Juan Mauricio Muñoz: “Con Donald Trump los supremacistas cobraron vida”

Una charla con del autor de la poderosa novela “El imperio y sus despojos”, título que si bien fue escrito en clave de ficción, es la propia historia del escritor quien fue deportado de los Estados Unidos en el 2004. Historia, que además, le sirvió para explorar la vida de los inmigrantes en ese país. Fotos: Rosana López Cubas

Estamos ante una singular novela sobre pandillas de inmigrantes en Carolina del Norte (EE.UU.) a inicios del presente siglo. Rubén Pinto, protagonista de la historia, regresa a los Estados Unidos intentando burlar la seguridad de migraciones, quienes lo tienen marcado por su pasado pandillero. No lo logra, y eso desata una fuerte violencia sobre él. En dicho trance, hace memoria de sus épocas juveniles que lo han transformado en lo que hoy es. Un retrato violento de la degradación humana.

“El imperio y sus despojos” es una novela que además nos hace reflexionar sobre el sentido de pertenencia, la búsqueda de un hogar y los desafíos que enfrentan los inmigrantes. A lo largo de sus 104 páginas, el libro mantiene en vilo al lector y le muestra escenarios que constantemente están en tensión con la muerte.

-Juan Mauricio, hace más de un año publicaste El imperio y sus despojos, título sobre las pandillas de inmigrantes en Carolina del Norte, Estados Unidos, libro que hoy toma relevancia dado que Donald Trump asumió la presidencia de los Estados Unidos…

– Mi libro habla acerca del racismo, de la discriminación, de las pandillas de blancos, negros e hispanos, y cómo se pelean entre ellos. La novela está ambientada entre los años 2000 y 2005. Es increíble cómo ha pasado tanto tiempo y los supremacistas blancos siguen ahí. A partir del triunfo de Donald Trump, en las últimas elecciones de Estados Unidos, estos cobraron vida y poder, el mismo Trump es un racista y xenófobo, allí tienen las pruebas con las redadas de ICE. Con respecto a los supremacistas blancos, todo este tiempo estuvieron ocultos, “guardados” y esperaron un personaje como Donald Trump para salir de esta especie de escondite.

– ¿Por qué esta necesidad de escribir una novela sobre los pandilleros en Estados Unidos?

– La Raza es un símil a la Mara Salvatrucha (MS-13). El gobierno de Estados Unidos pudo evitar el nacimiento de la Mara Salvatrucha cuando dos salvadoreños la fundaron en una secundaria a inicios de los años 80, en el este de Los Ángeles (California). En lugar de detenerlos y juzgarlos por sus crímenes, los deportaron a El Salvador que salía de una guerra civil. Deportar a asesinos a un país en escombros es una salvajada. Allí comenzó todo y ahora están en varios rincones de Estados Unidos, México, Canadá, El Salvador, Guatemala, Honduras haciendo su desmadre como organización criminal. Cuando escribí El imperio y sus despojos utilicé La Raza para situarlo en una pandilla con varias nacionalidades. Por ejemplo, Rubén es peruano.

Muchos adolescentes hispanos, que recién llegan a Estados Unidos, ven a las pandillas como una salida, un escape, en un lugar que no sienten suyo para sentirse parte de algo, y tienen personas que los apoyan, que les enseñan a disparar y matar a los que ellos consideran rivales.

Lo que no saben estos adolescentes es que los dos fundadores de la Mara Salvatrucha fueron asesinados por los mismos integrantes porque no puedes salirte de la pandilla, según sus estatutos.

-Hay un tema sobre Rubén. ¿Cómo paliaba toda esta violencia?

– Cuando formé a Rubén como un personaje, puse algo de mí, también. Hay un terror psicológico por lo desconocido como llegar a un país nuevo, del cual apenas sabes su idioma. Muchos adolescentes en Estados Unidos, entre los cuales me incluyo – y ya hablo de todas las razas-, vivimos al límite.

