Editorial independiente fundada en 2012 por Svetlana Rojas Zimin y Claudia Angeles. La historia de ambas ejecutivas comenzó en el 2007. En ese entonces eran compañeras de trabajo de una editorial española. Svetlana lideraba el área de prensa, mientras Claudia se encargaba del área comercial. Fue en ese lugar donde nació una amistad que, con el tiempo, se convirtió en una verdadera familia lo cual las motivó a dar vida a su propia firma.
Así surgió Editorial Bermudas, una editorial peruana independiente dedicada a la literatura infantil y juvenil. A través de los diferentes títulos de su catálogo rescatan valores, respeto e identidad entre su público objetivo y seguidor: niños, niñas y jóvenes. Asimismo, apuestan por proyectos que destaquen no solo por su calidad de contenido sino por su calidad de presentación física. Seleccionan los temas más importantes de la educación y cultura, adaptándolas a nivel de comprensión de un niño, entregándoles así, no sólo un libro, sino una aventura entre sus páginas.
“Cuando trabajamos la identidad desde temprana edad —a través del juego, la lectura, el diálogo y la representación simbólica— les damos a los niños y niñas las herramientas básicas para conocerse a sí mismos, al otro, reconocer sus emociones, entender su origen, su cultura, sus valores y también aceptar la diversidad que los rodea”, señala Svetlana Rojas Zimin, directora editorial de aludido sello. Por su parte, Claudia Angeles, directora administrativa y comercial, comenta que al largo de estos 13 años “seguimos apostando por libros que fortalezcan los lazos entre las infancias y su herencia cultural”.
Justamente, Lima en Escena charló con ambas a propósito de los 13 años de vida del sello
-Svetlana y Claudia, la editorial Editorial Bermudas, es un sello creado por ambas. En términos temáticos desde el primer momento su apuesta fue el tema Perú y toda su diversidad cultural desde lo histórico. ¿Por qué?
Svetlana Rojas
Para cuando formamos Editorial Bermudas, tenía una idea fija de que los libros debían ser sobre Perú. No exclusivamente, pero sí, al inicio. Siento que fue para satisfacer mi propia ignorancia sobre un país tan majestuoso como Perú. A la vez, me sumergía cada vez más en los temas educativos y descubrí que el desarrollo de identidad es imprescindible porque es la base sobre la cual los niños y niñas construyen su autoestima, su relación con el otro, su sentido de pertenencia, su capacidad para relacionarse con el mundo que los rodea. La identidad es fuerza y motor para una educación de calidad.
La infancia, por ejemplo, es una etapa crítica en la que el cerebro está en plena formación, y las experiencias vividas durante esos primeros años tienen un impacto profundo y duradero. Cuando trabajamos la identidad desde temprana edad —a través del juego, la lectura, el diálogo y la representación simbólica— les damos a los niños y niñas las herramientas básicas para conocerse a sí mismos, reconocer sus emociones, entender su origen, su cultura, sus valores y también aceptar la diversidad que los rodea. Como lo hicimos con la colección de Incawawitas, por ejemplo. Ello, además, no solo fortalece la seguridad en sí mismos, sino que también fomenta la empatía y el respeto hacia los demás.
Los libros infantiles, en particular, cumplen un papel fundamental: ofrecen espejos en los que los niños pueden verse reflejados, así como ventanas que les permiten asomarse a otras realidades. Un cuento bien elegido puede validar sus emociones, ayudarlos a poner palabras a lo que sienten y acompañarlos en el descubrimiento de quiénes son y atravesar alguna adversidad. Como, por ejemplo, lo hemos hecho con el cuento de Vuela, vuela Makarena, que toca un tema de migración, bullying, apego, perseverancia y valores, imprescindibles para la educación temprana. En resumen, desarrollar la identidad desde pequeños fue para mí como un punto de partida porque no solo es una cuestión de bienestar emocional, sino también una inversión a largo plazo en ciudadanos más seguros, conscientes y respetuosos. Y esta es mi apuesta principal, el futuro de nuestros niños y niñas.
