Gabriela Olivo de Alba: “Deseamos sacar los libros a la calle”

Aspiramos ver a los transeúntes, o a quienes se trasladan en transporte público, llevando libros. Deseamos que puedan sentarse a leer en un parque o mientras viajan a sus casas, escuelas o lugares de trabajo, señala la directora del FCE sede Perú

La presencia de las mujeres en el sector editorial local no es precisamente vasto, pero sí significativo. En nuestra ciudad, un puñado de autoras, antropólogas, -y de otras especialidades- dirigen sellos internacionales como independientes. El Fondo de Cultura Económica, editorial de origen mexicana con 85 años de vida y sedes a nivel global, opera en el Perú desde hace más de cincuenta años. Personalidades como Magda Portal y Blanca Varela asumieron la dirección de este grupo editorial, uno de los más grandes de habla hispana. Actualmente, Gabriela Olivo de Alba, dirige el FCE sede Perú. Durante los últimos cuatro años de su gestión impulsó la publicación de libros de una serie de autoras peruanas, un hecho significativo que ha dado a conocer nuevos nombres de escritoras peruanas.

Para que nos brinde un panorama sobre el sector y los planes futuros de esta importante editorial, conversamos con su directora.  Fotos: Rafael Carmona Olivo de Alba

-Gabriela, has estado ya cuatro años al frente del FCE sede Perú, ¿qué nos puedes comentar sobre tu experiencia?

-Al ser mexicana, por todo lo que representa nuestro sello editorial en América Latina, -y particularmente en el Perú- el compromiso y el reto han sido enormes.

-Si bien las mujeres tienen presencia en este rubro son básicamente los hombres quienes lo dirigen…

-Hay varias mujeres, tal vez no suficientemente visibilizadas, que tienen o han tenido a su cargo la conducción de una editorial y muchas más las dedicadas a tareas editoriales. Frente a mi escritorio tengo el ejemplar del mes de diciembre del 2018 de Libros&Artes dedicado a Clorinda Matto Usandivarás -me gusta su apellido materno- que fundó la revista El Recreo, colaboró en El Perú Ilustrado y otros periódicos de la época, además de haber formado su propia imprenta La equitativa. Otra de ellas es Dora Mayer.

Al frente de la filial de FCE en Perú han estado figuras capitales como Magda Portal y Blanca Varela. En grupos transnacionales y en editoriales independientes puedo citar a Karina Pacheco en Ceques, a Victoria Guerrero en Intermezzo Tropical, a Anahí Barrionuevo y Mayte Mujica en Penguin Random House; las ediciones numeradas de Cecilia Podestá, el cuidadoso trabajo de Carolina Teillier.

En los ámbitos institucionales pienso en la Casa de la Literatura Peruana conducida por Milagros Saldarriaga y la labor editorial de Diana Amaya; en Patricia Arévalo en el Fondo Editorial de la PUCP, en Gracia Angulo actualmente responsable editorial en la Biblioteca Nacional del Perú y en María Emma Mannarelli al frente de dicha institución. Indefectiblemente varias de ellas vinculadas a temas de género y al activismo feminista.

Sin embargo, los obstáculos que enfrentamos las mujeres en la industria del libro son similares a los que debemos sortear en otros ámbitos… El hecho de que -en ocasiones- nuestra labor, contribución y decisiones sean subestimadas. En mi caso, he de reconocer, el respaldo del equipo de FCE Perú y la permanente interlocución con Felipe Aburto, nuestro editor.

– ¿Cuáles consideras han sido los pasos más importantes que se han dado en el FCE sede Perú en cuanto al impulso y publicación de autoras y autores peruanos no canónicos?

