Las jóvenes cineastas peruanas Alejandra Garayar y Camila Renier, quienes viven en la ciudad de París, Francia y Fernanda Pozo, quien vive en Lima, Perú, acaban de presentar el proyecto “Llamas en llamas”, una agrupación que exhibe y difunde proyectos audiovisuales peruanos en la Ciudad de la Luz con el fin de concientizar sobre nuestra realidad. Paralelamente, acaban de abrir la convocatoria para el concurso cortos peruanos de terror. Con ellas charlamos en las siguientes líneas. Fotos: archivo del grupo
Alejandra Garayar, Fernanda Pozo y Camila Renier, nos informan que “Llamas en llamas” es una agrupación unida por el cine y la urgencia de contar lo que sucede en nuestro país. En un Perú atravesado por la crisis producida por la corrupción y las desigualdades, proyectando imágenes que revelan, cuestionan y dialogan con la realidad en el mundo. Con proyectos de documental y ficción, buscan generar un intercambio cultural, conectar miradas y generar conversaciones y que el cine peruano a través de sus obras cinematográficas viaje, se exhiban, se vean, incomoden e inspiren. Con respecto al original nombre, Alejandra nos explica: «el nombre «Llamas en llamas» muestra que somos un espacio de difusión de cine peruano (llamas), dirigido por tres peruanas que, además de compartir cine nacional, sienten la necesidad de expresar una opinión política (en llamas)». Justamente, para charlar sobre el origen y objetivos del grupo, Lima en Escena entrevistó a sus gestoras.
Alejandra Garayar, Fernanda Pozo y Camila Renier
-Hola: Alejandra, Fernanda y Camila. Me gustaría empezar la entrevista con una pregunta sencilla. ¿Cómo surgió la idea de gestar el grupo Llamas en Llamas cuya sede está en París, Francia?
Alejandra Garayar
-La idea vino de Camila, que al igual que yo vive en París. Ella quería organizar una proyección de documentales peruanos que mostraran diferentes realidades de nuestro país para los que ya no vivimos en él y para los extranjeros que quieran conocer sobre el Perú y su historia. Fernanda, que trabaja con DocuPerú, propuso mostrar esos documentales. Escogimos este género porque queríamos mirar al país desde una perspectiva más objetiva y crítica en oposición a la mirada nostálgica que a veces crea la distancia.
Fernanda Pozo
-Camila propuso crear un espacio para difundir cine peruano como forma de apoyo a las luchas por los derechos en el país. Ya habíamos trabajado juntxs en el videoclip Lila, dirigido por Ale para Interlude, y la afinidad entre nosotrxs fluyó naturalmente. Nuestra primera muestra fue posible gracias al apoyo de La Trockette Café-Atelier, por el espacio de proyección, y de DOCUPERU, por la curaduría de documentales participativos peruanos sobre medio ambiente, género y territorio. Desde ahí, decidimos seguir construyendo colectivamente.
Camila Renier
-La idea surgió hace ya algún tiempo, con el deseo de crear un espacio donde los peruanos pudieran compartir su arte, especialmente en un lugar tan simbólico como París. La iniciativa se materializó tras la muerte del exdictador Fujimori, lo que nos dio un contexto para expresar y reflexionar sobre las diferentes historias que lamentablemente no son contadas.
-A lo largo de su historia, el cine peruano se ha preocupado por las grandes problemáticas sociales acaecidas en el país. Un sinnúmero de obras cinematográficas de ficción y documentales así lo corroboran. ¿Por qué esta necesidad se hace urgente ahora?
Alejandra Garayar
-Porque, como pasa también en el resto de América latina, estamos viviendo un momento especialmente crítico en el que, con el pretexto de no caer en una crisis económica, se nos quiere obligar a pensar de cierta manera. En el Perú, hay una gran crisis social y política y para callar las voces de protesta se ha comenzado a reprimir a cualquier sector que pueda parecer crítico, entre ellos la cultura. Desde hace un tiempo, no solo molesta que la gente se informe, sino también que se exprese. Las artes permiten no solo investigar y comprender un hecho, sino recrearlo, darle la vuelta. Si hasta eso se impide, entonces todo está en peligro. Como jóvenes, necesitamos un lugar donde depositar la pasión. No solo nos preocupa ver al país sumido en la corrupción, sino en manos de personas a quienes la cultura no les es cómoda.
