La Trampa, 36 años después

Ana María Portugal, Mariella Sala, Bethsabe Huamán, Rocío Silva Santisteban, Gabriela Adrianzén y Yolanda Westphalen hablan sobre la vigencia de La Trampa de Magda Portal cuyas ediciones de 1957 y de 1983 fueron retiradas de las librerías por sus propios protagonistas…

La trampa (Cocodrilo Ediciones, 2018) pone en evidencia los vicios de la compleja política partidaria y los laberintos de un país desde una mirada que no ha perdido vigencia. La autora deja testimonio de su militancia política -al interior del APRA- y retrata las diversas luchas de este partido por alcanzar el poder en el Perú de mediados del siglo XX. Con este título Magda Portal nos legó una obra de necesaria revaloración, lectura y difusión.

Publicada originalmente en 1957, La Trampa es una novela considerada de ficción y autobiográfica. Parte de un asesinato y narra con exquisita y extraordinaria sensibilidad la realidad social de esos años. Confabulaciones, arreglos oscuros, discursos oficiales y no oficiales, ejecuciones sumarias de jóvenes, traiciones entre partidarios, la utilización de las masas, la realidad carcelaria, la violencia de género y el acoso sexual a aquellas mujeres que osaban sobresalir o escapar del patrón asignado para ellas.

Mariella Sala, Ana María Portugal, Bethsabe Huamán, Rocío Silva Santisteban, Gabriela Adrianzén y Yolanda Wesphalen, hablan de La Trampa de Magda Portal y su vigencia 36 años después.

Foto: Cocodrilo Ediciones

Mariella Sala

Esta nueva edición de La trampa constituye un acto de justicia -poética- para con su autora y para los potenciales lectores del siglo pasado que no pudieron leerla por la censura solapada que se ejerció contra su difusión. Mediante esta novela, Magda Portal critica al partido que ella ayudó a fundar –el APRA- por traicionar sus ideas fundacionales. Es un testimonio novelado, escrito con valentía y talento, sin otro objetivo que denunciar la injusticia que practicó dicho partido durante la primera mitad del siglo pasado.

Las dos ediciones anteriores de La trampa, la de 1957 y la de 1983 -en nueva versión- fueron retiradas de las librerías por los mismos personajes de la novela, quienes, al verse aludidos y descubiertos, optaron por silenciarla. Y es que La trampa describe con gran sensibilidad y precisión, los mecanismos de la política cuando el fin justifica los medios, y sus líderes no dudan en sacrificar a sus militantes por alcanzar el poder, lo cual, ante los ojos de Portal, solo puede implicar la traición a sus valores fundacionales.

La consistencia e inteligencia moral de la escritora, equipara a la de Clorinda Matto de Aves sin nido (1889) en el intento de desmontar los mecanismos que hacen posible la injusticia social. Ambas escritoras fueron reprimidas. En el caso de Matto, por señalar el abuso del poder de la Iglesia y la marginación social y cultural al pueblo indígena; y en el de Portal, por denunciar a un partido político, que traicionó sus ideales. Ambas escritoras están hermanadas en la lucha contra la injusticia. Dos grandes, inmensas escritoras, que hasta hoy no encuentran el reconocimiento a su determinación por hacer del Perú, un país moderno, democrático, justo. Y, sin embargo, a ellas les debemos en gran parte, el haber logrado derechos que solo estaban destinados a los hombres blancos.

Nacida con el siglo XX, Magda Portal, desde muy niña, tuvo la sensibilidad social y el talento literario para ser la escritora que podría lograr cambios en la conciencia política de los ciudadanos del nuevo siglo cuando las mujeres aún no votaban. Ella eligió la justicia, por sobre el prestigio, el derecho a la participación política de las mujeres en igualdad de condiciones. Al principio, lo intentó a través de un partido político que ella ayudó a fundar, el que luego la decepcionó. Al inicio de su militancia peleó por mejorar a ese partido, no pudo con la maquinaria aprista, que cual aplanadora, eliminó a militantes heroicos que entregaron su vida por el partido. A la larga, su lucha marcó el inicio de la actividad política para las mujeres.

El legado que nos deja con La trampa es el de la heroicidad, la convicción de que la determinación hará posible que prevalezca la justicia sobre la injusticia. Ello le costó la soledad de la paria, pero ya lo sabemos, son las parias las que encuentran los mecanismos propios de la libertad y la justicia.

Ana María Portugal

Cuando en 1957 se publicó La Trampa, novela de la escritora, poeta y figura histórica del Partido Aprista Peruano Magda Portal (1900-1986), un número indeterminado de ejemplares no llegaron a las librerías. Al parecer fueron “secuestrados por individuos desconocidos”, según el investigador y crítico estadounidense Daniel R. Reedy, autor de Magda Portal. La pasionaria peruana. Biografía intelectual. 2000. Ediciones Flora Tristán.

“La Trampa, libro por el que quisieron matarme”, recordó la autora en 1978, durante una larga sesión testimonial en su departamento de Miraflores para Ser Mujer en el Perú, publicación que recogió catorce historias de mujeres peruanas. El propósito de Portal fue narrar la historia de Carlos Steer, un joven aprista de 19 años quien en 1934 asesinó en plena Plaza San Martín, al director de El Comercio, Antonio Miró Quesada y a su esposa María Laos de Miró Quesada. Para cuando Magda Portal narró este episodio, hacía tiempo que había dejado de militar en el APRA del que se apartó acusando a sus dirigentes de haber abandonado el ideario antiimperialista.

