Lima en escena

Estrenan «Donde nacen las sombras»

El documental peruano Donde nacen las sombras, dirigido por Violeta Rodríguez Ríos y producido por Berenice Adrianzén Zegarra, tendrá su estreno nacional como parte de la Competencia Peruana del 30 Festival Internacional de Cine de Lima

Como parte de su participación en el Festival Internacional de Cine de Lima, el filme tendrá funciones el 8 de agosto en Cineplanet Alcázar, el 11 de agosto en el Teatro NOS PUCP y el 13 de agosto en Cineplanet San Miguel. Con una propuesta visual delicada y una narrativa que convierte la experiencia íntima en una reflexión compartida, Donde nacen las sombras invita al público a acercarse a la maternidad desde un lugar honesto y complejo.

Más que un relato personal, Donde nacen las sombras propone una mirada sensible sobre las maternidades contemporáneas y las distintas maneras en que se construyen los afectos y los cuidados. A partir de una narrativa íntima, el documental invita a reflexionar sobre la experiencia de maternar. Con una duración de 74 minutos, la película nace de una experiencia autobiográfica. Tras atravesar un parto violento y una reciente separación, la directora inicia un proceso de búsqueda que la lleva a cuestionar cómo fue criada, qué modelos de maternidad heredó y de qué manera esas experiencias han marcado su propia forma de maternar. En ese recorrido se encuentra con otras historias, entre ellas la de María, escultora y madre trans, ampliando la reflexión hacia nuevas formas de comprender el cuidado, la identidad y los vínculos.

Comunicadora audiovisual, fotógrafa y artista visual, Violeta Rodríguez Ríos ha desarrollado durante más de una década una investigación en torno a la maternidad a través de la fotografía y el archivo. Su trabajo se ha plasmado en proyectos como Lo que vivimos, Nadar a oscuras viendo tu reflejo y Mirror. Donde nacen las sombras representa la expansión de esa exploración al lenguaje cinematográfico. La película cuenta con fotografía de Carlos Sánchez Giraldo, edición de Sofía Velázquez Núñez, sonido de Paula Chávez López, música de Areliz Ramos y producción de Berenice Adrianzén Zegarra. Cuenta además con temas musicales de La Lá y de la banda Antihéroes de Arequipa y participación de otros destacados profesionales del cine nacional.

La directora Violeta Rodríguez Ríos nos habla del documental

Esta es mi primera película. Más que un impulso, hacerla fue una necesidad: hablar de las violencias cotidianas que atravesaba en la maternidad y que venía cuestionando desde hacía años, pero que se volvieron urgentes cuando, al dar a luz en un hospital público, viví junto a muchas otras mujeres; una experiencia de violencia obstétrica.

Sentí que era necesario hacer una película así porque no me encontraba en ninguna narrativa cercana. En Perú, en los años noventa, las esterilizaciones forzadas fueron política de Estado, y ese pasado sigue resonando hoy en los retrocesos en derechos como el aborto y en la persistencia de la violencia hacia las mujeres. A esto se suma que no se habla sobre el cuidado. Esta película nace desde lo íntimo para volverse colectiva. La maternidad y el cuidado no son asuntos privados, sino experiencias que nos atraviesan como sociedad. No quería hacer un documental informativo. Aunque son necesarios, suelen quedarse en lo hospitalario. Desde mi experiencia, ir más allá de la herida implicaba abrir otras preguntas, imaginar otras formas de estar. Tampoco quería, ni podía, hablar de todas las maternidades. Elegí hablar desde el arte, porque es mi lenguaje y el lugar que muchas veces me ha salvado.

Las protagonistas son madres que crían y crean, que se preguntan, buscan sentido y sobreviven a través de los procesos de hacer sus obras. Este es un documental ensayo en primera persona, que revela una búsqueda por comprender una maternidad contradictoria y, al mismo tiempo, por explorar una identidad que desborda el rol asignado. En lo formal, la película combina distintos registros y materialidades: puestas en escena que encarnan la memoria, los sueños y los conflictos internos; un diario visual que acompaña el proceso de transformación; conversaciones con mi madre, María y otras mujeres; escenas de la vida cotidiana que muestran la maternidad en su día a día; e imágenes de archivo familiar que, a medida que la película avanza, van quedando atrás.

La película reflexiona sobre cómo las formas en que fuimos amados y criados inscriben una manera de habitar el mundo, de relacionarnos con los otros y con la posibilidad o la imposibilidad de maternar. Desde esa experiencia, la película abre un espacio de reflexión donde la maternidad aparece como algo que nos concierne a todos, más allá de si la ejercemos o no.

Salir de la versión móvil