-Apostar por un entramado editorial que pone en diálogo y tensión las obras, y la pertinencia de los temas tanto en el contexto local como en el hispanoamericano, han sido aportaciones que considero valiosas. Esto se hace evidente con libros como Persona de José Carlos Agüero, obra con la que el autor fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura Categoría No Ficción, que también fue presentada, analizada y discutida en diversos escenarios en Chile en el marco de la FIL Santiago. Jacqueline Fowks, periodista autora de Mecanismos de la posverdad que recibió el Premio Periodismo y Derechos Humanos 2018, y que recientemente puso a debate aspectos abordados en el libro en la cátedra de Comunicación en una universidad de Groningen. La reedición de la novela Adiós, Ayacucho de Julio Ortega que hace unas semanas fue presentada en su versión teatral por Yuyachkani en México, tuvo tal efecto entre el público que al final de la función, durante el debate, alguien -muy conmovido por la representación- sugirió presentarla a los padres de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa. Estas experiencias que corroboran la validez de las obras para reflexionar sobre nuestras realidades, así como las diversas alianzas institucionales de coedición logradas son pasos importantes para la tarea de nuestra filial.

– ¿De qué manera el FCE contribuye a impulsar el Plan Lector en el país?

-El compromiso con el fomento a la lectura concebida no como imposición sino como una invitación a sumergirse en una experiencia intensa, grata y divertida que, por lo demás, incentiva el pensamiento crítico, es un aspecto vital para nosotros. En ese sentido, hemos propiciado una interrelación cada vez más activa con diversos públicos y lectores, desde espacios comunitarios en Villa El Salvador donde un grupo de egresados de Letras de la UNMSM desarrolla talleres del proyecto Sembrando lectores, pasando por actividades lúdicas de mediación lectora en colaboración con el Ministerio del Medio Ambiente, hasta la donación de libros de carácter más especializado para consulta de investigadores que acuden a la Biblioteca Nacional del Perú o a la Biblioteca Mario Vargas Llosa de la Casa de la Literatura Peruana.

Del mismo modo, diversos colegios han incorporado títulos de nuestro sello editorial a su Plan lector: Guía ilustrada de la historia moderna, La voluntad del molle, Canto villano, Adiós, Ayacucho, además de diversos libros de Literatura Infantil y Juvenil de la colección A la orilla del viento. En clubes de lectura Estrella solitaria de Jerónimo Pimentel, Persona de José Carlos Agüero, La voluntad del molle de Karina Pacheco y Mínima señal, de Irma del Águila, por citar sólo algunos títulos.

La labor de FCE Perú no para ahí. De manera continua participamos en ferias, programamos talleres, conversatorios, presentaciones de libros, acciones que cubren un amplio abanico de posibilidades: desde la mediación lectora hasta la reflexión académica. Deseamos sacar de los estantes de librerías y bibliotecas los libros a la calle.

Aspiramos ver a los transeúntes, o a quienes se trasladan en transporte público, llevando libros. Deseamos que puedan sentarse a leer en un parque o mientras viajan a sus casas, escuelas o lugares de trabajo, cuando esperan sentados ser atendidos en el banco, o en alguna oficina pública. Llenar de lectura esos espacios de “tiempo muerto”. Retomar el hábito de la lectura y que se comparte en voz alta.

– Desde tu experiencia, ¿cuáles consideras son los puntos más difíciles de resolver en el ámbito editorial?

-En países como los nuestros, en que prevalecen grandes asimetrías y los índices de lectura son bajos, la participación decidida de las instituciones del Estado es fundamental. Lograr mayores beneficios y estímulos que fortalezcan la industria editorial y la producción de libros de calidad. En el caso de una editorial como la nuestra, que no se rige con criterios estrictamente comerciales, este imperativo es todavía mayor.

-Finalmente, ¿cuáles son las novedades que FCE sede Perú nos tiene para el presente 2019?

-FCE Perú prepara la publicación de una obra en prosa de Victoria Guerrero sobre el duelo: Y la muerte no tendrá dominio, producida gracias al estímulo otorgado por el Ministerio de Cultura a través del Concurso para la publicación de libros. De igual forma, avanzamos en la edición de un libro compilado por Francesca Denegri y Ana Peluffo con textos referidos a la obra de Clorinda Matto. Por lo demás, estamos en conversaciones con el programa Lima Lee, perfilando una colección -editada por FCE- dirigida a jóvenes.

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.