El acento en la diferencia

Las autoras Erika Almenara, K. Luy de Aliaga y Gimena Vartu nos acercan a la experiencia de escribir en el Perú desde una mirada LGBTIQ

La publicación de la antología El acento en la diferencia. Escribir en el Perú con una mirada LGBTIQ (Campo Letrado, 2021) de Juan Carlos Cortázar, título que reúne cuentos y crónicas de nueve autoras y autores peruanos, publicados entre 1996 y 2019, fue motivo para charlar con las escritoras Erika Almenara, K. Luy de Aliaga y Gimena Vartu, quienes nos cuentan sobre sus cuentarios y qué implica publicar para las y los autores LGBTIQ en este aún mojigato Siglo XXI.

Erika Almenara

 “Nosotros no somos los únicos conspiradores” (Relato 2919)

Para mí esto tenía la intención de reclamar el lugar de la sexualidad y el género disidentes en la historia del Perú. Estas experiencias no aparecen en los archivos históricos y se sabe, por textos literarios y otros medios, que estas, en efecto, se dieron. Lamentablemente no han sido incluidas en los relatos pertinentes a nuestra historia colonial ni republicana. De igual manera, tenía que ver con un deseo de desestabilizar la masculinidad normativa de nuestros héroes nacionales siempre tan heteronormativos, como si alguien que practica un género o sexualidad alternativa no pudiera haber peleado por la patria. Esto no mermaría, en absoluto, su sacrificio por la libertad de nuestro pueblo.

¿Escriben y publican sin censura?

Lamentablemente la hegemonía llega, tarde o temprano, a las disidencias que se hacen canónicas en el plano de lo literario y por lo tanto están expuestas a censuras. Sin embargo, existe la publicación un poco más “under,” si quieres, que mantiene todavía esa rebeldía, ese salirse de lo permitido y aprobado por les otres, para decir su verdad.

Sobre Erika Almenara

De Lima, Perú. Es profesora de Literatura y Cultura en la Universidad de Arkansas. Doctora en Estudios Culturales por la Universidad de Michigan y especializada en Crítica Cultural y Teórica, Teoría Queer, Estudios Subalternos, Violencia en los Andes, Dictadura y Postdictadura en el Cono Sur. Es autora del poemario Perhaps (2020). Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas.

K. Luy de Aliaga

“A ver, compórtense como señoritas” (2019), es el nombre de tu relato y es además una frase canónica

Totalmente, tanto para mujeres queer como hetero. Lo bueno es que le estamos haciendo frente de múltiples maneras, y, sobre todo, mediante el arte.

Sin embargo, las parejas LGBTIQ no pueden mostrar cariño en los espacios públicos en pleno Siglo XXI

Creo que hay oleadas de conservadurismo y estamos en medio de una post pandemia. Hay ataques e intentos de suprimir leyes a favor de la comunidad LGBTIQ en todas partes del mundo, incluso en países que las tenían sólidas por años. Por eso creo que siempre estamos en la mira. Descansamos brevemente de la discriminación, pero no es algo continuo. No depende de en qué parte del mundo estás, sino si eres o no lesbiana visible, si estás en una capital o en una región, si tienes leyes que te amparan ante algún ataque, entre otros. Viéndolo del lado positivo, hay más información y activismo que permite que las personas LGBTIQ vivamos más al tanto de nuestros derechos y con mayor seguridad de saber que hay redes de apoyo, incluyendo a las familias que ahora saben un poquito más al respecto de orientaciones e identidades. En concreto, de que podemos salir de la mano y amarnos en libertad sí, el problema son los otros con sus discursos y actos de odio.

¿Pueden escribir y publicar sin censura?

No lo creo. En España, Vox ya está prohibiendo libros de autores y temática LGBTIQ. Asimismo, en diversos estados de Estados Unidos ya están aplicando la ley “Dont say gay”. Es para que en las escuelas primarias no se enseñe historia LGBTIQ, con lo cual se invisibiliza a las familias homoparentales y a los niños y niñas LGBTIQ. Hay más apertura en editoriales y en lectores, sin embargo, son los políticos los que están reiniciando esta cacería. Se quedaron con mentalidad de la Santa Inquisición y ese pensamiento está al muere, los dinosaurios no pasarán.

Soy K. Luy de Aliaga

Nacida en Lima. Escribo. Así como mi nombre, mi escritura está siempre en proceso y movimiento. Mi lenguaje principal es la poesía, la cual intento aplicar en todos los formatos en los que trabajo: narrativa, guion, crónica, perfiles y prosa poética. Acabo de terminar un Magíster en Escritura Creativa de la UNTREF. Vivo en Buenos Aires con Pika, que nos domesticó a ambas.

Gimena Vartu

Sobre “Fábula de los cuerpos calientes” (2019)

Este cuento, como la mayoría de los cuentos del libro que lleva el mismo nombre, surgió a partir de un sueño. Es un tema complejo e interesante trabajar con este material puesto que los sueños son la manifestación más pura del inconsciente y ese espacio simbólico donde se representan nuestros deseos más profundos, algunos de los cuales incluso rozan la inmoralidad o lo perverso, como corresponde a este punto de desfogue de los fueros internos que también nos hace humanos. Entonces, hay una naturaleza humana manifestada a través de este sueño. Tendría que asistir a una sesión de psicoanálisis, tal vez, para entender la profundidad de su significado a nivel personal. Esto es irrelevante para la literatura. Lo que sí podría señalar es que el cuento fue escrito cuando tenía 20 años. No sé si mi mentalidad era mucho más dinámica que ahora, por ejemplo, que ya estoy en los 30 años, y tal vez el estrés de una vida cotidiana adulta, con las responsabilidades que conlleva, solo me permite una liberación con sueños sumamente aburridos que olvido de inmediato. Pero en esa época eran sueños muy vívidos, que me narraban historias no como sucesión de acontecimientos necesariamente, sino como sucesión de imágenes y sensaciones, y eso era lo que yo quería transmitir a través de la escritura al momento de despertar, de entrar en lucidez.

