La artista peruana y francesa Nahomi Del Aguila nació y creció en Lima, Perú y se graduó con un máster en Arte en la Escuela Superior de Bellas Artes de Nantes (Francia), ciudad en donde reside actualmente. Sus proyectos artísticos abordan memorias colectivas, familiares, históricas y simbólicas. Sus obras adoptan la forma de serigrafías, pinturas, videos, textos e instalaciones. Desde el 2020 su trabajo se centra en temas relacionados con los ríos, en particular el Amazonas y el Loira. Trabaja y expone en países como Francia, Perú, Senegal, Brasil y Chile. Foto de portada: Felipe Marín Araya
Para Lima en Escena es un honor charlar con la artista visual Nahomi Del Aguila.
Instalación

Foto: Camille Hervouet
-Nahomi, permíteme empezar por los orígenes de tus obras, de tus trabajos u proyectos expositivos. ¿Cómo influyó el tema de la memoria familiar, los vínculos artísticos que vienen de familia en tu vocación de artista?
-El tema de la memoria familiar se canaliza en mi vida y en mi proceso creativo a través de las experiencias de desplazamiento vividas por mis familiares desde hace generaciones: isla de Barbados, Mato Grosso (Brasil), Loreto, San Martin, Huánuco, Lima, Francia, y más específicamente de mi linaje femenino. De todas esas migraciones lo que cada una de nosotras pudimos llevarnos y conservar de manera más valiosa fueron las palabras e historias transmitidas y compartidas. Sobre las palabras, mi más grande herencia artística y simbólica familiar lo recibo de mi madre, quien es narradora oral y quien me contó historias que influenciaron mi lectura y comprensión del mundo desde mi infancia. Mi tía Ana quién desde siempre me ha contado las historias de nuestra familia, mi abuelita Alina y mi tía Martita quienes al enseñarme a reconocer ciertas plantas o a bordar me mostraban con belleza la esencia del arte de la conversación.
-Observé con detenimiento tus obras y exposiciones. Los espacios expositivos de tus obras no son necesariamente los tradicionales, por el contrario, hay una apuesta por los espacios públicos urbano/rural, calles, comunidades… ¿A qué responde esta necesidad?
-Efectivamente, mis proyectos se despliegan tanto en espacios dedicados al arte que en lugares menos “convencionales”: calle, lugar donde se lavaba la ropa antiguamente, ruinas de una destilería de aguardiente, jardín botánico… Apuesto por que mi trabajo dialogue con el lugar que lo acoge. Algunos de estos sitios tienen una carga histórica que me interroga y conmueve, en ese caso me parece interesante de intervenirlos con una propuesta generalmente poética y de reactivarlos como espacios de encuentro y dialogo. El jardín botánico familiar y espacio cultural La Chakra (en el vértice Lurín, Villa María y Pachacamac) donde desarrollo una residencia artística, así como otros espacios como el espacio público son lugares de proyección, de experimentación y de transformación social.
Foto: Casa de la Literatura Peruana

Foto: Benjamin Rullier
-Los cuentos y mitos de las comunidades originarias están inherentes en tus procesos creativos, en tus obras. ¿Es una manera de preservar, revalorar estos legados ancestrales frente a todas estás problemáticas como la deforestación por tala ilegal, la expansión agrícola, la contaminación de ríos y la invasión de sus territorios?
-Es muy doloroso de ver el saqueo y la destrucción de la tierra, muy doloroso también constatar como los y las defensoras ambientales son criminalizados, secuestrados y asesinados en toda impunidad. Mi relación con los cuentos y los mitos originarios de los territorios ancestrales se sitúa en la convicción de que estos nos conducen a un conocimiento más profundo de lo que es la vida (digna), que ciertos discursos racionales y académicos (eurocéntricos). Los cuentos ponen en evidencia -a través de la metáfora y lo simbólico- la interdependencia entre los animales, vegetales, minerales, hongos, pero también entre seres materiales e inmateriales. Para mí, ese lenguaje es un camino para interpretar con respeto los entornos que me rodean y me ayuda a descifrar que tipo de lazos quiero construir, este enfoque es el que trato de expresar y de representar en mi propuesta artística.
-Otro punto relevante en tus obras es el tema de lo textil y textos que nos remontan a nuestra cultura andina o amazónica. ¿Por qué?
-Creo que este tema es el que cristaliza la cuestión de cómo integré y procesé mi relación con lo simbólico, la escritura y la lengua teniendo en cuenta que uso de igual manera el español (materna) y el francés (paterna). En los andes y en la amazonia los textiles contienen una cantidad de información sorprendente: fibras, tintes, diseños, usos, entre otros. Todo esto puede ser leído. En mi reflexión sobre los gestos compartidos, la oralidad, la transmisión y la creación de comunidad, tener como herramientas el trabajo textil y de textos me permiten de desarrollar una reflexión desde diversos planos y áreas con el fin de hacer dialogar varios tipos de lenguajes que tocan diferentes sensorialidades.
Fotos: Camille Hervouet


