Hablemos de la obra de Victoria Guerrero: Premio Nacional de Literatura 2020

Carmen Ollé, Gabriela Olivo de Alba (México), Eleonora Cróquer Pedrón (Venezuela), Rocío Ferreira, Valeria Román, Rossana Díaz Costa y Roxana Crisólogo nos acercan a la obra Y la muerte no tendrá dominio, un título urgente en una coyuntura de encierro, de cuarentena producido por la pandemia global que se vive en este momento

El viernes último el Ministerio de Cultura dio cuenta de los ganadores del Premio Nacional de Literatura 2020 en sus diversas categorías. La académica, escritora y activista feminista Victoria Guerrero Peirano, ganó en la categoría No Ficción por Y la muerte no tendrá dominio, título publicado por el Fondo de Cultura Económica filial Perú. Precisamente sobre aludida obra, personalidades como Carmen Ollé, Gabriela Olivo de Alba (México), Eleonora Cróquer Pedrón (Venezuela), Rocío Ferreira, Valeria Román, Rossana Días Costa y Roxana Crisólogo, nos hablan al respecto.

Carmen Ollé (Escritora Peruana/Premio Casa de la Literatura Peruana 2019)
Foto: Rosana López Cubas

Y la muerte no tendrá dominio (Premio Nacional de Literatura 2020/No ficción), es un magnífico trabajo sobre la pérdida del amor, de la vida, de la salud; porque todo se define en la pérdida y Guerrero siente esa nueva pasión a través del lirismo del poeta Dylan Thomas de quien toma prestado el título, pero para rayarlo, suprimirlo y enfatizar así que no vale, que la muerte no tendrá dominio, pero lo tiene. En el texto de Guerrero, la madre muerta “alza la mirada” –como en el poema de Thomas- ante la pregunta de la hija, pregunta de filosa tristeza: ¿Quieres morir?

En este tiempo de pandemia, Y la muerte no tendrá dominio de la querida escritora Victoria Guerrero es el visor de la tragedia que sufre el planeta amenazado y atacado por un virus altamente letal y con consecuencias inauditas en todos los terrenos, sobre todo en el organismo de los que sobreviven a la peste.

En el libro ganador del Premio Nacional de Literatura 2020, Guerrero describe la agonía de la madre enferma en el hospital; sus últimos momentos le tienden un puente a la poeta para evocar su infancia, los desencuentros con su familia, en especial con su progenitora. La poesía de Guerrero, su prosa y sus textos híbridos tienen la cualidad de conectar lo real con la ficción, lo hemos visto en Cuadernos de quimioterapia (Contra la poesía) y también en Diario de una costurera.

Eleonora Cróquer Pedrón (Académica y crítica venezolana)

Considero que la obra Y la muerte no tendrá dominio (FCE 2019) de Victoria Guerrero Peirano, recientemente ganadora del Premio Nacional de Literatura 2020/No ficción, es particularmente relevante en los actuales momentos históricos de pandemia global porque no deja de señalar el espacio a través del cual podemos reimaginar el futuro porque creo que nos urge reimaginar el futuro. Este es un texto que en medida que denuncia las atrocidades del presente, la sin salida del presente, propone alternativas para reinventarnos. Es decir. Aunque la muerte nos cerque no permitiremos que tenga dominio.

Gabriela Olivo de Alba (Artista, diplomática y directora del FCE Perú período 2015 al 2019)
Foto: Rosana López Cubas

La obra de Victoria Guerrero está signada por el cuerpo. Esta escrituracuerpohuella que puede observarse a lo largo de su producción, -muy claramente, en obras como ‘Cuadernos de quimioterapia’ o ‘Un golpe de dados’-, adquiere una cualidad casi de sudario en la obra Y la muerte no tendrá dominio (FCE 2019), Premio Nacional de Literatura 2020/No ficción. Cuna y mortaja que, en un duelo cíclico, fusiona el cuerpo que pare al cuerpo enfermo al cuerpo muerto: “Para que pudiera dar a luz a mi madre, ella ha tenido que morir. De eso trata esto. De ver morir a mi madre. De parir conejos alemanes y llorarlos”.

En esta etapa inédita de pandemia global en que hemos escuchado mañana tarde y noche el aullido de las sirenas de las ambulancias y aprendido a descifrar la gravedad de su sonido, en que hemos visto imágenes de cuerpos contagiados por coronavirus en carpas improvisadas fuera de los hospitales pues no hay cabida para más dentro de las instalaciones. Este año en que nos hemos condolido al ver en las calles de Guayaquil cadáveres que no podían permanecer más tiempo en sus casas, en el que día con día sabemos que la enfermedad y la muerte acechan, la obra de Victoria Guerrero de manera directa y sin anestesia nos interpela. En un mundo de abdicaciones el cuerpo de Victoria Guerrero resiste, imponiendo ante la enfermedad y la muerte su escritura tachada.

