Lima en escena

Isolda Morillo: “La poesía de Zheng Xiaoqiong tiene un significado social importante”

La reconocida escritora, periodista y traductora peruana Isolda Morillo, quien radicó, estudió y laboró en China desde pequeña y parte de su juventud, realiza traducciones de literatura china publicadas en Colombia, México, España, Chile, Argentina, Costa Rica, China y en el Perú, en donde recientemente publicó “El rugido de la máquina” (IntermezzoTropical, 2025), antología de la poeta obrera china Zheng Xiaoqiong. “La traducción no es solo técnica: es una forma de estudio, de lectura y de convivencia con una lengua y su tradición literaria”, asevera en la presente entrevista para Lima en Escena.

Cabe destacar que Isolda Morillo, obtuvo el premio otorgado por la revista literaria china Kaqiu (Asociación de Escritores de Hunan) como poeta del año 2023. Es autora además de varias obras de ficción escritas en mandarín, entre ellas la novela corta “Amor ideal”, publicada en China por One Way Street y “China Writer”, así como otros relatos y colecciones de poemas.

“Desde hace siete u ocho años me dedico de manera continua a la traducción literaria y, en los últimos dos o tres, casi de forma exclusiva. Es el resultado de un proceso largo y orgánico: estudio de la lengua, trabajo periodístico, experiencia de vida en el país y, finalmente, tiempo y espacio para traducir. Creo que un traductor o una traductora no se forma de un día para otro; se construye lentamente, a partir de lecturas, estudios y especialización. En mi caso, ese recorrido ha ido definiendo el trabajo que realizo hoy”, puntualiza.

-Isolda, dado que has vivido, estudiado en China, eres tal vez la única peruana experta en su cultura, sociedad y literatura. Traduces ficción y poesía de autoras y autores chinos. Cuéntanos sobre esta experiencia. ¿Cómo surgió y desde que año trabajas en este tema?

-En primer lugar, espero no ser la única peruana dedicada al estudio de la cultura y la sociedad china; estoy segura de que hay más personas interesadas en ello. Por otro lado, mi interés por la traducción surgió muy temprano. Quienes me conocen desde joven saben que eso siempre estuvo allí. Desde los veintitantos años, cuando volví a China por segunda vez, me atrajo la idea de trasladar obras de una cultura a otra y, en particular, de abrir un espacio para que la literatura escrita en chino pudiera conocerse en español. Durante mucho tiempo fue más una vocación que una práctica concreta, porque las condiciones materiales no lo permitían. Aun así, el trabajo con el idioma nunca desapareció: estudiaba, leía, reunía material y coleccionaba diccionarios de todo tipo —proverbios, chino clásico, poesía, incluso medicina tradicional— y así fui construyendo, con los años, una relación cotidiana con el chino que terminó siendo la base de lo que hago hoy. Creo que la traducción no es solo técnica: es también una forma de estudio, un modo de vida, de lectura y de convivencia con una lengua y su tradición literaria.

 En mi tercer regreso a China, trabajé allí durante más de una década haciendo periodismo, esa labor me permitió conocer el país desde dentro. Viajar, recorrer regiones, estar en ciudades grandes y en espacios periféricos, moverse entre la China contemporánea y los lugares cargados de tradición cultural fue una manera muy intensa de entender la lengua en su contexto. Con el tiempo, pude conocer a autoras y autores, seguir distintos movimientos poéticos y literarios, asistir a lecturas, conversar con escritores y editores, entender cómo circula la literatura dentro de China.

Haber vivido allí durante dos décadas hizo posible esa experiencia, que difícilmente se obtiene solo desde la academia o la distancia. Desde hace siete u ocho años me dedico de manera continua a la traducción literaria y, en los últimos dos o tres, casi de forma exclusiva. Es el resultado de un proceso largo y orgánico: estudio de la lengua, trabajo periodístico, experiencia de vida en el país y, finalmente, tiempo y espacio para traducir. Creo que un traductor o una traductora no se forma de un día para otro; se construye lentamente, a partir de lecturas, estudios y especialización. En mi caso, ese recorrido ha ido definiendo el trabajo que realizo hoy.

-En el Perú, por ejemplo, llamó la atención -de la prensa y determinados lectores- la publicación «El rugido de la máquina», antología de Zheng Xiaoqiong, poeta obrera de China. Una iniciativa de tu parte en mancuerna con la editorial independiente IntermezzoTropical. ¿Por qué específicamente Zheng Xiaoqiong y por qué en el Perú?

-A muchos de los autores y autoras que traduzco los conocí en China, durante viajes de trabajo en los que siempre aprovechaba para conocerlos en persona. Me interesaba no solo leer sus libros, sino entender desde dónde escribían, en qué contextos vivían. Así conocí a Zheng Xiaoqiong, en Cantón, donde trabaja como editora de una revista literaria. Su poesía ya me había impactado antes; el encuentro sirvió para confirmar que había allí una voz que valía la pena traducir.

Desde nuestro primer contacto mantuvimos conversaciones y un vínculo cercano. Con el tiempo, cuando se dieron las condiciones, empezamos a trabajar juntas en la traducción de su obra. Fue un proceso basado en la confianza que se había construido a lo largo de los años.