Claudia Angeles
Desde el inicio tuvimos claro que queríamos construir algo que dejara huella, algo con sentido. Desde nuestra propia experiencia sentíamos una gran necesidad —y también una responsabilidad— de aportar al fortalecimiento de nuestra identidad desde la niñez. En un contexto donde abundan referentes extranjeros en los contenidos dirigidos a niñas y niños nos parecía urgente crear libros que les hablen de su país, de su historia, de su gente y su riqueza cultural con la misma calidad con la que se producen los libros internacionales.
Nuestra apuesta por el Perú no fue un tema de moda ni una estrategia comercial, sino una convicción. Con el tiempo, esa pasión se convirtió en nuestro mayor diferencial, la brújula que orienta cada proyecto y nos distingue. Queríamos que los niños peruanos crezcan con referentes que los conecten con su tierra, que conozcan a los incas, a nuestras culturas originarias, a nuestros héroes, a nuestra biodiversidad. Sentíamos que había un vacío editorial en ese aspecto, y lo asumimos como una misión: acercar a las infancias peruanas a su herencia cultural, pero hacerlo desde el juego, la aventura, el asombro. También nos apasiona mostrar la diversidad del Perú: animales únicos, instrumentos tradicionales, alimentos, plantas, reservas naturales y lugares majestuosos. Todo lo trabajamos con respeto, curiosidad y creatividad.
Desde mi perspectiva administrativa y comercial, esa convicción se convirtió en estrategia: transformar nuestra identidad cultural en propuesta de valor, enlazarla emocionalmente con el público y fortalecer una comunidad que respalde el proyecto. Creemos que una visión cultural potente puede y debe traducirse en sostenibilidad comercial. Hoy seguimos perfeccionando ese camino, innovando en formatos y ampliando nuestro alcance.
-Justamente, esta opuesta es de alguna manera lo que las diferencias de otras editoriales de lij. Títulos como Juega, Aprende y Descubre con Incawawitas, Vuela, Vuela Makarena, Mi Perú: Animales, entre otros, corresponden a la línea temática y estéticas por la cuales apostaron desde un inicio. A manera de balance, ¿cuáles han sido los resultados más significativos?
Svetlana Rojas
Me gusta pensar, que, aunque el camino es y fue largo, difícil y, por veces, sacrificado, poco a poco se ha creado un entorno saludable alrededor de estos temas. Considero que, en estos 13 años, ha cambiado mucho, se ha avanzado mucho. Que hemos avanzado y aprendido en el camino. Tenemos 3 libros ganadores de Estímulos Económicos para la Cultura que otorga el Ministerio de Cultura y esto nos ha ayudado mucho a salir adelante y empezar de nuevo desde la Pandemia. Vender libros en un país que no lee no es una tarea simple, pero veo avance. Siento que crecemos. Tenemos dos libros, maravillosos, sobre Túpac Yupanqui, príncipe, conquistador del océano. Libros ilustrados que acercan a niños, niñas, jóvenes y adultos hacia la historia de una forma sencilla, aventurera y emocionante. Y viene el tercero.
Claudia Angeles
Sin duda, el resultado más valioso ha sido ver cómo nuestros libros logran conectar con niñas y niños desde un lugar auténtico y significativo. Hemos recibido mensajes de padres, docentes y lectores pequeños que se emocionan al verse reflejados en las historias, en los paisajes, en los personajes, en los colores. Que un niño diga “yo he ido a ese lugar” nos confirma que vamos por buen camino. Desde nuestro primer título hasta las más recientes publicaciones, hemos mantenido una línea coherente en fondo y forma: contenido culturalmente relevante y estéticamente cuidado, que invite a la exploración y al orgullo por lo nuestro.