Rocío Ferreira (Doctora en Lenguas hispánicas y literatura con énfasis en género, mujer y sexualidad por la Universidad de Berkeley/California)
Foto: Rosana López Cubas

La escritora, académica y activista peruana Victoria Guerrero Peirano, es una de las voces poéticas más interesantes y pujantes de la actualidad. Sus libros nos atrapan con la fuerza de una poética de resistencia en la que se remarca que todo acto personal es un acto político: “lo personal es político”. Esta consigna feminista y activista es sustancial en su obra, la interpela y resulta más reveladora aún en su ensayo Y la muerte no tendrá dominio (2019), reciente ganador del Premio Nacional de Literatura 2020 en la categoría de “no ficción”. Este esfuerzo encendido y comprometido de la autora hace que sus textos sean sumamente relevantes en la coyuntura política actual del Perú. Estamos frente a una revitalización de la comunidad y de una repolitización de lo doméstico en la que las y los jóvenes confrontan la corrupción estatal y el autoritarismo saliendo a las calles a reclamar sus derechos civiles.

Recordemos que Victoria cuenta con numerosas publicaciones -una variada obra de poesía, una nouvelle y un ensayo- en las que se despliega ese ímpetu, tan suyo, de romper con los esquemas autoritarios que aprisionan los cuerpos y las mentes, y de llamar a la acción poética y política. Desde los títulos combativos, cuidadosamente escogidos para sus libros, -De este reino (1993), Cisnes estrangulados (1996), El mar, ese oscuro porvenir (2002), Ya nadie incendia el mundo (2005), Berlín (2011), Cuadernos de quimioterapia (contra la poesía) (2012), Documentos de barbarie. Poesía 2002-2012 (2013), Un golpe de dados. Novelita sentimental pequeño burguesa (2015, 2016, 2017), En un mundo de abdicaciones (2016), Diario de una costurera proletaria (2013, 2019), Y la muerte no tendrá dominio (2019)- que marcan cada texto con su contexto, la escritura de Victoria se despoja de las formas en un constante proceso de descolonización del pensamiento, del lenguaje, del discurso de las relaciones humanas y de todo lo que concierne al lugar que se le ha impuesto a los cuerpos de las mujeres. No es gratuito que Victoria haga de la literatura un acto político a través de la auto-referencialidad, cuyo cuestionamiento desafía constantemente el statu quo. Sus textos son hermosos, desgarradores y valiosos; nos hacen repensar los sistemas que nos gobiernan y oprimen; nos obligan a salir de ese lugar cómodo desde el que, muchas veces, obviamos ver las realidades que incomodan.

Personalmente, admiro el trabajo intelectual y poético de Victoria cuya estética crea esplendidas imágenes, establece exquisitos diálogos intertextuales con escritoras y escritores, descuartizando visceralmente el lenguaje para enfrentarnos cara a cara con temas punzantes por los que transitan animales heridos, traumatizados; cuerpos errantes, migrantes, trajinados, inseminados, dolientes; enfermedades que acechan despiadadamente, muertes reales y simbólicas y, finalmente la muerte de una madre vista sin mortajas. En su último libro Y la muerte no tendrá dominio Victoria nos revela, con un discurso personal intimista, bordado desde las entrañas con fantasías conejiles y entretejido con tiernos y difíciles recuerdos de la convivencia con su madre, además de las pláticas que sostiene con distintos personajes,—Luz, la madre, Mary Tofts, Roland Barthes, Mamá Angélica, Dylan Thomas, Chantal Maillard, Philip Larkin, Else Lasker-Schuller y Daniel Rojas— la complejidad de los afectos y relaciones filiales, “algo tan natural como las madres y las muertes” que, sin embargo es un tema tabú que ha quedado silenciado en las profundidades cóncavas de la humanidad.

Sin duda, es una reflexión que no sólo cuestiona los códigos socioeconómicos, culturales y patriarcales, el sistema de salud y los rituales de la muerte, sino es, también, un manifiesto personal que se ocupa de hacer visibles las múltiples violencias a las que los cuerpos de las mujeres son sometidos. Es un texto valiente, “una escritura del duelo”, cuya autora se atreve a dilucidar los sentimientos escindidos entre el amor y el odio que una hija expresa hacia su madre recientemente fallecida, para así exorcizar y desterritorializar con la escritura, el trauma, el dolor y la culpa que han sido inscriptos por siglos en los cuerpos de las mujeres como productos políticos de la dominación y, finalmente saldar cuentas con una experiencia imborrable.

