Hace unas semanas Olivia Arévalo, la última sabia indígena de la etnia Shipibo Konibo fue cruelmente asesinada. La Organización Regional de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana en Ucayali (ORAU) señala que la anciana no era una activista contra la tala ilegal, era la cultura viva del pueblo Shipibo. Gráfica: Álvaro Portales.
Sabemos que la Amazonía peruana enfrenta muchos retos para preservar sus riquezas, materiales e inmateriales, pero estoy convencida que más allá de la lentitud del Estado para resolver problemas estructurales, a cada uno de nosotros nos corresponde desde nuestra posición, promover y cultivar el legado de nuestros antepasados: somos un país de diversas etnias, cosmovisiones y un sin fin expresiones artísticas que merecen ser preservadas a fin que como nación no perdamos nuestra identidad.
Es así que en Lima en Escena estamos decididas a difundir y dar visibilidad a las expresiones culturales de nuestro país, rescatando la esencia de cada región o comunidad que día a día enfrenta los retos de no encontrar espacios para mostrar al mundo lo que hace y lo que representa. El arte y herencia de Olivia, y así de otros tantos sabios, artistas, actores, escritores debe tener exposición y relevancia en la educación de nuestros hijos. Son importantes los homenajes póstumos, alivian las conciencias, pero desde mi punto de vista no resuelven la situación crítica que viven las poblaciones más allá de la Costa urbana, si no van acompañados de acción.
Olivia, meraya shipiba descansa en paz.
Romina Paredes
