Patricia de Souza. “Urge publicar sus obras completas en el Perú”

¡Tributo! Tatiana BergerElba Luján y Rossella di Paolo, amigas significativas de la autora peruana la recuerdan y coinciden en sugerir la urgente publicación de sus obras completas en el país

Tatiana, Elba y Rossella. Eran sus amigas de confianza. Nos conocemos desde siempre, nos decía. Cada vez que ella visitaba el Perú, su país de origen -radicó en Francia- sus amigas la esperaban, la hospedaban y le prodigaban de cariño y admiración. No se sentía sola. Salían a caminar, a visitar librerías, a participar de algunas marchas, y por supuesto, a tomar el café de rigor.

Hace unos días, en la Librería Sur, Tatiana Berger, Elba Luján y Rossella di Paolo le ofrecieron un homenaje. Hablaron de sus obras literarias y de sus ensayos. Recordaron a la amiga. Hicieron una breve lectura de uno de sus libros.  Ayer, con el natural y profundo dolor de su reciente partida, visitaron la playa de Chorrillos, para cumplir una de sus peticiones: esparcir sus cenizas en ese mar que ella admiró.

Largamente invisibilizada por nuestra sociedad aún colonial y patriarcal, y por las argollas literarias locales, la escritora peruana Patricia de Souza (Coracora, Ayacucho, 1964-París, 24 de octubre de 2019), es considerada por un sector de la crítica, principalmente la internacional, como una brillante novelista y ensayista. Escritora prolífica, fue editada en Chile, España y México. Gran parte de sus libros fueron traducidos al alemán, francés e inglés. Asimismo, fue traductora de francés. Tradujo la poesía de Michel Leiris y la narrativa de Jean Echenoz.

Entre sus obras destacan en ensayo: “Eva no tiene paraíso” (2011) y “Descolonizar el lenguaje” (2015), entre otros. Novelas: “La mentira de un fauno” (1999), “El último cuerpo de Úrsula” (2000), “Stabat Mater” (2001), “Electra en la ciudad” (2006), “Aquella imagen que transpira” (2006), “Ellos dos” (2007), “Erótika, escenas de la vida sexual” (2008), “Tristán” (2010), “Vergüenza” (2014) y “Mujeres que trepan a los árboles” (2017).

Al respecto Lima en Escena, charló con Tatiana Berger, Elba Luján y Rossella di Paolo, autoras y amigas de Patricia de Souza, quienes la evocan permanentemente.

Elba Luján

Las obras que nos dejó Patricia de Souza son valiosas y significativas. Un legado admirable. Lo admirable no por el número de libros -que aquí en el Perú se ignoraron- sino por la calidad de su escritura, su prosa, su literatura. Su vida entera estaba puesta en cada palabra. Patricia escribía sobre lo que vivía y experimentaba. Su pensamiento se construía a partir de la experiencia. Su pensamiento no es abstracto, es un pensamiento encarnado, profundamente genuino y revelador. Sería importante que en el Perú se publiquen sus obras completas. Sus novelas y ensayos. Es lo más justo ¿no?

Rosella di Paolo

La obra de Patricia de Souza es sumamente importante. Su escritura -novelas y ensayos- nos interpela, nos remueve. No estamos acostumbrados a autoras con esa capacidad de movernos el piso. Los lectores prefieren autores y autoras que les digan lo que quieren leer, escuchar. En la escritura de Patricia leemos o escuchamos lo que no deseamos. Leer a Patricia es -simbólicamente- una mano que sale del libro y nos da un nocaut. Los lectores abren un libro de la autora y no saben que encontrarán. Esa duda los lleva a un estado de desconcierto, a volver a pensar las cosas. Mucha gente no desea pensar, desea lo fácil. Los libros de Patricia no son precisamente de lectura fácil.

Un punto relevante cuando hablamos de los libros de Patricia es recordar que en países como Chile, México y España sus libros fueron publicados con frecuencia. Las editoriales de esos países apoyaban la escritura de Patricia. Lamentablemente, aquí en el Perú, no le publicaron sus libros. Apenas uno o dos creo. Una pena. Sin embargo, considero que poco a poco se deberían publicar sus obras completas. Sería lo más justo. Sería lo ideal.

Tatiana Berger

Patricia fue una escritora preocupada por difundir la voz de la mujer. En este país y en otros, la voz de la mujer ha tenido espacios limitados. Ella vivió para la escritura. Cada vez que visitaba el Perú buscaba un espacio para expresarse y nunca lo encontró. ¿Por qué? Porque somos un país machista, elitista, argollero. La literatura –en el Perú- más que un espacio vital es un espacio de adorno, de exhibición. Patricia luchaba contra todo esto.

En el género de la narrativa, fue una de las primeras autoras peruanas que escribió sobre el cuerpo. Recuerdo que un autor conocido le preguntó por qué escribía sobre el cuerpo. “Escribir sobre el cuerpo no es importante Patricia”, le dijo tajantemente. “Más importante es escribir sobre lo que estamos viviendo”, añadió. ¿Te imaginas? ¡Una vergüenza! Era obvio que a la literatura canónica local no le interesaban los libros de Patricia. Justamente todo este círculo: editoriales y autores la obviaron totalmente. La única forma de reivindicar a Patricia de Souza es publicando sus obras completas. Es la única de las vías más idóneas para hacer justicia y visibilizar todo el legado que nos dejó.

 

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.