miocardio. Podría contarnos cómo surgió, cómo nació.

Cuando me diagnosticaron el fallo cardiaco hace tres años el impacto emocional de algo tan inesperado y el esfuerzo intelectual por entender lo que cada palabra de mi equipo médico implicaba terminaron convirtiéndose en frases que me resonaban en la cabeza, ecos que iban tomando su propio ritmo. La enfermedad nos obliga a contemplar el propio cuerpo desde una disociación que no está presente en la experiencia de quienes no tienen una dolencia física. Al mismo tiempo el lenguaje mismo parecía disociado de su uso cotidiano, cosas como “Me vas a dar un infarto” perdían su potencia hiperbólica para describir una posibilidad muy real. Y el hecho de que mi cuidado médico se diera en inglés añadía una dimensión al distanciamiento del lenguaje: normalmente traducimos “heart failure” como “fallo cardiaco”, pero la palabra “failure” tiene una fuerte connotación moral asociada al fracaso. La simple búsqueda por entender qué podía querer decir “heart failure” o el contemplar la mera posibilidad de tener un corazón ajeno en mi cuerpo fueron transformándose en poesía. La poesía fue la única forma que encontré para hacer algo con ese distanciamiento del cuerpo y del lenguaje.

-En este abanico de percepciones relacionadas a la sobrevivencia ante la posibilidad de la partida física emergen temas como el cuerpo en angustia, la memoria, los afectos, las penas. ¿Qué papel jugó la maternidad en este período?

La maternidad inexorablemente crea un vínculo entre dos vidas. En palabras de Rosario Castellanos, como madre una queda “abierta, ofrecida a las visitaciones, al viento, a la presencia”; en palabras de Andrea Echeverri, “Ya yo no, ahora somos nosotros”. Es inevitable pensar en cómo la propia muerte va a impactar a seres a los que estamos íntimamente ligados. Y, al mismo tiempo, al pensar que yo recibiría el corazón de otra persona no podía dejar de pensar en esa otra persona como hija o como madre de alguien también.

-A través de la metáfora accedemos a un canto en donde el corazón se trasmuta en poesía, poesía que se aferra a la vida. ¿Cómo su escritura se levantó, cobró vida y poder ante el acecho de la idea de la partida física?

Hay algo Zen en el acto de escribir poesía. Es estar en el acto, ser en el acto. Si una puede escribir poesía, una es y eso es suficiente.

-Corazón de hojalata, es un poema que nos evoca a los dioses de la tecnología, dioses que le dan chance a una segunda oportunidad de vida. ¿Cómo concilió con todos estos elementos que forman parte de las ciencias médicas que le permitieron estar nuevamente entre los suyos, entre nosotros…?

Entregar el cuerpo a otros confiando en que sabrán qué hacer para ayudarnos es un acto de fe. Y para alguien tan ignorante de las ciencias médicas como yo, un viaje por el país de las maravillas. También de eso, supongo, de mi ignorancia, sale la poesía, del pensar en los milenios de desarrollo del conocimiento y de la técnica, de siglos de experimentación, de sufrimientos que no quiero imaginar y que permiten que hoy yo vuelva a caminar por la calle sin que nadie sepa de ese viaje extraordinario del que he salido. Creo que el poemario apenas roza la superficie en lo que respecta a la experiencia del cuerpo ante la medicina.

-Margarita, en retrospectiva a todo lo acontecido durante este periodo en particular. ¿Qué hay más allá de las cicatrices post cirugías…?

Nada y todo. Lo ideal es estar en el momento, pero a veces el instante nos transporta al pasado o nos impone la ansiedad de tratar de predecir lo que vendrá. Hoy es hoy. Estoy aquí, todo lo sana que puedo estar. Trato de hacer algo con eso.

-Valentín, es una oda de agradecimiento. ¿Es también la posibilidad de retomar una nueva etapa en esta larga travesía que es la vida?

Es definitivamente una nueva etapa, pero es tanto oda como elegía. El transplante de un órgano expone de manera extrema hasta qué punto una vida puede depender de otra. Pero, igual que lo hiperbólico en el arte puede hacernos ver la dimensión de la realidad, esa dependencia extrema de la vida de otro puede ayudarnos a reconocer de qué otras maneras dependemos de los demás.

-Podríamos afirmar que este título es en suma la banda sonora de un segmento importante en su experiencia de vida.

Como lo dije antes, muchos de los poemas surgieron de frases que me rebotaban en la cabeza, frases que se me imponían repetidamente y que imponían también un ritmo. Y el latido mismo del corazón, o la ausencia de este latido, aparece en los poemas como “la banda sonora de mi humanidad”. Pensar en el corazón como órgano necesariamente nos remite a su ritmo.

-El cuerpo siempre está en lucha. En lucha con la sociedad, con la familia, con la enfermedad. Desde el lenguaje lírico, ¿cuál es su percepción o vínculo con el tema cuerpo/enfermedad.

Creo que es lo que expliqué más arriba: la poesía se presenta como una forma de hacer algo ante el distanciamiento del cuerpo y del lenguaje que supone la alienación de la enfermedad. Como diría Cavafis:

“Haz llegar tus remedios, Arte de la Poesía,
para que –al menos por un instante- no se sienta la herida”.

Sobre la autora

Margarita Saona, estudió lingüística y literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Recibió un doctorado en literatura latinoamericana de Columbia University en la ciudad de Nueva York. Actualmente es jefa del departamento de Estudios Hispánicos e Italianos en la Universidad de Illinois en Chicago. Entre sus intereses están la memoria, la perspectiva cognitiva, la empatía y la representación en la literatura y en las artes. Ha publicado numerosos artículos, dos libros de literatura y crítica, Novelas familiares: Figuraciones de la nación en la novela latinoamericana contemporánea (Rosario, 2004) y Memory Matters in Transitional Perú (Londres, 2014), dos libros de ficción breve, Comehoras (Lima, 2008) y Objeto perdido (Lima, 2012), y un poemario, Corazón de hojalata/Tin Heart (Chicago, 2017), Los mecanismos de la memoria. Recordar la violencia en el Perú (PUCP, 2017).

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.