Lima en escena

Svetlana R. Zimin y Claudia Angeles nos hablan de la Colección “Te cuento un cuento”

Recientemente se lanzó la nueva colección: “Te cuento un cuento” que reúne los libros Vuela, vuela Makarena, Moneda monedita y El mundo mágico de los hermanos Incawawitas. Precisamente, sobre estos nuevos títulos de lij les ofrecemos una interviú con sus gestoras

Editorial Bermudas es una editorial independiente y librería online peruana que surgió el año 2012. Desde su gestación se focalizaron en la publicación de libros infantiles y libros juveniles que promueven valores, respeto e identidad en los niños y niñas. Svetlana R. Zimin y Claudia Angeles, cofundadoras de la aludida editorial, desde el inicio apostaron por desarrollar proyectos editoriales que destaquen no solo por la calidad de su contenido, sino también por su cuidada presentación física. Este 2026, Svetlana R. Zimin y Claudia Angeles, presentaron la nueva colección “Te cuento un cuento” que reúne los libros Vuela, vuela Makarena, Moneda monedita y El mundo mágico de los hermanos Incawawitas. Al respecto charlamos con ambas.

– Svetlana R. Zimin, Claudia Angeles, antes de hablar sobre la colección “Te cuento un cuento”, empecemos por los rótulos lij, libros para niños… ¿Es necesario hacer la diferencia?

Svetlana R. Zimin: Siento que sí, creo que es importante hacer la diferencia, aunque sin convertir los rótulos en fronteras rígidas. No soy especialista, pero pienso que no todo libro dirigido a un niño o niña es necesariamente literatura infantil. Hay libros informativos, educativos, de actividades, de consulta, y todos pueden tener un enorme valor. La LIJ, en cambio, pertenece al territorio de la literatura: necesita una historia, una voz, personajes, lenguaje, emoción, imaginación y una experiencia visual, casi estética.

Y para mí esa diferencia importa porque a veces cometemos el error de mirar el libro infantil únicamente por aquello que “enseña”. Preguntamos cuál es el valor, cuál es la moraleja o qué competencia desarrolla, antes de preguntarnos si el niño o niña disfrutó la historia, si sintió curiosidad, si se identificó con un personaje o si terminó el libro pensando en algo que antes no se había planteado. Un buen cuento puede hablar de solidaridad, dinero, miedo, perseverancia o identidad, pero primero siento que tiene que funcionar como cuento. La literatura no debería darles todas las respuestas a los niños. También debe dejarles espacio para imaginar, interpretar, preguntar y hasta discrepar.

Claudia Angeles: Sí, considero necesario hacer la diferencia, pero no como una barrera de exclusión, sino como una herramienta de orientación y mediación. Las categorías ayudan a las familias, docentes, bibliotecarios y librerías a orientarse dentro de la oferta editorial y a acompañar la elección de lecturas. También permiten reconocer a la literatura infantil y juvenil como un campo literario y editorial con características propias.

Pero una categoría no debería convertirse en una frontera. Que un libro esté dirigido a niños no significa que tenga que ser simple, exclusivamente didáctico o limitarse a transmitir una enseñanza. Los niños pueden acercarse a historias que los hagan reír, emocionarse, imaginar, hacerse preguntas y también abordar temas complejos desde su propia experiencia.

En Editorial Bermudas creemos que escribir y editar para niños implica, ante todo, respetarlos como lectores. Por eso, más allá del rótulo o de la edad a la que se dirige un libro, buscamos propuestas de calidad que puedan generar un verdadero vínculo con quien las lee.

-Cuéntenos la historia de la colección. ¿Cómo surgió?

