La escritora y activista lgtbq+ peruana K. Luy de Aliaga, quien desde hace un puñado de años reside en Argentina, publicó su último poemario “La fiesta postergada” (Madrépora, 2025), un inventario de resistencia sobre las diversas etapas de vida de la autora. Razones de sobra para charlar con K. Fotos: difusión
Justamente, sobre la “La fiesta postergada”, la escritora Victoria Guerrero Peirano señala: “Por eso la fiesta se posterga: lo que debería ser un encuentro gozoso con la sexualidad y el deseo, se vuelve temeroso, oculto. Se aprende a ser otra por demasiado tiempo. Formas de sobrevivencia que muchxs aprenden para no ser víctimas de rechazo o de tortura en entornos conservadores e intolerantes. Esa vida no puede sostenerse. Se sale del clóset para poder respirar, vivir, amar, pero lo que tuvimos que callar se arrastra mudo por un pasillo de la memoria. La pena se lleva en medio de la fiesta.”
-K. antes de tocar algunos temas que abordas en el libro, permíteme empezar por Rafaella Carra y Chico Buarque. Ella fue también activista feminista y él es un destacado poeta, novelista y dramaturgo. Cuéntanos sobre esta conexión con ambos…
-Crecí en la casa de mi abuela y había un tocadiscos de esos antiguos, un mueble entero, y a una de mis tías le gustaba mucho La Carrá. No hay manera de no relacionar mi infancia con la música de ella, y luego de grande fue increíble encontrar que siempre defendió nuestros derechos y sus canciones son himnos para nuestra comunidad. Así que en ese epígrafe y en el título de un capítulo de mi novela va un pequeño homenaje a ese soundtrack de vida, enlazado al concepto de la fiesta eterna del poemario.
La canción de Chico Buarque la escucho como panacea para esos días en los que parece que no habrá justicia ante el autoritarismo y la maldad de quienes gobiernan el mundo. Pero como todo es cíclico, a pesar de Ellos, mañana será otro día. El poema del que nació La Fiesta Postergada es “Otras flores” y me gustó hacer un paralelo de ese jardín que Buarque dice que Ellos no quieren dejar florecer.
– “La fiesta postergada” es el retorno a la poesía, un género no necesariamente sencillo. ¿La poesía es tu ADN literario?
-Sí, mi entrada a la escritura desde muy chica fue la poesía, pero me gusta saltar de género en género, explorar narrativa, ensayo, crónica, híbrido, entre otros. Aun así, después de tres décadas de escribir y conservar casi todo lo escrito desde chica debo decir que aún no he encontrado lo que quiero de mi poesía. Nunca basta, siempre falta. Es una búsqueda eterna.
– “La fiesta postergada” es un inventario de vida cuyos temas de reflexión por una u otra razón nos conducen a una sociedad tirana, pacata, colonial, severamente patriarcal, particularmente con las minorías vulnerables. ¿Seguimos igual o en algo cambió nuestra sociedad en este siglo XXI?
-Sí, cambió tanto que al patriarcado no le gustó y se preparó los últimos diez años, después del Me Too que tanto les jodió, para meternos en esta ola de tiranía. Este resurgimiento de la violencia global y el tecnofeudalismo nos tiene a todos en shock, ¿no? Pero es un ciclo. Para mí es como volver a los noventa, cuando nacía el internet y todo era exceso de información, pero también creatividad, conocimiento y comunicación. Si sobrevivimos a esa década, quiero creer que lo haremos ahora también.
-En este transitar por otras tierras fuera de las nuestras se experimenta el maltrato a personas lgtbq+ en los aeropuertos. Es una tortura. Ser migrante y ser gay te convierte automáticamente en el enemigo. Podríamos decir que “La fiesta postergada” es un grito de denuncia también…
-En realidad, el maltrato en estos tiempos y en toda geografía es a la identidad. A cualquier rasgo de esa identidad que no les guste a Ellos. Ya sabemos quiénes son, la canción de Chico Buarque habla de ese “Usted”. La Fiesta Postergada nace a raíz de todas esas diferencias que nos enriquecen, pero que, no importa cuándo lo leas, siempre van a querer “normalizar” dentro de sus esquemas binarios y sus imposiciones. Siempre quieren postergarnos la alegría, volvernos sujetos obedientes sin goce. Les jode no lograrlo.
– Siento que “Cachorro” es la oda de una madre a un hijo. ¿Es una mirada desde el rol de mamá? ¿Es el anhelo de ser madre…?
