Autor de “Solito a capella” (Clorinda, 2025) en una entretenida charla con Lima en Escena

El matrimonio se acabó. Lo anunció Santita, sin drama, pero con firmeza. Solito —sí, ese Solito, el de la primera novela de Julio Pastor Borda vuelve en “Solito a capella” (Clorinda, 2025), ahora tratando de entender su reciente separación mientras navega en un departamento pequeño, solitario, frío y las charlas con amigos que le aconsejan cómo seguir en esta retadora etapa. Sirviéndose del humor, Pastor Borda hurga hasta el fondo: a través de un protagonista perdido y entrañable, vuelve a poner en escena los defectos históricos del país, de sus gentes, y la necesidad, quizás urgente, de crear nuevas costumbres afectivas, sociales y políticas.
– Julio, sabemos poco de ti. En qué momento decides por la escritura…
-Soy abogado, con una maestría en Negocios, y cuento con más de treinta años de ejercicio profesional. A los cincuenta y tres años decidí aventurarme en la escritura, una pasión que había pospuesto tantas veces, por diferentes motivos. A diferencia de mi personaje principal, disfruto de la compañía de mi familia, pero también del deporte, el cine y, por supuesto, la lectura.
– Esta es tu segunda novela. Sin ánimo de spoilear. ¿Cuál es el punto más relevante?
-El peregrinaje de un personaje que, desde la angustia de lo desconocido, se enfrenta a la vida como un soltero forzoso, padre de dos hijos, en la era de las redes sociales, aplicaciones y demás vericuetos virtuales. Su objetivo principal es recuperar a su mujer, quien lo ha abandonado, y también, por qué no, encontrar un cierto equilibrio emocional.
– El protagonista es la antítesis de todo lo que la sociedad impone…
-Sí. La fuerza de este libro básicamente reside en el humor a través del cual busco narrar la historia de un personaje adverso a la tecnología, a las costumbres impuestas y a la imagen tradicional de la familia y de los roles de sus miembros, especialmente el del padre.

– ¿Qué rol juega el libro, tu historia?
-El de transmitir que nada está escrito en piedra, ni las costumbres ni las reglas. Que cada persona confronta la vida de manera diferente, según su nivel de adaptación. Que no todos reaccionamos igual ante los cambios. Que hay una forma distinta de ver la tecnología, menos sacralizada y más crítica. Que es posible repensar las dinámicas familiares desde otro ángulo. Que el amor puede trascender a todo lo antes mencionado.
– Desde lo escritural. ¿Cómo creció el autor desde su ópera prima hasta esta nueva novela?
-He experimentado una evolución en la forma de transmitir las historias que deseo contar. Hay una experiencia ganada, no solo al tener que enfrentar nuevamente a la página en blanco, sino que también a través de la promoción de mi primer libro, que me llevó a dar mis primeros pasos en el mundo literario y a interactuar con otros escritores, editores y críticos, quienes, en conjunto, me han dejado grandes enseñanzas.
-Pasemos a otros temas. Los autores son lectores constantes. Cuéntanos a quién lees…
–A nuestro nobel. Leo Conversación en La Catedral. En realidad, se trata de una relectura, de un regreso a este libro más de treinta años después. Con otro nivel de madurez y experiencia he podido apreciarlo y disfrutarlo de una manera distinta. La forma como Vargas Llosa entrelaza las historias, el juego con los tiempos y estilos es en realidad admirable y definitivamente inspirador.
– ¿Qué viene a mediano o largo plazo?
-Tengo avanzada una nueva novela. Es momento de dejar a Solito «descansar» y explorar otros personajes y relatos. Mi nuevo proyecto mantendrá algo del humor que he buscado en mis primeros dos libros, pero estará enmarcado en una trama con un tono más dramático…
Sobre el autor

Julio Pastor Borda es abogado y escritor. Su primera novela, Solito o contra las costumbres, sorprendió por su agudeza e irreverencia. Con Solito a capella se confirma como una voz provocadora e irreverente dentro de la narrativa peruana contemporánea.