Svetlana R. Zimin: Te cuento un cuento nació hace poco más de diez años, de la idea de crear historias protagonizadas por niños, cercanas a su manera de sentir y de descubrir el mundo, pero situadas en diferentes espacios del Perú. Quería que nuestros paisajes y nuestra diversidad estuvieran presentes, pero no como una postal ni como el tema central del cuento. Quería que fueran lugares donde realmente sucedieran historias. Durante este tiempo, fueron germinando. Fueron tomando forma tres universos distintos: Amador y los manglares de Tumbes; Inti y Killa, los hermanos Incawawitas y su comunidad en la sierra; y Makarena, una niña de la selva que al observar las aves sueña con volar.

Y aunque son historias independientes, con personajes y conflictos muy diferentes, hay algo que terminó conectándolas: en ninguna basta simplemente con desear que las cosas sucedan. Amador quiere ayudar a su familia y tiene que aprender a tomar decisiones. Inti y Killa quieren encontrar una solución para su comunidad y descubren que la verdadera transformación requiere de todos. Makarena quiere volar, pero poco a poco comprende que un sueño necesita convertirse en un camino de aprendizaje, esfuerzo y perseverancia.

Hay, entonces, un recorrido que atraviesa los tres cuentos: desear, comprender y actuar. Pero cada personaje llega a ello de una manera diferente. Siempre buscando la cercanía a cómo ven el mundo los niños. Y eso era importante para mí: no escribir tres historias para decirles a los niños qué deben pensar, sino crear personajes que viven situaciones, toman decisiones, se equivocan, descubren cosas y cambian. Después, cada lector puede encontrarse con ellos desde su propia experiencia.

Claudia Angeles: La colección Te cuento un cuento tiene una historia bastante particular porque nació mucho antes de que se concretara el proyecto que hoy tenemos entre manos. Surgió de una necesidad que identificamos en el mercado editorial peruano: encontrábamos pocas propuestas de literatura infantil ilustrada en las que nuestros niños pudieran reconocerse realmente, tanto en sus personajes como en las experiencias de su entorno.

La idea comenzó a tomar forma entre 2017 y 2018 y la colección ya estaba concebida con sus tres títulos. Logramos publicar Vuela, vuela Makarena, pero los otros dos quedaron pendientes de publicación. Con el tiempo, y después de la pandemia, decidimos retomar el proyecto y, en esta nueva etapa, postulamos a los Estímulos Económicos para la Cultura 2025, resultando beneficiarias.

Trabajar nuevamente en la colección después de tantos años también nos permitió revisarla y hacerla crecer. En esta segunda edición de Vuela, vuela Makarena, por ejemplo, Svetlana actualizó y enriqueció la historia. La esencia del cuento se mantiene, pero hoy podemos abordar algunos aspectos desde una mirada diferente a la de 2018, especialmente en relación con los sueños, las posibilidades y el papel de las niñas y las mujeres. Es una historia que también ha evolucionado con nosotras y con el tiempo.

Otro aspecto muy importante fue encontrar la identidad visual que Svetlana tenía en mente para la colección. Ella no buscaba simplemente ilustraciones que acompañaran los textos, sino una mirada artística que pudiera interpretar y enriquecer visualmente el mundo que había creado. Después de una búsqueda encontramos a Asta Vildžiūnaitė, una artista lituana que tiene además un vínculo muy cercano con el Perú y que trabajó las ilustraciones en acuarela.
Creo que ahí encontramos una combinación muy bonita: Svetlana, como autora, creó las historias, los personajes y el universo de la colección, y Asta encontró una manera propia de llevar ese universo al lenguaje visual. Las ilustraciones terminaron convirtiéndose en uno de los rasgos distintivos de Te cuento un cuento. Para nosotras, hacer realidad esta colección después de tantos años significa también concretar un proyecto que nació con una intención muy clara y que hoy podemos presentar finalmente como un conjunto de tres historias.

-Sin ánimo de spoilear, la lectura de los tres libros me lleva a resaltar un tema de envergadura. Cada historia se recrea en diferentes puntos geográficos: la selva, el norte y la sierra central. ¿Más allá de destacar la riqueza natural de nuestras regiones, cuál es el objetivo?

