Pilar Dughi, gran amiga, gran narradora

Carmen Ollé, nos ofrece un texto en homenaje a la escritora y psiquiatra peruana Pilar Dughi, considerada una de las autoras más representativas de la segunda mitad del Siglo XX, con ocasión de los 16 años de su partida física

Descubrí en mis lecturas que todos tenemos un lado oscuro; lo tienen, y muy intenso, los escritores y escritoras en quienes, generalmente, anda oculto. Por ejemplo, en la obra de la escritora Patricia Highsmith, una se queda impactada al adentrarse en su intimidad gracias a su biografía escrita por Joan Schenkar. Joan recogió información de los cuadernos-borrador de la autora del suspense.

Patricia era una mujer tenebrosa y solitaria, llegó a decir que “asesinaba” en sus novelas para no hacerlo ella misma en la realidad. Ello viene a cuento, porque a Pilar Dughi le gustaba leer sobre “serial killers”. Cierta vez, cuando conversábamos sobre el suicidio, me dijo que en su familia no se encontraba esa tendencia y que, como buena lectora de Highsmith, en su narrativa también tocaba temas cruentos para sublimar su lado oscuro.

Siempre quise hacer una biografía de Pilar, pero no estaba a mi alcance, me parecía una tarea titánica recoger documentación, sobre todo porque Pilar era muy reservada. Yo contaba con los mails de ella y con los de nuestra amiga Mariella Sala; a su muerte intercambiamos los correos, queríamos recordarla y hacer el duelo simultáneamente. Le consulté a Mariella si podía usar algunos para idear una pieza de teatro y ella consintió. Escribí “Melancolía” dedicada a Pilar, en ella intenté plasmar los últimos días antes de su fallecimiento.

No me gusta hablar de escritura femenina, tampoco de “mujeres”, ellas son escritoras y artistas, igual que sus pares masculinos. Pero ¿son las escritoras más visibles y valoradas en nuestro tiempo? Este tema depende de muchos factores: la edad, la posición en la sociedad, el deseo que tienen las autoras y sus editores de posicionarlas en el medio; del perverso centralismo, en parte contrarrestado por Internet. De ese tema hablábamos siempre Pilar y yo. Y ahora que se cumplen dieciséis años de su muerte se está valorizando por fin su magnífica narrativa.

Sobre la vida literaria en Lima, Pilar Dughi siempre se refería a su precariedad con relación al ambiente cultural, no porque no se realizaran eventos culturales; claro que sí los había, pero no con el esplendor que encontrábamos en las memorias de Nina Berberova, en las cartas de Thomas Mann -incluso cuando ya los nazis le habían arrebatado su nacionalidad y el Premio Nobel alemán se había exiliado en Suiza; o en las de Iliá Ehrenburg; en las de Praga en épocas de Kafka, también en ciudades como Viena antes del Anschluss  o en la de Buda, según cuentan Joseph Roth y Sandor Marai, respectivamente.

Sobre el aburrimiento en Lima se refería Pilar Dughi en un breve correo que me envío en el 2004.

Hola Carmen, ¿qué haces en esta solitaria ciudad? en qué estúpida manera transcurren los días y las horas. Ahora, por ejemplo, estoy haciendo un trabajo no muy aburrido, pero un poco extraño (otra de mis consultorías).  Mientras tanto, Cheever me espera en mi mesa de noche. Tengo una cita con Cheever y voy a postergarla. Sniff, sniff. ¿Siempre será así? Parece que sí. ¿Qué haces? ¿estás tan aburrida como yo? Besos, Pilar. [i]

Consciente de que le quedaban pocos meses de vida, se deshizo de todos sus papeles de trabajo. Incluso, sin sopesarlo bien, me escribió: lo bueno de esto es que ya no tengo que trabajar más. Esto en Pilar significaba morir en un plazo de tres a seis meses. Desde un principio, Pilar optó por la morfina para provocarse un infarto: como un estribillo infantil nos decía a Mariella y a mí gesticulando con la mano: “morfina, morfina, morfina”, como si se tratara de una ovación.

Acá, un extracto de un correo que me envió cuando ya sabía su diagnóstico: cáncer pancreático en fase terminal, un domingo 5 de febrero del 2006:

Hola querida Carmen: fue muy bueno conversar contigo y con Mariella el viernes. Compartir con ustedes lo vivido, fue bueno para mí. Ayer y hoy me he dedicado a leer y ordenar algunos papeles. Tengo mucho placer pensando en que…NO TENGO QUE TRABAJAR…eso sí que es lo máximo. Respecto a mis reflexiones, bueno, he decidido leer un libro sobre religiones que es un compendio de ellas a ver qué ideas se me ocurren. Soy escéptica y agnóstica como debo haberte comentado alguna vez, pero en circunstancias como las actuales, me provoca muchísimo revisar las fuentes y reflexionar un poco sobre ello ( el más allá, por ejemplo, je, je.). Ya te comentaré (…)  Mi rutina es la de siempre, excepto, como te dije, no voy a trabajar (…) Creo que estoy comenzando a ver las cosas con ojos diferentes, lo que no deja de ser curioso y también un poco emocionante. Te llamo antes y coordino contigo. Un fuerte abrazo, Pilar.

