La libertad de ser, esculturas de María Isabel Scheuch

Escultora inaugura nueva muestra individual en la Sala de Arte del Centro Cultural El Olivar (Calle La República 255, San Isidro) este miércoles 16 de agosto. Temporada del 17 de agosto hasta el 24 de setiembre

Los astros bailan en armonía con el universo de María Isabel Scheuch, escultora y cultora de la técnica de pasta autofraguante que combina cemento, arcilla y arena con altas dosis de creatividad.

Los tonos del desierto, la luz del alba y del atardecer sirven de telón de fondo para destacar la intensidad de los colores que visten a los sorprendentes personajes que irrumpen de improviso en el escenario de la libertad.

Son herederos de los saltimbanquis. De los arlequines de la commedia dell’ arte. Son atléticos nadadores que luchan contra elementos naturales como las olas, las nubes, los rayos fulgurantes del sol. Delicadamente femeninos, ágilmente masculinos. Tienen algo de humano y algo de anfibio. Pertenecen a la tierra y al mar, pero también al cielo y a la eternidad.

Las figuras que la artista dispone sobre superficies de círculos concéntricos de luz lunar o gruesas lágrimas de lluvia nocturna son libres de ser, de expresar su identidad, sus sueños y ambiciones. Imploran al cielo con los brazos abiertos, se lanzan sin temor al vacío, seducen con sus formas sinuosas y estilizadas. Un guiño a Modigliani por los cuellos alargados. Un tributo a Giacometti por sus personajes elongados.

Son sirenas de curvas sensuales, libélulas con alas temblorosas, aletas de peces de aguas profundas que desafían a la superficie del mar. Criaturas imaginarias que exploran con energía galaxias pobladas por estrellas y planetas nuevos. Entre sus afiladas columnas, se asoman danzantes dispuestos a volar y a apostarlo todo por la inmortalidad.

María Isabel Scheuch se inscribe en una rica tradición artística y se consagra con esta colección innovadora y actual, que es un auténtico elogio al movimiento. Lo hace con el afán de celebrar la libertad de ser. Ella lo hace para exaltar la libertad de ser.

Isabella Falco