Un poema reformateado a cuatro manos

31 líneas de texto y catorce dibujos a doble página integran el libro Una canción que no conozco (FCE, 2020) de la autora peruana Micaela Chirif  y el ilustrador mexicano Juan Palomino

“A veces me llama por teléfono
un amigo muerto desde hace años”

Con este par de renglones impresos en la parte inferior de un dibujo a doble página que representa el interior de un departamento, iluminado por un ventanal con cortinas suavemente movidas por el viento en el que vemos a una mujer joven de espaldas cargando un cesto de ropa en la cotidianidad del diario trajín, inicia la historia que nos ofrecen Micaela Chirif y Juan Palomino.

Así, la presencia del amigo ausente se instala en el imaginario del lector, tal como se instaló en la escritora el vacío por la muerte de su pareja, el poeta José Watanabe, fallecido en el 2007. Micaela Chirif escribió entonces el libro de poemas Sobre mi almohada una cabeza, que sería publicado en el 2017 por la editorial Pre-Textos. Precisamente a ese título pertenecen las líneas del poema cuya estructura narrativa -que transcurre entre el inicio y el fin de una llamada telefónica- dio pauta a Una canción que no conozco.

Conocí a Micaela Chirif en el 2015. En ese entonces estaba dedicada de lleno a la literatura infantil. Había ganado en el 2013 junto con la ilustradora Issa Watanabe, el Concurso de Álbum Ilustrado A la orilla del Viento por Más te vale mastodonte. Rebeca Cerda lo había calificado como “un álbum redondo, con un discurso plástico literario y gráfico que le brinda al lector niño y joven una narración completa”. Fue publicado en 2014. Recibió buena acogida por parte niñas y niños de distintos países. Una ocasión Micaela pasó a visitarme a jirón Berlín. Venía de recoger unos libros. Estaba feliz pues acababa de recibir la noticia de que el libro seria traducido al japonés, sonreímos ante la idea de los hermosos pictogramas orientales.

Hoy celebro otra obra de Chirif: Una canción que no conozco, libro cuidado en todos los detalles: las guardas azules, el gramaje del papel. La textura visual provoca la sensación de que nos encontramos ante un dibujo original y que, si pasáramos una goma de borrar sobre sus líneas podríamos desvanecer lo dibujado del mismo modo que la muerte desdibuja la vida. El formato apaisado, las 40 ilustraciones de 19 por 23 en doble página, el peso y solidez de la pasta dura, las costuras de los cuadernillos… Todo hace sentir que su confección fue producto de un depurado proceso creativo y de un trabajo editorial que pensó en brindar una experiencia sensorial profunda.

Su publicación estaba prevista para el 2017, pero diversas circunstancias hicieron que esto se retrasara y fue impreso en 2020 -año de la pandemia- en Resonancias, colección creada en 2017 por FCE con la intención de atender a ese sector de jóvenes adultos que desde niños desarrollaron el gusto por la ilustración y fueron adquiriendo competencias para leer imágenes, a través del libro álbum.

Ha sido presentado y comentado en diversos foros virtuales. Se trata de una pieza reformateada construida a cuatro manos, expresó Micaela Chirif en FELISMA2021, al referirse al trabajo conjunto con Juan Palomino.

Hace años Palomino abandonó la filosofía para dedicarse a las artes visuales. Lo percibo como un excepcional ilustrador de fina sensibilidad. En esta obra sus imágenes van construyendo una narrativa paralela. Al recrear los textos de Chirif, Juan relata visualmente cómo los objetos, una prenda de vestir, las cosas con las que convivimos cotidianamente nos remiten a la presencia del ser ausente.

Gabriela Olivo de Alba, es una artista, creadora de performances, narradora y diplomática mexicana. Fue agregada cultural de la embajada de México en Venezuela en dos períodos: de 1995 a 2002 y de 2008 a 2014. Asimismo, fue directora del Fondo de Cultura Económica sede Perú del 2015 al 2019.