Jéssica Rodríguez: “Hay mucho por explorar y crecer en el campo de la literatura infantil y juvenil”

Específicamente sobre literatura dirigida a niños, me parece que el evento más importante sigue siendo el Congreso de LIJ de la Casa de la Literatura Peruana, sostiene Rodríguez en la presente entrevista

Este año aparecieron varias novelas que abordan con estilos distintos, pero con calidad literaria la violencia de género. En este rubro podemos citar títulos como Cuando despierte el viento de María Fernanda Heredia, La tía Levita de Javier Arévalo y Nosotros los otros de Leonor Bravo. Finalmente, entre los libros de no ficción, destaca Pequeños artesanos de Heriberto Tejo, señala la escritora editora, investigadora y académica de literatura infantil y juvenil Jéssica Rodríguez, quien además nos habla de los momentos más importantes en el campo de la literatura peruana contemporánea, particularmente la referida al segmento de la literatura infantil y juvenil.

-Jéssica, desde el segmento de la literatura dirigida a los niños y jóvenes o literatura en general. ¿Qué hechos o eventos destacas de este 2018?

-Creo que, en general, la Feria Internacional del Libro de Lima sigue siendo el evento de mayor repercusión para la industria del libro nacional. Sin embargo, otros espacios culturales y literarios se han ido consolidando, como el Hay Festival, que desde hace cuatro años se celebra en Arequipa con el respaldo del gobierno regional y ha vuelto a contar con escritores que generan mucha atención sobre este espacio, como Mario Vargas Llosa, Salman Rushdie y Karolina Ramqvist. Si bien queda mucho por mejorar en las distintas secciones del festival, hay que reconocer el esfuerzo de los organizadores por diversificar el programa. En el caso del Hay Festivalito, sección dirigida a los lectores de literatura infantil y juvenil, por ejemplo, se invitó al poeta y narrador español Pedro Mañas, que vino a presentar Apestoso tío Muffin, libro con el que ganó el Premio Anaya de LIJ; también se presentaron el colombiano Celso Román y la poeta vasca Miren Agur Meabe. Por otro lado, este año alcanzó su quinta edición el Festival de la Palabra, organizado por la Pontificia Universidad Católica del Perú a través de su Centro Cultural. El programa incluyó cine, teatro y mesas temáticas sobre literatura, entre ellas una dedicada a jóvenes que escriben, editan y publican: “Nuevas voces: así escribimos los millenials”.

Específicamente sobre literatura dirigida a niños, me parece que el evento más importante sigue siendo el Congreso de LIJ de la Casa de la Literatura Peruana, que estuvo dedicado este año a la diversidad cultural. Además de las presentaciones de libros y actividades de fomento de la lectura, es interesante la apuesta de la Casa por los talleres para profesionales del medio, como el de investigación e ilustración a cargo de la Ciça Fittipaldi (Brasil) y los de edición dictados por Pablo Álvarez (Ediciones Ekaré sur – Chile) y Mónica Bergna (Ediciones Tecolote – México). Fuera del país, en Atenas, se celebró el 36° Congreso Internacional del Libro Infantil y Juvenil, organizado por el International Board on Books for Young People (Ibby). A este evento asisten delegados de las 65 secciones internacionales de Ibby en el mundo. En este contexto se otorgó el Premio Hans Christian Andersen a la escritora japonesa Eiko Kadono y al ilustrador ruso Igor Oleynikov, y se presentó la Lista de Honor 2018 con libros para niños de todas partes del mundo.

En cuanto a acontecimientos relacionados con la promoción de la escritura y la producción editorial, creo que el más importante fue la entrega de Estímulos Económicos para la Cultura. Esta vez fue un poco más de un millón de soles para que creadores y editores publiquen, entre otros proyectos, literatura para niños y jóvenes.

– ¿Qué nos puedes decir de la producción literaria local referida a los títulos dirigidos al público infantil y juvenil?

-Me parece que ha sido un año regular. Aunque aún no hay cifras oficiales, tengo la impresión de que se ha mantenido el número de novedades, pero se sigue apostando por lo seguro: autores ya conocidos, temas políticamente correctos, aunque parezcan nuevos, y poca creatividad en el diseño.

-Y sobre los catálogos de las editoriales que trabajan en este nicho editorial…

-Todos los catálogos locales terminan pareciéndose. Se necesita algún contrapeso para que las editoriales se animen a emprender nuevos proyectos más allá de sus colecciones tradicionales. En ese sentido, los países de la Región nos han sacado mucha ventaja, sobre todo en producción de libros álbum de ficción.