Fernanda Pozo
-El cine peruano siempre ha respondido a momentos urgentes, como el actual. Hoy enfrentamos intentos de callar lo incómodo. Nuestra forma de resistir es difundir cine que interpela, que narra lo que no quieren que se vea. Compartirlo es también habitar y cuestionar colectivamente aquello que nos atraviesa.
Camila Renier
-Siempre ha sido urgente, pero creemos que hoy más que nunca es vital visibilizar nuestras realidades. Desde nuestro rol como estudiantes y trabajadoras del ámbito audiovisual, sentimos que esta es nuestra forma de contribuir: promoviendo el cine como herramienta de transformación y memoria.
-El colectivo audiovisual “Llamas en llamas” buscará el intercambio cultural, el diálogo y la exhibición a espacios internacionales de las películas. ¿Qué implicaría todo esto para el cine peruano en un momento en el cual el Congreso aprobó una ley que censura sus contenidos?
Alejandra Garayar
-Ha habido una escalada de censuras en muchos campos de la cultura. Todas las películas peruanas son vistas con sospecha por quienes desde el Congreso y el poder Ejecutivo no aceptan ningún tipo de visión crítica de la sociedad.
Fernanda Pozo
-Para nosotrxs, el cine es de todxs y para todxs. Crear nexos, abrir espacios de diálogo y circulación es nuestra manera de resistir ante leyes que promueven la censura. Además, muchxs peruanxs en la diáspora seguimos comprometidxs con las luchas por los derechos en el país. Estas iniciativas colectivas también son una forma de acompañar esas causas desde fuera, con cine que cruza fronteras y sigue intercambiando.
Camila Renier
-Creemos que cualquier acción, por más pequeña que parezca, puede generar un impacto. Queremos compartir, difundir y, sobre todo, concientizar sobre cómo el cine peruano está siendo afectado por decisiones políticas que intentan silenciar voces. Apostamos por la visibilidad en espacios internacionales como una forma de resistencia.
-Empiezan sus actividades con la convocatoria sobre el concurso Cortos de Terror. ¿Por qué específicamente de terror?
Alejandra Garayar
-Queríamos abordar también las producciones de ficción y discutimos varios temas y géneros, desde videoclips hasta cine experimental. Lo de cine de terror fue una petición mía. Es un tema que he estado investigando para la tesis del máster que estoy haciendo sobre La Mosca (1986) de David Cronenberg y el bodyhorror.
Fernanda Pozo
-La convocatoria de cortos de terror nace del deseo de explorar otros géneros sin abandonar los principios colectivos. Nos interesa impulsar un cine joven y aportar a una futura industria en Perú. Por eso estamos convocando especialmente en universidades y escuelas de cine de Lima y París. Sentimos que el terror permite hablar desde lo fantástico y lo emocional. Creemos que la resistencia también puede ser imaginativa, surreal o gore, si así se siente.
Camila Renier
-Elegimos el terror porque queremos explorar nuevos estilos y lenguajes cinematográficos.
-Finalmente, ¿qué opinan sobre la recientemente aprobada Ley de Cine Tudela o Ley Anticine?
Alejandra Garayar
-Creo que los que impulsan estos proyectos de ley no tienen idea del daño que le pueden hacer a la cultura y cómo afectan a las producciones locales y de las ciudades que no son Lima. Lugares donde personas tomaron una cámara y dieron cuenta de lo que pasaba en sus regiones o que crearon ficciones. Hay cineastas de otros lugares que no han podido visibilizar tanto sus realidades y ya no podrán seguir haciéndolo con esta ley.
