Melissa Torres: «Un proyecto artístico debe tener un fin sociocultural”

La joven gestora cultural nos habla de sus nuevos proyectos y reflexiona además sobre el papel que juega la gestión cultural en el actual período de pandemia global. Fotos: Diana Arroyo 

Además de desarrollarse como historiadora de arte, investigadora, curadora y gestora cultural, Melissa Torres dio vida al interesante proyecto Poliedro Estudio, entidad que durante algunos años -antes de la pandemia global- ofreció los exitosos e interesantes conversatorios Todos Hablan, eventos educativos de ingreso libre al público.

Este 2022, publicará el título Relatos Peruanos, proyecto que se inició con el Concurso Nacional de Relatos Peruanos para lo cual se realizó la Convocatoria Nacional para Artistas y Colectivos de Teatro de Títeres, que a su vez dio vida a una obra de teatro virtual del mismo nombre. Justamente, los relatos ganadores de este certamen formarán parte de este libro.

Sobre estos puntos y otros, Lima en Escena entrevistó a Melissa Torres.

Foto: Amancio Caballero

– Melissa. A lo largo de estos casi tres años de pandemia global, sus respectivas olas y variantes, ¿qué papel jugó la gestión cultural en la reactivación del sector cultura?

– La gestión cultural jugó un rol importante para los trabajadores del sector, tanto los que provienen de la esfera pública como de la privada; sin embargo, es evidente que quienes tuvieron que esforzarse más han sido y siguen siendo los independientes. Un trabajador del sector público o privado con un contrato laboral cuenta con un ingreso fijo, un trabajador independiente vive y subsiste con un salario variable que en muchos casos solo le permite costear los gastos de primera necesidad. En ese sentido, tras la paralización del sector por varios meses y debido a la nueva normalidad, todos hemos tenido que aprender y aplicar diferentes métodos y herramientas de la gestión cultural, tales como la gestión estratégica, el financiamiento, el marketing y la administración de redes sociales con la finalidad de mantener vigentes nuestros proyectos. Todo hacedor cultural desea ver sus ideas materializarse, esa necesidad de dejar de soñar para crear encuentra el impulso en la confianza en nuestras habilidades, pero no basta el entusiasmo, este es solo la base, el conocimiento teórico y la preparación profesional nos permite seguir en carrera, creyendo que si hacemos las cosas bien podremos lograrlo.

– ¿Cuáles consideras que han sido los logros más importantes de la gestión cultural en todo este período?

-El logro más importante de la gestión cultural, es diseñar proyectos autosostenibles. Las personas con grandes ideas no siempre cuentan con un respaldo económico a prueba de crisis sociales, y mucho menos globales. Si se traza un plan de financiamiento en el que el proyecto pueda abastecerse por sí mismo para su desarrollo, la búsqueda de financiamiento externo no será decisiva a la hora de llevarlo a cabo. A pesar de que hay empresas o instituciones que pueden respaldarte, no debe ser la razón por la que haces o dejas de hacer algo, si se suman a buena hora, pero si no lo hacen tienes que poder seguir adelante. No depender de otros es la mejor forma de avanzar en la vida personal y profesional, en especial de aquellos que nos dedicamos a la gestión de proyectos de cariz cultural.

– Centrémonos en tu labor en este campo. ¿Qué trabajos o proyectos que estimulen el sector cultura desarrollaste en estos últimos 3 años de pandemia?

– A finales del 2019, me encontraba diseñando las actividades gratuitas que ofrecería Poliedro Estudio al público durante el 2020, como los conversatorios Todos Hablan, eventos educativos de ingreso libre con sede en diferentes espacios culturales de la ciudad. A la par de estas presentaciones se me había ocurrido incursionar en la producción de proyectos de artes escénicas con un enfoque multidisciplinario que conectara diferentes procesos creativos. Entonces tenía metido en la cabeza el concepto del metaproyecto cultural, un proyecto que fuera más allá de un proyecto o un conjunto de proyectos, un ejercicio experimental, colaborativo y colectivo. Al iniciar la pandemia, la agenda que había trazado quedó de lado. Los espacios cerraron sus puertas y con ello se replanteó el modo de hacer las cosas para seguir generando ingresos sin abandonar el oficio.

