Lima en escena

Crónica por la economía poética

 

Tale of exhaustation
o una carta a Sylvia Plath

Salvo el Poder, todo es ilusión
Lenin
24/7 Sylvia Plath
Lana del Rey

Escribe: Gabs Gabriel Valdivia

Las cuestiones del mercado me parecen interesantes. Verlas desde lejos, alienad_ de mí mism_, me resulta intelectualmente satisfactorio. Sea el mercado literario o sexual, el capitalismo y las dinámicas de poder, leer todo ese código interrelacional desde el falso afuera me mueve emocional y políticamente.

J. me invitó una droga que nunca había escuchado antes, nos juntamos los dos en un baño y la probé. ¿Qué efecto debería tener esa droga? Según él, simplemente darme más energías para tirar con él. Nos echamos en una de esas camas del club, me decía lo especial que soy, y yo le pedía que dejara de hacerme love-bombing —que si quisiera obtener mi cuerpo, lo haga, lo tome, no finja que soy algo importante. Finalmente J dijo que me merecía el love-bombing y más. Un momento más tarde, simplemente sonreí mientras él se iba a buscar al siguiente.

La Poesía jamás ha hecho eso conmigo. La Poesía jamás me ha dicho que me merezco un ataque de love-bombing, ni me ha dicho lo especial que soy. Si ha hecho algo, es decirme mis fallas y mis faltas; sin embargo, no nos hemos dejado ir.

Leí The Slicks. On Sylvia Plath and Taylor Swift, un ensayo de Maggie Nelson.  El texto, una suerte de comparación entre el éxito de ambas artistas, comienza diciendo que Sylvia Plath siempre quiso la fama y solo la consiguió después de muerta. Con un análisis a los productos que ambas entregan al mercado cultural, y un pequeño análisis del capitalismo, patriarcado y arte, piensa en los caminos al éxito a través de la autobiografía y los mitos, de los cuales tanto Plath como Swift son conscientes.

Desde el uso deliberado y consciente de referencias al deterioro mental, Plath construyó un personaje alrededor de sí; este personaje fue y es explotado por el mismo mercado que se dio cuenta que una suicida blanca y del norte global puede ser un gran selling-point. Por el otro lado, Swift también ha construido su personaje alrededor de lo “confesional” de sus canciones junto a referencias más esnobs que el average comercial pop como en The tortured poets department.

Yo no comencé en la Poesía por Plath, sino por Rupi Kaur, un best-seller al que vuelvo de vez en cuando. Hablar de Poesía y Best-Sellers parece una contradicción, hablar de mercado y Poesía, igual. Aun así, se diga que el Perú es un país de poetas[1], no recuerdo que haya existido poeta peruan_ que haya vendido en vida lo que ha vendido Rupi Kaur.  La primera vez que estuve en un Taller de Poesía, quien lo dirigía nos dijo: Solo recuerden de la poesía, en el Perú nadie vive de ella. Lo mismo piensa Nelson desde su posición anglosajona, la Poesía no da nada más que posible capital cultural. ¿Y eso es suficiente? ¿El camino del poeta is doomed to failure?

Más del 50% de mis poemas han sido rechazados o simplemente ignorados, del otro 40% jamás han logrado un reconocimiento perfecto: siempre una mención honrosa o un segundo puesto, o la invención de la categoría “joven”. Si bien los reconocimientos no son algo por lo que viva, los reconocimientos económicos me mueven, aun cuando no pasan de los 500 soles.  Sé que no puedo vivir con 500 soles, nadie en mi entorno puede, y menos si tengo que trabajar por lo menos 3 meses en un manuscrito que fácilmente será rechazado.

En otro punto, Donat y yo discutimos porque no he actualizado mi CV ni mi bio-data, cuando la verdad es que no tengo nada que agregar. Y yo necesito que esa Institución apoye económicamente nuestro proyecto[2]. ¿Cómo lograrlo con reconocimientos de solo 5 líneas?

Ahí me di cuenta que muchos reconocimientos que yo creía buenos, tal vez, no son suficientes: publicar un libro con una de mis editoriales favoritas no es suficiente, asistir a recitales al lado de poetas que admiro y publicar en revistas fuera de Perú, menos. En el mundo del arte, parece que nada es suficiente… pero J dice que me merezco el love-bombing y más.

¿Por qué l_s poetas limeñ_s y yo[3] seguimos masoquistamente intentar ganarnos un espacio en la escena? No vamos a generar nada más que posible capital cultural que solo los lectores del Dominical y la República valorarán. ¿Ese capital es suficiente para seguir la producción poética?

Maggie Nelson llamó al libro The Slicks por una cita de los diarios de Plath: I will slave and slave until I break into the slick — Voy a exclavizarme y esclavizarme hasta irrumpir en las revistas. “Break into”, “I will slave” todo por success y fama. Plath finalmente estaba harta de no ser reconocida, de pensar en otros y no en ella cuando hablaba de poetas. Murio medianamente pobre y su marido infiel publicó la mayoría de sus poemas, editados y re-organizados por él, además (allegedly) quemó lo que no le gustó. Me pregunto cómo se sentiría Sylvia al saber que hoy es posiblemente la poeta americana más importante. ¿Pensará que la muerte valió la pena? ¿El robo y destrucción de su propiedad intelectual? ¿Ahora sí piensa en ella cuando habla sobre poetas?

