Aleteos & Vientos (Madrepora, 2025), el más reciente poemario de la destacada escritora peruana Carolina O. Fernández cuya escritura explora con sutileza la intimidad, la memoria y los vínculos afectivos, es motivo de sobra para charlar con la autora. Fotos: archivo personal de la poeta
En Aleteos & Vientos, la voz poética congrega conciencia y sororidad, atestigua las aguas convulsionadas del presente, el abuso del poder, el ecocidio y el genocidio, pero también la supervivencia en comunidad. Es una poesía concreta, testimonial y lírica que busca sanar. En su tránsito, el yo se convierte en eco: tú, ella y yo somos de madera y miel, de mares y montañas; somos la vendedora de alfajores, las hijas de las plantas, de Lautasato —la que cura los males—; somos un país marchante con preguntas del ser en el presente, anhelando un porvenir, señala la editora y poeta Rocío Fuentes en la contraportada del libro.
-Carolina, empecemos por tu vínculo con las mariposas. ¿Por qué partes del universo natural para construir, escribir Aleteos & Vientos?
-Recuerdo que en la infancia disfrutaba verlas volar libremente, más tarde fue maravilloso observar y comprender la metamorfosis de la oruga en una hermosa mariposa. En el barrio rimense, donde viví gran parte de mi vida, habían de todos los colores y tamaños. Además, desde casa, escuchábamos cantar a las cuculíes y a una diversidad de gorriones y pájaros, mamá conversaba y cantaba con estos hermosos seres y mi hermana menor y yo aprendimos a quererlos y respetarlos.
Aprendimos a cuidar de los pocos árboles. Había un pino que estaba al pie de casa, en un pequeñísimo jardín, en él abundaban caracoles que me sorprendían en su caminar, así fui aprendiendo a sentir y a disfrutar mi conexión con la Naturaleza. Me deleitaba ver, todas las tardes, la visita de un sorprendente colibrí, su aleteo dichoso e infinito alrededor de un pequeño rosal que plantamos y que me tocaba cuidar. Así también fue con el mar, probablemente alguna vez fui pez.
Cuando salíamos fuera de Lima sentía con mayor intensidad toda esta maravilla. Hoy se sienten menos gorriones, menos pájaros cantores y las mariposas se han casi extinguido en Lima, muy eventualmente aparece una que otra, lo cual es una verdadera tragedia, pues su presencia o ausencia es un indicador de la vitalidad o no del ecosistema, las mariposas, los colibrí son indispensables para la polinización, es decir para la reproducción de semillas y plantas. Por otro lado, un proverbio chino dice que aquello tan simple como el aleteo de una mariposa puede tener un efecto de cascada inconmesurable en el planeta, lo cual es una metáfora -como señala Rocío Fuentes en la contraportada del libro- que asociada a los actos humanos por más simples que parezcan pueden tener una repercusión enorme en la vida de todxs. Por todo esto, gracias a tu pregunta puedo responderme a mí misma y decirte el por qué parto del universo natural, me siento parte de él.
-Un punto interesante es cómo a partir de esta relación: mariposas, hábitad, lanzas una voz de alerta sobre diversas problemáticas. La primera y la más relevante es la degradación del medio ambiente ocasionada por los humanos. ¿Qué papel juega la poesía en estas circunstancias?
-Estamos viviendo una destrucción masiva. Si bien nací en la provincia de Lima me siento hija del mar y las montañas, mi madre nació en la provincia de Aija, muy cerca al hermoso Callejón de Huaylas, en el departamento de Ancash. Como te decía, gracias a mi madre, siempre he sentido una conexión con lo que suele llamarse en español Naturaleza y desde el lugar de enunciación de nuestras madres de origen cordillerano Pachamama; el territorio, la sociedad y la cultura marcan nuestras vidas. Mi madre leía las estrellas, recogíamos las hojas caídas de los árboles, las coleccionaba en cuadernos, en casa hemos criado un par de pollitos, un conejo, dos cuyes, les hablábamos, canturreábamos y cuidábamos. Cuando viajábamos a algún lugar, mi madre nos transmitía su encanto al sentirse cerca, por ejemplo, del Huascarán o el Huandoy. Así crecí sintiéndome parte del entorno; de joven hice algunos pininos de andinismo y lo he disfrutado plenamente. Pero también sé de los riesgos y catástrofes. Mi abuelita murió en uno de los aluviones que se repiten cada cierto tiempo. Por eso siempre estoy al tanto de lo que viene ocurriendo. Pastoruri casi ha desaparecido. Como sabemos el cambio climático no es un proceso estrictamente natural sino motivado por los seres humanos, sobre todo por las grandes corporaciones que destruyen el ecosistema por la explotación indiscriminada de lo que ellos llaman “recursos naturales”, en cambio para nuestras madres, abuelas y pueblos andinos y de la Amazonía son seres vitales. Por eso entiendo a las y los defensores ambientales que defienden con su vida su territorio. Máxima Acuña afrontó a la minera Yanacocha, el apu Quitu Inuma Alvarado, de la comunidad Santa Rosillo de Yanayacu, fue asesinado por defender su territorio. Esta problemática ambiental está presente en varios de mis libros porque me toca directamente, por eso es inevitable escribir sobre ello, en Aleteos & vientos es fundamental. La especie humana es muy destructiva, con el mito del progreso y las ansias insaciables de lucro estamos viviendo una hecatombe.
