Hacer cine en el Perú. Hablan nuestras directoras

¿Qué implica hacer cine en el Perú? … Rossana Díaz Costa, Silvana Aguirre, Paola Vela, Melina León, Jacqueline Riveros Matos, Malena Martínez e Ina Mayushin nos cuentan sus experiencias

Pese a no contar con una industria de cine, una escuela pública de cine o sencillamente una cinemateca nacional, en el Perú ya se acuñó la expresión Cine Peruano o la etiqueta #CinePeruano para destacar las películas y toda la parafernalia que implica producir una de ellas en nuestro país. Sin embargo, es necesario subrayar que hacer cine en el Perú no es precisamente tarea fácil. Además del tema del financiamiento, el proceso involucra ocuparse del guion, la dirección, producción, fotografía, sonido y edición. Una labor titánica ejercida décadas y décadas por una serie de cineastas mujeres también. Ellas continúan abocadas al ejercicio de esta labor y hacen el guion, la dirección y producción de sus propias películas o sencillamente asumen todo el proceso. Ellas cuentan con cortos, largometrajes, documentales y series.

Al respecto charlamos con las directoras peruanas Rossana Díaz Costa, Silvana Aguirre, Paola Vela, Melina León, Jacqueline Riveros Matos, Malena Martínez e Ina Mayushin. Fotos: Cortesía de las propias directoras.

Rossana Díaz Costa

Itinerario de una ardua labor

Mi labor como cineasta desde que llegué al Perú -de España- se concentró básicamente tratando de desarrollar y producir mi primer largometraje y ahora realizo lo mismo con mi segundo largometraje. No ha sido una tarea fácil, son muchos años de vida los que hay que invertir tratando de sacar adelante una película, sorteando varios obstáculos por el camino.

El proceso de “Viaje a Tombuctú”, desde que escribí la primera versión de guion cuando aún vivía en España hasta que la película fue estrenada comercialmente en el 2014, fue de siete largos años. Pero valió la pena el esfuerzo porque la película me ha dado muchas satisfacciones a nivel humano, me ha llevado a viajar por el mundo, me hizo aprender mucho como cineasta. Me había especializado como guionista y directora en España, pero aquí tuve que aprender a producir y hasta a distribuir. Hasta antes de esta película solo había hecho cortos y no es lo mismo enfrentarse a un proceso de realización de corto que a un proceso de realización de largometraje. La gente siempre se asusta cuando uno le cuenta lo largo que puede ser un proceso de desarrollo de película, pero en realidad lo que toma tiempo es buscar el dinero para financiarla. Parece un chiste cuando uno habla de todos estos años y luego uno recuerda que el rodaje duró menos de un mes. Si el dinero lloviera del cielo o fuera millonaria, el proceso hubiera durado menos de la mitad, probablemente.

Desde el 2015, cuando se acabó el proceso de distribución y exhibición de la primera película, es que estoy tratando de desarrollar mi segunda película, la adaptación de “Un mundo para Julius”. Este proyecto es grande y complicado y me estoy enfrentando a problemas distintos de los que tuve con mi primera película. El principal problema es que no hay manera de levantar el proyecto sin contar con una gran cantidad de dinero y en esas estoy ahora mismo, tratando de completar el financiamiento.

Hasta el momento el proyecto es una coproducción peruano-argentina-española. Los fondos de España y Argentina ya están asegurados, ha entrado al proyecto Televisión Española y también hemos ganado el fondo del INCAA (Instituto de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina). El problema está aquí en el Perú, lamentablemente, donde está siendo difícil conseguir los fondos que corresponden a la parte peruana. Esto parece un absurdo porque la novela es parte del canon literario de nuestro país, no de Argentina ni España, quienes han apostado por el proyecto porque piensan que puede tener una importancia en el mundo hispanoamericano. Pero, hay que tener paciencia y seguir trabajando en el desarrollo de la película a nivel creativo mientras sigo buscando el dinero para hacerla. Acabo de terminar de escribir una última versión de guion muy cercana a la versión que llegará al rodaje y tengo el reparto bastante avanzado también. Debo entrar a rodaje en octubre de este año para poder estrenar “Un mundo para Julius” en el 2020, año en el que la novela cumplirá 50 años. Así discurre mi vida como cineasta, mientras doy clases, escribo cuentos, trato de hacer una tesis doctoral, tengo una vida familiar…

Lo que viene

Después de “Un mundo para Julius” me gustaría desarrollar una road movie, un guion original inspirado en un cuento que escribí hace años, en el que las protagonistas serán mujeres. Pero antes, me gustaría publicar mi segundo libro de cuentos, que está ahí esperando.