Es hasta misterioso cuando afirma que está comenzando a ver las cosas con ojos diferentes, incluso dice que es curioso y hasta un poco emocionante. En otro correo Pilar es aún más drástica con relación a los documentos laborales:

Querida Carmen: ayer tuve que hacer varios trámites con corredores y asuntos domésticos. También hubo un lío familiar del que ya te contaré y que en estos momentos de crisis nunca faltan (un asunto con mi madre, parece que nuestras madres, la de Mariella, la tuya y la mía, son o fueron o serán un karma que arrastramos desde algún sitio), justo hoy por la mañana que hablé con Mariella se lo decía. Me da tanta flojera el ruido de lo doméstico en esta casa que es como un castillo que arrastra alguna maldición. En algún momento debió haber sido bueno para ti vivir al lado de tu madre (en el mismo edificio) (tal vez en sus momentos finales), pero me imagino que también debió haber sido una tortura (en los tiempos previos). Sin embargo, recuerdo tu entereza, tu calma y paciencia al hablar de ella (mucho antes de que estuviera enferma), tu enorme comprensión a pesar de lo difícil que era, y yo a veces me decía, cuánta paciencia que tiene Carmen. Creo que en los últimos años alcanzaste frente a tu madre esa tolerancia que sólo da la distancia de la edad, creo también recordar que decías algo así como…. así fue su vida y así es ella… Esa tolerancia ahora yo no la tengo, como comprenderás y ayer me hizo perder los estribos. Pero bueno, gajes del oficio.  La mejor conclusión, es que personas como nosotras que somos tan amantes de la libertad, la autonomía, la independencia, y cierta misantropía frente a la típica vida social que hace felices a las otras personas y que a nosotras no nos entusiasma, no nos hace bien tener que soportar ese molde de “pacto social familiar” que impone el mundo.

En medio de todo ese rollo no tuve tiempo para hundirme en la lectura como deseaba, así que ahora lo voy a hacer. Tengo muchas ganas de avanzar el libro de Amos Oz. Viajar sin rumbo debe ser lo más maravilloso que existe. Cuando hablé con Mariella esta mañana estaba tan fastidiada por el lío doméstico de ayer, que le dije que nos veíamos de todas maneras mañana en lo de Grecia, pero no le dije exactamente dónde si en el evento o después del evento. Esto lo coordinamos mañana por la mañana. Por lo demás, apenas termine estos asuntos domésticos esta semana (hoy estoy contratando al corredor) ya podré estar con más tiempo en lo mío y quiero hacerlo, poco a poco una vez que tire todos los papeles espantosos ( esos papeluchos que nos vemos obligadas a hacer para el trabajo de sobrevivencia) y que ya no me servirán más (aleluya)  (sigo pensando que ese trabajo de eliminación/expulsión de todos esos documentos de políticas, planes, programas, etc; etc; es una de las mejores partes de esta etapa de mi vida).  Me dio muchísima risa cuando contaste tu entrevista con la mujer de la ONG, ja, ja. Fue buenísima. Pero no importa, mientras sea necesario trabajar, hay que hacerlo. Lo bueno en tu caso, es que tienes una fuerza y motivación literarias a prueba de balas, porque sabes cuál es el lugar que le corresponde al trabajo de sobrevivencia (necesario, pero con límites).   Un abrazo, Pilar.

En ocasión de la reedición de su novela Puñales escondidos (Cocodrilo Ediciones, Lima 2017), ganadora del Premio Novela Corta del BCR, escribí a manera de prólogo lo siguiente: “El libro originalmente fue presentado con el título «Libreta de ahorros» y se publicó en 1998. El personaje principal   es una mujer mayor que tiene un puesto en un banco en el distrito limeño de Miraflores y desde donde fraguará una intriga para enfrentar los abusos y oscuros manejos del sistema bancario. Curiosamente, es el BCR, la entidad que le entrega el galardón por su obra.”

Pilar no solo era una lectora voraz, sino que conocía perfectamente las técnicas de la narrativa moderna; había estudiado el estilo del maestro ruso del cuento corto, Chéjov, de los estadounidenses Carver, Cheever, O’Connor. Conoció a Julio Ramón Ribeyro personalmente en París. Pilar no escribió -que yo sepa- poesía; sin embargo, en muchos cuentos encontramos epígrafes y citas de poetas latinoamericanos: César Moro, Vicente Huidobro, Octavio Paz, Rossella Di Paolo y también de otras nacionalidades: Kavafis, Vicente Aleixandre e incluso del poeta y cantautor chileno Patricio Manns. Este es un detalle poco mencionado, pero que llama mucho la atención en una cuentista por excelencia.

Dughi tenía una inclinación por los personajes enfermos, perturbados, pobres, quienes deben tomar siempre decisiones definitivas en su vida. Los hombres y mujeres de la ficción en Dughi son seres solitarios, frustrados o acuciados por el tedio, como Fina Artadi en Puñales escondidos, y a veces llegan a situarse al margen de la ley.

Miguel Gutiérrez, el autor piurano de la Violencia del tiempo, la admiraba mucho y afirmó en un ensayo: “Nadie antes que Pilar Dughi en la narrativa peruana había descrito con tanta implacable objetividad las miserias del cuerpo humano atacado por la enfermedad o por la incontenible decadencia física y fisiológica”.

Leer a Dughi e incorporarla en los planes de lectura escolar es una tarea urgente.

[i] Correo electrónico de Pilar Dughi Para:c_olle@yahoo.com
vie, 22 de oct. de 2004 a las 1:51 p. m.

 

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Prolífica escritora peruana. Marcó un antes y un después en la historia de la literatura local a propósito de la publicación de su primer libro Noches de Adrenalina. Tiene publicado más de 10 libros de narrativa. Actualmente conduce un Taller de Escritura Creativa.