Claro que existen poetas que no les importa para nada el capital: los que no publican. El acto de publicar, es un acto de entrar con un objetivo al Mercado. La verdad que esa noción de publicar Poesía por Amor al Arte, me parece un fantasma y placebo. Si uno amará incondicionalmente a la Poesía no se preocuparía en ser reconocid_, en ser invitad_ a recitales, en que tal editorial le publique, en ser nominad_ a los Premios Luces, en que l_ inviten a la FIL-BA… la lucha por el reconocimiento en el mismo sistema productivo cultural es un deseo de jugar con el alienante sabor a Poder. Me pregunto cuánto tiempo tomará para que el mercado literario peruano se declare exhausto, yo lo estoy y solo tengo dos libros con mi nombre; y posiblemente no he puesto mi cabeza en un horno porque decidí irme a Berlin y preocuparme mínimamente en cómo van mis libros allá en las librerías limeñas.

K se desmayó por una overdose de G hace unas semanas. Mientras en la fiesta intentaban despertarlo, decidieron darle Speed por el culo. Finalmente, gracias a eso, fue reanimado. ¿La Poesía me ha llevado a ese punto? ¿O la Poesía y su beneficio cultural es el speed para despertarme de esta vida robotizante?

Audre Lorde nos enseñó que Poetry is not a luxury. Klar!

La poesía puede ser el medium por el cual podemos transformar en lenguaje los sentimientos que nos atormenten. Y lo creo así, sentí necesario escribir y escribir cuando mi mente no daba para más, cuando la Política me agotaba. However, el momento donde esas palabras se volvieron parte de un lujo, fue cuando decidí entregarlas al mercado editorial a ser intercambiadas por Capital. Tanto como cuando publiqué fanzines como cuando lo hice con Máquina Purísima, decidí voluntariamente a jugar con el Mercado y tomar todas las oportunidades que este me dé.

Tuve una cita con un Master, le escribí una carta explícita en cómo quería que me golpeé y humille, que use mi cuerpo como deseé y no se preocupe por mí. Al terminar, me pidió que le dé un beso en la mejilla y le contesté que ojalá podamos vernos de nuevo. Apenas salí al exterior, estallé en euforia, me sentí en la cima del mundo y corrí dando brincos a la estación de tren. Llegué a casa, vi los moretones y mordidas en mi cuerpo, me enamoré de ellos. Le escribí una carta al día siguiente “No puedo dejar de pensar en ti. Me arrepiento de no haberme comportado mejor. “Was I a good boy? Did you like me?”. Por favor, no me respondas estas preguntas, sé que me romperán el corazón. […] Desearía que haya una manera de tener una marca tuya permanente, un dolor permanente […] por favor discúlpame si esta carta te harta o molesta. Yours, Gabriel”.

Creo que la Poesía no me hará jamás love-bombing aun así gane un Copé; aun así me traduzcan a veinte idiomas y Dua Lipa me añada su book-club. Tampoco creo que es el Speed para reavivarme del robotizante capitalismo cultural. Creo que la Poesía es esa euforia luego de ser golpeado bestialmente; esa necesidad de gozarse really deep in the failure; ese dolor permanente de volver a escribir pensando en su publicación; esa necesidad de reafirmación con un simple beso en la mejilla; esa desesperanza en la espera a la respuesta de “was i a good boy? Did you like me?”.

He estado escribiendo sobre el Mercado Editorial Poético llamándolo Poesía. Tal vez hay un error allí, pero no me gustaría cambiarlo. Personalmente, no creo que haya producto (ni cultural ni sexual) que pueda ser aislado de las dinámicas capitalistas[4]. Puede ser injusto, para los amantes, leer una comparación del intercambio sexual con el Mercado Poético. Sin embargo, solo queda decir que algo tan mítico y místico como el propio sexo, la poesía y la muerte resultan ser mercancías dispuestas a su intercambio y, consecuente, análisis.

Y a ti, Sylvia, Sylvia, estamos unidas y juntas… yo también me esclavizaré hasta llegar a The Slicks.

Look at me!

[1] Levanta una piedra y encuentra un poeta con tres fanzines impresos.
[2] FiPPP – Festival internacional de Poesía Post-Patriarcal.
[3] No voy a hablar por l_s poetas fuera de Lima, no me corresponde. Sé menos del mercado regional que de lo poco que sé de la producción literaria limeña y no-limeña.
[4] Doy por seguro que hay miles de análisis sobre mercado, identidad y producción cultural. Tal vez muchos de ellos detrás de un pay-wall si es que nuestra universidad no se encuentra registrada a tal o cual periódico cultural.

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