-Lo sucedido en Gaza con la población infantil objeto de asesinatos, mutilaciones y desplazamientos es lo más inhumano que está sucediendo con estas criaturas en estos dos últimos años. Aleteos & Vientos se manifiesta al respecto. Para ti. ¿Qué implica alzar la voz por la niñez?
-Por experiencia propia, conozco las carencias en que vive la infancia en nuestro país. Además, trabajé desde muy joven con niños y adolescentes como docente en varias escuelas en los barrios que solían ser llamados los ‘conos’ de Lima. También, lo he visto y vivido durante mis viajes a diferentes lugares. Los infantes y ancianos lejos de recibir igualdad de oportunidades para tener una vida digna, son los olvidados del mundo. Esto es muy doloroso, porque en teoría siempre se dice que la niñez es el futuro y en tiempos de elecciones se prometen maravillas, pero siguen siendo los olvidados. Todo esto me interpela, porque no se trata de un olvido fortuito sino de políticas gubernamentales muchas veces de exterminio como lo que viene ocurriendo en Gaza. El filósofo camerunés Achille Mbembe le llama necropolítica, pues hace de la muerte una política. El gobernante/patriarca israelí y de los Estados Unidos, y los poderes que representan deciden quién debe vivir y quien no, el asesinato de miles y miles de infantes del pueblo Gazatí supone su destrucción. Esta necropolítica también obedece a un colonialismo y supremacismo racializado, siento que no lo podemos permitir ni aquí, ni en ninguna parte del mundo.
-Aleteos & Vientos nos habla de dos corredoras, la mexicana Lorena Ramírez y la peruana Gladys Tejeda. En ese tejido una bala atraviesa, aparecen las wakas exterminadas, nuestros antepasados eliminados. Este poemario, en especial, habla de nuestras pérdidas, de todo lo que se aniquila, ¿por qué la poesía cumple también el rol de denuncia?
-Tus preguntas me permiten a mí misma aclarar el proceso de mi escritura, sobre todo el que fui desarrollando en Aleteos & vientos. El libro se gesta a partir de septiembre de 2022 cuando me entero que debía iniciar un largo tratamiento oncológico. En mi familia perdimos a mi hermanita mayor y a mi abuelo por esta dolorosa enfermedad y sé de su tremendo impacto en la persona que lo sufre y en su entorno. Entre diciembre de 2022 y enero de 2023 ocurrió el asesinato de adolescentes y jóvenes en su mayoría del sur andino de nuestro país. En estos años también asesinaron a varios defensores ambientales indígenas, repitiendo la historia de aniquilamiento que sufrieron nuestros ancestros asesinados, pueblos y wakas destruidos en reiterados momentos de nuestra historia colonial y republicana. En octubre de 2023 se inicia la guerra en Gaza, igualmente se incrementan los incendios forestales en varias regiones de Perú, América del Sur e incluso en los Estados Unidos, en donde fueron afectadas varias familias peruanas. Este escenario de muerte contribuyó a que en el libro tejiera estos acontecimientos que dan cuenta de una crisis personal corporal, territorial, ambiental, en suma, una crisis raizal, civilizatoria, patriarcal entendiendo que lo ocurrido no son casos fortuitos sino motivados por el deseo insaciable de poder y lucro. El cáncer no es un hecho estrictamente personal, hay factores genéticos, socioambientales, emocionales y económicos que lo promueven y multiplican. Me preocupa su intensificación en la población infantil, en mujeres jóvenes y de todas las edades y por supuesto en la población en general. También es inquietante, la destrucción de nuestros ecosistemas. El desplazamiento involuntario de millones de habitantes humanos y no humanos tampoco es casual. Pese a todo este escenario de muerte, es notable la vitalidad de la población trabajadora, la presencia continua de mujeres y madres que luchan cotidianamente nos demuestran que puede construirse una vida distinta para todoxs en comunidad. Por eso la presencia de Lorena Ramírez y Gladys Tejeda, dos atletas admirables provenientes de pueblos originarios de Perú y México. Un adelanto de Aleteos & vientos se publicó como plaqueta en marzo de 2024 con el título de Refugio de los vientos (Hanan Harawi) para ser distribuida en las calles, mercados y micros. Así lo hice ¿Por qué? Para mí fue imprescindible, pues siento que la poesía es como el aleteo de la mariposa.
