José Ruiz Subauste: “Tu cuerpo ahora es un elemento destructivo”

Uno de nuestros bailarines y coreógrafos más destacados de la danza contemporánea peruana estrena las obras breves La Otra Piel y SOBREmesa/TableTalk, coreografías que surgieron durante este período de cuarentena

Actor, bailarín, coreógrafo, director, y docente de la especialidad de Danza de la Facultad de Artes Escénicas en la PUCP, José Ruiz Subauste estrenó recientemente dos obras cortas que las presentó en la modalidad de video – performance. Las coreografías La Otra Piel y SOBREmesa/TableTalk, se pueden ver gratuitamente a través de la cuenta de You Tube del destacado artista. Las piezas coreográficas reflexionan sobre el encierro producido por la actual pandemia global, las relaciones familiares, sociales y políticas. Al respecto, Lima en Escena, les ofrece una entrevista con el popular intérprete.

– José… ¿Cómo afectó la invasión del covid19 tu rutina de trabajo como bailarín, coreógrafo, investigador y docente?

-La pandemia global, la cuarentena, nos afectó a todos. Estamos en medio del miedo y la muerte. La danza, en particular, es una disciplina, como otras del campo de las artes escénicas, que experimentó un duro golpe. Nuestra rutina laboral cayó. Compañeras y compañeros perdieron sus empleos. Nuestra disciplina artística se desplomó. Bailarines y coreógrafos estamos acostumbrados a trabajar en un salón de clase, en una sala, en espacios libres, y en permanente contacto con los estudiantes, los bailarines. Valoramos el trabajo con el cuerpo que está en constante movimiento. Con la llegada de la pandemia global, precisamente estos cuerpos y mi propio cuerpo son ahora nuestros propios enemigos.

Ahora, no luchamos con un tanque de guerra, un ejército, sino luchamos con nuestros propios cuerpos. Un cuerpo te puede contagiar y matar. Tu cuerpo, nuestros cuerpos, valga la redundancia, es un elemento destructivo. Es realmente sorprendente toda esta cadena de contagios producido por el covid19.

-En contraparte, ¿qué te ofreció este encierro, esta cuarentena?

-La pandemia global tiene sus pros y sus contras. Particularmente, quien te habla, perdió el miedo a trabajar en la más absoluta soledad. No tenía disponible una sala de teatro, mis trabajos que nacieron durante este tiempo no forman parte de un proyecto financiado o de un trabajo producto de una gestión cultural…Asumí estas carencias formales y empecé a generar un par de proyectos artísticos que me ayudaron a seguir artísticamente. A perder el miedo a todo este encierro. De otro lado, terminé mi tesis, un trabajo que lo desarrollé en cautiverio. Retomé las relaciones con mis familiares…

-José, antes de proponerte este diálogo vi un par de coreografías que acabas de estrenar. Empecemos a charlar sobre La otra piel…

-La creación de la coreografía La otra piel respondió a la necesidad de organizar todo un material visual creado durante esta coyuntura de pandemia global y encierro. Decidí hacer uso de recursos que había investigado y estaban a mi alrededor para volcarlos en una sola producción.

– Ambos trabajos juegan con elementos de tu casa…

-Las características de La otra piel son similares a mis otros trabajos. Posee un corazón coreográfico que parte de la danza y recurre a la teatralidad, a lo performático. Aquí se unieron mis conocimientos del lenguaje visual los cuales los puse en práctica en todo lo referido a la imagen y el encuadre. Es un trabajo visual que compromete la parte performática y al performer a través del movimiento y la danza.

-Podemos observar otros elementos, ¿no?

– ¡Claro! Sin embargo, contar con la mínima cantidad de elementos es una de las características de mi trabajo. Tener un encuadre limpio en donde el cuerpo es el protagonista. La obra nos plantea cómo la naturaleza humana posee otra piel. Esta piel que la tenemos encima, que nos cubre la verdadera piel. Si no fuera por esa piel con la cual me cubro, no podría, no tendría esa relación con el piso, ese deslizamiento, esa sensación de flotar. También juega el tema de la gravedad. Esto último tiene que ver por la posición del encuadre. Otro punto importante en este trabajo es la musicalización del mismo. La banda sonora. La presencia de Laurie Anderson, con el tema Born, Never Asked. Laurie colaboró con la coreógrafa, bailarina, y directora estadounidense Trisha Brown, cuyo trabajo habla de la improvisación de las estructuras. Es un poco lo que planteo en La otra piel.

-La habitación, una cama. El protagonista está en permanente lucha con este escenario.

– La otra piel se sitúa es en un lugar íntimo. En una habitación. Esa sugerencia de la cama se vuelve potente porque se trata de una cama en donde descansa una piel vacía. Nuestro ser, nuestro cuerpo está detrás de este escenario. Es interesante como nos define esa otra piel como construcción de género, como seres desnudos ante el mundo.

Esta pieza se desarrolla en una habitación, un íntimo lugar en donde surgen cuestionamientos sobre el encierro. Es como dar vueltas en si mismo. Justamente, la pieza musical que acompaña la obra habla de un cuarto en donde hay mucha gente de todo tipo. Todos se preguntan que hay detrás de esa cortina. La metáfora es la piel y lo que hay detrás de esa otra piel. Es una conversación entre esas dos pieles. Esto le da un peso narrativo interesante por esa contradicción.

– SOBREmesa/TableTalk es más social, menos intimista. Una pieza en diálogo permanente con nuestra coyuntura actual, con nuestra política.

-Sobremesa, es una pieza que se centra en las relaciones y conflictos familiares. La simbología de la mesa, el elemento principal, es múltiple y rica. La mesa es un lugar en donde se toman decisiones, en donde se conversa, en donde almuerzan los miembros de las familias, las amistades. Es un lugar de disputa y reconciliación. Es un poco el tema de este segundo proyecto.

Asimismo, está enfocado en la circularidad. La tendencia a lo circular, a repetir los círculos. Como el caso de las relaciones familiares que se ven abstraídas en círculos concéntricos. A veces ascendentes, otras descendentes. Con respecto a la situación política concuerdo contigo, con el hecho ser una pieza coreográfica más social, menos personal. Somos un microcosmos que refleja todo lo que ocurre fuera. La estructura de esta obra la separé en tres mundos. El mas interesante es el que se proyecta desde arriba. Decidí separar ese espacio en tres capas. Lo que está bajo la mesa, lo que esta en el nivel de la mesa y lo que esta sobre la mesa. Como metáfora este personaje pasa por muchas emociones. Sugiere una serie de diálogos entre personajes, fantasmas que están ahí. Probablemente están en su mente, pero en su escenario están presentes. Es como una especie de soliloquio. Se manifiestan estos conflictos y luchas de poder. En la otra capa se esconde, hace las cosas por lo bajo.

Otro punto interesante en esta obra son los colores. El mundo real en donde esta el bailarín, la sala, está en blanco y negro. Este punto le da una atmósfera más de nostalgia, de recuerdo, emerge lo fantasmal. Sin embargo, lo que ocurre en contacto con la mesa se vuelve tecnicolor. Hay un cambio de atmósfera. Aquí observamos también un dialogo con los objetos. Me pareció importante la valoración de los objetos de la sala familiar. En este caso la mesa, las sillas. Se suma a estos elementos la improvisación. Asimismo, la musicalización, es el tema Said and Done a cargo de Nils Frahm, músico cuyo trabajo es minimalista. Trabajamos el azar, lo aleatorio, lo cual nos permite darle más profundidad al trabajo.