Este libro también se publicará en España, decidí empezar por Perú por varias razones. La primera es evidente: es mi país. La segunda tiene que ver con los vínculos de trabajo y amistad con Victoria Guerrero, que hicieron posible abrir ese espacio editorial. Y, sobre todo, porque me parece importante que en América Latina podamos acceder a otras miradas sobre la sociedad china, más allá de los discursos habituales sobre crecimiento económico o desarrollo tecnológico.

La poesía de Zheng Xiaoqiong permite entrar en otra dimensión del país. El crecimiento de China en las últimas décadas está profundamente ligado al trabajo y al esfuerzo de su clase trabajadora, y esa experiencia aparece con claridad en su escritura. Se trata de una poesía que tiene un valor estético, pero también un significado social importante: da voz a una experiencia que muchas veces queda fuera de la narrativa dominante. En China hay alrededor de 300 millones de trabajadores migrantes, y comprender esa realidad ayuda a entender mejor el modelo de desarrollo del país y las tensiones y contradicciones que lo atraviesan, y cómo la clase proletaria construye su propia voz a través de la poesía.

-A propósito de la aludida publicación y dado que el Perú afianzó sus vínculos comerciales con China planeas publicar a otras u otros autores chinos en el país.

-Sí, por supuesto. Tengo en mente publicar una antología de poesía china contemporánea y varios libros y colaboraciones están en curso. Prefiero no adelantar demasiado, pero puedo decir que mi trabajo se centra en ampliar la presencia de la literatura china en el ámbito hispanohablante. Al dedicarme a esto a tiempo completo, en los próximos años seguramente irán apareciendo nuevas publicaciones.

– Laboraste años como corresponsal de la Associated Press y la televisión española TVE en Pekin. Desde la mirada de periodista. ¿Cómo evolucionaron las relaciones China-Perú?

-Este punto no lo puedo comentar con certeza, porque no es mi área de conocimiento. Como periodista me enfoqué en la sociedad china: su política, sus cambios internos y sus transformaciones, más que en las relaciones entre China y Perú.

-Y en el tema estrictamente cultural y más allá del tema histórico, milenario, arqueológico, culinario, ¿cómo observas el vínculo literario? ¿es la llegada de la poeta Zheng Xiaoqiong un primer paso para afianzar las relaciones entre las literaturas contemporáneas de China y Perú?

-El intercambio cultural siempre depende de iniciativas, ya sea de la sociedad civil o con apoyo institucional; es difícil impulsarlo de manera individual. Sé que algunos autores chinos se han publicado en Perú, pero la presencia de la literatura china sigue siendo limitada. En todo caso, espero poder contribuir a despertar mayor interés, y que este interés anime a las editoriales a publicar más autores y autoras chinas. Hoy en día, creo que es fundamental conocer un país que ejerce tanta influencia en el mundo.

– Nos gustaría saber sobre tu labor de autora. Sabemos que escribes ficción y poesía en chino. ¿Qué escribes actualmente?

-Escribo siempre, aunque suelo sentir cierto pudor al hablar de ello. Quizás por eso prefiero escribir en chino. El pudor se disipa al trabajar en ese idioma. Escribir en otro idioma me permite tomar distancia con ciertas convicciones culturales, y la posibilidad de abordar mi subjetividad con mayor libertad.

Mis experiencias en China me marcaron mucho. Me acercaron a una manera de pensar y de usar el lenguaje muy distinto a las que aprendí en castellano. En realidad, he pasado poco tiempo en Perú y, lingüísticamente, he trabajado principalmente en otros idiomas; solo recientemente he retomado el español de manera más consciente. Eso ha tenido cierto impacto en mí y, posiblemente, me anime a escribir y publicar mis cosas en castellano… aunque todavía no lo sé.

– ¿Planeas llevar tus libros a Perú?

Espero, algún día.

Sobre Isolda Morillo

Periodista, traductora y escritora peruana. Estudió en la Facultad de Arte de la Universidad Católica de Lima (Perú), realizó estudios de cine en la Universidad de Nueva York (NYU) y en San Antonio de los Baños (Cuba) y estudios de francés en la Universidad de Pau (Francia). Ocupó el cargo de analista de mercado para la Oficina Comercial de la Embajada de España durante cinco años. Trabajó durante tres años en la Oficina de Televisión Española (TVE) en Beijing (2004-2007); también como periodista en Beijing para la agencia de noticias Associated Press durante 10 años (2007-2017). Sus escritos y traducciones le han valido numerosos premios. Obtuvo el premio otorgado por la revista literaria china Kaqiu (Asociación de Escritores de Hunan), como poeta del año 2023. Es autora de varias obras de ficción escritas en mandarín, entre ellas la novela corta “Amor ideal”, publicada en China por One Way Street y “China Writer”, así como otros relatos y colecciones de poemas. Sus traducciones de literatura china se han publicado en Colombia, México, España, Chile, Argentina, Costa Rica y China. En 2023, se publicó la traducción al chino realizada por Isolda Morillo de una selección de más de 200 poemas del poeta chileno Nicanor Parra.

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