-Finalmente, los migrantes representan significativamente la fuerza laboral en diversos países industrializados y en desarrollo, ellos y ellas ahora son deportados y son víctimas del racismo, la xenofobia, la segregación de manera brutal. Aleteos & Vientos nos hace un bello bosquejo poético del ser migrante en el poema que cierra el libro: “Soy de madera”. ¿Cómo observas la situación del migrantes ahora…?
-Es verdad lo que señalas, gracias por la pregunta, Rosana. El poema que mencionas fue surgiendo cuando hice memoria de las tareas que he efectuado a lo largo de mi vida y que usualmente realizamos las mujeres que provenimos de los sectores populares, aprendemos a afrontar las urgencias cotidianas desde las más pequeñas hasta las más grandes; entonces en algunos o muchos momentos hemos sido y somos un poco gasfiteras, albañilas, limpia vidrios, cocineras, tejedoras, lavanderas, carpinteras, electricistas, curanderas, danzarinas, panaderas, bodegueras, costureras, artesanas, vendedoras ambulantes, jardineras, obreras, agriculturas, jornaleras temporales, además de cuidadoras, amas / trabajadoras de casa, parteras. La mayor parte de nuestras abuelas que ha migrado de diversas regiones a las capitales de las provincias, incluida la provincia de Lima, ha efectuado estas tareas y muchas más, formando la fuerza laboral que sostiene el país, pero sin derechos laborales y en condiciones muy precarias. De manera semejante, numerosos migrantes peruanxs y sudamericanxs que parten a los países industrializados desempeñan todo tipo de trabajo junto a trabajadores africanos en condiciones opresivas y discriminatorias que se acentúan por su condición de género, la clase social, el tono de la piel o el origen étnico. En los últimos tiempos vuelve con crudeza, en unas zonas más que en otras, la xenofobia, el apartheid, la deportación, la trata, la esclavitud en pleno siglo XXI, las detenciones arbitrarias, familias separadas por la fuerza; y como la mano de obra viva está siendo desplazada por la tecnología se multiplica la mano de obra considerada desechable y marginalizada. Todo esto forma parte de mi experiencia vital y de mis inquietudes, por eso está presente en lo que escribo.
Finalmente, puedo decir que con Aleteos & vientos cierro un ciclo -que se inició hace varios años-, un ciclo de diálogo genealógico con las mujeres sabias y gozosas de los Manuscritos de Huarochirí. En mis textos están configuradas a partir de mujeres de carne y hueso como mi madre, de mujeres de los sectores populares, abuelas, abuelos y con las que he compartido en diversas circunstancias, ellas y ellos portan estelas que se sienten en las mujeres de Huarochirí por eso mi identificación con ellas. Estas mujeres no son exclusivamente un mito, pues como bien lo precisan los últimos hallazgos de la arqueología, las crónicas indígenas y los grandes aportes de María Rostowrovski y Ruth Shady, en los valles de la costa, hubo mujeres gobernantas antes de los incas, sobre todo entre Pachacamac y Supe. Vale precisar que gobernaron con mayor equidad para todxs y que hasta el momento no se han encontrado armas en Caral y esto es extraordinario.
Sobre Carolina O. Fernández (Lima/Huaraz)
Escribe poesía y ensayos. Es profesora e investigadora de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Un adelanto de Aleteos & Vientos fue publicado en la plaquette Refugio de los vientos (Hanan Harawi, 2024). Es autora de Bordando quilcas (Hipatia Ediciones, 2023), que obtuvo mención especial en el Premio Casa de las Américas 2022 en la categoría de poesía; Rumikuna del mar (Hanan Harawi, 2021); No queremos cazar la noche (Hipocampo, 2019); A tientas (Vagón Azul Editores, 2016), finalista del Premio Copé de Poesía 2015 y primer premio de los Viernes Literarios 2014; Un gato negro me hace un guiño (Hipocampo, 2005), entre otros títulos. Su obra poética y sus ensayos han sido publicados en diversas revistas y antologías.