Svetlana R. Zimin: Tengo una fuerte relación con el Perú, su historia, tradiciones, cultura, valores. No quería que apareciera como una postal. El paisaje es importante, por supuesto, y somos un país extraordinariamente diverso, pero detrás del paisaje están las personas y, especialmente, los niños.

Me interesaba que un niño o una niña pudiera encontrarse con otros niños que viven en realidades distintas a la suya y descubrir que, aunque sus entornos cambien, hay experiencias que pueden reconocerse: querer ayudar a la familia, sentir miedo, tener un sueño, equivocarse, necesitar de los demás, sentirse parte de una comunidad. Por eso la costa, la sierra y la selva no funcionan únicamente como escenarios. El territorio participa de las historias. La vida de Amador está ligada al mar y a la pesca; la experiencia de Inti y Killa no puede separarse de su comunidad y de su relación con la tierra; y el sueño de Makarena comienza mirando las aves y el cielo del lugar donde nació.

Me gusta pensar que también hay una idea de pertenencia. Uno puede crecer, aprender, desplazarse, descubrir otros mundos y seguir reconociendo de dónde viene. En Makarena eso es particularmente visible: avanzar no significa dejar atrás la propia identidad. Y, al mismo tiempo, quería evitar presentar la costa, sierra y selva como tres cajones cerrados. El Perú es diverso, pero siento que esa diversidad también dialoga.

Claudia Angeles: La diversidad geográfica es importante, pero para nosotras es el punto de partida, no el objetivo final. Lo que buscábamos era que los niños pudieran reconocerse en esas historias y, al mismo tiempo, descubrir otras realidades del país. Que un niño de la selva pudiera encontrar algo de su propio mundo en Makarena; que otro pudiera reconocer en Amador el paisaje de la costa norte y los manglares; y que Inti y Killa acercaran a otros lectores al mundo andino.

Cuando hablamos de identidad, no hablamos solamente de conocer determinados lugares o paisajes del Perú. También hablamos de pertenencia: de sentir que nuestra historia, nuestra forma de vivir, nuestros espacios y nuestras experiencias también pueden formar parte de las historias que encontramos en un libro.

Desde mi experiencia en Editorial Bermudas, también veo esta elección desde una perspectiva editorial y de mercado. Cuando concebimos la colección identificamos que había un espacio para desarrollar literatura infantil peruana con identidad y valores, y decidimos apostar por él. Como editorial independiente, sabemos que publicar este tipo de propuestas implica asumir retos y sostener un proyecto en el tiempo, pero también creemos que es importante contribuir a ampliar la oferta y generar más oportunidades para que nuestros niños encuentren historias y protagonistas cercanos. Y hay algo que considero fundamental: no queríamos construir personajes infantiles solemnes ni estereotipados. Son niños que juegan, sueñan, se equivocan, tienen curiosidad, enfrentan dificultades y buscan soluciones. Son niños antes que cualquier otra cosa.

-Asimismo, las temáticas abordadas concitan especial interés más ahora que hasta nuestros niños están sumergidos en la era digital. Las historias de Makarena, Amador, Inti y Killa, es una apuesta por la solidaridad, el apoyo, el trabajo comunitario. ¿Por qué es vital reflexionar con los niños, niñas, sobre estos puntos?