Conocí casos de chicos de mi edad en ese entonces, de 15 o 16 años, que los habían botado de sus casas y vivían en refugios o en los parques. Entonces, ven a las pandillas como un lugar de rebeldía. Como nada es gratis en esta vida, estos chicos tienen que hacer ‘favores’ a las pandillas como vender drogas o asesinar a quien se le indique.

– ¿Qué crees que es sucederá con las pandillas de origen hispano en Estados Unidos? ¿Cómo visualizas a las pandillas que son fuertes?

– La Mara Salvatrucha jamás va a desaparecer, es como un cáncer que se ha agarrado bien de esos países. Tiene más de 40 años y ahora son una estructura de una organización criminal. Incluso ya hacen tratos hasta con los mismos narcos. Se va a ir Trump y los mareros van a seguir. En eso se debería preocupar Trump, en lugar de estar deportando a los inmigrantes trabajadores que solo quieren el bienestar de sus familias.

– ¿Qué hay más allá del tema de vivir al límite, de coger las armas, de matar? ¿Hay algo bueno dentro de estas comunidades de pandillas?

– Jamás va a existir nada bueno estar en una pandilla. Vives la violencia diaria y no sabes cuándo te pueda tocar a ti. Estos chicos que ingresan a la Mara saben a lo que se exponen, pero es el camino que han decidido y muchos mueren, asesinados por los mismos mareros o por los policías. Hay historias, muy pocas, de pandilleros que se han reformado, pero usualmente no sucede, sobre todo, como la Mara Salvatrucha donde es imposible salirte.

Ahorita, mientras estamos conversando, lo más probable es que pandillas de hispanos, negros y supremacistas blancos se estén agarrando a balazos en cualquier parte de Estados Unidos. Es una ruleta que no tiene fin desde hace años y no, Trump, no la va a detener, va a seguir por muchos años. Todos los presidentes estadounidenses desde que se fundó la MS-13, prometieron lo mismo y nunca lograron nada.

– Por algo, Rubén estuvo empecinado en regresar…

-Exacto. En volver a su pasado. Y él cuando recuerda su pasado se cuestiona qué ha hecho con su vida. Pero también está la contraparte, el agente de alto rango de Inmigraciones -ahora ICE- que es el epítome de todo lo malo que hay en el sistema de Estados Unidos: racismo, discriminación, maltrato a cualquier minoría, sean negros, hispanos, chinos, musulmanes; y entiendes que hay un problema en ese sistema. Es una crítica reflejada en un personaje.

Y ya por el otro lado, nadie la pasa bien cuando lo deportan. Ahora veo que deportan a cientos de inmigrantes, lo transmiten por redes sociales o por televisión. Cuando me deportaron a mí no había nada de eso, así que hacen lo que quieren, desde golpearte hasta matarte. Pero nadie la pasa tan mal como los musulmanes, a ellos solo les espera humillación y lo más probable, que los desaparezcan.

– ¿Qué reflexión te deja el haber sido incisivo en este tema?

– Aunque esta es mi primera novela acerca del tema, también tengo un libro de cuentos (“Al norte no está el paraíso) sobre los inmigrantes hispanos en Estados Unidos. Con todo lo que están viviendo ahora, no me equivoqué en seguir escribiendo sobre esto. La vez pasada alguien me preguntó si iba a seguir escribiendo acerca la inmigración, las pandillas, el racismo y la discriminación en Estados Unidos, y le contesté que, por ahora, el tema estaba zanjado, pero quién sabe, uno nunca puede decir nunca.

Sobre el autor

Juan Mauricio Muñoz (Lima, 1984). Escritor y periodista. Pelotero frustrado, boxeador máster y personaje no ejemplar para nadie. Tiene una maestría en Escritura Creativa por la PUCP. Ha publicado los poemarios El lado oscuro (2009) y Autogolpe (2012), y el libro de cuentos Al norte no está el paraíso (2018). Fue coordinador web de Trome y editor de Infobae Perú. En 2004 fue deportado de Estados Unidos y, a partir de esa mala experiencia, comenzó a escribir sobre los inmigrantes en ese país.