Además, varios de nuestros títulos han sido reconocidos por el Ministerio de Cultura a través de los Estímulos Económicos para la Cultura, lo cual ha sido no solo un respaldo institucional importante, sino también una oportunidad para seguir creciendo y llegar a más lectores. Libros como El pequeño Inca y El pequeño Inca y la conquista del Jardín del Sur, ficciones sobre Túpac Yupanqui, el Inca navegante, y Mi Perú. Edición Bicentenario, han sido seleccionados por su aporte al fortalecimiento de la identidad cultural desde la infancia. También hemos logrado presencia en ferias del libro nacionales e internacionales, colegios, bibliotecas y diferentes espacios educativos y culturales, lo que ha ampliado el alcance de nuestras publicaciones.
Pero más allá de los logros cuantificables, creemos que uno de los mayores resultados es haber sostenido un compromiso firme durante 13 años: seguir apostando por libros que fortalezcan los lazos entre las infancias y su herencia cultural. En un mercado editorial que muchas veces prioriza las modas o lo comercial, hemos sido coherentes con nuestra visión, y eso nos ha permitido construir una comunidad de lectores que valora y comparte esa mirada. Para nosotras, esa comunidad es el indicador más sólido de éxito.
-Tienen más de una década de mantener un vínculo directo con el público infantil y juvenil a través de sus libros. ¿Qué implica trabajar con niñas y niños, pero, sobre todo, crear contenido para esta amplia comunidad?
Svetlana Rojas
Un reto enorme y constante. Los niños y las niñas, no son pequeños y tontos seres que nos necesitan para todo. ¡No! Son todo un mundo y cada uno de ellos, un mundo paralelo. Son individuos con personalidades, carácter, comprensión, visualización, análisis, actitud y pensamiento propio. Hemos tenido muchas actividades educativas en los colegios y, aunque con mucho miedo, fueron enriquecedoras. Más que enseñar he aprendido de ellos.
Claudia Angeles
Trabajar para niñas y niños es, ante todo, un acto de responsabilidad y respeto. Es un público sensible, curioso, honesto y profundamente exigente. Crear contenido para ellos no solo implica entretener o educar, sino acompañar su crecimiento con propuestas que despierten su imaginación, nutran su identidad y fortalezcan sus valores. Por eso, cada libro que desarrollamos parte de una reflexión profunda sobre qué queremos transmitir y cómo lo vamos a hacer, cuidando cada palabra, cada ilustración, cada detalle. Sabemos que no existen las “lecturas menores”. Todo lo que leen en la infancia deja huella. Buscamos darles contenidos ricos, con capas de lectura, que inviten a explorar el mundo y a sí mismos. La infancia no es una etapa para simplificar el pensamiento, sino para sembrar preguntas, valores y vínculos afectivos con lo que los rodea. Y el Perú —su historia, su diversidad, su gente— es un terreno fértil para eso.
También implica observar mucho, estar en contacto con niñas, niños, familias y docentes, escuchar lo que necesitan, lo que les emociona, lo que les preocupa. Por eso participamos en ferias, visitamos colegios y recibimos con alegría cada comentario que nos hacen llegar. Ese vínculo directo nos alimenta y nos orienta. Gracias a ellos, seguimos aprendiendo cómo crear libros que no solo gusten, sino que dejen una huella significativa en su formación. Aunque nacimos con libros infantiles, con el tiempo hemos ido creciendo junto con nuestros lectores. Ese mismo proceso de escucha, observación y compromiso nos llevó a desarrollar también literatura juvenil, abriendo nuevas líneas narrativas y estéticas que respondan a las inquietudes de un público más amplio. Así, títulos como El pequeño Inca dialogan con la historia y la identidad. Nuestro catálogo se ha enriquecido, y con él, nuestra manera de acompañar las distintas etapas del crecimiento lector.
– ¿Por qué es relevante ofrecerles a nuestras niñas y niños desde la primera infancia temas sobre nuestra rica cosmovisión andina, nuestra historia, nuestra naturaleza…?