¿Qué pasa en el Perú?

En el Perú, el cine está creciendo cada vez más, a nivel de cantidad de películas que se están haciendo y también a nivel de cantidad de cineastas que están apareciendo, sobre todo de las nuevas generaciones. Hay también un desarrollo importante del cine regional. El problema es que tenemos más películas, pero seguimos sin tener en realidad una industria bien consolidada. Entre varias carencias, pienso que la más importante es aquella de la formación de cine. No tenemos una escuela pública de cine, no hay dónde especializarse en las diferentes áreas del cine.

Aquí la gente se ha formado empíricamente, o bien en facultades de comunicaciones que no forman cineastas sino comunicadores. Esto hace que muchas veces se trabaje sin rigor en el cine peruano. Una escuela pública de cine, con especialidades, en la cual estudien aquellos que tienen el talento y no necesariamente el dinero, aseguraría una democratización en la formación de cine y también de las historias que se podrían contar en el cine peruano. He estado trabajando desde hace tres años en un proyecto piloto de escuela de cine pública en Cusco y he visto que la formación realmente es muy necesaria. Solo con la formación a través de talleres ya se ha incentivado una actividad cinematográfica que no existía en Cusco. Ahora hay más cortos, más proyectos de largometraje, jóvenes que han empezado a formar sus empresas productoras.

A nivel global, cada vez hay más cineastas mujeres, lo cual es algo bueno, porque esto también democratiza las historias que veremos en los próximos años. Las historias que cuentan las mujeres en el cine tienen puntos de vista distintos y esto es importante para formar diferentes sensibilidades entre el público y, sobre todo, para romper con estereotipos muy marcados en el cine. Aquí tenemos también cada vez más cineastas mujeres, pero siguen siendo minoría. Todo es cuestión de tiempo para que las cosas vayan cambiando.

Silvana Aguirre


Itinerario de una ardua labor

En este momento estoy más enfocada en el desarrollo de series de ficción. En cuanto al cine estudié una especialización en dirección cinematográfica, tengo experiencia escribiendo y dirigiendo y también hice asistencia de dirección en el largometraje NN de Héctor Gálvez. Varias de las personas con las que colaboré en cine son las que ahora invito para los cuartos de escritores de las series para dirigir.

Lo que viene

Hay varios proyectos en desarrollo en The Immigrant, la empresa de desarrollo y producción de contenido que tengo con mi socia Camila Jiménez Villa. Entre ellos, una serie que está en etapa de escritura y que calculamos entrará a rodaje a finales de este año.

¿Qué pasa en el Perú?

Tengo la suerte de colaborar con mujeres muy talentosas; creo que se está avanzando y que es importante generar espacios y el reconocimiento adecuado para que continúe el crecimiento.

Paola Vela


Itinerario de una ardua labor

Mi acercamiento al cine ha venido desde las artes plásticas. Pienso que se ha dado naturalmente. Estudié grabado en la universidad y ahí mi educación estuvo enfocada en aprender técnicas de impresión relacionadas a la reproductibilidad de las imágenes. Ese carácter de las imágenes que provienen del grabado, que pueden ser múltiples, hizo que mi interés se trasladara a la imagen en movimiento a través del uso de la cámara con el fin de trabajar piezas de videoarte. Y esto derivó finalmente hacia el cine. Esto último también fue impulsado por los estudios de maestría en antropología visual que realicé hace tres años. Esto me hizo estar más consciente sobre cómo analizar lo que estaba registrando con la cámara más allá de cuestiones estéticas o artísticas. Es decir, desarrollar aún más una mirada reflexiva y crítica, que ya la tenía, pero que aún se sigue ampliando.

Lo que viene

Por ahora me gustaría continuar con un proyecto que tengo un poco abandonado y que usa imágenes que provienen de películas súper 8.

¿Qué pasa en el Perú?

Soy profesora en la Facultad de Arte y Diseño de la PUCP. En mi caso, la enseñanza ha terminado siendo una extensión de mi práctica artística. Y en ese contexto soy una observadora que se da cuenta que cada año más de la mitad de las personas que ingresan a la facultad son mujeres. He tenido salones donde casi el 90% eran mujeres. Sin embargo, ante esto veo que cuando las estudiantes egresan, quienes siempre tienen más visibilidad mediática son los estudiantes egresados hombres. En estos últimos años las cosas han cambiado un poco, pero falta muchísimo por hacer. Además, esas estudiantes egresadas se encuentran en una ciudad donde la desigualdad siempre va a ser evidente. Por ejemplo, en Lima los museos locales no cuentan dentro de sus colecciones con una cantidad plausible de obra hecha por artistas mujeres.