Por eso me parece que este cuento transmite esa sensación de tener un objeto de deseo lejano, distante: la alumna que gusta de su profesora, y que precisamente por no ser correspondida responde, más que con odio, con angustia. Hay una angustia de la alumna por saber que se trata de un amor casi imposible. Y esa angustia se manifiesta en violencia, en este caso una violencia textual, por todo lo que empieza a escribir sobre ella. Entonces, esa imagen de maestra perversa tiene que ver más con la mirada de una adolescente angustiada: al no ser correspondida, responde distorsionando la figura de esa persona en su imaginación, una figura que además es de autoridad. Y lo verdaderamente trágico de la historia es que la alumna haya concluido que esta es la única manera que le queda de acercarse a la persona que desea, fabulando sobre ella.

¿Los y las autoras LGBTIQ pueden escribir, publicar sin censura?

Creo que se está ganando espacio para representar estas realidades y legitimarlas cada vez más a partir de una simbolización importante para nuestro desarrollo como sociedad. Porque si algo no está representado en los productos artísticos y culturales, llámese literatura, cine, teatro, pintura, música, es como si no existiera. Y la cultura que nos envuelve no puede seguir corriendo el riesgo de la no tolerancia y la no aceptación. Sin embargo, aún falta mucho que construir al respecto, mucho que razonar sobre los roles de género, sobre la comprensión de lo masculino y lo femenino. Hablo como mujer, principalmente; como madre, también; y como parte de la comunidad LGBTIQ, entonces me interesan todos estos aspectos. Porque el ser humano no es de un solo color. Cada persona tiene infinidad de puertas y por cada una de ellas hay una verdad distinta. Yo tengo una verdad como mujer, tengo una verdad como mamá, tengo una verdad como bisexual. Y un anhelo de representación de cada una de esas verdades también. Y en ese sentido creo que vamos avanzando, en la aceptación de la diversidad.

Por eso el tema de la sexualidad y del deseo me parece importante. Entender que el deseo no tiene género: creo que esa es la verdad última. Y como personas adultas creo que comprender la naturaleza sexual del ser humano nos va a ayudar también a generar políticas públicas de contención porque no podemos pretender que los niños y niñas no se masturban o que carezcan de deseo. Corresponde regularlo, no negarlo sino educarlo, para que esté bien dirigido y sobre todo llevado de una manera responsable. Solo así evitaremos embarazos no deseados de niñas y adolescentes; y con el deseo educado también podremos evitar el desfogue del deseo violento, que es lo que pasa en las violaciones. Entonces, el tema de género, de la sexualidad y del deseo es un tema muy complejo, que abarca lo LGBTIQ, pero que va mucho más allá. Solo nos queda educarnos y seguir representándonos. Vamos avanzando y eso me parece muy positivo, pero aún hay mucho más terreno por ganar y espero que así sea.

Sobre Gimena Vartu

Escritora y artista escénica. Bachiller en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado el poemario “Cura de sueño” (2012) y el libro de cuentos “Fábula de los cuerpos calientes” (Dendro Ediciones, 2019 y 2021), cuyos textos han sido seleccionados para diversas antologías. Ganó el Concurso Nacional Nueva Dramaturgia Peruana 2016 del Ministerio de Cultura, con la obra “Cachorro está pedido”, estrenada el 2017 en las calles del Callao con la dirección de Aldo Miyashiro. Ha escrito las obras teatrales “Gato de mercado” (MALI, 2019) y “Stalker” (El Patio Colectivo Escénico, 2021). Asimismo, se desempeña como actriz y productora en el grupo Patacalata Teatro. Ha sido beneficiada con los Apoyos Económicos 2020 del Mincul, para escribir, producir y dirigir la obra teatral grabada “Los plebeyos” (2021). Actualmente, trabaja como editora del Fondo Editorial de la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático (ENSAD) y prepara nuevos proyectos poéticos y teatrales.

El acento en la diferencia. Escribir en el Perú con una mirada LGBTIQ (Campo Letrado, 2021)

Sobre la aludida antología el autor Juan Carlos Cortázar dice: “A doscientos años de vivir como república independiente, nos sigue quedando en el tintero la construcción de un país que sea una patria verdadera para todas, todes y todos, una nación donde sea posible convivir a partir de las múltiples identidades y diferencias que nos atraviesan. Ello requiere considerar de qué manera nuestras diferencias pueden hacernos coincidir sin diluirse, sin “integrarse” a partir de borrar o licuar la propia identidad y sus particularidades, sino justamente y, al contrario, reunirnos a partir del acento en lo propio. Escrituras como las incluidas en esta antología contribuyen a ello, a que el goce sexual en toda su diversidad, los cuerpos con sus olores y colores tan diferentes, el deseo en todas sus variedades, no estén nunca más ausentes del esfuerzo por construir nación”.

Cabe resaltar que los antologados son: Erika Almenara, Jorge Alejandro Ccoyllurpuma, Antonio Fortunic, Sergio Galarza, K. Luy de Aliaga, Javier Ponce Gambirazio, Claudia Salazar Jiménez, Gimena Vartu y Gabriela Wiener. La publicación fue un proyecto ganador de los Estímulos Económicos para la Cultura 2020, organizados por el Ministerio de Cultura.