Denisse Vega Farfán: “Mi madre me reveló como escritora”

Mi abuela y mi madre son dos figuras capitales en mi vida. Mi abuela era una mujer de principios firmes, sabia y estoica. Era una artista a puerta cerrada. De gran habilidad manual, exhaustiva en el detalle y de gusto impecable para el diseño y las formas, mientras que el gran amor de mi madre fue lo primero que me movió a buscar un papel y escribir, comenta la poeta Denisse Vega Farfán en la presente entrevista a propósito de la publicación de su tercer poemario Fiesta (Alastor Editores)…Fotos:  Lidia Farfán

En Fiesta, la destacada poeta Denisse Vega Farfán nos ofrece un interesante paneo por Chimbote, ciudad que la acogió hace más de dos décadas. Ahí se afincó su familia, estudió, cultivó amistades y dio rienda suelta a su escritura, su poesía. Si bien la joven autora observa con gratitud a la urbe que la adoptó, su ojo visor es también crítico a aspectos que van en detrimento con la naturaleza y la conservación del medio ambiente del otrora puerto pesquero con mayor producción en el globo. Sobre este y otros puntos incluidos en el contenido de su interesante nuevo título Lima en Escena charló con la escritora.

-Denisse, Fiesta es un homenaje en retrospectiva a la ciudad de Chimbote y todo lo que ella representa. A través del mar tejes con temas como la familia, amigos, reflexiones sobre lo político social. ¿Por qué la necesidad de hacer este tributo?

-Creo que es sintomático. Vivo más de una veintena de años en esta ciudad, a la que mudé luego de una primera infancia muy marcada en Trujillo.  En ellos ha habido todo un proceso de extrañamiento, adaptación, adopción y reinvención, que con la prudencia del tiempo tuvo recién la oportunidad de ser explorado en mi poesía.  No pretendí hacer un tributo ni lo contrario, pero sí es evidente que le tengo mucha gratitud a Chimbote. La escritura me ha acompañado desde siempre, mas aquí se dio el paso de convertirla en oficio, tengo familia y amigos maravillosos que me han enseñado mucho y a quienes he dedicado este libro. 

-Charlemos sobre tu madre, tu abuela, dos personalidades que claramente ubicamos en Fiesta. Por un lado, el papel de la maternidad, las dificultades del nacimiento, por otro, la partida, la pérdida, el duelo…

-Son dos figuras capitales en mi vida. Mi abuela era una mujer de principios muy firmes, sabia y estoica aún frente a una enfermedad muy delicada que se la terminó llevando.  Era una artista a puerta cerrada.  De gran habilidad manual, exhaustiva en el detalle y de gusto impecable para el diseño y las formas. En “El primer asombro” hay un poema llamado “Máquina de coser” dedicado a ella, donde entramo su quehacer con el mío. Es un personaje constante en mi poesía que no dejo de desentrañar. En Fiesta elogio su valentía y añoro el resguardo de la casa de infancia ante tiempos funestos. De otra parte, mi madre me reveló como escritora, porque su gran amor fue lo primero que me movió a buscar un papel y escribir.  Ella cuenta que mi nacimiento fue complicado.  Pasaron nueve meses y yo no daba visos de querer salir. Este poemario fue propicio para explorar esta historia con una interpelación existencial.

-Otro aspecto que enriquece Fiesta -más allá de las experiencias, los hechos oscuros, sórdidos- está el dedicado al tema ecológico. A elementos que pueblan el océano. Chimbote y su mar, sus arenas, sus islas, sus peces, sus gaviotas, manatíes… ¿Qué papel juegan todos estos elementos en Fiesta?

 -Un papel trasversal, fundamental, hasta de reencuentro y redención me atrevería a decir.  La pandemia nos advierte de lo fatal que puede llegar a ser nuestro egoísmo, al considerar que todo gira alrededor de nuestra especie y ejercer abuso sobre la naturaleza que es la que nos sostiene.

 -Denisse, conceptos de la pintura como la plasticidad, la proporción, la perspectiva, la textura, pero sobre todo el color, se aprecia también en Fiesta. ¿Hasta qué punto has impregnado tu pasión por la pintura en Fiesta?

 -Soy una pintora frustrada, así que -en contraparte- procuro “pintar con palabras”, echando mano a esas herramientas que bien describes. Creo que si no hubiese pasado por la experiencia de la pintura mi poesía sería diferente.  Ha sido y es una gran escuela no solo del color sino de la intuición, la observación aguda, tan importantes en la poesía.

 

 –El amor, la seducción, el erotismo están a flor de piel en tres momentos, en tres temas: What is love de Haddaway, I feel love (Mucho amor o siento amor), un tema icónico de Donna Summer, la reina de la cultura del disco, así como el de Andrea True Connection y su More, more, more. ¿Cómo hilaste, tejiste con la música de estos tres iconos uno del género house y dos de la música disco?

 -Estos géneros musicales tienen que ver con las fiestas culturales de mi amigo Kervin Rodríguez, que es de donde parte la idea de escribir Fiesta. Se bailaban ahí. En el libro, las canciones que mencionas son pretexto para tocar esos eternos tópicos que no abandonan su misterio.  Una suerte de diálogo con el espíritu de sus letras.

-Finalmente. La bola de espejos o bola de discoteca es un objeto muy característico de estos espacios de baile. Es una proyección de tu diálogo con la música, el arte…

 -La bola de espejos es el referente por excelencia en una fiesta.  En el libro trasladé este símbolo a otros espacios celebratorios, como la naturaleza.

 -Para cerrar y después de leer tus dos anteriores títulos. Siento Fiesta más sólido, más potente… Un título más consolidado digamos. ¿Me equivoco?    

-Gracias por tu apreciación.  Procuro que cada entrega sea un paso hacia adelante en la propuesta, se demarque de la anterior.  Por eso me tomo el tiempo que sea necesario hasta que la intuición me diga que eche a rodar el libro por el mundo.

Sobre la autora

Denisse Vega Farfán (Trujillo, Perú, 1986) Autora de los poemarios Una morada tras los reinos (Centro Cultural de España & Lustraeditores, “Premio Poesía Joven del Perú”, 2008) y El primer asombro (Animal de Invierno & Paracaídas Editores, 2014), título que fue editado en México por Proyecto Literal en 2019. Así como de la plaquette Hippocampus (La Propia Cartonera, Uruguay, 2010). Ha publicado en otras lenguas Une demeure après les règnes (Paracaídas Editores, 2013). Poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés, chino, italiano y alemán, apareciendo en diversas antologías y publicaciones especializadas.

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.