El caso del cine no es tan diferente ni ajeno a ello. Por ejemplo, no tenemos una Cinemateca Nacional. Esto ayudaría muchísimo a identificar el canon, corrientes, entre otros, de las autoras y sus producciones en el Perú. A dejar sentada esa historia que por lo general es desconocida y que está esperando ser escrita, revisada, registrada y proyectada. Esto animaría a las nuevas generaciones a no solo saber qué hicieron y están haciendo las cineastas locales, sino también a mirar sus producciones de manera crítica. Y llegar a un punto donde se pueda dejar de hablar de cine de mujeres o cine de hombres, y simplemente de cine. Pero para llegar ahí la desigualdad tendría que desaparecer.

Melina León


Itinerario de una ardua labor

Pienso que en el contexto actual muchas mujeres nos estamos cuestionando cosas que antes dábamos por normales o como males ineludibles. Y entonces cuando me preguntas cómo se ha desarrollado mi labor como cineasta no es sencillo contestar. Por un lado, gracias al apoyo de mucha gente he logrado varias cosas. Sin embargo, cada vez tomo mayor conciencia de lo difícil que ha sido, no solo por ser mujer sino por no tener plata. Es una lucha doble y medio sangrienta. Las mujeres siempre tenemos que demostrar que somos capaces, pero encima de la falta de presupuesto, te das con un tipo de gente que te hace sentir que es tu culpa.

Lo que viene

Todavía no puedo hablar de los proyectos que tengo porque aún no están financiados así que no sé si lograremos llevarlos a cabo; de todas maneras, puedo mencionar que uno es un documental por rodar en el Perú y el otro una ficción para rodar en Estados Unidos. Y por supuesto estrenar Canción sin Nombre, mi primer largo.

Es alentador ver a varias directoras estrenando nuevas pelis, o preparando nuevas producciones. Y esto gracias a nuestro inmenso esfuerzo, el de nuestros equipos de trabajo y el de DAFO (Ministerio de Cultura). Por ejemplo, he visto que ya se preocupan por contar con jurados mixtos y cada vez hay más ayudas. Lo que sí vi con lástima fue el bajo nivel de participación de directoras de cortos. Creo que en el concurso del año pasado no llegaban ni al 10%.

¿Qué pasa en el Perú?

La situación de las mujeres en el campo de la educación audiovisual y en publicidad sigue siendo mala. He visto cómo algunos colegas en las universidades se niegan a hablar de temas de género. Observo clases enteras con staff de profesores donde solo hay hombres… En publicidad trabajé muy poco, pero me dicen que siguen en lo mismo: directores blancos y extranjeros. Uno quisiera que todo cambie más rápido, pero hay lucha para rato.

Jacqueline Riveros Matos


Itinerario de una ardua labor

Hace ya más de diez años que estoy involucrada en el cine y hace seis años que dirigí por primera vez un largometraje. Durante todo este tiempo mi labor ha sido el de aprender “falla y error”; el realizar películas empezó como una afición y fue creciendo como mi afición, hoy puedo decir que estoy más involucrada en este campo. He conocido gente que me ha orientado y enseñado la profesión de producción y dirección de cine. Lo absorbí como esponja porque así nomás no podría empaparme sobre realización cinematográfica. En el camino me comprometí en esforzarme por hacer producciones cada vez mejor y apoyar a los que quieren también involucrarse. Si bien al inicio no tuvimos muchos reconocimientos, ahora con las oportunidades que dan algunas instituciones culturales podemos mostrar nuestro trabajo, visión y mensaje, todo lo que nos rodea en el entorno en que vivimos, nuestras vivencias y tradiciones.

Creo que, para seguir aportando en el cine peruano, lo primero que debo hacer es seguir preparándome y realizar producciones que visibilicen mi región y lo que tenemos por mostrar. En ese paso estoy. Deseo demostrar que está mejorando la producción en regiones; además quiero dar una mirada diferente al cine con el trabajo desarrollado por mujeres y dar oportunidad a los jóvenes de contar sus historias a través del cine.

Lo que viene

Mis siguientes proyectos personales son dirigir cortos que los tengo desde hace tiempo en proyecto y realizar un documental en donde se reivindicará el trabajo de una mujer rural que sobresalió en la música tradicional en los años 60 y 70, época en la que solo triunfaban los varones. Será un reconocimiento a su legado. Asimismo, estaré colaborando en otras producciones realizadas en regiones.