El propósito de La Trampa fue influir en la opinión pública para lograr la liberación de Steer quien pasó 25 años en la cárcel. La autora hace una dura crítica a las prácticas autoritarias y sectarias de ese partido calificándolas de caudillistas que a la larga inducirían al joven Steer a cometer el crimen y así convertirse en héroe. “El partido tiene sus héroes y sus mártires…Pero hacen falta más, muchos más, que se sacrifiquen por el triunfo de sus ideales, que den sus vidas por su grandeza, por la grandeza del partido…”. (La Trampa).

Si en su momento esta novela no tuvo una mayor repercusión, hoy adquiere la dimensión de un valioso documento político que no ha perdido vigencia. Novela testimonial a medio camino entre la ficción y la autobiografía, como la han calificado, La Trampa denuncia los vicios y excesos de una forma nociva de hacer política que continúa hasta nuestros días. Novela política ciertamente, La Trampa continúa la zaga de obras de este género de autoría femenina iniciada en el siglo XIX por Clorinda Matto de Turner (1852-1909) con Aves sin nido (1889) y El Conspirador (Autobiografía de un hombre público). Novela político-social (1892) de Mercedes Cabello de Carbonera (1842-1909). Matto, Cabello de Carbonera y Portal fueron atacadas por la iglesia, las historias oficiales, y borradas del canon literario durante décadas. El rescate de su memoria y su obra es una tarea urgente de cara al Bicentenario. Esta nueva edición de La Trampa es una buena señal.

Bethsabe Huamán 

Me parece oportuna la publicación de La trampa después de 35 años. Es una novela esencial en un contexto como el actual en el que los partidos políticos están mostrando su lado corrupto. Es vital volver a un tipo de convicción política que defienda los ideales revolucionarios y no al partido. La crítica y autocrítica que Magda Portal pone sobre la mesa en los dilemas que sus personajes tienen que enfrentar me parece importante. Es significativo que también se le conozca como novelista y no solo como poeta. La publicación de esta nueva edición es importante para las nuevas generaciones que tal vez ni siquiera han oído hablar de ella. Además, su propia vida es ejemplo de lo que significa defender ideales y no caer en el amiguismo para evadir responsabilidades. Magda Portal destaca por ser una mujer con principios y capaz de defender una postura coherente en el APRA, dejando entender de qué es solo la voluntad y la convicción la que cambiará la crisis de representación que se vive y que ella ya perfilaba en La trampa.

Rocío Silva Santisteban

La trampa es una novela importante, vital y necesaria. Está escrita por una autora de la vanguardia. No es de una estructura tradicional, decimonónica, no, es un título de vanguardia también. Una historia de ficción a manera de collage cuyos personajes aparecen y desaparecen. En su conjunto te dan el fresco de lo que es la militancia política de aquellos años y la tradición política de ese período lo cual me parece sumamente importante.

La trampa es un libro absolutamente actual. Si -por ejemplo- se analiza al líder, personaje considerado El Jefe; es una historia que no se puede aplicar al partido aprista pero sí a otras agrupaciones políticas que organizan un liderazgo narcisista, masculino, homosocial, en donde quienes se encuentran alrededor del jefe son hombres. Es importante resaltar que dentro de la misma militancia se habla del acoso social también. Me parece relevante poder leer o releer a una autora tan importante como Magda Portal y tan sistemáticamente ninguneada, escondida… Esta nueva edición hace justicia a la autora y al libro.

Gabriela Adrianzén

La trampa es una novela notable cuya autora dedicó más de la mitad de su vida a la participación política en un partido como el APRA. Volver a leer todas sus experiencias en torno a lo que le tocó vivir en ese período de nuestra historia política, es un tema vigente porque hasta el momento las mujeres sufren en el interior de un partido político el acoso y la desvaloración de sus aportes. Este tema es de vital importancia porque debemos destacar el aporte de las mujeres en la política.

Yolanda Wesphalen

La Trampa, es un libro clave. Es una suerte de memoria histórica de todo un período. Nos encontramos ante la experiencia de una militancia singular sobre una tradición histórica. Este título destaca además la necesidad del papel de la mujer como dirigente política, como organizadora de masas. La capacidad de reflexionar sobre esta etapa de nuestra historia y sacar a luz -frente a todas las adversidades- sus experiencias como militante política, pero, sobre todo, sus experiencias como mujer, es transcendental. Es importante también que se recupere la memoria histórica de esta etapa.

Sobre Magda Portal (Lima, 1900-1989)

Nació en Barranco. Su vida y su obra literaria siempre miró al mar. Poeta, narradora y política, fundadora del APRA. Fue la primera directora del Fondo de Cultura Económica en Lima (FCE) y presidenta de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas (ANEA). Desarrolló una de las más valoradas obras poéticas en el Perú con libros como Ánima absorta (1924), Vidrios de amor (1925), Una esperanza i el mar (1927), Costa Sur (1945), Destino del hombre (1948) y Constancia del ser (1965). En narrativa publicó El derecho de matar (1926), conjunto de cuentos escritos en colaboración con Serafín Delmar, y la novela La trampa (1957). Como parte de su militancia política publicó diversos ensayos como América Latina frente al imperialismo (1929), Hacia la mujer nueva (1933), El partido aprista frente al momento actual. Quiénes traicionan al pueblo (1950), Flora Tristán, la precursora (1944, 1983), entre otros.

Periodista y fotógrafa. Siguió la carrera de Comunicación Social y Periodismo Económico. Laboró en los diarios La Voz, Síntesis, Gestión y en la revistas Oiga. Desde el 2010 labora en Lima en Escena.