“Donde Duermen los Sueños”, ópera prima del director peruano Daniel Riglos protagonizada por Santiago Magill y Lizet Chávez se proyecta hoy 15 de agosto en Cineplanet de San Miguel en la sala 12 a las 5:00 p.m. ¡No se la pierdan!
El largometraje se estrenó en el marco de la 30.ª edición del Festival Internacional de Cine de Lima y está en la sección Competencia Peruana. Es un drama presentado en forma de realismo mágico y explora la ausencia a través de un romance suspendido en el tiempo para confrontar miedos y fantasías universales sobre la vida y la muerte. Para encarnar esta premisa, Daniel Riglos escribió el personaje pensando exclusivamente en Magill, destacando su tremenda sensibilidad y presencia ante cámaras. Con Lizet Chávez como coprotagonista y con las actuaciones estelares de Claret Quea y Wendy Vásquez, se logra un cuarteto actoral de complicidad única que proyecta una gran intimidad en la pantalla.
Según el director: “Donde Duermen los Sueños” desarrolla su trama a través de los ojos de un hombre para quien la frontera entre lo real y lo ficticio se ha visto difuminada sin saber qué es el mundo real y qué es producto de su mente. Mi idea es provocar en el espectador esa misma confusión que, más allá de desorientar, busca intrigar, captando su atención aun cuando no sepa si creer en lo que está viendo o no. El cine es ilusión y mi deseo es aprovechar su naturaleza, emulando la misma sensación que experimentamos dentro de un sueño a través de mi película.
Al respecto, charlamos con el cineasta peruano.

-Daniel, ¿cómo surgió la necesidad de hablar sobre la pérdida en tu ópera prima?
-Es difícil ponerle palabras a motivaciones o razones concretas como la pérdida. Soy de la filosofía que cada obra de arte es un acto de rebeldía ante la realidad en la que vivimos. Esta película nace de la idea de rebelarse ante la muerte. A lo largo de la vida perderemos a personas que queremos y viviremos muchos duelos y sufriremos sus ausencias. “Donde Duermen los Sueños” habla justamente de la partida de un ser querido.
-Los procesos traumáticos vividos a partir de una partida física devienen en ciertos trastornos. Un guiño a la locura, por ejemplo. Observé estos estados en el protagonista de la cinta. ¿Me equivoco?
-El protagonista de la película no está loco, sin embargo, cualquier proceso tortuoso como la pérdida de un ser amado podría ser motivo de episodios de locura momentáneos. Es lo que vive el personaje Santiago durante el proceso de duelo. Su mente rechaza lo sucedido.
-Más allá de su partida, la pareja está presente recurrentemente…
– ¡Claro! Así como no hay sonido más fuerte que el silencio, no hay presencia más grande que la ausencia del ser que uno ama. Esa persona deja de existir, sin embargo, está presente con más fuerza. Uno termina cargando con todos sus muertos. Una vez que una persona no está más en tu vida de manera física pasa a estar en tu mente el resto de tu vida. Esta ahí constantemente.

-Existe un tejido en los roles interpretativo muy significativo diría…
-Desde hace un puñado de años asisto al teatro y veo cortometrajes. Esta actividad en gran medida la realizo para ver el trabajo de los actores y las actrices locales. Particularmente, vi el trabajo de la actriz Lizet Chávez hace 15 años atrás. Me encantó su registro interpretativo desde que la vi actuar en una pieza de teatro. Fue una responsabilidad grande buscar a la actriz que acompañe a Santiago. El objetivo fue encontrar a la actriz ideal. Después de barajar varios nombres recordé el trabajo actoral de Lizet. Cuando lo propuse al equipo de la película: Enrique Moncloa y Carolina Denegri estuvieron de acuerdo. “Ella es” dijeron. Fue una de las decisiones más acertadas. Encarnó a la perfección del personaje y fue el complemente más adecuado para el personaje interpretado por Santiago.
-Los escenarios tanto interiores como exteriores acompañan a los protagonistas en su performance interpretativo de manera natural. Las playas, por ejemplo, se acoplan tácitamente al duelo. Esa tonalidad de “panza de burro” del mar igual.
-Sí. Los limeños cargarán con la panza de burro por siempre. El guion lo adapté a la época en que se filmó la película y se hizo durante la pandemia con recursos limitados. Debíamos movernos lo menos posible a la hora de grabar. Trabajé con un mínimo de locaciones, pero suficientes para contar la historia. Opté por la casa y las playas. La casa es un personaje y a la vez el testigo de lo que vive esta pareja y su mundo interior. La playa es un gusto personal, pero también es el elemento conceptual. Vi a ambos personajes representados por la naturaleza. El era de aire porque le agradaba estar lejos de la realidad, de la ciudad, del bullicio, de la gente. Ella, por su parte, era una persona de tierra. Alguien que esta cerca de la vida y sirve como un cable a tierra para el personaje de Santiago. La playa es el lugar en donde ambos se encuentran, pero al mismo están separados por el agua. El agua los une y los divide. La película es eso, es entender que ambos personajes están irremediablemente unidos y al mismo tiempo separados.
-La banda sonora se hace con música peruana y cumple un rol relevante también.
-Me encantó trabajar con músicos peruanos. Fue eficiente todo el aspecto musical de la banda sonora de la película. Fue un enorme placer recibir el apoyo de Mario Silvania y Augusto Madueño en la música para recrear las atmósferas. Asimismo, el aporte de Wicho García de Mar de Copas, quien nos cedió la canción que va con la temática de la cinta funcionó perfecto.