¿Qué pasa en el Perú?

He tenido el honor de estar en todo el último período de desarrollo en realización de películas de mi región. Pasé del analógico al digital. Esto me ayudó a formar una opinión sobre el cine peruano y su desarrollo. El cine estaba mal visto por los mismos peruanos porque lo consideraban vulgar, sin contenido social, segmentado y hasta podríamos decir que discriminatorio, sin embargo, a causa de la aparición de cine en regiones todo esto cambió. Se incrementaron las realizaciones, se incorporaron temáticas de corte andino, selvático, que tengan relación con otras partes del país, con personajes más complejos e historias más tradicionales. Si bien hay un cine comercial que tiene más acceso al público y más posibilidades para ser colocados en el mercado, actualmente se busca que el cine independiente y de regiones también tenga una oportunidad de contar con espacios y público. Estamos en ese trayecto, está lento, pero gracias a personas interesadas en este nuevo cine, se puede cambiar esa percepción del cine peruano, que ahora tiene más directores con historias auténticas a nuestra realidad y con un lenguaje para todos los peruanos.

Ina Mayushin


Itinerario de una ardua labor

Con mucho esfuerzo, es un viaje que requiere mucha tenacidad y terquedad. Enfrentar obstáculos y superarlos, día a día, tan igual o más de como lo hacen mis personajes en la ficción. En paralelo he tenido que desarrollar otras vías de supervivencia, pero siempre relacionado al cine. Me ayudado muchísimo tener los pies en la tierra, y al mismo tiempo, confiar en mí. Dejarme llevar por la intuición, con el corazón sincero respecto a la historia que quiero contar, y siempre escuchar a otras mujeres cineastas. Es un aprendizaje constante.

Lo que viene

Este año es el rodaje de ISLANDIA, mi ópera prima, largometraje de ficción. Pero los proyectos que vienen a futuro inmediato están en la línea del documental. Ahora estoy en ese camino, explorando e investigando por ese sendero, y estoy encantada de las posibilidades y descubrimientos que voy realizando.

¿Qué pasa en el Perú?

Lo observo con mucha expectativa. En el Perú y en el mundo, cada vez hay más mujeres desarrollando sus historias, ya sea en ficción, documental y hasta experimental. Eso es fantástico porque anima a las nuevas generaciones a seguir construyendo su propia voz. Esa voz que está presente, cuando en las historias cuyas protagonistas son mujeres son representadas de manera diversa, desde todas las aristas que tenemos, y es ahí cuando nos sentimos identificadas porque somos únicas y diferentes.

Malena Martínez

Itinerario de una ardua labor

En el año 2016 inicié una maestría en documental creativo en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Me enamoré totalmente de los documentales como posibilidad artística y expresiva en relación directa con el registro de la realidad, que es el material en base al que se trabaja. Técnicamente comencé como autodidacta. Con mi primer documental Felipe, prácticamente aprendí a usar la cámara para entablar eso que denomino “danza con la realidad”. Hay temas que me interesan muchísimo personalmente como la música, la percepción, el mundo interior. Sin embargo, todo eso queda en segundo plano al ver que hay temas más urgentes en el camino. Así, continué con Hugo Blanco, Río Profundo, filme para el que trabajé ya en equipo. Aprendí mucho de los desafíos que conlleva realizar un documental de tema básicamente peruano hecho desde el otro lado del océano considerando las grandes limitaciones de recursos que he tenido.

Lo que viene

Desarrollar la distribución de Hugo Blanco, Río Profundo a lo largo del país. En este caso, por el alcance del tema, hay una expectativa que supera largamente el circuito cinematográfico y será un desafío hacer llegar el filme a todo lugar donde deseen verlo incluso si aún no hay infraestructuras establecidas.

¿Qué pasa en el Perú?

Hace unos años yo estaba boquiabierta porque no veía que las mujeres de cine se manifestaran a favor de sí mismas. Usualmente se piensa que por lograr algo en la propia carrera profesional, todo ya está bien, pero si se ve las estadísticas de que cuán pocas mujeres trabajan en cine quizá deberíamos pensar más solidariamente. Cuando se discutía el buen reparto del presupuesto cinematográfico entre capital y regiones del interior del país, se inició un discurso sobre diversidad en el que sin embargo se pasaba por alto que el acceso también debe ser dividido entre hombres y mujeres. A mí me encanta la iniciativa de Fabiola Reyna y del Festival de Cine Peruano Hecho por Mujeres. En lugares así confluyen los intereses y el género femenino puede comenzar a organizarse a favor de la igualdad de oportunidades.

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.