Hace algunos meses, el profesor, escritor, ensayista, dramaturgo y director de teatro peruano Herbert Morote, presentó “Vargas Llosa tal cual” (Lluvia Editores, 2026), en su tercera edición en el que se agregan temas relacionados con la última etapa de la vida que llevó el premio Nobel de Literatura, días que la pasó en el Perú, además de una reseña sobre la “otra familia”, la familia Vargas, que tan desapercibida ha pasado en los escritos de Vargas Llosa y de sus seguidores, entre otros puntos, que han enriquecido aludido título.
Como se recordará, la edición española recibió el -Premio Kutxa de Ensayo 1997- por el análisis fluido, apasionante y riguroso de la autobiografía de Vargas Llosa “El pez en el agua”, acercándonos a sus fobias, prejuicios y vicisitudes. Al respecto charlamos con Herbert Morote.

– Dr. Morote, antes de tocar algunos puntos de la nueva y tercera edición de su libro Vargas Llosa tal cual, hablemos de la persona, el individuo. ¿Por qué a Mario Vargas Llosa le costó entender al Perú largamente olvidado, el Perú de las minorías?
– Al Perú se le entiende o no desde la infancia. Si uno se ha criado en un ambiente en el que el cholo o indígena es denigrado o subvalorado, es difícil quitarse después esos complejos. En mi libro analizo las memorias de Vargas Llosa, «El pez en al agua», en las que cuenta que su infancia la vivió en una hacienda en Bolivia donde su abuelo la dirigía. En ella, por ejemplo, su tío dejó embarazada a una sirvienta que fue despedida y ellos se quedaron con el niño que lo criaron como una especie de sirviente, lo hicieron comer aparte hasta que pudo independizarse.
– Más allá del tormentoso vínculo con su padre, ¿qué otros factores impidieron que el Nobel se identifique desde una posición humanista con el Perú?
– El pensamiento de la derecha política, que Vargas Llosa abrazó en sus años finales, considera que el pensamiento humanista es propio de una izquierda retrógrada.

– ¿A que le atribuye su problema de identidad, esta soberbia característica en su persona?
– Existe en Perú una minoría poderosa, dominante en todos los ámbitos, que se creen que están por encima de todos.
-A la familia paterna el Nobel prácticamente la desterró y justamente en esta nueva entrega de su libro usted nos ofrece fotografías de la familia Vargas reseñadas como una manera de visibilizar el lado familiar que él ocultó toda su vida. ¿Cómo explica este fenómeno, este rechazo a la familia Vargas?
-El rechazo a su padre, y a los Vargas en general, fue influenciado sin duda por la familia Llosa. La carta de la prima hermana de Mario, que transcribo en mi libro, da cuenta de lo equivocado que estuvo Vargas Llosa.
– La etapa del escritor de La ciudad y los perros, Conversación en la catedral, La Casa verde, ¿es una de las mejores?
– Esas estupendas novelas, muy tomadas en cuenta para el otorgamiento de su merecido premio Nobel, fueron escritas antes de que VLL abrazara con fervor la derecha política al extremo de apoyar a Bolsonaro en Brasil.
– Podríamos afirmar que durante esta etapa contábamos con un escritor más humanista, más sensible con las causas o luchas sociales…
-Su afirmación es muy correcta.
– Qué puntos destaca de la herencia intelectual que dejó Mario Vargas Llosa?
– Además de las buenas novelas que escribió principalmente en su primera etapa, Vargas Llosa fue un exquisito ensayista literario como hay pocos en nuestra lengua, baste mencionar «La verdad de las mentiras» o «La orgía perpetua» en la que trata de Flaubert y Madame Bovary, ambos libros debían ser lectura obligatoria para los interesados en literatura.