Svetlana Rojas
He recibido educación soviética. Y lo primero que nos han enseñado, es amar nuestras raíces, conocerlas, respetarlas y admirarlas. El Perú es el país que nos ve nacer y crecer, es la madre que te abraza cuando te sientes mal, es el padre que te defiende cuando lo necesitas; es el cariño, el calor, es la fuerza, voluntad, pasión y ánimo. El Perú es un país rico en historia, cultura, tradiciones, lenguas, flora y fauna. Todos los días se descubren nuevas maravillas que ponen al Perú en un pedestal frente al mundo. Es pecado no conocerlas, no respetar tu propia identidad.
Claudia Angeles
Porque la identidad se construye desde los primeros años. Lo que una niña o un niño conoce, valora y celebra desde la infancia forma la base emocional y simbólica de su pertenencia. Si les ofrecemos desde pequeñas historias sobre nuestros orígenes, nuestros pueblos, nuestras montañas, nuestra biodiversidad y nuestras formas de ver el mundo, les estamos diciendo que su historia y su cultura valen, que su país no es solo un lugar donde viven, sino una raíz profunda que los sostiene y los enriquece. La cosmovisión andina, por ejemplo, tiene una riqueza espiritual y filosófica que enseña a vivir en armonía con la naturaleza, a respetar a los mayores, a ver el tiempo de forma cíclica y a entender que todo está conectado. Cuando compartimos estas enseñanzas desde la infancia, estamos sembrando respeto, conexión y orgullo. Lo mismo ocurre cuando les hablamos de nuestra historia no solo desde los hechos, sino desde los personajes, los símbolos, los paisajes y los relatos que nos han dado forma como nación. Además, vivimos en un país profundamente diverso. Acercar a las niñas y niños a esa diversidad —de lenguas, de culturas, de climas, de creencias— les permite crecer sin prejuicios, con una mirada abierta, inclusiva y amorosa hacia el otro. Nuestros libros buscan justamente eso: que cada niño y niña se reconozca y, a la vez, reconozca a los demás. Porque conocer nuestro pasado y nuestra tierra no solo fortalece la autoestima individual, sino también el sentido de comunidad y la responsabilidad de cuidar lo que tenemos.
-Desde su surgimiento en el mercado de las editoriales independientes hasta el momento han pasado 13 años. Este segmento en particular creció considerablemente, si bien no hablamos de una industria, la competencia creció. ¿De qué manera contrarrestan esta competitividad?
Svetlana Rojas
Somos un sector demasiado pequeño para considerarnos competencia. Siento es muy importante apoyarnos entre todos, crecer juntos, no ser mezquinos. Celebrar el éxito del otro y ayudar en la derrota. Tenemos décadas por crecer para establecernos como un sector fuerte y estable. Nos falta mucho. Pero me alegra que, desde cada rincón de nuestro país, hay editoriales que toman este camino sacrificado aún y crean libros maravillosos. Cuentas historias que enriquecen cada día a los lectores.
Claudia Angeles
Desde el inicio, supimos que el camino editorial —y más aún el de una editorial independiente— no iba a ser sencillo. Pero también supimos que nuestro valor diferencial estaba en la autenticidad de nuestra propuesta: libros bien pensados, bien hechos y profundamente conectados con la realidad cultural, social y afectiva de las infancias peruanas. Nunca nos hemos planteado competir desde lo masivo, sino desde lo significativo. En un entorno donde cada vez hay más propuestas, lo que hacemos es reafirmar nuestra identidad y cuidar cada etapa del proceso editorial. Apostamos por contenidos que no solo informen, sino que emocionen; por diseños editoriales que sean bellos, duraderos, que inviten a tocar, mirar, volver a leer. Y, sobre todo, por una línea clara: contar el Perú desde el respeto, la sensibilidad y la belleza. Además, escuchamos a nuestras lectoras y lectores. Estar cerca del público —en ferias, en colegios, en redes— nos ha permitido mantenernos vigentes y adaptarnos sin perder nuestra esencia. También nos ha permitido crecer, apostar por nuevos formatos, trabajar con nuevos autores, ilustradores y aliados, sin dejar de lado nuestro propósito original.