-Hay varios poemas construidos desde la mirada de la crianza, y creo que es por tres cosas: una, porque durante el proceso nacieron mis sobrinos y experimenté otro tipo de amor y de miedos. La segunda, es que vengo trabajando mi nueva novela desde hace unos años, la narradora es madre de un niño pequeño y se cuestiona sobre el tipo de hombre en el que podrá convertirse en esta era. La tercera es porque le escribí un cuento infantil a mis sobris, porque los tengo muy lejos y los extraño horrores, así que también tuve las fibras tocadas por ahí. Espero encontrar editorial pronto para publicarlo. Me encantan los bebés, pero prefiero ser por siempre la Tikaen, como me dicen mis sobris.
-Cierras “La fiesta postergada” aludiendo a tu perrita. ¿Cómo la percibes, cómo es? Es una de tus protagonistas también. ¿Qué papel juega en tu proceso creativo?
-Ya todes saben que Pika es una perrita literaria jaja, hasta tuvo un meme rotando en internet desde el 2015. ¡En Buenos Aires tiene más amigos humanos que yo! Ya está viejita y renegona, pero es la mejor compañera de escritura, siempre cerca, siempre esa mirada noble, siempre una ocurrencia. Le debo mucho a Piki, en pandemia fue mi piedra de la cordura, durante toda la maestría. Tenemos un pacto: será un personaje recurrente en lo que publique el resto de mi vida. ¡Perdón por tan poco, Pika!
-Para ir finalizando. ¿Qué significó dejar el Perú y afincarte en Argentina?
-Aprender a extrañar. Para mí, mirar Lima desde lejos es aprender a quererla, porque siempre quise irme. Extraño el Callao de mi infancia, el Cusco, Iquitos, el norte. Con la adultez me di cuenta de que muchas cosas que yo quería (de la escritura y de mi vida como persona) no iba a poder tenerlas en Perú, y no me iba a dar el tiempo de esperarlas. No se puede ser feliz con un Estado que permanentemente te posterga. Argentina me ha dado muchas alegrías y oportunidades, pero también tuve que sacrificar mi otro mundo: dejar a mi familia, mis amigues, mi trabajo, mis privilegios.
– ¿Cómo observas el tema de la migración? ¿Cómo se siente tu ser migrante en ese país?
-Pues acá como en muchos sitios donde gobierna la ultraderecha también lanzan medidas más estrictas para quienes quieran migrar y permanecer. Es curioso porque estaba preparada (como toda la vida) a que me discriminaran por mi orientación, pero – y esto va a sonar muy burgués y blanco de mi parte – no pensé que fueran a discriminarme por ser peruana. Porque, claro, siempre viví de manera privilegiada. Ha sido como pelarme una capa más de cosas que daba por sentadas.
-Siempre se dice que Argentina nos lleva años luz en el tema de los activismos: feministas, lgtbq+, etnias… ¿Es un mito o una realidad?
-Creo que tenemos muy buen activismo en Perú, cada vez más amplio, pero las bases de acá son aplicadas en todo Latinoamérica. El nivel de militancia y colectividad es de admirar. Acá disfruté de la libertad (la verdadera, no esa que quieren imponer Ellos) de ser yo: elegir cómo nombrarme, casarme con mi chica, formar una familia, poder estar en lo público como cualquier pareja, sin que nadie nos joda. Tener un plan de vida compartido. Saber que si nos pasa algo no nos quedamos desprotegidas ante la ley. Ahora hay que cuidarse un poco, pero no es nada nuevo para mí. Voy a menos marchas, pero mi trinchera siempre será desde la escritura.
Sobre K. Luy de Aliaga
Es Magister en Escritura Creativa de UNTREF y Licenciada en Publicidad de la UPC. Ha publicado los poemarios Mudanza (La toronja hidráulica, 2006) y 2472 kilómetros al norte (Paracaídas Editores, 2015). Su primera novela es Compórtense como señoritas (Narrar, Perú, 2019 / Cocorocoq Editoras, Chile, 2021) y recientemente publicó su tercer poemario “La Fiesta Postergada», Editorial Madrepora, 2025. Tiene textos publicados en distintas antologías y revistas como Sin tijeras no hay verso. El Ansia, El acento en la diferencia. Durará este encierro. Voces para Lilith. Sexo al Cubo. Ínsula Barataria. Liberoamericanas, entre otros y cuenta con algunas traducciones al portugués (Revista Parênteses, Brasil), al inglés (The Offing, EEUU) y al sistema braille. Actualmente trabaja como redactora creativa freelance, en proyectos de gestión cultural y en el final de su segunda novela.