Svetlana R. Zimin: Sí, aunque me gusta pensar que la colección va un poco más allá. La solidaridad, el apoyo y el sentido de comunidad están presentes, pero cada historia plantea también preguntas diferentes. Amador, por ejemplo, empieza a comprender que no todo lo que deseamos responde a una necesidad y que los recursos tienen un valor que también depende de las decisiones que tomamos. Inti y Killa descubren la fuerza de una comunidad que, frente a una situación difícil, es capaz de organizarse, ayudarse y volver a levantarse. Y Makarena nos lleva a otro espacio: el de atreverse a tener una aspiración propia, perseverar cuando el camino se vuelve difícil y no permitir que los prejuicios o las expectativas de otros determinen hasta dónde podemos llegar. Por eso no quisiera reducir los cuentos a una lista de valores que los niños deben aprender. Me interesa mucho más que las historias les permitan pensar, sentir, curiosear, hacerse preguntas, dudar y conversar. Y sí, la era digital, no es algo que podemos o debemos evitar, no pienso que sea enemiga de la infancia. Los niños viven en un mundo digital porque ese es el mundo en el que les ha tocado crecer. La tecnología les ofrece enormes posibilidades de conocimiento, comunicación y creatividad. Pero hay experiencias humanas que ninguna pantalla puede sustituir: aprender a escuchar, ponerse en el lugar del otro, esperar, equivocarse, tolerar una frustración, pedir ayuda, tomar decisiones o descubrir que no tenemos que resolverlo todo solos.

Siento que la literatura tiene una capacidad extraordinaria para acercar a los niños a esas experiencias sin convertirlas en una lección. Un cuento no necesita decir “debes ser solidario” o “debes perseverar”. Puede hacer algo mucho más interesante: permitir que los niños acompañen a un personaje, vean lo que decide, comprendan lo que siente y se pregunten qué habrían hecho en su lugar. Ahí es donde creo que ocurre la verdadera reflexión y magia.

Claudia Angeles: Creo que precisamente porque vivimos rodeados de tecnología y de estímulos digitales, necesitamos seguir ofreciendo a los niños espacios para detenerse, imaginar y conectar con otros. No plantearía esto como una oposición entre lo digital y el libro. La tecnología forma parte de la vida de los niños y seguirá formando parte de ella. El desafío está en que, dentro de ese entorno, también tengan acceso a experiencias que desarrollen la empatía, la imaginación y la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

En los tres cuentos aparecen situaciones en las que los protagonistas tienen que tomar decisiones, afrontar dificultades y comprender que no están solos. Allí aparecen valores como la perseverancia, la solidaridad, la confianza, el respeto y la importancia de ayudar a los demás. Y creo que estos aprendizajes tienen mucho más sentido cuando se presentan a través de una historia. Un niño no necesariamente necesita que le expliquemos qué significa la solidaridad; puede descubrirla acompañando a un personaje, viendo lo que le sucede y preguntándose qué habría hecho él en esa situación. Para mí, la lectura también es una manera de conversar con los niños sobre el mundo que los rodea y sobre la forma en que queremos relacionarnos con los demás.

-Finalmente, ¿Por qué esta colección se integra bien en una celebración como el Día del Niño?

Svetlana R. Zimin: Porque el Día del Libro Infantil debería celebrar, sobre todo, el encuentro entre los niños y las historias. No solamente el libro como objeto ni la lectura entendida como obligación escolar, sino ese momento en que un niño o niña abre una historia y entra en la vida de alguien que no es él o ella: un niño de Tumbes que encuentra una moneda misteriosa, dos hermanos que salen en busca de algo extraordinario o una niña que mira el cielo y se pregunta si algún día podrá volar. Mi sobrina de casi cuatro años ya ha ido a dos ferias del libro y ya escoge libros sola. Ya decide. Ya conoce y se sumerge en el mundo de los libros. Observo las expresiones de su rostro y veo que se conecta con los personajes, se preocupa por ellos, se asusta, se ríe, pregunta, se inventa sus propias historias con tan solo mirar las imágenes. Y me sorprende de una forma positiva.

Eso es una de las cosas extraordinarias de la literatura infantil: amplía el mundo sin necesidad de salir de una página. Y creo que Te cuento un cuento se vincula particularmente bien con esta celebración porque reúne imaginación, personajes infantiles, territorios diversos del Perú e ilustraciones que también cuentan. Un detalle extremadamente importante en esa colección, más aún cuando estamos inundados en imágenes digitales, las ilustraciones de la colección fueron creadas a lápiz, pintadas en acuarela, todo a mano por la talentosa Asta Vildžiūnaitė.