-Este año se publicaron algunos rescates destacados. ¿En libros para niños y jóvenes se realizaron algunos rescates o reediciones?

-Creo que algunas de esas reediciones, como Los inocentes de Reynoso (Random House), 5 metros de poemas de Oquendo de Amat (Lluvia Editores) ilustrado por Josué Sánchez, y Los perros hambrientos de Ciro Alegría (Loqueleo) llegarán también a los lectores jóvenes. Para el público infantil y juvenil específicamente, me parece importante la adaptación gráfica del cuento “El bagrecico” de Francisco Izquierdo Ríos que preparó Eduardo Yaguas por encargo de la Casa de la Literatura para la exposición “La casa sin puerta. Literatura amazónica (1940-1980)”, y Decena peruana. Antología de cuento contemporáneo (Panamericana), preparada por Ricardo González Vigil y que incluye cuentos de Antonio Gálvez Ronceros, Laura Riesco, Augusto Higa, Jorge Ninapayta y Daniel Alarcón, entre otros.

-Toda esta performance literaria viene acompañada de premios -a partir de concursos- y estímulos fomentados por entidades públicas y privadas. Premio Copé, Premio Cámara Peruana del Libro, Premio El Barco de Vapor, Premio Iberoamericano SM. ¿Por qué son necesarios concursos de este género?

-Los premios sirven, sobre todo, para confirmarle a los escritores que están encaminados, que sirven para este oficio. Por otro lado, también ayudan a prestigiar un libro, a un autor y al sello editorial que lo cobija. Hoy se necesita mucho de este tipo de reconocimientos, especialmente para internacionalizar el libro peruano.

– Desde hace un puñado de años el nicho de la literatura dirigida al público infantil y juvenil se ha mostrado más sólida y sostenida en nuestro país. Desde tu mirada de autora y editora. ¿Cómo observas este segmento en particular?

-Sí, hay mucho por explorar y crecer en este campo, pero la mayoría de los escritores no se dedica exclusivamente a esta actividad. Hay demanda de este tipo de creaciones, existe lo que llamas el “nicho”, pero la producción está sujeta a muchas variables, entre ellas que los escritores consigan el tiempo extra para dedicarse a escribir y que los editores puedan contar con esas producciones en los tiempos justos para incluirlos en sus planes anuales. Estos libros, además, requieren de un mayor tiempo de edición, porque suelen ser ilustrados.

-Finalmente, qué novedades libreras en este segmento llamaron más tu atención y consideras que podrían ser los mejores de este 2018.

-Entre los dirigidos a niños, me gustaron Niebla de Micaela Chirif, sobre una niña que emprende un viaje maravilloso a través de los sentidos cada vez que siente que un manto húmedo la envuelve. Este libro álbum ha sido editado por Amanuta de Chile e ilustrado por Carmen Cardemil. También, disfruté de Ruidos en el sótano de Jorge Eslava (SM), sobre un niño solitario en medio de una familia numerosa que un día decide adentrarse en el mundo que hay debajo de su casa, y de Ada Lyn de Tanya Tynjälä (Norma), escritora peruana que vive hace varios años en Finlandia y que escribe principalmente ciencia ficción. Para jóvenes, este año aparecieron varias novelas que abordan con estilos muy distintos, pero con calidad literaria la violencia de género que me han gustado mucho, como Cuando despierte el viento de María Fernanda Heredia, La tía Levita de Javier Arévalo y Nosotros los otros de Leonor Bravo. Finalmente, entre los libros de no ficción, puedo destacar Pequeños artesanos de Heriberto Tejo (Panamericana).

Sobre Jéssica Rodríguez

Docente de Lengua y Literatura egresada del Pedagógico Nacional y de la Maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana de la UNMSM. Ha diseñado para instituciones públicas y privadas diversos proyectos editoriales relacionados con la enseñanza de la literatura y la promoción de la lectura. Como investigadora, ha publicado entre otros estudios: Pilares de la literatura infantil y juvenil en el Perú, en Hitos de la Literatura Infantil y Juvenil Iberoamericana (SM, 2013), y Algunas consideraciones en torno de la lectura en el Perú, en El problema de la enseñanza del español en el Perú (URP-Cátedra UNESCO, 2006). Es autora también del libro Memorias del aire, el agua y el fuego. Mitos y leyendas del Perú (Panamericana, 2014). Actualmente, es docente de la Universidad ESAN.