– A través de tus trabajos expositivos los espectadores hacemos un recorrido por paisajes que nos confrontan con el tema de memoria y territorio. ¿Cuál es la importancia de estar vinculados a ambos elementos?
-Son dos elementos que no pueden ser disociados, en todo caso desde mi perspectiva. Todo territorio tiene memoria propia y creo que no hay que olvidarlo. Por otro lado, me importa profundamente la experiencia humana vivida en diferentes geografías y temporalidades. Sobre este punto yo me conecto desde la historia de mi familia para luego abarcar temas más globales y colectivos. Desde este punto de vista la memoria que heredo y comparto proviene de territorios específicos por más variados que sean y en realidad todos están conectados.
– Podrías ahondarnos porque la serpiente y el río son dos elementos vitales en tu obra.
-Crecí con una historia que decía que era una serpiente quien había excavado la tierra para crear el río Amazonas. A lo largo del tiempo, la relación que construí con los dos territorios de los cuales mi familia es originaria en Perú y en Francia se hizo a través de los ríos que los recorren: el Amazonas y el Loira. La serpiente que inicialmente apareció en mi trabajo de manera intuitiva a través de un trabajo en torno al diseño de la escama, poco a poco se afirmó como en un lenguaje propio para hablar de migración, movimiento y transformación. En paralelo, la presencia de ciertos ríos en mi obra me permite de hacer referencia a diferentes procesos históricos y mecanismos relacionales. Y si bien mi punto de partida es una reflexión de mi historia familiar, me parece vital comunicar como serpiente y río y de manera más amplia el agua, están asociados en muchas partes del mundo y llevan los nombres de Amaru, Yacumama, Puraua, Cobra Coral, Vouivre, Serpiente Arco-Iris, Caicai y Trentren, entre otros. En mi obra las pieles de serpientes y los ríos presentes traducen experiencias, voces y cuerpos que me habitan aquí y en otros mundos.
Foto: Felipe Marín Araya

-Nahomi, ¿cuáles son tus proyectos artísticos que abre este 2026?
-Este año lo he abierto con una exposición colectiva llamada «Les artistes qui pensent aux artistes» (Los artistas que piensan en los artistas), organizada por el colectivo BLAST de Angers (Francia) y con una fugaz intervención urbana pegando afiches en la ciudad donde vivo relativos al contexto actual de intervención estadounidense en Latinoamérica. Lo que sigue, es la preparación de una exposición personal en La Chambre, Saint-Nazaire (Francia) para junio. En simultáneo a mis proyectos de creación y exposición busco dar continuidad al proyecto TRAVERSER-CRUZAR* en Francia en colaboración con Les Ateliers MilleFeuillles. Esta búsqueda de reciprocidad ya la había iniciado en el 2020, pero con el COVID todo el proceso se vio afectado, así que ahora es el momento de retomar y establecer el puente. Las residencias artísticas TRAVERSER-CRUZAR (La Chacra Jardín Botánico y Espacio Cultural, Pachacamac) proponen un lugar de formación y de experimentación artística y comunitaria para artistas, investigadores, estudiantes y habitantes de la comunidad.
Sobre Nahomi Del Aguila (Foto: Gabriel Renault)

Es una artista peruana y francesa. Nació y creció en Lima, Perú y se graduó con un máster en Arte en la Escuela Superior de Bellas Artes de Nantes (Francia), ciudad en la cual reside actualmente. Desde el 2018 es gestora del proyecto de residencias artísticas TRAVERSER-CRUZAR (La Chacra Jardín Botánico y Espacio Cultural, Pachacamac), un lugar de formación y experimentación artística y comunitaria para artistas, investigadores, estudiantes y habitantes de la comunidad. Este proyecto, así como sus proyectos personales, abordan memorias colectivas, familiares, históricas y simbólicas. Sus obras adoptan la forma de serigrafías, pinturas, videos, textos e instalaciones. Desde el 2020 su trabajo se centra en temas relacionados con los ríos, en particular el Amazonas y el Loira. Paralelamente a su investigación artística, ha seguido cursos interdisciplinarios en estudios decoloniales con el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Su trabajo se articula entre proyectos expositivos, residencias de investigación y talleres con diferentes públicos. Ha desarrollado su trabajo y expuesto en diferentes lugares de Francia, así como en Perú, Senegal, Brasil y Chile.