Además, la colección no busca que todos los niños lleguen a una única conclusión. Me gustaría que cada lector pudiera quedarse con una pregunta, un personaje, una imagen o una emoción diferente. Para mí, celebrar el libro infantil significa precisamente eso: formar niños que no solo sepan leer, sino que quieran seguir leyendo.

Claudia Angeles: Porque el Día del Niño es una oportunidad para celebrar la infancia y recordar la importancia de ofrecer a los niños espacios para imaginar, descubrir y reconocerse. Te cuento un cuento nace justamente de esa intención. Queríamos crear historias cercanas, con protagonistas peruanos, que pudieran despertar la imaginación y, al mismo tiempo, generar una conexión con nuestra diversidad cultural y geográfica.

Y creo que eso tiene un significado especial cuando celebramos a los niños. Un libro puede ser un regalo, pero también puede ser una puerta para descubrir, imaginar, hacer preguntas y reconocerse. Como editorial, nuestro desafío no termina cuando imprimimos un libro. Para nosotras es igualmente importante lograr que ese libro circule, que llegue a las librerías, a las familias, a las escuelas, a las regiones y, finalmente, a sus lectores. Esa es también una parte esencial de nuestro trabajo.

Por eso esta colección tiene un significado especial para nosotras: comenzó como una idea hace varios años, se concretó inicialmente con Vuela, vuela Makarena, quedó en pausa y hoy finalmente podemos verla completa, con tres historias que recorren diferentes lugares del Perú y, sobre todo, diferentes experiencias de nuestra infancia.

Sobre Svetlana R. Zimin

Es escritora, periodista y editora, cofundadora de Editorial Bermudas. Bachiller en Periodismo, traductora e intérprete certificada de ruso y máster en Dirección Comercial y Marketing, complementó su formación en el ámbito educativo como beneficiaria de una Beca OEA 2023 para cursar el Diplomado en Educación Inclusiva en IDEC. Desde hace más de una década desarrolla proyectos editoriales vinculados con la literatura infantil y juvenil, la educación, la cultura y la identidad peruana. Es autora de 12 libros y fue beneficiaria de los Estímulos Económicos para la Cultura del Ministerio de Cultura del Perú por Mi Perú | Edición Bicentenario. Su trabajo está profundamente ligado a la infancia, la educación, la cultura y los derechos de los niños, así como a la diversidad y la inclusión. A través de sus libros y proyectos busca contribuir a la formación de lectores, fortalecer el vínculo con la identidad y el patrimonio cultural, ampliar el acceso de niños y jóvenes a contenidos de calidad y promover espacios de reflexión, sensibilidad, pensamiento crítico y participación. Es autora de los tres libros que forman la colección infantil Te cuento un cuento.

Sobre Claudia Angeles Flores

Administradora y emprendedora, Claudia Angeles Flores encontró en los libros una forma real de transformar el mundo. Soñaba con ser una superheroína y, con el tiempo, descubrió que podía hacerlo desde el mundo editorial: impulsando proyectos con identidad, valores y propósito. Licenciada en Administración por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y con una maestría en Dirección Comercial y Marketing por la Universidad Autónoma de Barcelona, tiene más de 30 años de experiencia en los sectores editorial, cultural y comercial. En 2012, junto a Svetlana Rojas Zimin, fundó Editorial Bermudas, una editorial independiente dedicada a crear libros infantiles y juveniles que celebran la historia, la cultura y la diversidad del Perú. Desde entonces, Claudia lidera el área administrativa y comercial, combinando su visión estratégica con una profunda vocación por la educación y la cultura. En 2025, fue beneficiaria de los Estímulos Económicos para la Cultura, que otorga el Ministerio de Cultura, con el proyecto “Internacionalización del catálogo de Editorial Bermudas en la FIL Guadalajara 2025”, orientado al fortalecimiento de la presencia internacional del catálogo editorial, la generación de oportunidades comerciales y el establecimiento de vínculos con actores estratégicos de la industria editorial iberoamericana.

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