Valeria Román (Poeta y activista peruana, Premio José Watanabe Varas 2017)

Podría decir que una de las primeras mujeres que tuve como referencia cuando comencé a involucrarme en espacios de poesía fue la escritora y activista Victoria Guerrero Peirano; no solo por su poesía, sino por la posición que ocupa como una poeta abiertamente feminista e involucrada con varios tipos de lucha desde su trinchera.

Personalmente, pienso que hay un valor particular, porque es una forma de abrir espacios y genealogías a mujeres de nuevas generaciones que comenzamos a ocupar estos círculos que tradicionalmente son masculinos y hostiles hacia escrituras con una posicionalidad desde la experiencia del género, entre otras condiciones.

Creo que el centro de la poesía de Victoria Guerrero Peirano está de alguna manera ahí: es el testimonio permanente y desgarrado de las condiciones violentas que nos marcan y contra las cuales luchamos. Que el ensayo Y la muerte no tendrá dominio de Victoria Guerrero Peirano reciba el Premio Nacional de Literatura en la categoría No ficción es solo un indicador más de que es una de las escritoras peruanas más relevantes del presente siglo.

Rossana Díaz Costa (Académica, escritora y directora de cine peruana)

El libro que acaba de ganar el Premio Nacional de Literatura en la categoría No-ficción: Y la muerte no tendrá dominio, de la escritora y activista feminista Victoria Guerrero Peirano es una herida abierta, una espada, un lamento por la muerte de una madre (su madre), pero también es un libro acerca de las relaciones entre todas las hijas y sus madres.

Es un libro acerca del dolor y la incapacidad de recuperación ante la muerte. Pero también es un viaje a la infancia donde está el inicio de todas las heridas. También las felicidades, el amor, el odio, todo lo que nos lleva a ser lo que somos de grandes. Todo esto que vamos siendo de a pocos desde que salimos del vientre de nuestras madres. Recuerdo que cuando lo leí el año pasado en un avión sentí el pánico de perder a mis padres en cualquier momento y sentirme huérfana. Pero también sentí que esta vida en cualquier momento se nos va y por eso hay que vivirla reconociendo las pequeñas felicidades que tenemos y que muchas veces no vemos. Hay momentos hilarantes en este libro, en medio del dolor. Como la vida misma.

Premio merecidísimo para una poeta, maestra y valiente, con una obra que con los años se ha ido haciendo cada vez más honda, cada vez más sabia. Ella sabe bien lo que se siente cuando la muerte te acecha, y sabe lo que es matar a la muerte una y otra vez, a través de medicinas, a través de su pluma. Ahora, en medio de una pandemia en la que todos le tememos más que nunca a la muerte, un libro como este se vuelve más que necesario.

Roxana Crisólogo (Poeta peruana-finlandesa, activista y promotora cultural)
Foto: Rosana López Cubas

La obra literaria Y la muerte no tendrá dominio, Premio Nacional de Literatura 2020 en la categoría No Ficción, es un poderoso ensayo poético sobre la muerte y la vida, pero también sobre la precariedad que es una vida a medias o una muerte en vida.

La muerte que evoca el libro no solo representa la destrucción del cuerpo físico, es una muerte que se lleva consigo los sueños de los que quedan, de los que observan con resiliencia cómo se reducen las posibilidades de vivir plena y dignamente. El eje central del libro, la madre, representa la pertenencia que se ama y rechaza, y que es la transmisora de esa misteriosa enfermedad y del desasosiego que habrá que curar. En medio de todo esto la poesía toma el dominio y el poder. La escritura exorciza el dolor y el presente sin futuro.

Victoria Guerrero ha escrito un magnífico libro para detener la muerte personal y universal. La escritura es su lucha. La enfermedad es el enemigo que vive en cada una de nosotras, es también parte de nuestra cotidianeidad, esa crueldad y frialdad que normalizamos; es la tiranía a la que nos sometemos. El libro cobra una relevancia especial en estos momentos en que el planeta se ve azotado por la letalidad de un virus que ya se viene cobrando tantas muertes como en una guerra mundial y que nos obliga a rescatar ese sueño de vida que alguna vez tuvimos y al cual renunciamos.

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.