Decidí enfocarme en el trabajo y estudio remoto. La idea del metaproyecto fue madurando y así en medio de las clases de producción escénica, y con el apoyo de amigas y cómplices en el rubro, nació Relatos Peruanos. Este proyecto que iniciaba con un Concurso Nacional de Relatos Peruanos era secundado por una Convocatoria Nacional para Artistas y Colectivos de Teatro de Títeres, continuaba con la producción de una obra de teatro virtual del mismo nombre y finalizaba con la publicación de una compilación de los relatos ganadores y un recuento del proceso de gestión de cada fase se postuló a los Apoyos Económicos para la Cultura 2021 que creó el Ministerio de Cultura del Perú. Ganando el financiamiento de una séptima parte del costo total del proyecto.

El apoyo económico de la entidad gubernamental, así como el compromiso de llevar a cabo las actividades en las fechas pautadas nos impulsó a trabajar de forma sincrónica. Sin el apoyo de mis colegas y cada uno de los colaboradores y participantes que se sumaron en cada fase del proyecto este no hubiera alcanzado el mismo resultado. No solo se fomentó la escritura creativa sino se buscó rememorar pasajes de nuestra historia contemporánea a través de la literatura, el teatro y el audiovisual. En mi opinión, un proceso creativo consecuente con su tiempo debe perseguir un fin sociocultural. No se trata de olvidar el pasado, sino tenerlo presente para no cometer los mismos errores en el futuro.

– Acorde con esta experiencia, qué diagnóstico nos podrías ofrecer del sector cultura, particularmente del segmento en el cual está involucrado tu trabajo.

– Seguiremos resistiendo los embates económicos que nos depare el futuro. Estoy convencida de que la resistencia de quienes apostamos por nuestros proyectos será el mejor ejercicio y práctica de supervivencia laboral en la vida. A veces creemos que el dinero lo es todo, pero el ingenio puede mucho más que una cartera llena. Debemos seguir soñando y haciendo, uno porque no sabemos hasta cuándo seguiremos vivos y dos porque solo materializando nuestras ideas podemos construir un legado que otros querrán continuar después de nosotros. Desde luego, el sector cultural es mucho más grande de lo que algunos imaginan, es por cada profesional o agrupación dedicada a la gestión de sus iniciativas culturales que el sector seguirá en pie. Todos y cada uno de nosotros, desde los proyectos más pequeños, mantenemos activa las culturas y tradiciones en el país.

– Finalmente. ¿Qué proyectos pondrás en marcha este 2022?

-Este 2022 se tiene programada la publicación del libro Relatos Peruanos, con una compilación de los relatos finalistas, así como el recuento de nuestra aventura en el proceso de este metaproyecto que inició con un boceto a tinta sobre una libreta de apuntes. Una vez se publique este texto, se iniciará un proceso de investigación para el desarrollo de un nuevo proyecto editorial sobre las artes visuales en el Perú del siglo XXI.

Sobre Melissa Torres Fabián

Historiadora del arte e investigadora con estudios en la maestría de Arte Peruano y Latinoamericano de la UNMSM. Especialista en Diseño Gráfico por la UNI, diplomada en Gestión Cultural por la UARM y experta en Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas por la USMP. Miembro de la Asociación de Curadores del Perú desde el 2018 y aliada estratégica de la Municipalidad de Magdalena del Mar desde el 2021. Ha publicado artículos especializados en artes visuales y música; diseñado y curado exposiciones para salas de arte; gestionado la prensa de actividades culturales y tasado colecciones de arte para instituciones públicas y privadas dentro y fuera del territorio nacional. Desde el 2017, funda y dirige Poliedro Estudio.

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.