Delirio

Delirio, de Laura Restrepo, es un libro y un medio: estupendo, denso, complejo, desconcertante. Esta novela supera la política, hasta el gran arte…The Washington Post

Delirio (Santillana Ediciones, 2004), Premio Alfaguara de novela 2004 y Premio Grinzane Cavour 2006, título de la autora colombiana Laura Restrepo, que desde varios puntos de vista reflexiona sobre la salud mental. La historia nos presenta a Agustina, la protagonista, expuesta desde pequeña a la violencia de un padre intolerante y a la constante imposición de mentiras de una madre que vive de las apariencias. La culpa, la paranoia y alucinaciones completan este cóctel de hechos que la hacen desvincularse de la realidad en los momentos difíciles de su vida.

Una segunda e interesante aproximación es la de la forma en que el delirio de un ser amado afecta a las personas cercanas. Especialmente a su cuidador. La compasión, la preocupación, la molestia y la incertidumbre, generan más delirio y se contraponen al amor que puede hacer que todo se relativice y que se cuestione la propia cordura tratando de entender el comportamiento ajeno que nos parece incomprensible.

Algunas de mis líneas favoritas son:

– “… toda historia es como un gran pastel, cada quién da cuenta de la tajada que se come y el único que da cuenta de todo es el pastelero.”

– “… la envuelve un brillo frío que es la marca de la distancia, la puerta blindada de ese delirio que ni la deja salir ni me permite entrar.”

– “… aquí estás otra vez, demencia, vieja conocida, zorra jodida, reconozco tus métodos camaleónicos, te alimentas de la normalidad y la utilizas para tus propios fines o te le asemejas tanto que la suplantas.”

A la sucesión de hechos de la historia que van develando el misterio de un súbito episodio de delirio de Agustina, la enriquece y carga de significado adicional la manera de contarla. La narración es de Agustina misma en su lucidez, de su pareja en sus momentos de delirio en presencia de él y de un amigo de su infancia en ausencia de su cuidador. La autora registra con destreza la sutileza del paso de lo anecdótico a lo patológico en muchos pasajes de la vida de la protagonista.

Por último, no es gratuito que en este libro, entre las múltiples aproximaciones al delirio se incluya al personaje de Pablo Escobar, sugiriendo que la violencia es probablemente la mayor de las locuras: “Voy a invertir mi fortuna en hacer llorar a este país, así me había dicho Pablo, Agustina bonita, y su fortuna debe ser la más grande del mundo, y si por cada dólar el hombre consigue arrancarnos una lágrima, calcula cuánto nos falta por llorar.”

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