En lugar de ver la competencia como una amenaza, la vemos como una señal de que el interés por la literatura infantil y juvenil está creciendo, y eso nos alegra. Creemos que hay espacio para muchas voces, y que lo importante es mantener una visión clara, coherente y honesta. Nosotras seguimos publicando con la misma convicción que nos unió hace 13 años: hacer libros que valgan la pena ser leídos, atesorados y recordados.
El equipo de Editorial Bermudas
Sobre Svetlana Rojas Zimin (Directora Editorial)
Editora, comunicadora y escritora de libros para niños. Enfocada en los derechos de los niños y educación. De niña soñaba con volar y solía inventar historias y cuentos hoy se dedica a eso profesionalmente. Con maestría en dirección comercial y marketing (Universidad Autónoma de Barcelona); titulada en periodismo y en traducción e interpretación del idioma ruso (People’s Friendship University of Russia). Con 18 años de experiencia en el rubro editorial y educativo. Desde hace 13 años se desempeña como directora editorial y de marketing en The Bermudas Triangle Editores y distribuidores EIRL / Editorial Bermudas. Autora de 11 libros, 8 publicados, 1 de ellos, ganador de EEC otorgados por Ministerio de Cultura.
Sobre Claudia Angeles Flores (Directora administrativa y comercial)
Administradora y emprendedora, Claudia Angeles Flores encontró en los libros una forma real de transformar el mundo. Soñaba con ser una superheroína y, con el tiempo, descubrió que podía hacerlo desde el mundo editorial: impulsando proyectos con identidad, valores y propósito. Licenciada en Administración por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y con una maestría en Dirección Comercial y Marketing por la Universidad Autónoma de Barcelona, tiene más de 25 años de experiencia en los sectores editorial, cultural y comercial. En 2012, junto a Svetlana Rojas Zimin, fundó Editorial Bermudas, una editorial independiente dedicada a crear libros infantiles y juveniles que celebran la historia, la cultura y la diversidad del Perú. Desde entonces, Claudia lidera el área administrativa y comercial, combinando su visión estratégica con una profunda vocación por la educación y la cultura.
Sobre Editorial Bermudas
Es una empresa independiente y orgullosamente peruana, fundada en 2012 por Svetlana y Claudia. Su historia comenzó en 2007, cuando se conocieron trabajando juntas en una editorial española. Svetlana lideraba el área de prensa, mientras Claudia se encargaba del área comercial. Fue en ese lugar donde nació una amistad que, con el tiempo, se convirtió en una verdadera familia. Mientras cursaban su maestría en Dirección Comercial y Marketing, Claudia propuso la idea de emprender juntas. Aunque al principio no tenían claro el rubro al que dedicarse, exploraron varias ideas con entusiasmo y dedicación. Fue durante una de sus largas caminatas, mientras conversaban y soñaban en voz alta, que se dieron cuenta de que el camino ya estaba trazado: ambas conocían el mundo editorial como la palma de su mano. Claudia aportaba su experiencia en el sector, y Svetlana su amor por los niños, la escritura y el dibujo. Juntas decidieron que su empresa se enfocaría en temas relacionados con el Perú: su historia, su cultura, sus tradiciones y su identidad, siempre dirigido al público infantil. Así nació esta pequeña pero fuerte editorial que aquel 21 de mayo del año 2012 ellas bautizaron como Bermudas, Editorial Bermudas. Desde entonces, han trabajado incansablemente para crear libros que inspiren, eduquen y conecten a los niños con las raíces de nuestro país.