Lo que permitían esos estímulos económicos era evitar que una persona haga cine y termine arruinado. En sí, estas ayudas no financian el 100% de la película. El que hace cine necesita conocimientos y mucho trabajo antes de lanzar un proyecto. Los apoyos ayudan a mejorar la calidad técnica, a pagar mejor al equipo y acercarse a los estándares de la región para llegar a salas de cine y competir en festivales. La prueba de que ese “gasto” no fue inútil son los reconocimientos y la visibilidad que ha alcanzado el cine peruano en los últimos años.
Fernanda Pozo
-Esta ley busca imponer una sola forma de pensar y eso va contra nuestro derecho humano y constitucional a la expresión creativa. Las artes son un lujo, una necesidad y un derecho de todxs lxs que quieran atravesar esos procesos. Nos permite comunicar, reflexionar, entender la vida desde otro punto de vista. Un cine sin ese espacio para la exploración humana, es un constante estudio de lo conocido. Sí a todos los tipos de cine, sí al acceso. Pero no al monopolio, ni a la censura de la memoria y la imaginación.
Camila Renier
-No estamos de acuerdo. Creemos que es una ley que va en contra del desarrollo cultural del país y que limita la libertad de expresión de los artistas. Por eso es aún más importante seguir generando espacios donde las voces peruanas puedan seguir contando sus historias.
Sobre nuestras invitadas
Alejandra Garayar
Cineasta peruana residente en Francia, formada en cine y audiovisual en la Sorbonne Nouvelle, con una estancia en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona a través del programa Erasmus. Cuenta con un Máster en la Universidad Paris 1 Panthéon-Sorbonne, una mención en Letras en la Sorbonne y una especialización en dirección cinematográfica en el Conservatorio Libre del Cine Francés.
En 2023 estrena su primer cortometraje de ficción, Jusqu’à ce soir, una obra de tono íntimo y contemplativo. Paralelamente, ha venido desarrollando una sólida trayectoria como realizadora de videoclips para distintos artistas musicales: Lila (2024) para Interlude, Chat noir (2024) para Hugo Sellin, y Playa (2025) para Milos y Aarón Arauz, entre otros.
Tiene una mención en Literatura por La Sorbona en París y desarrolla proyectos de traducción literaria de clásicos de la literatura francesa, como Cuentos de Mamá Oca (De Lirio 2023), Fábulas de La Fontaine (De Lirio 2024) y próximamente Piel de asno.
Fernanda Pozo
Piura, Perú. Cineasta y documentalista experimental. Su trayectoria se ha desarrollado en el cruce entre el cine independiente, la pedagogía y los proyectos colaborativos. Ha trabajado como realizadora, montajista, asesora de proyectos y productora en películas, videoclips y procesos de creación colectiva en Perú y Francia. Fue parte del equipo técnico del largometraje Bruma (2020), dirigido por José Balado. En 2022 trabajó en la serie de microdocumentales Excelsa Bertholletia, centrada en la promoción de la castaña amazónica peruana, una colaboración entre MATER, DOCUPERU y CONCYTEC, con la participación de los reconocidos chefs Pía León y Virgilio Martínez.
En 2024 creó Estudios de la Memoria, una serie de cortometrajes experimentales que exploran el archivo, la memoria y la resistencia. Su primer filme, Contra la Dictadura (2024), reconstruye las protestas en Perú a través de una mirada fragmentada y sensorial. Actualmente enseña en la Pontificia Universidad Católica del Perú y trabaja activamente con DOCUPERU, acompañando procesos de creación en cine documental y ficción desde una perspectiva exploratoria, crítica y participativa.
Camila Renier
Tiene 21 años, es una joven técnica audiovisual peruana radicada en París. Actualmente cursa su segundo y último año de un diploma técnico en audiovisuales, formación que combina con su trabajo en una empresa de captación de eventos, donde se desempeña como operadora de cámara e imagen (cámaras, proyectores, entre otros). Apasionada por el poder narrativo de lo visual, ha trabajado en videoclips junto a Alejandra G y Fernanda P, con quienes también cofundó Llamas en llamas, un espacio colectivo para la creación y la visibilización de voces diversas. Camila sueña con dedicarse al documental como una forma de contar historias reales, sensibles y potentes.
